• Este fue un año complejo para la región. Se caracterizó por manifestaciones y protestas masivas en países como Chile, Ecuador, Bolivia, entre otros; donde las consecuencias fueron pérdidas millonarias, cambios políticos importantes y lo más lamentable, fallecidos

Este 2019 la lista de países en América Latina que fueron sacudidos por manifestaciones de toda índole creció significativamente a pesar del signo político del gobierno de turno.

Si bien los detonantes que sacudieron a cada uno de los países latinoamericanos no son los mismos, en la mayoría de los casos comparten el descontento ante el presidente actual o sus políticas.

En este año que ya está a punto de terminar, distintas naciones del continente latinoamericano fueron los protagonistas de manifestaciones que desencadenaron violencia e hicieron que la comunidad internacional girara su atención hacia ellos.

Venezuela

Desde hace varios años, la población opositora ha tomado las calles pidiendo la salida de Nicolás Maduro del poder.  2019 inició con nuevas jornadas de manifestaciones, y una de las principales se dio el 23 de enero, que culminó con un hecho sin precedentes en la actualidad del país: el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, se proclamó como el presidente interino en medio de una manifestación.


Foto: Carlos García Rawlins/Reuters

Su propósito: la salida del poder de Maduro, un gobierno de transición y elecciones libres. Guaidó ha sido reconocido como presidente interino por más de 50 países.

Meses después, el primero de mayo, la ciudadanía opositora volvió a las calles tras el levantamiento cívico militar del 30 de abril que no tuvo éxito. Los venezolanos manifestaron en distintos puntos de todo el país, nuevamente en contra de Nicolás Maduro y sus políticas. 

Foto cortesía

Puerto Rico

Luego de que se hicieran públicas casi 900 páginas de un chat privado entre el ahora ex gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, y su círculo de cooperantes, donde se burlaban del pueblo, denigraban a mujeres periodistas, a homesexuales e incluso a los que padecieron las consecuencias del huracán María, en el mes de julio los puertorriqueños salieron a las calles para exigir la renuncia de Rosselló a su cargo.

El chat fue revelado por un trabajo del Centro de Periodismo Investigativo (CPI), una ONG dedicada a fomentar el acceso a la información en Puerto Rico.

Fueron días de constantes protestas en las que participaron personas de toda índole. Desde jubilados hasta veteranos de guerra. A estas manifestaciones también se unieron artistas boricuas como Ricky Martín, Residente (de Calle 13), Bad Bunny, Daddy Yankee, entre otros. 

Foto: The New York Times

El intercambio inapropiado de mensajes se sumó a los escándalos de corrupción, malas gestiones y bajas en la economía de la isla, aspectos contra los que también protestó la ciudadanía puertorriqueña en esos días.

No fue sino hasta el 25 julio, más de diez días después de que se dieran las manifestaciones en la isla, cuando Ricardo Rosselló anunció en vivo que renunciaría el 2 de agosto.

«El viernes 2 de agosto, a las 5 de la tarde, a esa hora culminaré mi mandato y daré paso al proceso de sucesión establecido por nuestra Constitución» dijo Rosselló, al tiempo que aclaró que de acuerdo al ordenamiento jurídico, su sucesora sería la secretaria de Justicia Wanda Vásquez. 

Perú 

La disolución del Congreso de la República en Perú, por parte del presidente Martín Vizcarra, fue lo que desencadenó la crisis constitucional a partir del 30 de septiembre, generando que el Congreso declarara la presidencia de Vizcarra como suspendida y nombrando a la vicepresidenta Mercedes Aráoz como presidenta interina.

Sin embargo, durante la tarde del primero de octubre Aráoz renunció al cargo como medida para promover unas elecciones generales que propusiera Vizcarra y el Congreso. Aunque la controversia surgió justamente sobre la validez de la renuncia de Aráoz, ya que se emitió posterior a la disolución del Congreso, entidad que debe aceptar la dimisión.

Toda esta polémica desencadenó, una semana después, un descontento social en el  que durante tres días diferentes grupos salieron a la calles a manifestar en contra y a favor de la disolución del Congreso. 

Pero los ánimos se apaciguaron y el mandatario Martín Vizcarra convocó las elecciones legislativas para el 26 de enero de 2020.

Foto: El País

Chile

Durante octubre, noviembre y diciembre, ciudades como Santiago, Valparaíso, Concepción y La Serena estuvieron hundidas en una serie de manifestaciones y disturbios violentos que ocasionalmente fueron llamados ‘Chile despertó’ y ‘Revolución de los 30 pesos’. 

La causa principal y lo que desencadenó la ola de protestas fue el alza en la tarifa del sistema público de transporte de Santiago, que entró en vigor el 6 de octubre. Tras este aumento, centenares de estudiantes se organizaron para realizar actos de evasión masiva en el Metro de Santiago. Al principio, solo entraban sin pagar a las instalaciones. 

Ya para la noche del 18 de octubre la situación se tornó violenta. Las estaciones de Metro fueron dañadas y algunas incluso incendiados en su totalidad. Debido a esto, al día siguiente, el presidente chileno Sebastián Piñera decretó un estado de emergencia y un toque de queda que para el 23 de octubre ya abarcaba 15 de las 16 capitales regionales chilenas. 

Luego de días en los que hubo incendios, saqueos y fallecidos, el presidente Piñera se vio forzado a ceder y procedió a anunciar la suspensión del alza en la tarifa del Metro afirmando que había escuchado con «mucha atención y humildad la voz de la gente». Además, pidió perdón ante la opinión pública por su falta de visión y anunció también un cambio completo en su gabinete ministerial. 

