• Desde hace aproximadamente dos semanas se han registrado fuertes incendios forestales en el norte del país, hechos que han dejando a las principales ciudades bajo nubes de humo y hectáreas de bosques calcinados

No solo el Covid-19 está afectando a Venezuela, sino que ahora las personas deben soportar la calima producto de los incendios que se han registrado desde el 31 de marzo en varias partes de Caracas, Miranda, y en el resto del territorio nacional. 

El primer incendio se registró en el Parque Nacional Henri Pittier, estado Aragua. Gran parte de sus 107.800 hectáreas fueron consumidas por las llamas dejando a la ciudad de Maracay bajo un denso humo. 

El 11 de abril se reportaron al menos 14 incendios forestales de diferentes magnitudes en la Gran Caracas. Se consumieron más de 200 hectáreas de vegetación solo ese fin de semana.

En las redes sociales circulaban versiones de que estos incendios son atribuibles a la fuerte ola de calor que atraviesa el país y a la época de seguía; sin embargo, ambientalistas consideran que no se trata de algo fortuito, sino intencional.

Población vulnerable

Uno de los incendios ocurrió cerca del hospital El Algodonal (uno de los recintos destinados para atender el Covid-19) por lo que los pacientes de tercera edad, considerados como población riesgo por la pandemia, fueron trasladados al Clínico Universitario y al Pérez Carreño; mientras que a los niños los llevaron al J. M de Los Ríos.

Foto cortesía (Vista del incendio desde La Vega-Caracas) 

Carlos Pelaez, biólogo y miembro de la ONG Provita explicó para El Diario las posibilidades de que esos incendios que han ocurrido recientemente sean ocasionados por los seres humanos. 

El especialista indicó que las probabilidades de se produzca un incendio fortuito se debe al fenómeno conocido como “tormenta eléctrica seca”, que es cuando se producen rayos, pero no hay suficiente humedad en el ambiente para que llueva. Otra causa que también pudiera propiciar las llamas es que el Sol caliente hasta unos 230 grados centígrados la vegetación, lo cual es casi imposible en Venezuela, de acuerdo con el experto.

“Solo de esas formas y dependiendo de las condiciones ambientales, puedes tener un incendio no humano (…). Pero esos son eventos bastante infrecuentes, específicamente en la cordillera de la costa venezolana” aseguró.

Foto cortesía 

Pelaez explicó que en Venezuela cada año se queman grandes hectáreas de vegetación porque los ciudadanos tienen una cultura de “prenderle candela a todo” porque no tienen la suficiente educación sobre estos temas. 

“Porque están quemando las hojas que barrieron, porque están quemando la basura debido a que el aseo no pasa, porque les gusta limpiar los terrenos con fuego. Porque lo están limpiando para cultivar. Son infinitas las razones, pero la mayoría de las veces se sale de control”, aclaró el biólogo. 

Dudas sobre la causa de los incendios

Carlos Pelaez dijo que no tiene acceso a los registros de los incendios que han ocurrido recientemente; sin embargo, mencionó que lo que ha conversado con bomberos forestales es que han podido descartar que el fuego inice por colillas de cigarros o por botellas de vidrio. 

“No hay razón para que el sol prenda el monte y la sabana. La chispa siempre viene de un humano (…) la gente no lo  puede creer pero es una realidad. El venezolano tiene una cultura de prenderle fuego a las cosas”, aseguró. 

Pelaez se refirió también a las dudas que las personas plantean sobre la casualidad de que hayan incendios en varias zonas del país en la misma época, a lo que explicó que esto se debe a que durante estos meses del año los fuegos se propagan más rápido por los vientos, generando que las pequeñas quemas se conviertan en grandes incendios. 

“Las causas más frecuentes son la quema de basura, la quema de hojas, por razones agrícolas como zafra, limpieza de borde de terreno o de carretera para que las vacas no se acerquen a esta buscando alimento (…). Los disparos perdidos o no, ya que la bala sale muy caliente del cañón y esto también puede incendiar la sabana”, especificó Pelaez. 

También aclaró que existen personas piromaniacas, aquellas con un trastorno que les impulsa a iniciar incendios, y que esto es algo a lo que no se le da importancia, cuando realmente es algo grave, porque a estas personas se les salen de control los incendios.

