• En El Diario conversamos con representantes de los principales partidos políticos de España para conocer cuánto podría cambiar la postura del gobierno español sobre la situación de Venezuela ante la influencia de la agrupación ultraizquierdista

Corría el año 2013. Las cámaras de VTV, la televisora estatal venezolana, enfocan a un hombre de cabello largo con una cola que sobrepasaba sus hombros encogidos. Su mirada atenta reposa sobre Tania Díaz, entonces conductora del programa Dando y dando, y quien lo presenta como Pablo Iglesias, un profesor español de ciencias políticas de la Universidad Complutense de Madrid, además de “comunicador popular”. Iglesias sonríe levemente como signo de aprobación y vuelve a la seriedad cuando le toca hablar. Sabe que aquel sería su momento protagónico.

“Lo tenemos aquí a propósito de su participación en este décimo encuentro de intelectuales y artistas en defensa de la revolución bolivariana, que este año se dedicó al pensamiento y a la obra del comandante Hugo Chávez”, explicó Díaz, hoy primera vicepresidente de la ilegítima asamblea nacional constituyente, mientras ojeaba un papel para repasar el currículo del español, quizá por temor a equivocarse, o por no saber si se trataba de un intelectual, pues su aspecto dudosamente cuidado lo acercaban a esta idea.

Antes de comenzar el ciclo de preguntas, se transmite — como de costumbre en el canal estatal — un video del fallecido ex presidente Hugo Chávez, quien aparece al lado del entonces vicepresidente Nicolás Maduro y Rafael Ramírez, presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Las palabras de Chávez — como también es habitual — hacían alusión al tema de la entrevista. Que el capitalismo aquello, que el socialismo lo otro. Que en Europa crece el desempleo y cierran los bancos, que en Venezuela no sucede… Y así por unos segundos. Termina el corto y toca el turno de Iglesias.

“Reconozco que me habéis emocionado con ese vídeo. Emociona escuchar al comandante, se le echa mucho de menos. Cuántas verdades nos ha dicho ese hombre”, inicia Iglesias. Los próximos 27 minutos transcurren en la misma tónica: el socialismo, el capitalismo, Chávez, la derecha, la democracia. El propósito de Iglesias ya era un hecho. Se ganó al chavismo y un año después llevó a España un movimiento político que reivindicaba muchas de esas posturas. Podemos, el partido que irrumpió en la política española, se consolidó como una de las fuerzas más votadas y en los próximos meses podría formar gobierno con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

De las buenas palabras de Iglesias hacia el chavismo queda poco. De hecho, en 2018, durante una comparecencia en el senado español por el supuesto financiamiento del gobierno de Chávez a su partido, aseguró que no comparte muchas de las cosas que dijo en el pasado. Sin embargo, las decisiones de su partido — en conjunto con Izquierda Unida — siguen siendo cercanas al régimen.

Diego Cañamero (UP), acudió al hemiciclo del Congreso español con una franela que contenía la frase “Yo con Maduro”, durante la sesión en la que España reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela | Foto cortesía

Cuando el gobierno español reconoció a Juan Guaidó como presidente interino — con el voto negativo de UP— , Iglesias aseguró, junto al ultraizquierdista Alberto Garzón, que el también presidente de la Asamblea Nacional (AN) “quiere un golpe de Estado y un baño de sangre en Venezuela”. Además, su grupo parlamentario rechazó recientemente el apoyo a una declaración del Congreso — propuesta por Ciudadanos y apoyada por el Partido Popular (PP) y el PSOE — en respaldo a la AN.

¿De entrar Unidas Podemos (UP) al gobierno español junto con el PSOE, peligra el apoyo del país europeo al gobierno interino de Juan Guaidó? En conversación con El Diario, representantes de los principales partidos políticos españoles, así como el embajador de Venezuela en España, Antonio Ecarri Bolívar, explicaron su visión y postura al respecto.

