• Kelvin Ruiz, conocido como Wost, es un dj venezolano que está construyendo una carrera en la música electrónica. En exclusiva con El Diario conversó sobre sus inicios, su idea musical y sus proyectos a futuro

La música puede producir un punto de conexión entre las millones de personas que habitan en el planeta. Un sonido, un ritmo, un tamboreo incesante puede romper las fronteras y unir a través del potente “beat”.

Kelvin Ruiz, conocido como Wost, descubrió el vestigio del sonido a muy temprana edad y, a los 15 años, luego de algún tiempo escarbando por los laberintos de SoundCloud —una plataforma de distribución de audio en línea—, su música llegó a los oídos de Jeff Antebi, fundador de la disquera Waxploitation Records.

Estaba escuchando SoundCloud en el fondo y una canción apareció con un ritmo genial de moombahton”, comentó Antebi en una entrevista a la revista Billboard sobre el descubrimiento de Wost.

Cuatro años después, la música de Wost —que busca reunir las características del sonido caribeño con la sostenibilidad de la electrónica— es parte del catálogo de Waxploitation y se escucha en producciones de HBO, Netflix, en comerciales de Pepsi, Adidas y en el videojuego FIFA 2020. La frescura y la innovación constante, aquellas que se nutren de sus referentes musicales más autóctonos, son factores que caracterizan al joven venezolano.

El camino de Kelvin inició en su hogar, en San Cristóbal, la capital del estado Táchira. Los ritmos del merengue, la salsa y de la confluencia cultural entre Colombia y Venezuela, quedaron en su memoria y, como relata, fueron los primeros referentes musicales de su vida. “Siempre, inconscientemente, voy a tener una referencia de todo este tipo de música”, comenta para El Diario.  

A los 11 años, ante la parafernalia del Internet, descubrió una serie de caminos musicales. Empezó a incursionar en cada uno de ellos, a investigar horas y horas, mientras se adentraba en la movida de la música electrónica de su ciudad. Poco a poco, con el permiso de sus padres y con la compañía de su hermano mayor, se convirtió en una parte importante de “los toques”, de las fiestas y de la vida nocturna de la ciudad andina.

Foto: el club del ritmo

Wost, desde su residencia momentánea en Bogotá, Colombia, comenta que sus padres fueron receptivos con su talento y, aunque al principio era visto como un tipo de recreación, cuando los logros comenzaron a llegar su opinión cambió. “Ahora me escriben con orgullo que escucharon la canción en el comercial”, agrega.  

Con el transcurrir de los meses, aquello que había descubierto un día en Internet, se transformó en una obsesión. En este caso, lo primero que hizo musicalmente fue un moombahton que, como él lo define, es una mezcla entre los ritmos del reggaeton y la música electrónica. 

Yo quiero hacer esto. Quiero intentarlo. Quiero probar. Así empezó todo hace más o menos 8 años”, agrega.

Comenta que su curiosidad fue el primer ápice para tomar la decisión de incursionar en la realización músical. Después de pasar los años de su infancia, como un niño más, escuchando las canciones de la radio fue “gracias al Internet”, como él mismo aclara entre risas, que la singularidad de la música se transformó en una preocupación latente en su vida. 

En su voz se denota un tenue acento andino que marca la conversación. Menciona que la receptividad de los jóvenes que participaban de la movida electrónica de San Cristóbal fue amena. No importaba su corta edad, el toque de queda que le imponían sus padres, ni la compañía de su hermano, lo único que importaba era el talento que presentaba.

Asimismo, comenta que, aunque se mantiene un vestigio de aquellas reuniones de nuevos talentos, de jóvenes que buscaban trascender a través de su gusto por la música electrónica, la mayoría ha tenido que escapar de la realidad de Venezuela. El estado Táchira ha cargado sobre sus hombros el pesar de la escasez de gasolina, el racionamiento electrónico, el olvido institucional y el contrabando hacia Colombia. 

Para Jeff Antebi las dificultades que enfrenta Wost, que todavía vive en San Cristóbal, son un factor para determinar su talento y su capacidad. Aquellos que están iniciando el camino de la música en otros países, según Jeff, no entienden los desafíos de trabajar en un contexto de crisis.

