Por estos días es inevitable pensar en la palabra “caos” al tiempo que hay un creciente interés respecto a la idea de creatividad y sobre todo, saber para qué sirve y cómo ponerla en práctica.

Esta experiencia inédita, de la pandemia por el Covid-19 y el confinamiento, ha llevado al mundo a cambiar, simultánea y globalmente de comportamientos y hábitos. La pandemia ha planteado, a nivel global, una situación dinámica e incierta. Ha roto nuestra cotidianidad, y más importante aún, todos nuestros paradigmas de seguridad, salud e interacción social, así como la sensación de seguridad respecto a hábitos, trabajo, productividad, formas de estudiar y relacionarnos. Sin darnos cuenta, en poco menos de dos meses, los pilares fundamentales de
la vida como la conocíamos han cambiado radicalmente. Ha sido necesario escoger la protección de la vida quedando la economía en un segundo lugar de importancia mientras sectores de la ciencia y la salud, buscan sistemática y aceleradamente detener los efectos del virus, y conseguir una vacuna para el Covid-19.

Pero, ¿esto es sostenible? ¿cuánta incertidumbre es posible manejar? Cobra sentido e importancia entonces, hablar sobre la creatividad como forma adaptativa y flexible de buscar soluciones, teniendo en mente la eficiencia, la eficacia y la productividad. La creatividad suele ponerse de manifiesto mas fácilmente frente a situaciones desafiantes, no es el resultado de una respuesta desde un estado de confort.


Aproximándose a la creatividad

Existen muchas formas de aproximarse a la idea de creatividad, ya sea desde las ciencias cognitivas, la computacional, desde la óptica individual o sociocultural.

Esencialmente, la creatividad es una actividad inherente al ser humano y como tal ha estado presente a lo largo de la historia. A pesar de ello, en la antigüedad no existía un concepto definido como “creatividad” pero existían nociones precursoras respecto a ella; basta recordar el tan conocido “¡Eureka!» de Arquímedes, quien intentando resolver un problema del Rey Herón, para determinar si le habían robado parte del oro destinado a su fabricar una corona, no encontraba forma de medir densidad y volumen de esta sin fundirla. Arquímedes al encontrar la solución corrió de su la bañera diciendo “Eureka”.

Como concepto o paradigma la idea de creatividad tiene sus primeros inicios en el Renacimiento y el primero en hacer explicita mención al acto de “crear” fue el poeta Sarbiewski vinculándolo a la poesía. Y es que las artes y la creatividad se encuentran íntimamente ligadas pues la expresión artística le da capacidad aprehensible al acto creativo. Justamente, desde la óptica para el derecho de autor, el acto creativo debe estar inmerso en un soporte material, para acceder a su protección.

Una rápida revisión de la sociedad moderna, diversa y compleja, pone en evidencia que el siglo XX estuvo lleno de grandes procesos de cambio y crisis. Comenzó con la epidemia de la gripe española, actualmente, objeto de múltiples revisiones con miras a encontrar información y pistas que ayuden a resolver el desafío actual del Covid-19; pero también, tuvo lugar la debacle económica de 1929 y dos guerras mundiales. Esos procesos que convulsionaron la historia global, también dieron espacio a que la creatividad y la innovación dieran respuestas a múltiples situaciones, ya fueran sociales o individuales.

Pienso luego creo: ¿de qué se trata?

Además de enfrentar los procesos de grandes crisis, la creatividad ha sido el hilo conductor del progreso en general, y obtención de mejoras en diversos órdenes.

En el espacio del arte, por su vocación cultural y de interacción pública, es donde se hace más evidente el proceso creativo, pero también hay otros espacios, donde la creatividad está presente y juega un papel fundamental ya sea en el aspecto social, económico, industrial o técnico e independientemente de que se trate de productos, servicios, métodos, procesos, o modelos de negocios.