Más de 50 incendios en Caracas

Las autoridades confirmaron que se registraron 52 incendios, entre forestales y de infraestructuras, durante el 12, 13 y 14 de abril solo en el área Metropolitana de Caracas.

El director nacional de Protección Civil, Randy Rodríguez indicó que 37 fueron en el estado Miranda y otros 15 en Distrito Capital. Según Rodríguez, todos los eventos fueron atendidos a través de un despliegue aéreo de la Guardia Nacional Bolivariana, puesto que lo bomberos locales rebasaron su capacidad operativa.

Se pudo conocer, el 12 de abril, a través de las redes sociales que en la parroquia Antímano de Caracas se registró un incendio de gran magnitud que afectó al menos cinco hectáreas, poniendo en peligro los alrededores del Hospital El Algodonal.

Afortunadamente, el Cuerpo de Bomberos Forestales de la Universidad Simón Bolívar y funcionarios de Protección Civil, lograron extinguir buena parte de las llamas.

Por otra parte, un hombre y una mujer fueron detenidos en las últimas 24 horas por funcionarios de la Policía de El Hatillo, por provocar incendios forestales en zonas como Oripoto y La Unión, así lo informó el alcalde Elías Sayegh a el medio El Pitazo.

De acuerdo a la información que suministró Sayegh, desde el 11 de abril registraron al menos 28 incendios sólo en ese municipio.

La fauna también sufre

Pelaez lamentó que ningún ente lleve la cuenta de los animales afectados por estos incendios. Dijo que existen dos consecuencias para estas especies cuando viven un incendio de gran magnitud:

La primera es que hay muchos animales que no pueden salir de las zonas incendiadas y mueren quemados.

La segunda es un desplazamiento de los que sí sobreviven que se tienen que ubicar en hábitats cada vez más pequeños, porque a medida que se pierden los bosques todas las especies van a donde ya hay otras establecidas y esto provoca competencia para que sobreviva el más apto.

“No tenemos idea, pero en esos incendios, muy seguramente, murieron perezas, culebras, aves, entre muchos otros”, afirmó.

¿Cómo se puede recuperar la vegetación? 

La recuperación de las áreas afectadas por los incendios dependerá de las zonas en las que de registraron. De acuerdo con Pelaez, la vegetación del sur del país es más complicada de sanar que la que está en la cordillera de la costa venezolana. 

“En la zona costera un bosque tiene más posibilidades de recuperarse que una sabana amazónica (…). Sin embargo, esto puede tomar de 3 a 5 años, y eso solo tomando en cuenta que al año siguiente del incendio no se vuelva a quemar el pasto que ha crecido. Cosa que es difícil porque en Venezuela, todos los años se queman las mismas zonas”, aseguró. 

El biólogo indicó que las implicaciones de estos incendios son la pérdida de biodiversidad y la fertilidad del suelo, además de que se disminuyen las capacidades de las cuencas hidrográficas para producir agua. 

Foto cortesía

El papel del Estado venezolano 

Pelaez aseguró que en Venezuela es un delito incendiar vegetación y que por ello, la Fiscalía, en conjunto con el Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalísticas (Cicpc) debería investigar cómo y por qué los incendios empezaron. Sin embargo, el protagonismo de entes del Estado es casi nulo, según comentó. 

“El Estado debería tener tres funciones en estos casos. La primera es educativa y yo no he visto campañas al respecto. La segunda es una labor de prevención coordinada con el Ministerio del Ambiente, bomberos y Protección Civil, cosa que tampoco sucede. La tercera es hacer las investigaciones pertinentes y la parte judicial, eso tampoco está pasando, principalmente porque los ecólogos que se dedicaban a estudiar estos casos se fueron del país”, criticó el biólogo.

El Estado debería ser capaz de conocer las causas, lamentó Pelaez, debería tomar los correctivos necesarios para que los incendios no sean todos los años y que tampoco sean catastróficos. 

Son innumerables las consecuencias de estos hechos, no solo para la vegetación y la fauna, sino  también para la salud de los ciudadanos y más aún en un contexto de pandemia. Una enfermedad respiratoria ocasionada por el humo de estos fuegos implicaría más vulnerabilidad ante el contagio del Covid-19. 

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