• La vaquita es el cetáceo más pequeño del mundo y existen menos de 20 ejemplares de esta especie en los mares de México

La vaquita marina es una especie de cetáceo endémico de las aguas mexicanas y es una de las más pequeñas del mundo, mide 150 centímetros y pesa 50 kilogramos. Se caracteriza por ser un animal tímido. A diferencia de los delfines, la vaquita no salta en la superficie del mar, sino que emerge algunos segundos para tomar aire. Sin embargo, esta especie mexicana alarga la lista de animales que se encuentran en peligro de extinción debido a la pesca con redes de “enmalle”.

Para el año 2015 la población total de este espécimen era de 97 ejemplares; ya para 2017 la vaquita marina había perdido 67% de su población, lo que dejaba la cifra en 40. Actualmente se estima que no existe más de una decena de vaquitas marinas. Sin embargo, Andrea Crosta, de la organización protectora de animales Elephant Action League, dijo que se han podido detectar doce ejemplares nadando en el golfo de California, junto a la península de Baja California.

Foto cortesía

Desde 1966 la vaquita marina fue incluida en la lista de especies en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) debido a que comparte hábitat con la totoaba, una especie de pez cuya vejiga es utilizada en la medicina tradicional china y se comercializa en unos 100 mil dólares. En ocasiones la vaquita marina era víctima de las redes de pesca destinadas a totoabas -actividad ilegal de acuerdo con la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites, según sus siglas en inglés).

Ante este escenario, el gobierno mexicano prohibió en mayo del año 2015 todas las redes de pesca en la zona en la que viven las últimas vaquitas, y estableció un refugio marino para la especie como medida de rescate. Además, el Ejecutivo compensó a los pescadores afectados por sus pérdidas financieras. Sin embargo, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, el apoyo financiero se ha demorado en llegar, por lo que muchos de ellos han tomado cartas en el asunto por cuenta propia.

Jorge Urban Ramírez, biólogo marino de la Universidad Autónoma de Baja California Sur en La Paz, afirmó que en hoy día “tanto pescadores legales como ilegales están trabajando en el Alto Golfo, dentro y fuera de la zona de veda”.

Para julio de este 2019 las Islas y Áreas Protegidas del golfo de California, en México, que es el hábitat de la vaquita marina, fueron inscritas en la lista del Patrimonio Mundial en peligro, debido a la preocupación por la inminente extinción de esta especie.

Foto: Infobae

Conflicto con los pescadores

Las medidas para proteger a la vaquita marina y al pez totoabas han sido insuficientes. El desmantelamiento de instituciones como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) demuestran esta situación. Hasta la fecha se ha despedido 50% de su personal debido al plan de austeridad del gobierno mexicano. Se estima que solo queda la mitad de los 605 inspectores que laboraban en el lugar, quienes viven bajo el asedio de pescadores ilegales.

Asimismo, en enero se les cortó el pago de viáticos que usaban para comprar víveres o pagar sus alimentos cuando realizaban operativos de varios días en altamar. Los protectores del territorio de la vaquita marina quedaron a merced de los pescadores.

A finales de marzo de este año la situación empeoró luego de que las autoridades mexicanas capturaron a un pescador ilegal, hecho que ocasionó un enfrentamiento en el que resultaron heridos dos pescadores más. Esto ocasionó que decenas de pescadores invadierab la ciudad de San Felipe, incendiando edificios, barcos y vehículos del gobierno mientras exigían justicia por el tiroteo.

Foto: Greenpeace

Ultimátum internacional para México

Quedan menos de 20 ejemplares de la vaquita marina y la comunidad internacional anunció sanciones comerciales para México, el pasado 30 de agosto, si no revierte antes del 2020 esta situación. Según los expertos, si no se actúa ya mismo, es probable que las sanciones lleguen cuando “ya sea muy tarde” para las vaquitas. Y es que el proceso de extinción llegó al límite y México se encuentra bajo la lupa de un acuerdo internacional firmado por más de 180 países.

En la última reunión de Cites se concluyó en la declaración que “Urge a México movilizar sus autoridades legales y navales para prevenir que los pesqueros y buques entren al refugio de las vaquitas, una marsopa cercana a la extinción”. En el mismo documento también se le exige a la secretaria del organismo “evaluar la efectividad de estas medidas al final del año 2019”.

Mientras tanto, distintas organizaciones que están en el hábitat de las vaquitas marinas buscan laz “redes fantasmas”, que son abandonadas y quedan flotando a la deriva capturando vaquitas y provocando su muerte. Esta es la forma que la sociedad civil encontró para aportar su granito de arena.

Foto cortesía

La realidad es cruda. El futuro de esta especie pende de un hilo. De concretarse su extinción, México y el mundo entero perdería un patrimonio cultural y genético irreemplazable.

Noticias relacionadas