• El inicio de la carrera presidencial estadounidense en el Partido Demócrata revivió las viejas dudas en el mecanismo para votar en las elecciones de ese país. Por ello, para aclarar las dudas y comprender el sistema, El Diario conversó con Millie Herrera, activista demócrata y ex asistente de la Secretaría de Trabajos de EE UU, bajo la Administración Obama

Cada cuatro años viejos fantasmas llegan a Estados Unidos con las elecciones presidenciales. Lejos de ostentar la modernidad tecnológica habitual en ese país, el sistema electoral estadounidense aún mantiene algunas reglas en el proceso de votación que tienen más 200 años, lo que aviva las dudas con respecto a su funcionamiento y transparencia.

Este año no es la excepción, y el comienzo de la carrera en el Partido Demócrata para disputarle la presidencia a Donald Trump el próximo 3 de noviembre es un ejemplo de ello.

Mientras que en el Partido Republicano hay unanimidad en torno a la candidatura de Trump, los demócratas se debaten entre Joe Biden, ex vicepresidente de Barack Obama; Bernie Sanders, senador de Vermont; Pete Buttigieg, ex alcalde de South Bend; Mike Bloomberg, empresario y ex alcalde de Nueva York (2002-2013); Elizabeth Warren, senadora por Massachusetts; Amy Klobuchar, senadora por Minnesota; y Andrew Yang, también empresario.

El proceso acabará el 16 de julio, día en el que culmina la Convención Nacional Demócrata.

Para comprender cómo es el complejo sistema electoral estadounidense, El Diario conversó con Millie Herrera, activista demócrata y ex asistente de la Secretaría de Trabajos de EE UU, bajo la Administración de Obama.

1. Caucus: concilio de entusiastas

La palabra caucus, explica Herrera, significa “concilio”. Por lo tanto, su funcionamiento es similar al de una asamblea ciudadana, en la que adeptos de cada partido (demócrata o republicano) registrados para votar, se reúnen ya sea en una escuela, iglesia o cualquier otro recinto, para elegir al que ellos consideran como el mejor candidato.

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Foto: AP

Estos entusiastas se agrupan en cada uno de los precintos (divisiones geográficas donde están inscritos a votar los electores) de acuerdo con el candidato que ellos apoyan.

Estas reuniones se pueden extender durante horas antes de que se proceda a la votación, la cual se puede efectuar a mano alzada, dependiendo de las reglas de cada estado. Los interesados se pueden inscribir para votar hasta minutos antes de que comiencen estas reuniones.

“La votación se realiza en dos rondas. En la primera, ellos se reúnen por equipo de acuerdo a su candidato, el mismo debe obtener el 15% de los votos para seguir a la segunda, si no, queda eliminado. En la segunda vuelta, los votantes de los candidatos que no calificaron con el 15%, tienen el derecho de ahora alinearse y apoyar a otros candidatos. Se dice que ellos llaman por teléfono al comando de campaña para saber a qué candidato sugieren que voten ahora, pero es solo una sugerencia. Después cada persona camina y se une al grupo de su candidato nuevo”, explicó Herrera.

2. Cada estado tiene autonomía

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Foto: Andrew Burton/Getty Images

Además de los caucus, cada partido y estado también puede decidir si realizar el proceso de votación a través de elecciones primarias, puesto que la Constitución de EE UU no establece ningún mecanismo fijo.

A diferencia de los caucus, en estas elecciones primarias la votación es secreta y en un horario definido. A su vez, se pueden realizar de cuatro formas: abiertas, cerradas, semiabiertas o semicerradas.

En las abiertas puede votar todo aquel que esté inscrito, aunque no esté afiliado a ninguna formación política. En las cerradas solo pueden votar las personas inscritas en los partidos. En las semiabiertas es el partido el que decide si deben ser militantes y el votante debe solicitar la papeleta electoral específica de una formación, proceso similar a las semicerradas, aunque en esta última el votante no necesariamente debe estar inscrito en el partido.

“Cada estado tiene regulaciones para poner a los pre y candidatos presidenciales en las boletas, hay que hacer un papeleo en cada estado y presentar la candidatura oficial tanto como precandidato como para candidatos no partidistas”, agregó Herrera.

Para estas elecciones de 2020, seis estados cambiaron de caucus a primarias. De esta forma, solo cuatro estados permanecen con los concilios: Iowa, Nevada, Dakota del Norte y Wyoming. El resto funciona a través de las primarias.

3. Delegados y cantidad de votos

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Imagen: Expansión

A pesar de estos mecanismos electorales, el voto popular no elige a los candidatos –ni al presidente- de forma directa. Durante los proceso de primarias se define, entonces, cuántos delegados apoyarán a los candidatos en las convenciones nacionales de ambos partidos. Es decir, el objetivo de cada precandidato es obtener mayor cantidad de representantes para que lo ratifiquen luego como el candidato de su respectivo partido.

El número de delegados varía según cada estado, pero en total los demócratas cuentan con 3979, y los republicanos con 2472. Cada partido elige no solo la cantidad de delegados a obtener, sino también la forma en la que se obtienen los mismos.

En Florida, Ohio o Montana, por ejemplo, el Partido Republicano emplea el método winner-take-all, o dicho de otra forma, el candidato con más votos se lleva todos los delegados asignados para ese territorio.

En el Partido Demócrata se emplea el método proporcional –los republicanos también lo hacen en algunos lugares-. Este último mecanismo hace que el candidato que obtenga más votos no necesariamente tenga más delegados.