Gobierno interino a gusto

Desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia de España en junio de 2018 luego de la moción de censura contra Mariano Rajoy, la política exterior del país europeo sobre Venezuela ha centrado sus esfuerzos en el acuerdo de un diálogo. Si bien el presidente español fue uno de los primeros del viejo continente en reconocer a Guaidó como presidente interino de Venezuela, aún no acreditan formalmente al embajador designado por la Asamblea Nacional en ese país. No obstante, Antonio Ecarri califica la relación como “positiva”.

“Ellos mantienen la embajada en Caracas, por eso la embajada del gobierno usurpador sigue aquí en España, pero no nos podemos quejar porque la relación institucional lo mantiene con la representación de la AN”, refirió Ecarri. Explicó que sostiene constantes reuniones con la Cancillería, la secretaría de Estado para Iberoamérica, y con los diversos ministerios para tratar los temas venezolanos.

Antonio Ecarri Bolívar en su oficina en Madrid. | Foto: Silvia P. Cabeza

Además del apoyo del gobierno, el representante diplomático manifestó que cuenta con el amparo de las principales fuerzas opositoras. En este sentido, sostiene que ha mantenido reuniones con los “partidos constitucionalistas” (PSOE, PP y Ciudadanos, excluye a UP y Vox) para que debatan más propuestas en favor de la AN y que aumenten la presión contra Nicolás Maduro.

“Nosotros creemos que el gobierno de España ha actuado positivamente a favor de la democracia y de la libertad, pero nosotros tampoco estamos en condiciones de hacerles exigencias. Sería una pretensión muy grande”, aclaró el embajador.

Para Ecarri, el PSOE “tiene una larga tradición de luchas democráticas”, por lo que descarta un cambio de postura en su apoyo a Guaidó. Adicionalmente, estima que de entrar en un gobierno, UP “sería un socio menor” que no impondría la política exterior en un eventual acuerdo, por ende, asegura que solo mantendrán relaciones con los socialistas liderados por Sánchez.

En las pasadas elecciones del 28 de abril, el PSOE alcanzó 123 de los 350 escaños que conforman el Congreso de los Diputados, mientras que el partido de Iglesias solo obtuvo 35 representantes. Como consecuencia, una de las condiciones de Sánchez para formar gobierno con UP es que su representación sea acorde con los resultados obtenidos en las elecciones generales.

Ecarri considera que el distanciamiento del partido de Iglesias de la figura de Nicolás Maduro se debe a que “se han dado cuenta de que llamándose de izquierda, el régimen ha desprestigiado a la izquierda democrática en todas partes del mundo”.

El PSOE pone límites

A pesar de las peticiones de más medidas contra los dirigentes del chavismo y a favor de la AN, desde el partido socialista se apegan al libreto de la Unión Europea: mesa de diálogo, Grupo de Contacto, y poco más. Sin embargo, aseguran que su apoyo al gobierno de Juan Guaidó es innegociable.

Héctor Gómez, diputado y secretario del Área de Relaciones Internacionales del partido, aseguró que el presidente Sánchez reconoció a Guaidó “con el firme propósito de marcar una hoja de ruta lo antes posible para convocar elecciones libres”. En este sentido, explicó que desde el gobierno socialista apostarán por articular medidas que conlleven a un proceso electoral, previamente acordado en una negociación.

“Nosotros somos partidarios de establecer un calendario. Es cierto que no se puede prolongar sine die diálogo, diálogo, diálogo, porque el tiempo pasa, no hay solución y la situación va empeorando. Por lo tanto entendemos que el diálogo toca la puerta ya de su final ante la escasa voluntad manifestada por Maduro, y esperamos que este trabajo que se hace desde el Grupo de Contacto pronto tenga una solución o de lo contrario, una vez más, habrá fracasado este proceso de dialogar que con anterioridad se mostró claramente que no dio el resultado esperado”, sostuvo Gómez.

No obstante, el representante socialista aclara que su partido no establece un lapso de tiempo para que ese proceso de diálogo llegue a su fin y se puedan tomar nuevas medidas ajenas a la UE.

