• Expertos consultados por El Diario aseguran que el mecanismo de subsidio aplicado por el régimen de Nicolás Maduro es ineficiente pues propicia la creación de mafias ligadas a la venta de combustible

La jornada de este 1° de junio dejó en la retina de los venezolanos la imagen de colas kilométricas de vehículos donde sus dueños debieron esperar durante horas para, en caso de contar con suficiente suerte, poder abastecerse de combustible.

El ex gerente de la estatal venezolana Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y presidente de Unapetrol, Horacio Medina asegura en exclusiva para El Diario que esta situación representa una muestra más de la improvisación con la cual son abordados temas de gran trascendencia en Venezuela por parte del régimen de Nicolás Maduro.

Señaló que cuando informaron al país los nuevos precios del combustible, los mismos se efectuaron sin que estuviesen en la capacidad de llevar a la práctica aspectos claves como el uso de las máquinas captahuellas para llevar a cabo el pago de forma biométrica.

Lo visto este 1° de junio fue el mejor ejemplo de la improvisación con la cual opera el régimen de Maduro. Muchos aspectos todavía son una incógnita como por ejemplo conocer con qué criterio se seleccionaron las 200 estaciones de servicio donde se venderá la gasolina a 0,5 dólares el litro o quiénes son los empresarios a los que se les asignaron concesiones para importar combustible». Horacio Medina

El economista y profesor de la Universidad Metropolitana, Alexander Guerrero, señaló que las colas observadas durante el primer día de implementación del nuevo esquema de pagos fueron ocasionadas por la falta de combustible para hacer frente a la demanda. 

Él sostiene que lo ocurrido durante la primera jornada es una muestra fehaciente del poco combustible del cual dispone el régimen de Maduro, pese al arribo de cinco buques cargados de gasolina provenientes de Irán.

“Quedó claro que no pueden garantizar el consumo interno de gasolina en el país”, aseveró para El Diario.

Esta visión no es compartida por el economista José Ramón Acosta quién considera que si bien el balance al final del día es negativo, no cree que la causa de las colas esté vinculada a que el gobierno no cuente con los inventarios suficientes para garantizar el acceso al combustible. 

Acosta plantea que el motivo por el cual no todos los ciudadanos pudieron adquirir gasolina estuvo estrechamente relacionado con el lapso en el cual gran parte del parque automotor nacional tuvo que detenerse ante la falta de carburante. Esta situación ocasionó que la demanda de gasolina superase los niveles normales creándose así un escenario de mayor dificultad por exceso de demanda.

“No es lo mismo el abastecimiento normal y cotidiano de un parque automotor que va rotando, al caso que había en el país donde había personas que tenían dos o tres meses sin poder comprar gasolina. En este contexto se vio un shock de demanda por la gran cantidad que estaba rezagada”, explica.

Estima que esta variable no fue considerada por el régimen al momento de planificar las cantidades de combustibles que se requerirían para satisfacer la demanda.

Todos los expertos concuerdan en que en mayor o menor medida continuarán registrándose estas aglomeraciones de vehículos en un intento por tener acceso al combustible. Sin embargo, aclaran que ello dependerá de si el flujo de gasolina se mantiene constante o no. De garantizarse el acceso creen que se producirá un punto de equilibrio donde los ciudadanos podrán reponerla en la medida en que lo requieren.

Un problema de vieja data

Los subsidios otorgados por el Estado venezolano a los ciudadanos son una herramienta de vieja data empleada para intentar ganar el favor de la población, sin que ello disminuya los aspectos negativos que estos arrastran.

Nuevo sistema de pago de la gasolina

En este contexto de aumento del precio del combustible el régimen de Maduro optó por crear un esquema dual de precios mediante el cual los ciudadanos pueden adquirir combustible bajo dos modalidades. En la primera de ellas el litro de gasolina tiene un precio de venta al público de 5.000 bolívares por litro y cada ciudadano tiene una cuota de consumo máxima mensual de 120 litros para vehículos o 60 en el caso de las motos. Mientras que la segunda modalidad contempla el pago del combustible a un precio de 0,5 dólares por litro, sin límite de venta mensual.

