• El sector financiero nacional es otra víctima de la crisis económica. Caída de la cartera de créditos, aumento desproporcionado del encaje legal, cierre de agencias, largas colas por efectivo, pérdida del recurso humano y tasas de interés muy por debajo de la realidad monetaria son algunos de los aspectos negativos y perniciosos de la banca en el país

La contracción del producto interno bruto (PIB) de Venezuela se estima en 70% desde 2013 hasta 2019, según firmas locales. De hecho, la caída del PIB en ese período es superior a 60%, de acuerdo con Alejandro Werner, quien funge como director para el hemisferio occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A esta realidad no escapa la industria bancaria, que también presenta estimaciones negativas en este 2020. 

Desde hace siete años la banca nacional enfrenta cierres de agencias, intervenciones, como los casos de Banesco y Banco Occidental de Descuento (BOD), largas colas dentro y fuera de las agencias para hacerse con el poco efectivo cuyo valor, en la práctica, se encuentra pulverizado por la hiperinflación que origina la emisión de dinero inorgánico del Banco Central de Venezuela (BCV) reflejado en “bonos de ayuda social” a través del carnet de la patria. 

Sobre el entorno de la banca en Venezuela, el profesor de Administración Financiera, Moneda e Instituciones Financieras de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de las maestrías de Gerencia de la Empresa de la Universidad Simón Bolívar (USB), Carlos Irala Silva, señaló para El Diario que “se debe recuperar la total autonomía del Banco Central de Venezuela, detener la emisión de dinero inorgánico, lograr la estabilidad de precios, hacer públicas todas las variables macroeconómicas que permita a los analistas y posibles inversionistas extranjeros tomar decisiones de inversión en el país, así como disminuir el encaje legal aplicado a la banca hasta un 50%, para que así pueda cumplir con su rol fundamental del negocio bancario que es la intermediación”. 

—¿Se puede recuperar el PIB del país?

—Los bancos desempeñan un papel central dentro de las instituciones que conforman el sistema financiero, por ello su alta participación e influencia en la actividad económica de los países. Los bancos cumplen una función muy específica en la economía de libre mercado, como es actuar de intermediarios financieros entre ofertantes y demandantes de fondos. Considero que con un sistema bancario disminuido, minimizado, abatido por un modelo de gobierno que basa su política bancaria en una represión bancaria permanente y que viola con frecuencia las leyes que rigen la materia es imposible para la banca en su rol de intermediario financiero pueda contribuir en la recuperación del PIB.

—¿Cómo las recientes normas de encaje legal afectaron el negocio bancario en Venezuela?

—La intermediación financiera es vital para la economía del país. El gobierno con las normas aprobadas relacionadas al encaje legal, le propina un golpe mortal a la economía del país y por supuesto al negocio bancario, por cuanto elimina totalmente la capacidad de la banca de dinamizar su cartera de crédito y sus inversiones con la consecuente merma de su liquidez. Es imposible pensar en una banca cuya mayor fuente de ingreso proviene, en la actualidad, de las comisiones por operaciones a través de los canales electrónicos, con el agravante de los problemas de no tener permanentemente energía eléctrica y la imposibilidad de actualizar la infraestructura y tecnología necesaria para operar con eficiencia esos canales.

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En un análisis comparativo de la banca venezolana con las cifras a marzo de 2020 (en contraste anualizado con marzo de 2019) y reflejadas en la página web de la Superintendencia de las Instituciones del sector Bancario (Sudeban), constató que banca universal en el país cuenta con 23 instituciones. 

De ellas, las cinco principales –medidas por sus captaciones del público– son Banco de Venezuela, Banesco, Provincial, Bicentenario y Mercantil. 

Sudeban. Las cifras utilizadas para la elaboración del presente reportaje fueron de marzo 2020 y marzo 2019, publicadas en la página web de la Sudeban, en vista de que la última data que suministró el organismo es de abril y podría estar sujeta a cambios y revisiones.

Como otras naciones, Venezuela se ve afectada por la crisis de salubridad pública originada por el Covid-19. Muchos sectores productivos del país piden revisar las medidas de confinamiento. La Asociación Bancaria de Venezuela (ABV) propuso a la Sudeban que un determinado número de oficinas pueda brindar sus servicios al público cumpliendo los protocolos de seguridad ante la pandemia con horarios especiales.

El sistema de remesas de efectivo a los bancos quedó paralizado desde el inicio de la cuarentena el día 16 de marzo de 2020.   

Antes de que se implementara la cuarentena, las monedas y billetes en circulación repesentaban Bs 4.757.025.000.000 (casi 4,76 billones) y luego el 1° de mayo la cifra se ubicó en Bs 4.726.957.000.000 (casi 4,73 billones). Es decir, un decrecimiento de 0,63% según cifras del BCV.

Entretanto, la Asamblea Nacional (AN) informó que la inflación de marzo 2020 fue de 21,2% y de 80% en abril de 2020. Por lo tanto, se necesitaría mayor cantidad de billetes para poder adquirir lo mismo que se compraba en el primer trimestre del año. 

Actualmente las agencias bancarias, como intermediario financiero, carecen de importancia, pues prácticamente fungen como taquillas para el retiro de efectivo con cifras que van de Bs 50.000 ($ 0,27) a Bs 200.000 ($ 1,03), una cantidad irrisoria que no alcanza ni para la compra de un desayuno. 

La banca en cifras. Una penosa realidad

Según los informes mensuales publicados por la Sudeban, en marzo de 2019 estaban en funcionamiento 3.373 agencias bancarias y a marzo de 2020 había 3.134, lo que representa una caída de 7,08% en apenas un año. 

