• Octubre fue nombrado el mes rosa para honrar en todo el mundo la batalla de las personas diagnosticadas con cáncer de seno. Sin embargo, en Venezuela estos pacientes deben lidiar con los retos de una crisis que abarca tanto la salud, como la economía

El dije de corazón que cuelga en el cuello de Lucrecia Hernández simboliza la lucha contra el cáncer de mama que inició en el año 2016, cuando fue diagnosticada y le dieron un pronóstico de 30% de probabilidades de sobrevivir.

En aquel momento Lucrecia le preguntó a su médico si moriría de inmediato, porque de lo contrario — manifestó — estaría dispuesta a seguir adelante con los tratamientos para recuperarse.

El tumor no solo se había alojado en la mama, también llegó hasta la membrana de sus pulmones, por lo que debió someterse a quimioterapias de forma urgente. “Recibí 11 ciclos de quimioterapia y esas quimios secaron las mamas, es decir que soy matizada, por eso parece que no tengo los senos aunque no tuve que hacerme cirugía”, indicó Hernández en una entrevista con El Diario.

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Foto: Daniela León

La sobreviviente aclaró que ese corazón verde que lleva en su collar es el símbolo de las mujeres que, como ella, son matizadas. “Luego del tratamiento, el cáncer desapareció y ahora tengo 100% de vida”, añadió.

A pesar de que Lucrecia ganó la batalla contra la enfermedad, todavía es propensa a alguna recaída, así que debe seguir un tratamiento que bloquea los hormonas y evita la aparición de nuevos tumores. “Debo tomar Anastrozol durante cinco años, pero no se consigue. Cuando sí hay, cuesta alrededor de 25 dólares, y con el sueldo mínimo no se puede adquirir”.

La mujer también asiste constantemente al Instituto de Oncología Luis Razetti de Caracas, no solo para su control médico, sino para llevar palabras de aliento a otras personas diagnosticadas con cáncer. “Pertenezco a la Fundación Trofeo Viviente y nuestra labor es llevar charlas de apoyo y un pequeño compartir a quienes están pasando por esta enfermedad”.

Durante las charlas motivacionales, Lucrecia y sus compañeras han sido testigos de las carencias que enfrenta el centro de salud. “En el hospital lo que tenemos es calidad humana porque hay buen personal, pero necesitan ayuda de las instituciones porque el hospital tiene muchas necesidades. A veces es un alivio para ellos que llevemos algo para compartir porque muchos pacientes no tienen qué comer”.

Omaira González también es sobreviviente de cáncer de mama, y esta situación la condujo a unirse a la Fundación Trofeo Viviente. Desde entonces comparte su experiencia y da consejos a quienes ahora inician este proceso.

“Desde hace muchos años venía presentando quistes, por lo que llevaba mi control en el Hospital Luis Razetti. En el año 2012 me salió un nódulo ‘premiado’, por así decirlo, con un carcinoma ductal infiltrante. De ahí en adelante comencé con los exámenes, luego las quimios, la cirugía y las radioterapias”, detalló González para El Diario.

Omaira ya tiene cinco años desde que entró en remisión y a veces la invade el miedo de sufrir alguna recaída y lo que eso representa. Sin embargo, sostiene que no le teme a la muerte y que está dispuesta a vivir para seguir ayudando a quienes lo necesitan.

“Mis consejos siempre son: tócate para que no te toque, y sí se puede vencer el cáncer. Creo que esos mensajes debemos difundirlos, salir a la calle y alzar nuestra voz sobre esto”, agregó González.

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Omaira lleva en su pecho el símbolo de la lucha contra el cáncer de seno y el de la Fundación Trofeo Viviente | Foto: Daniela León

Hermel Rodríguez acompaña a Lucrecia y a Omaira a las jornadas en el Hospital Luis Razetti. En el año 2003 su médico le dio la noticia de que tenía cáncer, por lo que se sometió a quimioterapia durante nueve meses, luego a una cirugía y a radioterapia.

“Ya estoy en tratamiento de remisión con letrozol por siete años. Aunque el medicamento ahora se consigue, a veces no es así y tenemos que hacer un esfuerzo para ver dónde y a qué precio lo compramos para no pararlo”, expresó Rodríguez.

En las charlas, Hermel se ha encontrado con pacientes que además del cáncer padecen depresión, lo que ha sido unas de las cosas más duras que ha enfrentado desde que fue diagnosticada.

“Es muy difícil dar una frase de aliento así porque, aunque tengan todos los medicamentos, puede ser muy malo para ellos. Con la depresión el cáncer avanza mucho más, por eso debemos procurar siempre hablar en positivo”, comentó.

Debido a las condiciones de funcionamiento del centro de salud, Hermel hizo un llamado a quienes quieran ayudar al hospital y sostuvo que ellas continuarán en su labor para aportar un granito de arena en la lucha contra el cáncer.

Para Javier Soteldo, vicepresidente de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela y cirujano oncólogo, el mayor desafío para los pacientes en el país es la crisis generalizada, porque dificulta tanto los tratamientos como los diagnósticos de la enfermedad.

“Esto se traduce en falta de quimioterapias, de radioterapias externas y de métodos de detección temprana, que es en lo que se quiere enfocar la Sociedad Anticancerosa y que son determinantes para evitar la mortalidad por estas patologías”, explicó Soteldo en una entrevista con El Diario.

Una campaña para sumar más luchadores

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Foto cortesía

Como parte de las actividades organizadas para este mes de octubre, conocido como “mes rosa” como extensión del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela lanzó su campaña 2019: “Dame tu mano, conviértete en una célula positiva”, para así recaudar fondos para la organización.

“La finalidad es crear conciencia en la población venezolana para reunir recursos que se destinarán a los programas de la Sociedad, a comprar nuevos equipos más tecnológicos y a contar con más médicos”, detalló Soteldo.

Uno de los métodos para recaudar fondos es a través del conocido Bono de la Salud, que ahora será electrónico y estará disponible en las plataformas digitales de todos los bancos venezolanos.

“Con lo que se obtiene del bono queremos ayudar a pacientes de bajos recursos para que tengan una atención adecuada. Queremos que cada venezolano se convierta en una célula positiva para ayudar a estos pacientes”, agregó.

Finalmente, el doctor Soteldo invitó a todos los ciudadanos a convertirse en luchadores contra el cáncer de mama, pues considera que es una batalla que no le corresponde solo a la persona diagnosticada y a las instituciones, sino que es una tarea de toda la sociedad.

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