Gómez manifestó que no atenderán a las políticas de ruptura del “multilateralismo” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que las medidas que adoptarán serán las propuestas desde el Parlamento Europeo | Foto cortesía

“El PSOE no entabla un grupo de contacto directamente con Venezuela, lo hace la Unión Europea, y nosotros nos movemos en ese marco. Lo que reivindicamos es, atendiendo a la experiencia que hemos vivido en el pasado con mediadores, que no procede prolongar una situación si advertimos que no va a llevar a buen término. No hay una fecha en concreto porque tiene que existir un acuerdo en el marco de la Unión”, dijo el diputado socialista.

En este contexto, Gómez sostiene que “evidentemente no es negociable” para su partido el reconocimiento de Guaidó como presidente interino de Venezuela ante la posibilidad de entablar un acuerdo con Unidas Podemos.

“En esta investidura”, dice en referencia al intento fallido de un pacto en el mes de julio, “quedaron claras las diferentes posiciones de un partido y otro, y desde luego no es negociable nuestra posición en relación a Venezuela. Vamos a defender una posición en la línea que expresé”, y añadió que la posición del PSOE es firme porque responde a dos objetivos “innegociables”: la defensa de los DD HH y la potenciación de los cauces democráticos.

El PP desconfía

Si bien desde el Partido Popular, principal fuerza opositora en el Congreso, admiten que el gobierno de Sánchez hizo bien en reconocer a Guaidó como presidente, remarcan que aún falta reconocer a los representantes del gobierno interino en ese país, así como liderar ante Bruselas nuevas sanciones para la cúpula chavista. La portavoz del PP en el parlamento, Cayetana Álvarez de Toledo, considera que la posición “incomprensiblemente ambigua” del presidente español podría empeorar en caso de pactar con Podemos.

“Evidentemente la hipotética entrada de Podemos a un gobierno con el partido socialista tendría una influencia muy negativa respecto a la posición española. Ese es otro motivo importante, uno de los muchos motivos, para rechazar de plano la entrada de Iglesias en cualquier gobierno español”, comentó la portavoz.

Antonio Ecarri Bolívar junto a Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados | Foto cortesía

Para Álvarez de Toledo, así como para su partido, resulta “incomprensible” que el PSOE “siga contemplando llegar a un acuerdo de gobierno con un partido que no defienda los derechos humanos más elementales, la democracia la libertad y el estado de derecho en un país hermano como Venezuela”.

La portavoz sostiene que el grupo de Iglesias “tiene una relación de intimidad antidemocrática con el chavismo desde sus orígenes” y que sus dirigentes fueron “financiados, protegidos, amparados y promovidos por el régimen chavista”.

Por consiguiente, Álvarez de Toledo asegura que desde el PP manifiestan su “rotundo y categórico” apoyo al parlamento venezolano, así como su crítica al “régimen dictatorial, tiranicida y narcoterrorista” de Maduro. Los populares plantean que es imprescindible que la Unión Europea lidere más sanciones el chavismo y apoye la hoja de ruta de Guaidó, que según dice la portavoz, es la convocatoria a unas elecciones libres.

“No es aceptable que los europeos propongan o asuman para Venezuela lo que jamás tolerarían en sus propios países. Nos parece una forma intolerable de racismo y de doble moral”, reprocha.

Para la representante del PP, el diálogo planteado por la UE “es una forma de dar oxígeno” a Maduro. Si bien concuerda con Gómez en que las negociaciones deberían tener un calendario y resultados concretos, diferencia en que debe ser un proceso limitado en el tiempo con una exigencia. En este sentido, admite que el ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero “nunca debió actuar como emisario de nada” en las negociaciones en Venezuela, debido a que ha actuado como “un abogado, vocero, portavoz y defensor del régimen en lugar de como un defensor de los derechos humanos y de las libertades de los venezolanos”.

Si bien asegura que Podemos es una amenaza para la postura española sobre Venezuela, considera que el partido de Iglesias no será nunca la fuerza más votada en el país europeo, y que trabajarán no solo para que así sea, sino para que no condicione la vida pública española y al gobierno de ese país.