Lo mismo puede suceder en la elección final de presidente, quien es electo por un grupo de representantes que se conocen como el colegio electoral, según lo establece la Constitución estadounidense y diversas normativas estatales y federales.

Una mayoría de 270 de los 538 votos que integran el colegio electoral, son suficientes para dar con el ganador de la presidencia. Esto hace que algunos estados sean más importantes que otros, puesto que los más poblados tienen mayor cantidad de votos.

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En 2016, Hillary tuvo 3.000.000 de votos más que Donad Trump, pero los obtuvo en estados menos importantes. La mayoría de los estados funciona así: si tú tienes una mayoría de votos, te llevas todos los electores del colegio electoral”, explicó Herrera.

Sobre la figura del colegio electoral añadió que “no están obligados por la Constitución en votar por la mayoría. Es más, se dio un delegado que a pesar de que Hillary ganó, votó por Trump. Es legal, completamente”, explicó Herrera.

Y es el que colegio electoral surgió, en principio, como una idea para que los representantes decidieran si el candidato que resultara vencedor estaba o no en la capacidad de gobernar. Sin embargo, con el paso de los años esa idea original ha quedado relegada a simplemente apoyar el voto de la mayoría.

4. Siempre los martes

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Foto: Getty Images

A diferencia de las elecciones en la mayoría de los países, que se realizan los días domingo, en EE UU el día para la celebración de los caucus y primarias, así como la elección presidencial, es el martes.

En el caso de la última, siempre se realizan el primer martes después del primer lunes de noviembre. Este año, las elecciones corresponden el 3 de noviembre.

La elección de los martes para la realización de las elecciones se debe a que en el siglo XIX, cuando la agricultura era de vital importancia en la economía estadounidense, la gente se desplazaba a los centros de votación en carruajes y caballos.

Así, si tenían que salir un día antes, no lo hacía el domingo, día sagrado y de oración para los cristianos. Además, los fines de semanas se descartaron porque los judíos guardan el Sabbat.

En esta sentido, hay martes más importantes que otros. Uno de ellos es el “supermartes”, día en el que la mayoría de los estados y territorios de EE UU celebran sus primarias o caucus.

Este año el supermartes es el 3 de marzo. Ese día habrá elecciones en Alabama, Arkansas, California, Maine, Massachusetts, Minnesota, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah, Vermont y Virginia, además de la Samoa y el grupo de demócratas en el extranjero.

Esto significa que casi la mitad del total de delegados están en juego el supermartes.

5. La importancia de Iowa y New Hampshire

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Foto: Getty Images

Desde el año 1972, Iowa se convirtió en el primer estado del calendario electoral estadounidense. Y aunque desde el punto de vista de delegados no tiene una gran importancia (solo otorga 41 delegados para el Partido Demócrata), es visto como un impulso de la carrera del precandidato ganador.

Desde 1976 –a excepción de Michael Dukakis en 1988 y de Bill Clinton en 1992-, el precandidato demócrata que logró la victoria en Iowa, se convirtió después en el candidato de su partido en las presidenciales. La segunda elección según el mismo calendario, corresponde a New Hampshire.

Este año el ganador en Iowa, en término de delegados, fue Pete Buttigieg, pero Bernie Sanders obtuvo más votos. Sin embargo, en esta ocasión el resultado no fue protagonista: el recuento final del caucus –el cual se celebró el 3 de febrero- no se obtuvo sino hasta una semana después de que se realizara el mismo.

Las razones del retraso en los resultados, explica Herrera, se deben a una modificación del proceso del caucus, promovida por Sanders después de la elección de 2016.

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Lo que sucedió distinto esta vez de todos los años anteriores es que después de las elecciones de 2016, Bernie Sanders protestó al Partido Demócrata nacional de que no le gustaba la forma en la que se estaban llevando a cabo las elecciones en los caucus. Eso complicó las cosas porque ahora eran tres cifras que tenía que reportar el caucus: el porcentaje del voto, los delegados proporcionales y también ahora el número de personas que votaron en cada vuelta por cada uno de los candidatos”, dijo Herrera.

El nuevo mecanismo, apunta la activista demócrata, consistió entonces en una aplicación móvil en sustitución de papeles o mano alzada.

No obstante, “parece que no la probaron bien y al no entrenar bien a las personas que estaban manejando los caucus, se causó esta demora tan grande y esa confusión de que los números no coincidían. Algunos ni siquiera utilizaron la app sino que llamaban por teléfono, y tenemos este problema ahora”, explicó.

También justifica que la mayoría de las personas son de la tercera edad, por lo cual se les hizo más difícil la adaptación. “Pero eso es el partido en Iowa”, aclaró.

Además del impulso y visibilidad que gana el vencedor –o vencedores, como el caso de este año- en Iowa o New Hampshire, la clave de estos estados pasa por la consolidación de los votantes centristas, por lo que serán importantes para definir la disputa entre Buttigieg y Joe Biden.

Las preferencias de los electores de estos estados no son representativas de las tendencias del votante promedio estadounidense: allí más de 90% son de raza blanca, según la Oficina del Censo.

Al complejo sistema electoral estadounidense se le suma, pues, la división demócrata. Unos aspectos que conforme a la opinión de Herrera, hacen de la elección un proceso aún más inusual. Será el 3 de noviembre que se termine todo el embrollo… hasta dentro de cuatro años.

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