Este mes se hace más énfasis en lo que tenemos que vivir a diario las mujeres por ser el 8 de marzo el Día internacional de la mujer, que este año tiene como lema “Soy la generación de igualdad”, un llamado que busca balance en diferentes ámbitos.

Ahora la realidad es que podremos buscar igualdad en lo legal, laboral, pero si hablamos de tiempo, la gran mayoría de las mujeres tiene un reto aún mayor que no es tomado en cuenta o simplemente valorado. 

Las mujeres trabajamos, somos gerentes de casa, muchas son madres (aunque el promedio de edad para ser madres ha aumentado considerablemente y ahora con menos cantidad de hijos asegura la firma Chartmix a partir de datos de la CIA, de Unicef y del Instituto Nacional de Estadística de China) además de  hijas, hermanas, esposas. Eso hace que debamos organizarnos de manera más eficiente para cumplir con las diferentes aristas de la vida, aunado a dedicarnos tiempo para nutrirnos como personas.

Durante siglos, la ciencia incluso ha respaldado estas nociones populares al encontrar cientos de diferencias anatómicas entre los cerebros de hombres y mujeres, que van desde el tamaño hasta la cantidad de materia.

La neurocientífica Daphna Joel dijo para la BBC Mundo que «en general, la comunidad científica está cambiando la manera en cómo trata el sexo y está aceptando la idea de que no hay cerebros masculinos o femeninos”. Tomando esto como premisa podemos usar todos los métodos o técnicas que necesitemos para organizarnos y ser más productivas con nuestro tiempo.

La clave de todo está en hacerlo para generar un hábito. Ahora en mi estadística interna de mentorías, las mujeres suelen dar más excusas a la hora de tratar de organizarse, sobre todo si son madres. 

Pero un dato curioso es que todas quieren que sus hijos sean organizados. Sobre esto los psicólogos afirman —y lo he vivido en carne propia— que a los hijos no les enseñamos con lo que decimos, sino con el ejemplo. Ese realmente fue uno de los principios para hacer el cambio en mi vida como cuento en mi primer libro Mamá C.A.

Entonces muchas veces las personas suelen decirme que les cuesta ser constantes, aunque la mayoría simplemente no se da cuenta, pero eso tiene algunas razones como:

1) “Todo para ya”: vivimos en un mundo que nos arrastra en su día a día—claro eso si lo permitirnos— y esa inmediatez es la que nos lleva a tener pocos resultados y muchos fracasos.

2) Las fechas límites: este es un tema porque muchas personas piensan que por ir de prisa a ver resultados nos imponemos fechas límites que son imposibles de lograr. Ahora hay otra rama que indica que para que una meta pueda funcionar debes tener fechas exactas. 

Entonces pisando tierra, muchas veces nuestras ganas de querer tener el resultado listo hace que se nos olvide ser realistas con el tiempo. Es por eso que deberíamos disfrutar y ser más cuidadosos con el proceso, que es lo que realmente importa, y no apurarnos para llegar a la meta.

Te tengo una buena noticia, el ser constante se puede entrenar como si entrenas para un maratón. Pero para eso hay dos acciones que son claves.

La primera es entender que no naciste siendo vago, desordenado, poco constante, resulta que puedes hacerlo si te lo propones. No hay nada en tu ADN que diga lo contrario, así toda tu familia lo sea, eso es una gran excusa que colocas.

La segunda es que la constancia no es igual al trabajo duro, puedes ser constante caminando diez minutos diarios y también es constante el que hace tres horas de ejercicios en un gimnasio. El tema está en hacerlo a diario. Entendiendo esto, podemos hacer el cambio real.

Si ya hemos entendido que debemos cambiar nuestra mentalidad, es hora de llevarlo a la acción:

  • La motivación y la fuerza de voluntad no tienen nada que ver con la constancia: esta clave me impresionó, pero es real. Esto se debe a que la misma motivación no es duradera en el tiempo, pues hoy te puedes motivar por algo, pero al mes puedes cambiar, por lo que no debemos atar la constancia a esos cambios. 

Peor aún usarlos como excusa para no alcanzar el objetivo.

  • La acción diaria debe ser pequeña: muchas veces nos ponemos objetivos diarios muy complicados para nuestra rutina, es por eso que debemos procurar que sean sencillos y pequeños. Si los unimos a un hábito que tengamos, mucho más fácil será, además de generar una motivación por lograrlo cada día.

Les dejo un ejemplo. Yo quería hacer el hábito de tomarme un vaso de agua al despertar, lo intenté y se me pasaba, hasta que coloqué el vaso de agua ya listo al lado del cepillo de dientes. 

  • ¿Por qué? Esa para mí es una clave fundamental, pues esa razón será mi gasolina para seguir adelante cuando sienta que puedo parar.

Manos a la obra

En consecuencia debes  subdividir tus roles, ahora para tomar decisiones en tu día a día debes tener claras tus prioridades. 

Este punto hace ruido en la mayoría de las mujeres porque te dicen: “mi prioridad son mis hijos, mi familia” no estoy diciendo que no sean lo importante en tu vida, pero cada día y cada semana deben saber cuál es tu prioridad de forma pragmática.

Teniendo eso claro puedes utilizar la Ley de Pareto porque es una forma que te ayuda a tomar decisiones más eficazmente.

La ley de Pareto, también conocida como regla 80/20, es aquella que establece que 20% del esfuerzo genera 80% de los resultados. Esto es aplicable tanto de forma general como para un gran número de fenómenos. Otra forma de entender el principio de Pareto es que 80% de las consecuencias proviene de 20% de las causas.

