• El consumo mundial de crudo se ha visto afectado de forma directa como consecuencia de la paralización de las industrias debido a la pandemia de Covid-19

Las medidas aplicadas por gobiernos de todo el mundo para frenar el avance de la pandemia de Covid-19 restringiendo la movilidad de sus ciudadanos también han frenado la economía mundial. Esta desaceleración económica ha repercutido de forma directa en la industria petrolera.

Políticas públicas como el cierre de industrias, la suspensión de vuelos y otras medidas desencadenaron que la demanda de combustible en el mundo registre un retroceso sin precedentes. Como consecuencia de ello los mercados mundiales vieron como el precio del barril de petróleo se desplomó durante el mes de abril, llegando incluso a cotizarse en terreno negativo por primera vez en la historia.

Heliodoro Quintero, analista en energía y petróleo, señala en exclusiva para El Diario que producto de la pandemia de Covid-19 la demanda mundial de petróleo se contrajo en una cifra cercana a los 40.000.000 de barriles diarios (b/d). 

Apunta que esta disminución de la demanda no ha estado acompañada de un recorte de producción cónsono por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y los mayores productores del mundo (OPEP+).

“Previo a la pandemia de Covid-19 la demanda mundial se ubicaba en 100.000.000 b/d, esa cifra se redujo entre 35% y 40% llegando hoy en día a estar entre 60.000.000 y 65.000.000 b/d”, señala Quintero.

El analista comenta que los recortes de producción que han venido realizándose por actores como la OPEP+ y el G20  tan solo representan unos 13.500.000 de barriles lo cual ha generado una brecha de más de 25.000.000 b/d que se han venido acumulando en los inventarios  paulatinamente desde el inicio de la pandemia.

Decisiones en bloque. El G20 está integrado por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Suráfrica, Turquía y España.

Recuerda que si bien tanto la OPEP+ como el G20 acordaron recortar su producción, esta medida entrará en efecto a partir del 1° de mayo del presente año, por lo que aún se están bombeando 100.000.000 b/d a un mercado que solo requiere un sexto de esa cifra.

Este desbalance entre la producción y la demanda mundial de crudo ha generado que la Agencia Internacional de Energía (AIE) alerte que la capacidad de almacenamiento mundial podría llegar a su límite obligando a ciertos productores a detener sus operaciones.

“Estimamos que la capacidad disponible podría saturarse a mediados de año, en función de nuestros balances de mercado”, indica la AIE en su informe del mes de abril.

El crecimiento desproporcionado de los inventarios ha ocasionado que deba recurrirse a medidas drásticas para poder almacenar el petróleo una vez que la capacidad instalada en suelo firme ha llegado a su límite. Para ello, se están utilizando los tanqueros de petróleo cuya función original es la de trasladar los envíos de crudo.

Esta utilización de lo que se denomina como almacenamiento flotante se ha podido apreciar en la costa del estado de California en Estados Unidos donde al menos 27 tanqueros se encuentran anclados esperando para poder descargar.

“Nunca antes la industria petrolera estuvo tan cerca de probar su capacidad logística hasta el límite”, afirman desde la AIE.

Almacenes flotantes. El uso masivo de tanqueros para almacenar petróleo ha ocasionado que los costos de flete se duplicaran desde el mes de febrero según la AIE.

Quintero opina que la situación actual es insostenible para los países productores de petróleo, razón por la cual es imperativo llegar a un consenso que permita equiparar la producción con la demanda mundial. 

“Esto ya es un problema que trasciende a la OPEP y al G20. Es necesario que todos los productores del mundo se sienten y lleguen a un acuerdo para balancear la producción con la demanda”, considera Quintero.

El experto petrolero indica que el único mecanismo que puede estabilizar los precios del petróleo y reducir los inventarios es la aplicación de fuertes recortes en la producción. Estos a su juicio tienen que ser asumidos por todos los productores en su conjunto y no tan solo por los miembros de la OPEP.

Realidad venezolana

Las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) han provocado que la estatal petrolera —principal fuente de divisas para la nación— vea afectada su capacidad de exportación. Esto debido a que cualquier empresa o particular que negocie con ella bien sea para la compra de crudo, traslado o venta de repuestos se expone a ser sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

En este contexto la capacidad operativa de Pdvsa se ha visto reducida de forma significativa, pues a la dificultad de encontrar compradores dispuestos a arriesgarse adquiriendo los envíos venezolanos se suma la crisis global producto de la pandemia de Covid-19.

La solución que venía empleando el régimen de Nicolás Maduro para eludir las sanciones estadounidenses era la de realizar sus envíos a través de tanqueros propiedad de la estatal rusa Rosneft. Esto llegó a su fin el pasado 28 de marzo cuando la petrolera rusa anunció su decisión de vender sus activos en el país y dejar de realizar negocios con Pdvsa.

Esta acción condujo a que al igual que en el resto del mundo, los inventarios de Pdvsa se incrementen llegando a cuotas que pueden considerarse como críticas.

“El problema ya existente que tenía Venezuela se agudiza con lo que está ocurriendo mundialmente debido a la pandemia”, sostiene Quintero.

El experto comenta que los pocos envíos que está realizando Pdvsa a destinos como África o Medio Oriente no son suficientes para disminuir sus inventarios. Por ello, cree que la empresa podría verse en la necesidad de detener su producción si alcanza su límite de almacenamiento.

“Cuando Pdvsa llegue al límite de su capacidad de almacenaje la única opción que tendrá será detener toda la producción”, explica.

Quintero agrega que Venezuela también ha tenido que recurrir a la utilización de tanqueros, como almacenamiento flotante debido a que se encuentra al límite de sus capacidades de almacenaje.

Otros afectados

En la industria energética mundial el petróleo no ha sido el único afectado por la crisis mundial que se está registrando producto de la pandemia, pues otras fuentes de energía también se han visto perjudicadas.

Mercado energético. El 85% del consumo energético mundial es proveniente del petróleo.

Una de las fuentes de energía afectadas es el gas, según explica Quintero, pues este es utilizado principalmente en la industria petroquímica que ha sido una de las víctimas de la recesión económica provocada por el Covid-19.

“El uso del gas en el ámbito industrial ha disminuido drásticamente al igual que en sector automotor, esto ha ocasionado que su precio se haya reducido casi 50%”, señala.

El experto indica que otras fuentes de energía como el carbón, la eólica e incluso la solar también se han visto impactadas en mayor o menor medida debido a la crisis energética que se vive actualmente.

“Lo mismo le pasa al resto de las energías en mayor o menor medida, debido a la paralización industrial que está ocurriendo en estos momentos”, indica.

De producirse los recortes de producción necesarios el panorama luce alentador de cara a la recuperación del precio del petróleo tal y como la misma AIE afirma; sin embargo, esto solo será posible si se realiza un esfuerzo mancomunado entre los países productores. De ser así, el segundo semestre de este año podría iniciarse la revitalización de la industria petrolera que mueve al planeta, y por ello, a la economía mundial.

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