• Andreina Baduel conversó con El Diario sobre la aprehensión de su hermano Adolfo. La situación y cómo se siente no es algo desconocido para ella, ya lo vivió cuando capturaron a su padre, el exministro para la Defensa, Raúl Isaías Baduel

A Andreina Baduel el dolor y la frustración la embargan desde que se enteró de que su hermano Adolfo fue uno de los cinco detenidos en Chuao, estado Aragua, el pasado lunes 4 de mayo. A él las fuerzas de seguridad del régimen lo señalan de estar implicado en la Operación Gedeón, la cual tenía como fin lograr la salida del poder de Nicolás Maduro.

La mujer, de 34 años de edad, de inmediato rememoró la pesadilla que le ha tocado vivir a toda su familia desde hace 11 años, cuando fue detenido su padre, Raúl Isaías Baduel —ex ministro de la Defensa del fallecido Hugo Chávez— en 2006.

Los capturados

Desde el sábado 2 de mayo hasta el lunes 4 habían sido detenidas 18 personas. Se trata de dos estadounidenses identificados como Luke Alexander Denman y Airan Berry, también el capitán de la GNB Antonio Sequea Torres, quien sería el líder de la Operación Gedeón.

La lista de detenidos la completan Cosme Rafael Alcalá, Jefferson Fernando Díaz Vásquez, Rodolfo Jesús Díaz Orellana, Víctor Alejandro Pimienta, Fernando Andrés, Raúl Eduardo Manzanilla, Luis Manuel Paiva Soto, Esteban Rojas Tapia, Edison Rowin Mogollón, Enderson Ríos Marín, Rubén Darío Fernández Figuera y Adolfo Baduel.

Sin embargo, esta captura es diferente para la familia Baduel, así lo asegura ella, quién habló en exclusiva para El Diario de su hermano, su detención y de todos los años de lucha incansable que llevan adelante para lograr la libertad de su padre. Ahora con Adolfo el plan es el mismo: no desmayar.

La historia que se repite

Para la familia Baduel los atropellos y las persecuciones no son algo nuevo. Lo han vivido desde que el general Raúl Isaías Baduel fue detenido en 2009 por supuesta traición. En aquel entonces el oficial fue encarcelado, aislado, entre otros múltiples atropellos.

Andreina conoce la historia de cerca no solo por ser su hija, también porque ha sido una de las principales voceras que ha denunciado las violaciones contra sus derechos humanos. 

Para alguien de ese perfil, que ha estado en constante lucha por la libertad de un familiar encarcelado, el temple y la fortaleza podrían ser atributos perennes, pero nunca se está preparado para situaciones así. La tarde de ese 4 de mayo Baduel quedó helada frente al teléfono celular al enterarse por las redes sociales de la detención de su hermano en el pueblo costero de Chuao. 

Minutos más tarde Josnars Adolfo Baduel Oyoque apareció en un video divulgado por Diosdado Cabello, lo que confirmó su captura y también elevó las plegarias de Andreina, quien desde ese entonces no deja de pedirle a Dios por su vida.

“Duele en el alma” fue lo primero que escribió en su cuenta de Twitter en relación con la detención de su hermano. Dos días más tarde nada ha cambiado, para ella el alma “sigue doliendo”.

“Hay dolor, preocupación y frustración (…). No puedo decir que nos acostumbramos, pero sí que no es algo nuevo porque es un sistema de persecución continuada que hemos venido denunciando durante mucho tiempo”, expresa para El Diario. 

Andreina logró asimilar rápidamente la noticia. Horas más tarde ella y su hermana Margaret comenzaron a recorrer sedes de organismos como la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), en Boleíta, y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en El Helicoide, con la finalidad de conocer el paradero de su hermano. Un recorrido que ya hizo años atrás y hoy repite. 

No encontró respuestas, ningún organismo sabe dónde está Adolfo Baduel. Desde su captura su paradero es una incógnita. 