Conocer la definición de la ley de Pareto y aplicarla se resume en centrarnos en las cosas que de verdad importan, que se traducen en que existen ciertas acciones que son capaces de dar mayor satisfacción con menores esfuerzos.

Un poco más en la oficina

Ahora si trabajas fuera de casa es importante que seas muy disciplinada para que logres cumplir con el trabajo. Además de eso, hay unos aspectos básicos que el director de la escuela de Graduados de Alta dirección de Empresas Business School del Tecnológico de Monterrey, Juan Sherwell, ofreció la revista Forbes y los comparto porque engloba lo esencial:

1. Organízate

“Lo más importante para tener una agenda bien estructurada es la organización, es necesario aprender a priorizar las actividades en tu día a día (en el blog tienes un artículo que te ayudara a definirlas) a saber diferenciar entre aquellas tareas que pueden esperar y aquellas que es necesario tratarlas al instante”, comenta Sherwell.

Realiza una lista de los pendientes a realizar al día siguiente, marca aquellos que se deben de tratar con urgencia, separa los que puedes realizar en el transcurso del día y aquellos que puedes realizar si te da tiempo. 

2. Realiza juntas cortas

La mayoría de los tiempos muertos se van en juntas innecesarias o juntas extendidas, evita que esto suceda. Bien dicen que una reunión productiva no necesita durar más de una hora. Para ello, el experto te recomienda enlistar los temas a tratar y designar un tiempo específico para tratarlos.

Asimismo, realizar una junta con liderazgo podría evitar extensiones de tiempo innecesarias, encárgate de que no existan distractores y de que los comentarios de tus colaboradores tengan que ver con el tema y sean objetivos.

3. Aprende a delegar

¿Sabes cuánto tiempo te ahorras al delegar tareas a tus colaboradores? La respuesta es: más de 30%. Recuerda que ser directivo no significa que tengas que hacerlo todo, aprende a diferenciar entre tareas operativas y tareas estratégicas, esto ayuda a saber qué cosas puedes dejar en manos de tus colaboradores y cuáles son necesarias para que las trates de manera personal. 

4. Aprovecha la tecnología

“Ahora ya no es necesario tener reuniones presenciales todos los días, existen herramientas que pueden evitar traslados y horas excesivas de tráfico. Skype, Facetime y ahora los hangouts, son herramientas que permiten hablar de manera directa con los clientes y socios sin tener que ir a un punto de reunión”, agrega el experto del Tecnológico de Monterrey. 

5. Aprende a decir NO

La vida social de un directivo casi siempre está saturada, sin embargo, también es bueno aprender a priorizar estas reuniones. Aclarar cuándo es importante asistir y en qué momento decir NO, agilizará tus tiempos en la agenda y así podrás contar  con espacios que te permitan realizar tareas trascendentes.

Evita atender personas no agendadas, esto quita mucho tiempo y te distrae de tus tareas más importantes. 

6. Apaga los distractores

Si tu distracción es Twitter o Facebook, apágalos. Ponte horarios para tuitear o para entrar a tus redes sociales, esto ayudará a tener menos tiempos muertos en tu agenda. 

7. Llega más temprano que los demás.

Adelantarte a los horarios de trabajo podría ayudarte a realizar tareas de manera más eficiente, así evitarás distracciones causadas por tus colaboradores y asistentes. Se recomienda aplicarlo por las mañanas, no por las noches.

9. Respeta tus tiempos.

Si dices que va a durar una hora la reunión, tiene que durar una hora. Evita extender tiempos que sean innecesarios en tu agenda, el respeto a estos horarios son los que te darán el éxito para llevarla al pie de la letra y para concluir cada uno de los objetivos diarios. La puntualidad también es una forma de respetar tu tiempo y el de los demás.

En el hogar

Ahora si te toca trabajar en casa, la disciplina se tiene que duplicar, pues la mayoría de las personas que trabajan desde su casa no saben administrar de forma correcta los horarios, y eso conlleva a estar pendientes de sus tareas casi las 24 horas del día. Sí, por más raro que parezca, es mucho más difícil desprenderse de las tareas de oficina justamente cuando se trabaja a distancia.

Lo segundo que debes  evaluar el poder organizativo que poseas. Esto se debe a que ciertas personalidades necesitan que otros (los jefes o encargados de área) les faciliten la rutina, porque cuando lo quieren hacer por ellas mismas se saturan o bien caen en errores de cálculo en lo referente a carga horaria, entregas, prioridades, etc. Recomendaciones:

  • Reconoce qué partes de tu trabajo puedes hacer en periodos de tiempo cortos, y hazlas mientras el bebé hace una siesta, o está entretenido en el columpio. Pon al lado de tu mesa o escritorio algunos de sus juguetes favoritos para contestar un email o escribir el borrador de una carta. 
  • Cuando estés trabajando, no te distraigas con quehaceres domésticos. Para eso puedes diseñar un plan de limpieza diario que te evite grandes jornadas

Lo cierto es que la modalidad de trabajo desde casa es efectiva y exitosa si se logra realizar un balance perfecto entre la vida laboral y personal.

Pero si hablamos de que además te toca limpiar te invite a que uses unos #Amatips que te dejo en mi blog para mantener ordenada la casa entre semana https://www.amaperaza.com/post/mantener-la-casa-ordenada-durante-la-semana

Para mí la clave de que pueda cumplir con todo es saber qué es lo importante cada semana, decir que «no» muchas veces y ser planificada con el tiempo. Porque es importante hacer eso que amamos. Feliz Día de la Mujer. 

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