• Asbelmy Gutiérrez emigró en 2017 debido a la crisis en Venezuela. Ahora en Arequipa, Perú, su talento le ha permitido cubrir sus gastos y los de su familia

Las calles de Arequipa, en Perú, se inundan de baladas pop y canciones románticas diariamente gracias a Asbelmy Gutiérrez, una venezolana que con su hijo de nueve meses en brazos canta para recolectar dinero y así mantener a su familia en Perú, y también a la que permanece en Venezuela.

Establecerse en otro país ha sido una de los retos más difíciles que han tenido que enfrentar los más de cuatro millones de venezolanos que han emigrado debido a la compleja crisis que atraviesa Venezuela, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La historia de Gutiérrez no es la excepción.

La joven venezolana, egresada del Instituto Pedagógico de Caracas en la especialidad de inglés, decidió emigrar junto a su esposo y su hija de 7 años debido a la fuerte crisis económica y social que afecta hoy al país.

“La decisión de emigrar fue por el miedo constante de que en cualquier momento nos iban a matar para robarnos un celular, que ni teníamos, y que íbamos a dejar a nuestra hija sola”, contó para El Diario.

La migrante venezolana de 33 años señaló que su familia y ella habían decidido irse hacia Ecuador, pero la situación se complicó debido a que las personas fueron “duras con ellos” y tuvieron que viajar Perú porque el dinero no les alcanzaba para llegar a Chile.

“La gente en la calle fue muy dura con nosotros, hasta el punto de meterse con la niña, que ahora tiene 9 años. Allí decidimos irnos. Quisimos llegar a Chile pero no nos dió el dinero, así que evaluamos quedarnos en Perú, específicamente en Arequipa”, expresó Gutiérrez.

De acuerdo con la agencia estatal peruana Andina, hasta finales de abril de este año, la Superintendencia Nacional de Migraciones había contabilizado 750.000 venezolanos en Perú.

Cantar en las calles de Perú

Llena de valor, junto a su esposo, comenzó a cantar en la calles de Arequipa para cubrir los gastos de su familia y también para ayudar a su madre y a su hermana, quienes todavía viven en Venezuela.

“Cantar en la calle es algo que hago desde que estaba en Ecuador. Solo que allá no estaba con el bebé, porque es Arequipeño. Retomé el canto porque lo que gano no me alcanza para cubrir los gastos de aquí y los gastos de Venezuela. Mi esposo y yo cantamos y nos ayuda a subsanar muchas responsabilidades”, detalló la joven venezolana.

Asbelmy y su hijo menor | Foto cortesía

Gutiérrez explicó que canta temas en español e inglés, y trata de que sean temas alegres. “Cantar es una experiencia muy linda, que nos llena como artistas y que llena al que lo escucha, así no pongas una moneda o critiques el acto, un pedacito de nuestra canción te llegó y eso hizo que cambiara tu estado de ánimo”, refirió con emoción.

La venezolana también cantó un tema en la Dirección de la Magistratura de Arequipa como parte de la representación de la comunidad venezolana en la localidad peruana y en el mundo.

La cantante refirió que el proceso de adaptación luego de dejar el país ha sido complicado y ha tenido que superar varios obstáculos. “Emigrar te endurece, te hace más indolente. Pasas por mucho, te frustras, te deprimes, pero apegado a Dios, obrando siempre bien, las cosas mejoraron poco a poco y aquí estamos”, agregó.

Sociedad de músicos venezolanos

Asbelmy Gutiérrez junto a su esposo | Foto cortesía

La experiencia que Asbelmy Gutiérrez ha vivido en Perú le ha permitido conocer a otros músicos venezolanos que también han formado parte de la masiva migración y que se han establecido en diferentes partes del continente para intentar rehacer su vida gracias a su talento.

“Somos como una sociedad de músicos venezolanos aquí”, expresó entre risas. “Mi esposo y yo seguimos cantando porque nos apasiona, porque nos nutre ¿No es la meta conseguir un empleo que te guste? Bueno, gracias a Dios nosotros lo hacemos”, acotó.

La música ha sido para los artistas venezolanos, y especialmente para Asbelmy Gutiérrez, una manera de conectar con las personas en otro país sin importar nacionalidad, color o raza. Además, ha funcionado como una ventana de esperanza para cada uno de los migrantes que buscan dejar un pedazo de su cultura venezolana en los diferentes países del mundo que los reciben.

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