Inicialmente, la idea de creatividad aparecía asociada al acto individual de un genio, por ejemplo, Da Vinci, o Picasso, personas excepcionales con una visión del entorno y del mundo tan particular y con una expresión tan excepcional, que sus aportes, hoy en día continúan nutriéndonos. Pero esto ha ido cambiando y hoy sabemos que aun cuando ese tipo de creatividad existe, no es exclusiva de genios, y es una capacidad que puede ser entrenada, y convertida en una forma de pensamiento para ser más eficiente, abordar solución de problemas, y ejercitada para maximizar resultados.

Además, el modelo de creatividad individual, ha dado paso, a un modelo enriquecido. En efecto, ese paso de modelo individual al colectivo, ya no en el ámbito artístico, sino a la ahora de innovar en el ámbito de la tecnología, fue propuesto hace ya dos décadas por Chesbrough como nuevo modelo de innovación, cambiando el paradigma, sobre la forma de pensar, ser creativo, productivo e innovar. Con ello, aportó también, un nuevo método de trabajar, y abrió la compuerta para favorecer y estimular la actividad e interacción de grandes empresas con pequeños emprendimientos y Pymes, y aún más interesante, agilizar procesos de innovación en general.

Las ventajas y notable impacto de este modelo ha sido incluso objeto de atención de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), desde por lo menos hace una década, planteándolo como una alternativa para la constante evolución, pues en la creatividad y la innovación lo único constante es, precisamente el cambio. Es ahora cuando este tipo de planteamientos resultan una interesante herramienta para acelerar procesos de transformación para enfrentar los cambios radicales que estamos viviendo.

Tal como he referido anteriormente, la idea esencial de la creatividad, es encontrar la solución a un problema dado. De modo que creatividad emerge forma más evidente y urgente cuando se está en presencia de un problema concreto y actual; de allí la necesidad de buscar soluciones efectivas y eficientes.

Ser o no ser: industria creativa

Es por ello que la creatividad cobra aun mayor interés en la sociedad moderna. La idea de progreso ha avanzado de la producción con un alto contenido de bienes materiales, a una sociedad de producción de bienes intangibles y servicios de valor agregado. Estamos a cada minuto, abandonando, la sociedad material para ser una sociedad del conocimiento, donde la moneda de cambio es el valor agregado, la generación de ideas y el desarrollo de bienes intangibles.

Con esto, además acoplado con un proyecto de sociedad sustentable. Ello se hace aún más palpable en la actualidad, donde estamos presenciando una verdadera transición tecnológica global, a un mundo intangible, ese que anunciaron muchos teóricos desde distintas disciplinas, y si hubiera duda de ello, pues pensemos por un momento en cómo la actividad productiva, el entretenimiento, el arte, el trabajo y la enseñanza han sido desafiados,
en un cortísimo tiempo de dos meses, de forma sincronizada y global, a migrar a modelos que permitan mantenerse productivos, presentes y en contacto.

Ello, por supuesto, no escapa a errores, desajustes, desigualdades que no pueden quedar de lado, y que deben ocupar la atención por un buen tiempo de políticas de los gobiernos y la participación activa de la sociedad civil en general. Por ello, la creatividad y la innovación sirven de estrategia de ancla para la generación de bienestar social. Si, creatividad e innovación.Es allí, donde la industria creativa que abarca, entre otros, música, libros, arte, cine, radio, artes escénicas, arquitectura, software, juegos, publicidad, prensa, y moda puede jugar un rol productivo y de generación de bienestar apoyada en el pilar de transformación tecnológica.

Esa “caja naranja” que se invoca desde diversos sectores, en algunos casos con curiosidad e interés, y en otros con un poco de extrañeza, y a veces con un poco de resistencia, sin duda ofrece una oportunidad inigualable para avanzar en nuevas formas productivas.

Así que, si a usted le apasiona en el pensamiento creativo o alguno de estos sectores, lo invito seguir explorando sobre este interesante tema y otros relacionados en este espacio.

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