• El ex presidente brasileño se encontraba preso desde 2018 por señalamientos de corrupción y lavado de dinero; sin embargo, negó los cargos y se considera víctima de una manipulación judicial

Luiz Inácio Lula Da Silva pronunció su primer discurso la tarde del 8 de noviembre, luego de 19 meses en prisión por corrupción. Gracias a un fallo del Tribunal Supremo de Brasil, el dirigente izquierdista fue liberado frente a una multitud de seguidores en São Bernardo do Campo, Sao Paulo. Desde allí afirmó que está dispuesto a liderar la oposición al gobierno de Jair Bolsonaro. Sus palabras se enfocaron en agradecer el apoyo de sus militantes que durante un año y siete meses acamparon frente a las puertas de la Policía Federal en señal de solidaridad y exigiendo su liberación.

Fallo del Tribunal

Con seis votos a favor y cinco en contra, el Tribunal Supremo de Brasil (STF por sus siglas en portugués) determinó el pasado 7 de noviembre que las penas de prisión no pueden empezar a ejecutarse antes de agotar todos los recursos legales. Esta decisión despejó la ruta para la puesta en libertad de Lula, quien gobernó el país amazónico entre 2003 y 2010.

Con este polémico fallo la Corte anuló la jurisprudencia que en 2016 permitía ejecutar una pena de prisión después de que se confirmara en segunda instancia el hecho. Esta medida también va a beneficiar a 4.895 reclusos en Brasil.

La salida de Lula de la cárcel la ordenó el juez federal Danilo Perera, quien decretó su libertad inmediata después que la defensa presentara oficialmente el pedido de excarcelación apoyado en el fallo del STF.

El gobierno de Bolsonaro habría tomado parte en el juicio. A través de la Abogacía General de la Unión (AGU) — cuyo titular es Andre Mendaça (con estatus de ministro) — se argumentó, sin éxito, a favor de mantener la prisión del ex mandatario izquierdista tras la segunda instancia.

Actuación de la defensa de Lula

Lula afrontaba, desde abril del año 2018, ocho años de prisión (que en un principio eran 12) tras haber sido condenado en segunda instancia por corrupción y lavado de dinero en un caso vinculado con la constructora OAS, beneficiaria de contraron de la petrolera pública Petrobras. En ese caso, el ex presidente brasileño fue acusado de recibir, a manera de soborno, un apartamento tríplex en una playa de Sao Paulo.

A pesar de que los magistrados de la Corte señalaron que el fallo no conduciría a la liberación automática de los detenidos, ya que dependería de los jueces de ejecución de cada caso aplicar el nuevo fallo después de que se escucharan los argumentos de las defensas y de las acusaciones, el abogado del ex presidente, Cristiano Zanin, visitó a Lula en la cárcel de Curitiba antes de que recuperara su libertad.

“El presidente está muy sereno, pero la decisión del Supremo, aplicando nuestra Constitución, también dio una luz de esperanza de que pueda haber justicia”, dijo.

Zanin agregó que el equipo de abogados del ex presidente solicitó “la revisión inmediata del pedido para su excarcelación porque no hay respaldo jurídico para que continúe preso”. La petición tuvo como resultado la liberación de Lula.

Continúa la batalla judicial

Los abogados defensores de Lula reiteraron que “la batalla jurídica” continua y esperan a que el Tribunal Supremo analice un recurso de habeas corpus que deja espacio para la duda sobre la condena y podría desencadenar en la nulidad del proceso.

Pero aquí no terminan los problemas judiciales de Lula a pesar de salir de prisión ya que tiene pendientes otras causas por su presunta participación en corrupción pero. Si fuera declarado culpable, la pena solo se ejecutaría cuando acabe el proceso de apelaciones.

El ex mandatario también acumula otra condena a 12 años por otro caso de corrupción pero, hasta ahora, dictada solamente en primera instancia.

Operación Lava Jato

Luego de que la Policía Federal de Brasil descubriera en 2014 una red de estaciones de servicio y autolavado de vehículos que una organización criminal estaba utilizando para el lavado de recursos ilícitos, se creó la operación Lava Jato, cuya traducción del portugués al español es “lavado a presión”.

Los fiscales de la investigación de ese caso sentenciaron que el fallo del Supremo “está en disonancia con el sentimiento de repudio a la impunidad y con el combate a la corrupción”.

Este proyecto salpicó con acusaciones de corrupción a buena parte de la clase política brasileña y ayudó a hacer justicia en muchos de estos casos que, en su mayoría, estaban ligados a sobornos implementados por Odebrecht, la empresa constructora más grande de América Latina.

Pero Lava Jato ha sido tan solo el principio de la trama de corrupción de Odebrecht, cuyos brazos alcanzan a todo el continente americano e incluso a países africanos.

Aunque tiene prohibido postularse a la presidencia de Brasil mientras tenga recursos judiciales pendientes, el también ex líder del Partido de los Trabajadores (PT) sigue siendo una figura popular en la izquierda de ese país, aun cuando podría volver a la cárcel si las apelaciones se resuelven en su contra. Con su liberación, repudiada por unos y celebrada por otros, la polarización en Brasil se exacerbo.

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