• Natalia Merino conversó con El Diario sobre las características de la enfermedad y las medidas que ha tomado el gobierno francés ante la pandemia

El 6 de marzo del 2019 Natalia llegó a París proveniente de Caracas, Venezuela. Su vida en la capital francesa ha estado enfocada en el aprendizaje del idioma, en el trabajo de niñera que, a sus 18 años, le permite colaborar con los gastos del hogar y en el disfrute de una de las ciudades más emblemáticas de la humanidad. 

El miércoles, 18 de marzo del 2020, su cuerpo comenzó a adolecer y, con el miedo del contagio por Covid-19, visitó el hospital al día siguiente. Sus dolores se fueron intensificando y sus dudas, aunque derrotaron la esperanza, se aclararon: había sido contagiada con coronavirus. 

Desde la ciudad de París, la joven relató en exclusiva para El Diario su experiencia tras ser diagnosticada en la séptima ciudad más afectada por el virus.

Los primeros días con coronavirus

Su espalda se transformó en un cúmulo de corrientazos sucesivos, sus huesos cada vez le dolían más y, aunque su temperatura aumentaba a 39°C, por fuera el frío se cernía sobre ella. Además, no podía mover los ojos con normalidad porque le producía ganas de vomitar y dolores de cabeza. 

Foto: J. Gilles

El temor al contagio, comenta Natalia, comenzó hace dos semanas cuando uno de sus primos, con el cual comparte residencia, despertó con fiebre, dolor en los huesos, la garganta obstruida y espasmos momentáneos. Al día siguiente los médicos confirmaron que su primo estaba contagiado por el coronavirus. Poco a poco su hermana y su otro primo, que están con ella en la casa, presentaron los mismos síntomas. 

Ella fue la última en contagiarse, porque los intervalos de tiempo que pasaba en la casa eran muy cortos y el trato con sus primos no era constante. 

La prioridad del Estado francés son las personas de la tercera edad o con problemas de salud. Por lo tanto, como Natalia y sus familiares no presentaban un agravamiento en sus síntomas, fueron enviados a la casa para mantener el tratamiento desde la cuarentena. 

Coronavirus en Francia

12.612

casos confirmados

450

personas fallecidas

Jérome Salomon, director general de salud en Francia, informó que 5226 personas se encuentran hospitalizadas actualmente y, entre ellos, 1279 están en cuidados intensivos. Además, Le Figaro, uno de los diarios más longevos del país, publicó que un 85% de los hospitalizados son mayores de 65 años de edad y un 87% de los fallecidos pasan los 70 años. 

Para Natalia, desde su hogar en el centro de la ciudad luz, la tardanza del gobierno francés para declarar la cuarentena fue un factor para la proliferación del virus en el país. Al parecer, su primo, que fue el primer afectado de la casa, fue contagiado en su trabajo como mesonero. 

Medidas de aislamiento en Francia

El 17 de marzo, 52 días después de los primeros casos de COVID-19, el presidente, Emmanuel Macron, informó sobre un sistema de contención en todo el territorio durante un mínimo de 15 días. Está prohibido, en este momento, cualquier tipo de traslado, excepto en los siguientes casos:

– Mudarse de casa al trabajo cuando el teletrabajo no es posible.
– Realizar compras esenciales en tiendas locales autorizadas.
– Ir a un profesional de la salud.
– Viajar para cuidar niños o ayudar a personas vulnerables con la estricta condición de respetar las medidas de prevención.

Además, para el traslado cada persona debe tener la permisología necesaria: el primer documento, que está dirigido a las salidas no comerciales, ni laborales, debe ser llenado por la persona cada vez que vaya a salir. El segundo, por otro lado, está dirigido a los empleados y es válido durante todo el tiempo estimado de la contención. Aquel que no tenga ninguno de estos permisos deberá pagar una multa que oscila entre los 38 y 135 euros.

En las noches pasadas, cuando la temperatura bajaba a 8°C y la brisa se introducía entre las rendijas de la ventana, los síntomas empeoraban. La tos se agravaba, el dolor de los huesos aumentaba y los escalofríos hacían estremecer su cuerpo. Desde ese agravamiento sus medidas de cuidado y prevención, además del tratamiento, se basa en seguir los pasos tradicionales para subyugar una gripe.

Foto: cortesía

Al mismo tiempo relata, con la voz carrasposa y la nariz tapada, con el pasar de los días ha sentido una mejora en su cuerpo: el dolor de huesos, que hace un par de días se cernía sobre ella, es cada vez menor y, de igual manera, el dolor de ojos, la sensación de asfixia y la fiebre han disminuido. 