Ciudadanos piden más contundencia

El partido liderado por Albert Rivera es una de las fuerzas parlamentarias que más proposiciones de ley y declaraciones a favor del parlamento venezolano ha hecho. La tolda naranja fue la encargada de presentar la declaración institucional del Congreso en respaldo a la AN. Tanto el PSOE como el PP apoyaron e hicieron aportaciones a la iniciativa, mientras que Unidas Podemos “dijo que de ninguna manera”, comentó Melisa Rodríguez, portavoz adjunta y de relaciones exteriores de Ciudadanos. Para que salga adelante, la declaración conjunta amerita el visto bueno de todos los grupos parlamentarios.

La portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas (izq.), junto a la portavoz adjunta Melisa Rodríguez, en reunión con el embajador de Venezuela en España designado por la AN | Foto cortesía

“Todos sabemos que parte de los fundadores y miembros de Unidas Podemos han sido partícipes del régimen del señor Maduro y del señor Chávez, de hecho las imágenes de ellos en Venezuela ayudando no solo en campañas electorales, sino estableciendo líneas políticas son evidentes. Para ellos deshacer públicamente lo que creen es complejo. Tampoco nadie espera que Podemos apoye la situación de Venezuela”, analizó la diputada canaria.

A pesar de la negativa de la agrupación de Iglesias, Rodríguez sostiene que hay mayoría suficiente para sacar adelante cualquier iniciativa sobre Venezuela, más allá de una declaración institucional.

Entre ellos, Ciudadanos propone una ley para agilizar todos los procesos de acogida a los peticionarios de asilo político de origen venezolano, así como para extender su validez de uno a tres años. Además, la portavoz plantea la necesidad de que el gobierno español apoye la iniciativa de países como Colombia o Chile de llevar al régimen chavista a la Corte Penal Internacional (CPI), así como de reconocer formalmente a Ecarri como embajador en ese país.

“Está claro que si no funciona (el diálogo) hay que tener un plan B, y el problema que tenemos en España también con el PSOE es que se enrocan en posiciones que no llevan a ningún lado y así el país no sale adelante. La política exterior no funciona así. La diplomacia existe, pero también hay otras herramientas. El señor Sánchez y el PSOE yo creo que tienen las manos un poco atadas por el señor Zapatero, que desde aquí ya se huele las vinculaciones con el gobierno de Maduro y que están negociando con Unidas Podemos”, dijo.

La diputada señala a los socialistas y a los populares de haber permitido que el ex presidente Zapatero liderara el proceso de diálogo en Venezuela.

Desde Ciudadanos califican como “tibia” la gestión de Sánchez en la problemática venezolana. Rodríguez estima que ello podría obedecer a que se encuentra en un período de negociación para una eventual coalición de gobierno con UP, “y también le pueda llegar a afectar un poco si demuestra más de lo normal”. En opinión de la diputada de Ciudadanos, el nivel de intervención de Unidas Podemos dependerá de cuánto lo permita el PSOE.

“Solo hay que ver la línea de trabajo de Podemos y lo que votaron. Todo depende de cuánto se siga vendiendo el PSOE a Unidas Podemos. Esa es la clave. Lo que sí que le puedo decir es que nosotros no vamos a dejar de defender la legitimidad de la AN y la validez del señor Guaidó, ni tampoco vamos a dejar la lucha por la democracia real y que se acabe la vulneración de los DD HH. Lo vamos a seguir llevando al parlamento español. Para nosotros Venezuela no es cualquier país. No vamos a dejar de lado el seguir defendiendo a Venezuela para que acabe esta dictadura”, concluyó la portavoz.

Sánchez tendrá hasta noviembre para formar gobierno. Ante la negativa de abstención del Partido Popular y Ciudadanos, todo apunta hacia un acuerdo con Iglesias. A pesar de que los guiños y decisiones de Unidas Podemos hacia el chavismo puedan continuar, las principales fuerzas parlamentarias aseguran que mantendrán su reconocimiento a Guaidó y a las Asamblea Nacional, por lo que difícilmente España tenga un vuelco en su posición en el conflicto venezolano.

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