• El defensor de Derechos Humanos permanece detenido en la cárcel de Ramo Verde sin un proceso judicial en curso. Sus familiares se trasladaron a Cúcuta y expusieron su situación al organismo de la OEA

El viaje fue de improvisto, no había boletos de avión reservados ni recursos económicos suficientes para llegar hasta la ciudad de Cúcuta, en Colombia. Pero hacerlo era urgente, la necesidad de denunciar, de ser eco de la situación de su hijo, era mayor que los impedimentos.

El 4 de febrero una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no pudo abordar un avión rumbo a Venezuela para constatar de primera mano las violaciones que se comenten en contra de los presos políticos. La decisión del régimen de Nicolás Maduro, fue notificada a Copa Airlines, aerolínea encargada de trasladar a los defensores de DDHH desde Panamá.

¿Qué es la CIDH? Es un órgano autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) encargado de la promoción y protección de los derechos humanos en el continente americano. Está integrada por siete miembros.

La noticia fue un balde de agua fría para los familiares de presos torturados que esperaban con ansías la llegada de la CIDH a territorio venezolano. Pero había un plan B: Cúcuta sería el escenario para recibir y documentar todas las denuncias.

Inmediatamente los familiares de los presos políticos conocieron la información. Entre ellos los de Alonso Mora, un defensor de derechos humanos que fue detenido en abril de 2018 por efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) tras ser acusado de formar parte de una “célula terrorista” que tenía intenciones de derrocar al régimen de Nicolás Maduro.

Su madre, Heredina Alfonso, no lo pensó. Pese a la falta de recursos para cancelar un boleto aéreo, compró un pasaje vía terrestre y cruzó la frontera hacia Colombia, con la única intención de elevar la voz en nombre de su hijo.

Alonso de 33 años de edad, es defensor de derechos humanos, chef, paramédico y  locutor. Definido como un hombre amable, colaborador y familiar al que un allanamiento plagado de irregularidades lo cambió.

Presos políticos

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presos políticos hay en Venezuela

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personas tienen medidas restrictivas a su libertad

Su aprehensión fue parte de la “Operación Gedeón II”, en la que más de 10 personas fueron capturadas, entre ellos: Vasco Da Costa, Érick Villalba, José Luis Santamaría y Fravier Bello, todos defensores de los derechos humanos.

Casi dos años de su vida han transcurrido en la cárcel de Ramo Verde. Alonso permanece en su celda con un proceso judicial detenido sin razones aparentes.

Es otra víctima del retardo procesal que sufren la gran mayoría de los presos políticos venezolanos.

Como en el resto de estos casos la falta de procedimientos judiciales no es el único agravante de su condición. A Mora lo han torturado desde que fue capturado en 2018, incluso su perro, un golden retriever llamado “Bam Bam” que fue decapitado en aquel momento. 

El encuentro

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Foto: Cortesía

El 6 de febrero en un hotel de Cúcuta, la comisión de la CIDH encabezada por su presidenta, Esmeralda Arosemena, Julissa Mantilla y Paulo Abrão, se reunió con un grupo de venezolanos que quería brindar sus testimonios sobre las violaciones que sufren sus familiares detenidos.

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Foto: Cortesía

La madre de Alonso, Heredina, participó en el encuentro y denunció las violaciones que ha sufrido su hijo desde el instante de su detención. Alertó además que permanecía aislado en una celda de castigo en condiciones infrahumanas. 

Heredina se refería a «El Tigrito», un celda de Ramo Verde donde han sido confinados y torturados varios presos políticos, entre ellos: el teniente del Ejército Luis Alejandro Mogollón Velázquez y Carlos Villa.

Otra de las alertas que hizo Alfonso fue la falta de atención médica para su hijo, quien presenta nódulos en su cuerpo desde hace varios meses. No se han detectado si son malignos.

La delegación se mostró alarmada por la condición del defensor de derechos humanos. También de otros casos que fueron presentados por familiares de presos políticos, como el caso de Venecia Zambrano, hermana del coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Pedro Zambrano, que también permanece detenido en la cárcel de Ramo Verde. 

Posteriormente la comisión de la CIDH concedió una reunión privada a la madre de Alonso para tratar a detalle su caso. En el encuentro de casi una hora la comisión se mostró sorprendida por la situación y se comprometió a brindar medidas cautelares a favor de sus familiares ante la violencia en la que ha estado enmarcada todo el proceso.

El llamado del Foro Penal a Bachelet

En días recientes, Alfredo Romero, director del Foro Penal, solicitó a Michelle Bachelet, alta comisionada para los derechos humanos, ser más dura con respecto a la situación de los presos políticos en Venezuela, especialmente con aquellos que cuentan con boletas de excarcelación o tienen procesos judiciales detenidos.

“No podemos disminuir la presión nacional e internacional sobre este tema. Estamos hablando de seres humanos inocentes que claman libertad”, expresó durante una rueda de prensa.

La comisionada a hecho reiterados llamados a liberar todos los presos políticos. Sin embargo, no han surgido efecto y la cifra ha ido en aumento.

La CIDH documentó la información de todos los casos presentados en Cúcuta y se comprometieron a llevarlo a instancias internacionales.

El encuentro no solo sirvió para denunciar los casos de varios presos, también fue un ejercicio en el que el grupo de venezolanos finalmente se sintió escuchado por órganos competentes que están interesados en que haya justicia en Venezuela.

Los familiares de Alonso continúan denunciando la situación y exigiendo su plena libertad. Aunque hay temor a represalias, optan por alertar desde el anonimato las torturas que sufre. Su madre, Heredia, ha asumido como la portavoz del caso y exige que pronto haya justicia.

Alonso ya no está en aislamiento. Permanece a la espera de atención médica y de la anhelada libertad, que sigue sin llegar.

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