El tratamiento recomendado por el sistema de salud francés es Doliprane de 1000 miligramos, un medicamento conocido como Acetaminofén, que disminuye la temperatura del cuerpo y los dolores ocasionados por el virus. De resto, ella ha tratado de caminar un poco dentro de la casa y, al mismo tiempo, de tomar largos reposos y dormir con pequeñas compresas de agua caliente sobre sus párpados. 

El gobierno francés, por su parte, recomienda que si los síntomas se agravan y el dolor en los pulmones se transforma en un factor insostenible, la persona debe comunicarse con  el servicio de atención ciudadana llamado SAMU-Center 15. De resto, se debe cumplir con el aislamiento preventivo y llevar un control semanal de los síntomas. 

Foto: Natalia Merino

Natalia, junto a sus familiares, ha presentado mejoras en los últimos días por el reposo, el tratamiento médico y los cuidados caseros, pero, por otro lado, la ciudad está en cuarentena, las muertes por el virus siguen aumentando y el eterno farol de la capital francesa, hogar de la libertad y de las corrientes filosóficas más importantes de la humanidad, tiene un brillo tenue. 

Medidas del gobierno francés ante el Coronavirus 

Pocas veces en la historia, París ha estado totalmente clausurada y, en este momento, está expectante por una mejora a la situación del COVID-19. Las caminerías de la Torre Eiffel están desoladas, el Arco del Triunfo está en total silencio y el movimiento rutinario de la ciudad se ha trastocado. 

Foto: cortesía

En este caso, las medidas del gobierno francés, desde lo económico hasta lo sanitario, han tratado de disminuir el efecto de la pandemia. Desde el 14 de marzo el Primer Ministro decidió cerrar todos los lugares abiertos al público que no son esenciales para el sostenimiento de la vida: museos, restaurantes, cafeterías, salas de cine, entre otros. Los únicos lugares que se mantienen abiertos son los servicios públicos esenciales. 

En el aspecto de salud las recomendaciones son: el aislamiento, tanto para aquellos que están contagiados como para los que no; seguir los pasos de prevención (lavarse las manos constantemente, uso de pañuelos desechables, estornudar y toser en la parte interna del codo, entre otras medidas) y, si la persona llega a presentar complicación respiratorias, debe llamar inmediatamente al sistema de atención.

Todos los esfuerzos en materia de salud están focalizados a las personas de “alto riesgo” que, en comparación con los demás, son las más vulnerables ante la aparición del virus. Por ende, el resguardo de la población en el hogar es un menester de seguridad nacional y para mantener el estado de contención hay más de 100.000 integrantes de la policía francesa en la calle.

Foto: cortesía

Personas consideradas de alto riesgo

– personas de 70 años y más.
– pacientes con insuficiencia renal crónica dializada, insuficiencia cardíaca.
– pacientes con antecedentes cardiovasculares: hipertensión complicada, antecedentes de accidente cerebrovascular o enfermedad de las arterias coronarias, cirugía cardíaca e insuficiencia cardíaca.
– diabéticos insulinodependientes que no están equilibrados o que tienen complicaciones secundarias a su patología.
– personas con una patología respiratoria crónica que puede descompensarse durante una infección viral.

Ahora, una de las mayores preocupaciones ante la cuarentena es el sostenimiento del sistema económico porque, lógicamente, al pedir el resguardo de los ciudadanos el comercio, la venta de productos y el mantenimiento de la industria se ve paralizado. 

Foto: AFP

Para evitar el desasosiego de la población el gobierno francés anunció el 3 de marzo la creación de una unidad de continuidad económica amparada por el Ministerio de Economía, para estudiar el impacto que puede provocar el virus en el desenvolvimiento económico. Algunas de las medidas para la industria y el comercio son:

  • Plazos para pagos sociales o fiscales. 
  • La suspensión de alquileres, factura de agua, gas y electricidad para la pequeña y mediana empresa en dificultad. 
  • 1500 euros de ayuda para toda pequeña empresa o microempresa. 
  • La aprobación de 300.000 millones de euros entre el Estado y bpifrance, un banco de inversión pública, para garantizar la sustentabilidad de las líneas de crédito que las empresas puedan necesitar debido a la pandemia.

Aunque las medidas buscan apaciguar el efecto negativo del coronavirus en la sociedad francesa, el día de ayer, 20 de marzo, se registraron 78 muertes relacionadas a su propagación. Por ende, es menester de la sociedad civil, junto a las medidas gubernamentales, cumplir todos los pasos de prevención al pie de la letra. 

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