• Luego de 14 días de haberse decretado una cuarentena social preventiva en Venezuela, su capital refleja una soledad atípica para una metrópolis acostumbrada a vivir bajo el ritmo caótico y frenético del día a día, aunque algunos puntos aún se mantienen muy transitados

Las calles del bulevar de Sabana Grande completamente vacías, el Obelisco de la Plaza Francia, en Altamira, sin nadie que lo observe; la avenida Urdaneta llena de comercios con las santamarías abajo, y los terminales de La Bandera y Nuevo Circo cerrados. Estas son las imágenes de una Caracas solitaria, que inicia su tercera semana en cuarentena debido al Covid-19.

Las populares avenidas y calles de la capital venezolana se convirtieron en la distopía de una ciudad que vivía acelerada y caótica. Se ha posado sobre ella una soledad atípica que puede resultar intimidante.

Desde el 16 marzo Nicolás Maduro anunció en todo el país la cuarentena, que se fue radicalizando progresivamente para prevenir el contagio del coronavirus que se originó en Wuhan y que ha dejado más de 36.000 muertes a nivel mundial.

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Foto: Reinaldo Oliveros

Inicia la tercera semana de cuarentena y el paisaje caraqueño se parece al de alguna ciudad de película apocalíptica. Son pocas las personas que caminan por ciertas calles, la gran mayoría lleva un tapabocas quirúrgicos y otros improvisados hechos de tela. Usarlo es una norma impuesta por el régimen de Nicolás Maduro para poder transitar. Quienes viven en las calles también lo usan mientras hurgan en la basura algo para calmar el hambre.

Algunos padres salen con sus hijos y les colocan tapabocas de colores, los llevan tomados de la mano para que no salgan corriendo. La rutina de los niños también cambió. De asistir al colegio pasaron a estar en casa todo el día, todos los días. Salir a la calle significa romper la monotonía, así sea solo para acompañar a sus padres al supermercado.

Pocos locales operativos

Los comercios que mantienen sus puertas abiertas son las que ofertan alimentos y artículos de primera necesidad, por eso, las farmacias también se encuentran disponibles. Pero todos cierran sus puertas a las 12:00 pm, por lo que quienes salen en busca de abastecimiento deben aprovechar la mañana para hacerse con lo necesario para la estadía en casa.

Las estaciones de servicio sí están repletas. De un momento a otro la gasolina se ha transformado en un lujo que, paradójicamente, en un país petrolero no todos pueden darse.

Las personas esperan en sus vehículos entre tres y doce horas para llenar el tanque. La mayoría acompañados de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) o de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), pues son ellos quienes custodian ahora estos espacios.

Algunas estaciones de servicio solo funcionan, de manera exclusiva, para que los funcionarios de seguridad del Estado puedan abastecerse de combustible.

Las autopistas desiertas hacen que recorrer varias zonas de Caracas parezca un paseo corto y rápido, un escenario contrario al de constante tráfico y ajetreo que llenaba las vías cualquier día de la semana. En prácticamente cada avenida hay funcionarios policiales, que deciden si permitir o no la circulación de los vehículos. «¿A dónde van? ¿Dé dónde vienen?», es parte del interrogatorio que le hacen a cualquier conductor que se acerque a su punto de control.

Pareciera que el tiempo se hubiese distorsionado. Al salir a la calle cada detalle y cada lugar parece diferente a como lucía antes. Es como si hubieran pasado varios meses, viviendo confinados en el hogar.

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Foto: Reinaldo Oliveros

La Urdaneta, una de las principales avenidas del centro de Caracas, solo está rodeada de locales y edificios cerrados. Lo mismo pasa en la Plaza Candelaria; la estatua del libertador Simón Bolívar se erige sobre un espacio de soledad. Ya nadie, hace ejercicio, nadie juega cartas, nadie suena las piezas de dominó. Los trabajadores informales de esta zona y en diferentes partes de la ciudad, en la que viven más de seis millones de habitantes, se han visto afectados por las medidas de la cuarentena y no saben hasta cuándo podrán regresar a trabajar.

Hacia el este de Caracas, la situación es similar. Lugares concurridos como Chacao, Chacaíto, Sabana Grande y Altamira, siguen estando allí pero lucen diferentes ante la ausencia de las personas. Icónicos sitios como la Plaza Francia, la avenida Francisco de Miranda y la Plaza José Martí, que en otras ocasiones han sido puntos de concentración de grandes marchas, ahora parecen campos de guerra tras la batalla. Un espacio en el que nadie quiere estar ni transitar.

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Foto: Reinaldo Oliveros

Venezuela, en sus primeros 14 días de los primeros casos confirmados de Covid-19, presentó mayor número de contagios que países como Estados Unidos, Italia y España en el mismo lapso de tiempo.

Sin temor

Hay zonas de la Gran Caracas como Catia y Petare donde las personas no quieren acatar la cuarentena y aseguran que el virus es un invento o que no llegará a donde se encuentran. Estos personajes intentan hacer de su día a día una “vida normal”, sin importarle poner en riesgo su salud, la de su familia o la de otro venezolano, y más aún teniendo en cuenta la grave crisis hospitalaria que vive el país, desde antes de la llegada del Covid-19.

Terminales sin pasajeros y sin salidas

Ver un sinfín de personas subiendo y bajando las escaleras del terminal La Bandera es una imagen común que se repite todos los años para quienes han pasado por este icónico lugar que está en funcionamiento los 365 días al año.

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Foto: Reinaldo Oliveros

Sin embargo, en plena cuarentena luce sin personas recorriendo los pasillos de colores. No se escuchan las típicas ofertas “taxi, libre, quedan dos puestos, carro saliendo”. Es un sentimiento extraño, de ausencia, de lejanía, que también permite entender la magnitud de lo grave que es el Covid-19 y por qué todos deben permanecer en casa.

El terminal de Nuevo Circo, cerca de La Hoyada, es otro de los sitios que ha quedado completamente vacío durante estas tres semanas. La espera es incierta. No hay conocimiento sobre hasta cuánto se extenderá la cuarentena. Solo hay asfalto y los avisos que indican los destinos que van los autobuses. No pareciera quedar nada que indique o recuerde la gran cantidad de transportes que parten y llegan allí.

Caracas no parece la misma desde que inició la cuarentena. Como la capital, estados en el interior del país y el mundo entero se encuentran atravesando la misma situación, pero si se toman las medidas necesarias desde los gobiernos hasta los ciudadanos la “normalidad retornará”. Y así solo se podrá volver a vivir momentos únicos en los lugares que hemos conocido desde siempre. Solo así volveremos a llenar de recuerdos una Caracas que hoy reposa en soledad.


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