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Se repite la historia que hemos transitado con mi papá y que han transitado los más de 400 presos políticos. Hay una desaparición forzada, nadie dice nada, nadie asume nada ni la custodia de él. Solo expresan que no tienen información, que son órdenes superiores y no pueden dar detalles al respecto”, comenta indignada.

Dada la falta de información, a Andreina lo que más le preocupa es la integridad física de su hermano —al igual que Verónica Noya, esposa del capitán Antonio Sequea (detenido también en Chuao)— su exigencia es que se respeten los derechos humanos de Adolfo Baduel y se garantice el debido derecho a su defensa. 

“Él estaba en plenas facultades físicas y mentales y todo lo que le pueda ocurrirle a él o a mi familia es responsabilidad del régimen”, sentencia. 

La hermana de Adolfo asegura que no conocía de los planes en los que se le involucra. La última vez que habló con él fue hace un mes, por motivos de seguridad fue una llamada telefónica breve en la que solo tocaron temas familiares. 

Persecución continua. No es la primera vez que un hijo del ex ministro de Defensa es detenido. En 2014 Raúl Baduel fue capturado durante la ola de protestas antigubernamentales. Fue liberado dos años más tarde con una serie de medidas cautelares.

A propósito de la versión que da del régimen de Nicolás Maduro sobre los hechos, la joven pide no creer en los señalamientos que hacen. 

“No podemos dar crédito a la versión de quienes están usurpando el poder, su único mérito es mentir, maltratar y vulnerar a un pueblo que está decidido a cambiar, por eso arremeten contra la disidencia, para seguir sembrando miedo y para que la gente no tenga determinación de lucha”, afirma. 

Andreina dice que no “pierde el tiempo” en hacer llamados al régimen que lidera Nicolás Maduro ahora que su hermano fue capturado. “No tengo que hacerle ningún llamado, yo no los reconozco como autoridad”, agrega.

Tres meses sin noticias de Raúl Isaías Baduel

El ex ministro del fallecido Hugo Chávez, general Raúl Isaías Baduel, aún no conoce la noticia de la captura de su hijo Adolfo, al menos no por parte de sus familiares, quienes tienen casi tres meses sin conocer noticias de él. 

Andreina comenta que no ha podido verlo desde el pasado 9 de febrero de este año. Recuerda que en aquel momento estaba fortalecido pese a estar recluido en condiciones “crueles e inhumanas” pues no tenía contacto con otros detenidos y estaba en aislamiento constantemente. 

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La situación de mi papá es de total incomunicación desde el 15 de febrero, ese día lo sacaron con rumbo desconocido de la cárcel de máxima seguridad de Fuerte Tiuna. No fueron notificados los abogados ni la familia, en su caso se perpetró una desaparición forzada”, alerta.

La hija del general asegura que durante el aislamiento al que fue sometido su familia solo pudo verlo en una especie de cabina en la que podían comunicarse solo a través de un teléfono —que asegura— era monitoreado por los oficiales del recinto.

De su padre, y a ahora de su hermano Adolfo, espera tener noticias muy pronto. Andreina mantiene su fortaleza en intensificar sus denuncias hasta que se haga justicia. Confiesa que se apoya en Dios y que ha podido sobrellevar la situación gracias a él.

“Han sido 11 años donde nos han robado momentos, recuerdos e historias como familia. Por supuesto que añoro la salida de mi padre y ahora de mi hermano, pero más allá de eso, añoro un bien común, un cambio para todos”, dice. 

Para Andreína, lo que ella y su familia viven durante hace años es una “condición” que les tocó asumir y de las que no tiene dudas, van a salir grandes recompensas como la libertad y con ello el cambio que —afirma—anhelan los venezolanos. 

“Estoy convencida de que ese momento llegará pronto”, finaliza Baduel, mientras sigue esperando noticias de su hermano. 

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