• Recorridos por comunidades de la entidad zuliana y jornadas en instituciones públicas son una oportunidad para Gustavo Rincón, médico pediatra, y los voluntarios de la fundación para ayudar a niños y adultos con desnutrición severa

Se acerca el mediodía en el barrio Altos de Milagro Norte de Maracaibo, estado Zulia, y la soledad protagoniza el extenso camino de tierra que conforma la principal vía de tránsito de la comunidad. Los intensos rayos del sol caen sobre la ruta, que carece de árboles o techos que le permitan a los transeúntes protegerse de la inclemencia del clima.

Un vehículo comienza a recorrer aquel terreno mientras sortea los baches del camino. La tierra se levanta a su paso y la mirada curiosa de los vecinos es dirigida hacia los visitantes, que se detienen a los pocos segundos frente a una de las viviendas de la comunidad.

Niños descalzos corren hacia el auto y les dan la bienvenida a las personas que se encontraban en su interior. En sus camisas, de color blanco y mangas azul marino, se puede leer la estampa de la Fundación Samaritana de Venezuela (Funsamar).

Con una gorra para protegerse del sol y un rosario en el cuello, Gustavo Rincón, médico pediatra y presidente de la organización, se dirige a la maleta del vehículo para sacar bolsas con productos como pasta, fórmulas lácteas y arroz.

Junto a su esposa, Carolina Bracho, y varios voluntarios de la fundación, Rincón entra a la vivienda para dejar los insumos sobre la mesa de la cocina.

Gustavo Rincón, presidente de Funsamar | Foto: Alejandro Bonilla

“¿Cómo han estado? ¡Mira los cachetes de esta muchachita!”, exclama orgulloso mientras señala a una niña que sonreía y hacía señas desde la puerta de la casa. La menor, al igual que el resto de los niños que habitan el lugar, padecía un severo cuadro de desnutrición cuando los integrantes de Funsamar llegaron a la vivienda. Meses después, la organización los ha ayudado a paliar el hambre.

La falta de nutrición en los niños venezolanos es un problema que crece con el paso de los años. El presidente de la Sociedad de Pediatría, Huníades Urbina, aseguró a AFP en 2019 que “78% de la población infantil venezolana está en riesgo de algún tipo de desnutrición”.

Ana Bravo, la menor de una de las familias que habita en Altos de Milagro Norte | Foto: Alejandro Bonilla

La fundación atiende desde el año 2016 a las poblaciones más vulnerables de Maracaibo, entre las que destacan los niños y los adultos mayores. “Lo que hacemos es referente al pasaje del Evangelio que habla sobre no pasar por al lado del samaritano, sino quedarse y atenderlo”, explica Rincón, quien luego de conversar con los integrantes de la familia retoma el camino principal hacia la siguiente casa de la comunidad.

Se trata de los Bravo, una familia conformada por ocho personas que padecen la enfermedad de Hungtington. Entre ellos, el caso de Zaida causa un impacto especial por las condiciones en las que se encuentra la mujer: un cuarto sin ventilación, lleno de escombros e invadido por la suciedad es el espacio donde come, duerme y hace sus necesidades fisiológicas.

“Hay que abrir esta pared para que al menos reciba un poco de aire”, le sugiere Rincón a los familiares de Zaida, quien pasa gran parte del día sobre un colchón sucio mientras se mece de atrás hacia adelante, un gesto propio de la condición que padece. “Vamos a tratar de conseguirle otro colchón”, les dice el médico.

Zaida Bravo, habitante de Altos de Milagro Norte | Foto: Alejandro Bonilla

A pesar de ofrecer asistencia en general para las familias marabinas en estado de vulnerabilidad, Funsamar tiene como principal propósito ayudar a niños con desnutrición grave y atender a pacientes diabéticos que no pueden acceder a la insulina, tratamiento primordial para atacar la enfermedad.

Caritas Venezuela señaló al Zulia como el estado donde se encontraban las parroquias con mayor índice de desnutrición aguda global, con 17.6%. La cifra fue publicada en el informe del monitoreo de la situación nutricional en niños menores de cinco años entre octubre y diciembre de 2018.

La realización de jornadas en instituciones públicas como el Hospital Chiquinquirá de Maracaibo, el Hospital Universitario, el Hospital de Niños y el Hospital Cecilia Pimentel también forman parte de sus actividades. Además, fechas festivas como la Navidad representan una oportunidad de llevar ayuda a la población.

La recepción de donativos provenientes tanto del exterior como de colaboradores en Venezuela ha sido fundamental para la fundación. Fórmulas lácteas para niños, bebidas proteicas, medicamentos, teteros, pañales, juguetes, ropa, calzado y alimentos no perecederos son parte de la ayuda que recibe la organización.

Los insumos llegan hasta la sede de la fundación en Bella Vista, donde realizan un inventario de los productos, los clasifican, almacenan y posteriormente los distribuyen entre las familias más afectadas.

Los miembros de la organización también atienden a las personas que requieren de una ayuda en la sede de Funsamar. En el caso de los fármacos o las fórmulas lácteas, es necesario un récipe médico para que puedan recibir el producto.

Niño en las calles de Altos de Milagro Norte | Foto: Alejandro Bonilla

En el informe de Caritas sobre el monitoreo del estado nutricional y la seguridad alimentaria familiar en niños menores de cinco años, realizado entre enero y marzo de 2019, se asegura que 93% de los hogares entrevistados carece de una alimentación variada.

La visita de Funsamar en los hogares del barrio continúa a pesar del sol inclemente de Maracaibo. Menores de edad embarazadas y mujeres con hijos pequeños reciben consejos del pediatra sobre lo que deben hacer para procurar cuidar la salud de los niños.

Katherine Castilla, una habitante de la comunidad, se encontraba con su bebé en la entrada de su casa. “¡Cómo ha mejorado!”, exclamó Rincón, quien sostuvo a la niña en sus brazos mientras veía su rostro. “Ya tiene cachetes”, comentó.

“Cuando uno es capaz de llevar ayuda, como en nuestro programa de desnutrición con el que vemos a criaturas que están raquíticas y en pocos meses con atención vemos a unos niños normales y hermosos, no hay nada más gratificante para el alma y para el ser humano que eso. Pero también cuando venimos a comunidades como esta, donde la gente nos recibe con cariño porque los atendemos, yo digo que no hay nada que pague ese amor correspondido”, reflexiona.

Manos y pies de Zaida Bravo | Foto: Alejandro Bonilla

Los integrantes de la fundación continúan recorriendo el barrio Altos de Milagro Norte y la sonrisa de los voluntarios al ver el progreso de las personas que reciben su ayuda desde hace algunos meses es difícil de ocultar. En cada uno de los hogares que visitan dejan alimentos para tratar de mejorar la calidad de vida de quienes viven en el lugar.

Menos de un mes después de haber visitado la comunidad, una foto en las redes de Funsamar anunciaba un nuevo logro. El colchón sucio donde habían encontrado a Zaida Bravo había sido sustituido por una cama separada del piso y la mujer ya se encontraba en una habitación que recibía luz natural y ventilación.

Para conocer más sobre la fundación o colaborar con donativos, puede visitar la página web www.funsamar.org.ve/, las redes sociales @Funsamardevzla (Twitter), Funsamar de Venezuela (Facebook), @funsamardevenezuela (Instagram) o comunicarse por medio del correo electrónico funsamarvenezuela@gmail.com

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