Foto: Wost
Una cosa que impresiona de Wost es cuánto ha logrado hacer considerando la poca música que ha podido crear. Mientras que otros artistas y productores pueden trabajar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año, Wost a menudo pasa una semana o más sin electricidad, Internet o teléfono debido a los apagones”, puntualiza.

Desde los escritos de un trabajador de Mad Decent, un sello discográfico fundado por Diplo, uno de sus mayores referentes en la música electrónica, hasta la recepción de pequeños grupos en Europa, en México y en California, el camino de Wost parece indetenible. Sus ansias de seguir creando e innovando, una y otra vez, con la mezcla de la música caribeña y electrónica, son parte de su prematura historia. 

El éxito con Pepsi Max y FIFA 2020

“Presidente” es la canción que llevó a Wost a un nuevo nivel. Su tema, junto a Ginette Claudette, musicaliza Play Never Stops, un comercial de Pepsi donde participan los futbolistas Lionel Messi, Paul Pogba, Mohamed Salah y Raheem Sterling. 

Wost asegura que le ha costado asimilar el impacto que ha tenido la canción. Se siente feliz y orgulloso, también se emociona cuando su familia o personas desde cualquier parte del mundo le comentan algo referente al comercial. 

Mediante Waxploitation, la disquera a la que pertenece, se realizó el contacto con Pepsi, marca que estaba buscando una canción como “Presidente” para utilizarla en su primer comercial de 2020. 

Pepsi quería una canción divertida, latina y la trabajamos hasta que la aceptaron. Ellos estaban buscando una canción parecida, probamos con la mía y lo demás es historia”, dice.

Se sintió en shock. Nunca imaginó el alcance que tendría el tema ni lo que lograría a tan temprana edad. Wost tiene 19 años y lleva 8 haciendo música. “Básicamente empecé siendo un bebé”, relata. 

Además de la aparición en el comercial de Pepsi Max, Wost sigue recolectando sueños como su participación en el soundtrack del videojuego FIFA 2020 con la canción “Toma”, junto a Diplo, Major Lazer, Ozuna, entre otros.

Mientras esté en Venezuela, planea residenciarse en Caracas para poder hacer música sin tener que sufrir contratiempos por los constantes cortes eléctricos y fallas de Internet que se padecen en San Cristóbal. Entre sus planes está la posibilidad de vivir en Bogotá, una ciudad que lo ha acogido y lo impulsa a desarrollar aún más su talento. 

Muchas de las situaciones que está viviendo con el éxito del tema las ha experimentado desde hace tiempo, mientras que otras, como salir del país por primera vez y explorar la movida nocturna de Bogotá, las está descubriendo en esta nueva etapa.

Entre los planes que aspira concretar en 2020 está sacar un álbum o un EP. También le emociona la posibilidad de tocar en eventos y las próximas colaboraciones con cantantes como Mozart La Para, de República Dominicana. 

No pretende encasillarse en ningún género, pues le gusta probar con diferentes ritmos musicales que sean idóneos para que las personas puedan disfrutar y bailar sus canciones. 

Foto: Wost

“Mi música siempre va a tener algo de música latinoamericana y caribeña. Siempre estoy cambiando, haciendo ritmos diferentes”, explica. 

Recuerda con emoción que su primera vez tocando ante una multitud fue en San Cristóbal, su ciudad natal. En ese evento entre 2.000 y 3.000 personas disfrutaron de su música. Para él, asegura, fue una experiencia increíble. 

Otro toque que recuerda de manera especial fue el que realizó en Pizpa, un restaurante en Caracas donde el entretenimiento es parte fundamental del menú. El pequeño escenario y las luces rojas que se posan con poca intensidad sobre el público capitalino marcó un hito en su carrera. 

Wost espera que este tipo de presentaciones continúen llegando para tener la oportunidad de compartir su talento con muchas más personas, y en nuevos lugares, mientras sigue trabajando en su música, esa que ha atravesado las fronteras para musicalizar campañas publicitarias, series y fiestas en cualquier lugar del mundo. 

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