Este esquema de precios constituye a juicio de los expertos un grave error por parte del régimen. Explican que de esta manera se propician la aparición de fenómenos perniciosos como el bachaqueo de gasolina.

Medina argumenta que un ejemplo de las distorsiones que se crean pueden apreciarse en el sector del transporte público quienes recibirán el combustible de forma subsidiada. Indica que debido a las diferencias desproporcionadas entre la gasolina regulada y aquellas con “precio internacional” es muy factible que los conductores se vean tentados a comercializar la gasolina que reciban.

“Lo más probable es que esas personas vayan a llenar sus tanques con sus 60 u 80 litros dependiendo del vehículo que posean y utilicen la mitad de ese combustible para bachaquearlo vendiéndolo a 0,40 o 0,35 centavos y se van a ganar un diferencial que es infinitamente superior a lo que podrían ganar trabajando”, asevera.

Es debido a estos posibles escenarios que Acosta considera que intentar aplicar un subsidio de forma indirecta no solamente no contribuye en lograr el fin deseado, sino que por el contrario empeora la situación. Por ello es enfático en afirmar que la mejor estrategia debió ser el fijar un solo precio para el combustible, que bien pudo ser 0,50 dólares por litro, y permitir a los conductores cobrar un pasaje acorde ello que permita garantizar su operatividad. 

De esta forma el subsidio se otorgaría a los usuarios, beneficiándolos de forma directa sin crear las condiciones que fomenten posibles mercados paralelos.

Esto de otorgar un subsidio indirecto y beneficiar al transportista cuando el que debería gozar del beneficio es el transportado es un gran incentivo para que el primero cambie de rubro y revenda el combustible». José Ramón Acosta

Guerrero añade que si bien no hay un esquema de subsidios que sea carente de fallas, el recientemente implementado en el país posee los peores elementos de este tipo de políticas.

Agrega que desde el régimen se pretende utilizar el suministro de gasolina como una herramienta de control sobre la población.

“El control del suministro de la gasolina va a servir como un nuevo mecanismo de control social para el régimen de Maduro. De esta forma pueden frenar cualquier conato de protesta ciudadana”, indica.

¿Precio fluctuante?

Los expertos consideran que es altamente factible que tanto el precio de la gasolina subsidiada como el combustible de venta a precio internacional se incrementen de forma progresiva.

Explican que en el mediano y largo plazo será imposible para el régimen de Maduro el continuar “regalando” el combustible a un precio que no permita cubrir los costos de la importación y distribución. 

Medina explica que también debe considerarse un aspecto fundamental al momento de fijar el precio del combustible: el valor del barril de petróleo. Detalla que la cifra de 0,5 dólares por litro de gasolina fue determinada tomando como base un precio del crudo de aproximadamente 30 dólares, sin embargo esa cifra se ha incrementado y se ubica ya por el orden de los 35 dólares por barril.

En la medida en que el precio del barril de petróleo aumente, también se verá obligado a ajustar al alza los precios del litro de gasolina en Venezuela”, asegura Medina.

Mientras que Guerrero proyecta que el precio del litro de combustible podría llegar a costar hasta el doble del precio actual.

“El precio al que se pretende vender la gasolina premium lo vamos a ver subir eventualmente, hasta ubicarse muy probablemente en el orden de 1 dólar por litro”, augura.

Un aspecto que fue revelado luego de transcurridas 24 horas del inicio de la puesta en marcha del nuevo esquema de precios de la gasolina, las colas y la dificultad para poder adquirir el combustible continuarán formando parte de la realidad de millones de venezolanos sin importar si goza de subsidio o no.

Este artículo de El Diario fue editado por: Irelis Durand.

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