Sin embargo, ninguna de estas medidas y anuncios atenuó la furia de los chilenos, quienes continuaron dañando estructuras y espacios públicos, lo que ocasionó distintos enfrentamientos entre los manifestantes y la fuerza militar del Estado. Se extendieron los estados de emergencia y los toques de queda; además se suspendieron las clases en 43 comunas de Santiago. Las manifestaciones no parecían apaciguarse. 

Foto: DW

El Ejecutivo anunció una serie de reformas para tratar de responder al estallido social, pero hasta el día de hoy, quizá con menos violencia, las protestas continúan en Chile. Ya se han confirmado más de 20 fallecidos, 12 de ellos asociados a incendios, y más de 3000 civiles han sido hospitalizados durante los enfrentamientos. Las pérdidas económicas se estiman en más de 3000 millones de dólares.

Ecuador

La ola de movilizaciones en todo el territorio nacional de Ecuador se produjeron durante los días 3 y 13 de octubre. Sucedieron luego de que el presidente Lenín Moreno anunciara la eliminación de los subsidios a los combustibles. 

Mientras se suscitaban las protestas hubo enfrentamientos entre los manifestantes y funcionarios de seguridad del Estado, además de que se registraron diversos actos delictivos, por lo que el gobierno declaró un estado de excepción. Sin embargo, las marchas se intensificaron en la ciudad de Quito mientras las fuerzas armadas comenzaban a resguardar la ciudad. Durante los últimos días de protestas el toque de queda se había instaurado en toda la capital.

Ante toda esta situación, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tomó parte en una mediación entre el ejecutivo de Ecuador y la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), donde de consiguió que fuera derogado el decreto 883 sobre la eliminación del subsidio a la gasolina poniendo fin así a 11 días estallido social que dejaron, según cifras del Ministerio de Gobierno, 1330 personas aprehendidas, 435 policías heridos y más de 100 bloqueos a carreteras. 

Foto: Reuters

Bolivia

Luego de unas elecciones presidenciales celebradas el 20 de octubre en Bolivia, en las que se dió como ganador reelecto a Evo Morales y que gran parte de la ciudadanía calificó como fraudulentas, estallaron diversas protestas en contra de los resultados de los comicios.

Las manifestaciones iniciaron con una concentración de ciudadanos en La Paz. El candidato opositor Carlos Mesa exhortó a sus seguidores a vigilar los centros electorales para evitar que se produjera fraude alegando que el tribunal electoral obedecía a los intereses de Evo Morales. 

Foto: Reuters

Tras más de 24 horas de espera, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia actualizó los datos de un recuento rápido, donde se señalaba una estrecha victoria para Morales en la primera vuelta revalidando entonces su cargo sin necesidad de una segunda vuelta. Así entonces, seguidores de ambos candidatos (Mesa y Morales) salieron a las calles. 

Tras varios días de protestas en los que hubo saqueos, enfrentamientos con policías, incendios y destrozos de algunas instituciones públicas, el 10 de noviembre un informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) recomendó que se realizaran nuevas elecciones. Poco después de esto, Evo Morales anunció nuevas elecciones generales con un órgano electoral renovado, pero el pueblo respondió y dijeron que la única salida a la crisis era la renuncia de Morales. 

Así entonces, horas más tarde, el general de las fuerzas armadas Williams Kaliman le sugirió que renunciara a la presidencia. Horas después, se hizo pública la renuncia de Evo Morales, alegando ante la opinión pública que sufrió un golpe de Estado. 

Como consecuencia de la renuncia de Morales y su salida del país hacia México, la senadora Jeanine Áñez, una opositora al gobierno de Morales, anunció el martes 12 de noviembre durante una sesión legislativa especial que asumiría como presidenta interina de Bolivia. 

Colombia

Debido al descontento de gran parte de la población respecto a las políticas del presidente Iván Duque, varios sectores convocaron una manifestación para el 21 de noviembre.

Originalmente, la huelga fue convocada por las centrales obreras, pero se convirtió en una protesta en contra de las reformas de pensiones laboral y educativa, además de reafirmar el apoyo al acuerdo de paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). 

La expectativa ante el paro se abrió paso en la agenda nacional durante días, esto a medida que la situación en Ecuador, Chile y Bolivia generaban cambios políticos importantes. 

Por su parte, el gobierno tomó precauciones. Militarizó varias partes del país, incluida la ciudad capital Bogotá, cerró las fronteras y otorgó facultades extraordinarias a gobiernos locales para «mantener el orden». 

Sin embargo, esto no evitó que la violencia se adueñara de las protestas. De acuerdo con los reportes de los medios de comunicación colombianos, hubo saqueos, disturbios, daños a infraestructuras públicas y abuso de fuerza por parte de las autoridades. 

Durante el mes de diciembre los paros y las manifestaciones continuaron pero con aires más pacíficos, aunque esto no significa que no hubo daños y pérdidas que lamentar. La jornada se vio marcada por cacerolazos, asambleas populares, marchas, conciertos y plantones en las diferentes plazas del país. 

Hasta la fecha se han reportado tres fallecidos, más de 500 heridos y al menos 200 personas detenidas. 

Foto: Reuters

La conflictividad social se perfila como un elemento que pudiera ser el centro de los debates políticos durante el venidero 2020 y existe también una latente posibilidad de que aumente el descontento social y las protestas, ya que como advierte el Fondo Monetario Internacional en su informe de octubre, “la incertidumbre en torno a las políticas económicas internas sigue siendo una importante fuente de riesgo para las perspectivas económicas de América Latina”. 

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