• Para la coach familiar Vida Gaviria, las presiones y exigencias del día a día, además del contexto histórico en el que son criados los infantes son factores esenciales para determinar si un menor de edad atraviesa por un cuadro de ansiedad 

Preocupaciones y miedos intensos y persistentes sobre situaciones de la vida diaria son algunas de las señales que podrían servirle a un adulto para detectar si tiene algún tipo de ansiedad y tratarla adecuadamente. No obstante, cuando se trata de un niño con este trastorno, identificar este problema puede ser muy diferente. 

En ocasiones la ansiedad no es algo propio del niño, sino un reflejo de la angustia de sus padres o cuidadores. Vida Gaviria, coach familiar, dijo en una entrevista para El Diario que ante este escenario lo ideal es hacer la evaluación del menor desde su entorno familiar. 

Sí es absolutamente posible que un niño sufra de ansiedad y algo que deben saber los papás es que va a depender mucho de en qué ciclo vital está este niño, porque mientras más pequeño sea el niño más reflejo emocional será del mundo de los padres, quiero decir con esto que la calidad anímica y la salud emocional de los cuidadores serán determinantes en los niveles de ansiedad que maneja este niño” Vida Gaviria, coach familiar

Cuando se trata de niños pequeños, explica la especialista, es indispensable observar si hay algún cambio de conducta o estado de ánimo llamativo: algún retroceso en el aprendizaje, pérdida de control de esfínteres, irritabilidad, se enferman frecuentemente, si están retraídos, si hablan sin parar o compulsivamente, si están inapetentes o lloran más de lo habitual. 

Existen casos de niños que desarrollan otros cuadros que resultan mucho más evidentes como comerse las uñas, arrancarse el pelo, hacer movimientos repetidos o padecen de estreñimiento.

 Edades en las que puede aparecer la ansiedad 

En el año 2019, la ansiedad en los niños fue unos de los temas más consultados por los representantes en consulta. “Generalmente la mayoría de los casos que vi eran niños menores de 7 años, en edad preescolar, o en preadolescentes menores de 12 años”, aseguró Gaviria. 

En esas consultas, la coach encontró que en gran parte de los casos había un alto nivel de angustia y ansiedad en uno o ambos representantes, por lo que el trabajo comenzaba desde los padres para disminuir los síntomas de los menores. 

El conflicto aquí es que los adultos muchas veces están ansiosos racional y cognitivamente, pero sienten que las soluciones para la ansiedad escapan de sus manos o es algo que no pueden atender, entonces recurren a medicación o adiciones funcionales como tomar más café para rendir más en el trabajo y eso es socialmente ‘aceptado’. Sin embargo, los niños no tienen esas vías de escape y eso se traduce en una ansiedad más llamativa”, detalló la especialista en maternidad y vida familiar.

Cuando el trastorno de ansiedad aparece en adolescentes, se puede hablar de que su origen ya pertenece a su mundo emocional. A pesar de eso, es necesario estudiar si el padre o representante está estableciendo una exigencia muy alta para ese joven sobre temas que no maneja como ciertas asignaturas escolares, deportes o actividades extracurriculares. 

A veces pasamos por alto el momento histórico que vivimos y en el que estamos criando, nuestro mundo nos lleva a desarrollar altos niveles de ansiedad por la cantidad de exigencias que nosotros mismos aceptamos. Cuando una mamá está criando en un entorno de conflicto como el venezolano, esa mamá persigue ser exitosa en tantos roles que su propia energía vital no es suficiente y al final de camino lo que quedan son frustraciones”, comentó la experta.

Esas frustraciones posteriormente se pueden proyectar en patologías físicas e incluso desarrollar déficit de atención, debido a que el cerebro humano no puede atender todas las exigencias que se pone esa persona.

Gaviria considera preocupante que tantos los padres como los niños intenten emplear el multitasking, pues asegura que su concepto es engañoso y vende “una realidad imposible”. “Estar en varios sitios a la vez, plena, satisfecha, saludable y exitosamente no es verdad, tenemos un solo cerebro, un solo cuerpo, días que duran lo  mismo y de los cuales necesitamos un tiempo para descansar y reponerse, especialmente en este contexto histórico que vivimos”. 

¿Cómo tratar la ansiedad en los niños?

Para aliviar los niveles de ansiedad en niños pequeños, el primer paso es lograr un manejo saludable de la ansiedad de los adultos y cuidadores para conseguir cambios profundos y que se sostengan en el tiempo. 

Cuando la ansiedad está presente en la vida de un adolescente, el papel del padre es acompañar y abrir la conversación para que el joven sienta que está creciendo en un entorno seguro. Además, si el representante identifica que está ejerciendo alguna presión desmedida en el adolescente, es recomendable buscar una alternativa para suavizar esas exigencias. 

Gaviria sugiere acudir con un especialista cuando los cuidadores no logran disminuir la ansiedad en el niños desde sus propios recursos, luego de identificarla. “Recomiendo la mirada de un terapeuta familiar sistémico, porque aborda al individuo como parte del sistema familiar, entonces este nunca intenta curar los síntomas sin conocer el sistema en el que se desarrollan”. 

Este terapeuta busca un cambio en el entorno, como en el hogar por ejemplo, que es donde se originan las angustias del niño y así y tratamiento sea mucho más efectivo con el tiempo. 

Estos consejos, siempre deben ir de la mano con un ambiente emocional saludable para los niños y los adultos en el que las preocupaciones familiares, económicas o sociales no generan angustias en los pequeños y así formar adultos menos ansiosos. 

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