Los gastos operativos y la baja capacidad de los banqueros para generar ingresos que hagan sostenible el negocio, se ha traducido en una disminución constante de oficinas bancarias para el sector privado. 

En lo que respecta al sector público, el apoyo financiero del Estado venezolano ha buscado mitigar esa caída. De acuerdo con datos de la Sudeban, el Banco de Venezuela conserva sus 422 agencias en el período analizado, pero el Banco Bicentenario, a pesar de ser la cuarta entidad en captaciones del público en el sistema bancario venezolano, pasó de 486 a 438 agencias, 10,95% menos. 

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La caída del recurso humano también persiste. En marzo de 2019 se contabilizaban 54.146 empleados del sector bancario y en marzo de este año la cifra era de 46.457, una reducción de personal aproximada de 14%. 

De acuerdo con datos de la Sudeban, los bancos con mayor pérdida de talento humano son Provincial, Mercantil, Bancaribe, Banco Nacional de Crédito y Fondo Común; mientras que  el Banco Bicentenario (del sector público) tuvo una reducción aproximada de 1.168 personas, 16% en solo un año.

En cuanto a los cajeros automáticos ATM (Automated Teller Machine en inglés), para marzo de 2019 existían 5.884 de estos dispositivos, pero en marzo de este año había 4.196 unidades. Una disminución relevante de 1.688 unidades; es decir, 28,68%. Esto afecta el suministro de billetes por parte de los agentes económicos.   

Sin embargo, una peculiaridad del sistema bancario venezolano, a diferencia de otros países, es que el efectivo pasó de ser suministrado por cajeros automáticos a ser entregado a través de las taquillas de la entidad financiera.

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El sistema de taquillas bancarias –que comprende taquillas internas, taquillas internas activas, taquillas de atención preferencial y taquillas externas– era de 32.553 en marzo de 2019, pero en marzo de este año pasó a 28.522, una caída de 12,38%.

En cuanto a la cantidad de puntos de venta, en el mismo período evaluado, pasaron de 414.425 unidades a 417.642, un incremento de apenas 0,77%. Banesco es la entidad financiera que, con 35% del total de puntos de venta, lidera este mercado. Además, pasó de tener 112.223 a 131.790 de dispositivos. En este segmento, Banco de Venezuela, Banco Bicentenario y Banco del Tesoro poseen 14,96% de este mercado.  

La pesada carga de pasivos de la banca

En marzo de 2019 los pasivos de la banca nacional eran de Bs 17.920.466.191.935 (17,9 billones) y en marzo de este año se ubicaron en Bs 382.840.089.307.321 (382,84 billones) un aumento de 2.036%. 

En ese período, solamente el Banco de Venezuela tiene 67,25% de los pasivos totales del sistema bancario, seguido por el Banco del Tesoro con 7,91%. En tercera posición se encuentra BBVA Provincial (privado) con 4,72%. 

En exclusiva para El Diario, el economista José Manuel Puente, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), dio sus apreciaciones sobre la situación financiera actual en Venezuela.

—¿Cómo se puede recuperar el PIB del país con la ayuda de la actividad bancaria? 

El ciclo recesivo, el ciclo de hiperinflación y el ciclo de fuertes devaluaciones que vivió el tipo de cambio ha hecho que el patrimonio de la banca venezolana se haya deteriorado fuertemente. Básicamente la devaluación y la hiperinflación han licuado el patrimonio de la banca venezolana y hoy es probablemente el más bajo o uno de los más bajos de América Latina. En una oficina en el sur de la Florida, su patrimonio financiero bancario es superior a todo el sistema bancario venezolano. Entonces, de alguna manera a consecuencia de la crisis de hiperinflación y ciclo recesivo, el sistema financiero se ha convertido en un sistema financiero enano incapaz de poder cumplir con su labor de intermediación  y apalancar con préstamos e inversiones, nuevos emprendimientos, negocios e inversiones y eso es una gran camisa de fuerza para el crecimiento de la economía venezolana.

—¿Considera que el encaje legal fue una de las puntas de lanza para herir al sistema bancario venezolano? ¿Cómo estas normas perjudicaron a la banca? 

—El problema de fondo es que el gobierno tiene una muy inconsistente política económica, particularmente entre política fiscal y política monetaria. A través de la política fiscal y la cuasi fiscal está haciendo inyecciones muy importantes de recursos en la economía. Cuando hablamos de fondos cuasi fiscales, son todos aquellos que no están contemplados en el presupuesto, como Fonden, Fondespa, Fondo Miranda, asignaciones en petros (criptomoneda), bonos de fin de año, no contemplados en el presupuesto y otros, es decir, todas aquellas operaciones cuasi fiscales que agregan liquidez en el sistema. 

—Esa inconsistencia entre política fiscal y política monetaria está generando impactos muy fuertes en dos mercados; se van al mercado cambiario y hacen que el tipo de cambio se devalúe, como se ha devaluado en el mes de abril o en la compra de bienes y servicios y generan presión sobre los precios y es una de las explicaciones claves de la hiperinflación que vive Venezuela, que es la única economía del planeta en hiperinflación. Ya va para su tercer año en hiperinflación y en 2021 sería su cuarto año en hiperinflación. Ahora, claro aumentar el encaje legal tiene un impacto directo sobre el negocio de la banca porque la banca no tiene los recursos disponibles, los recursos prestables, para asignar recursos a nuevas empresas, nuevos emprendimientos, nuevos negocios, y básicamente lo que es la fuente fundamental de financiamiento de los negocios en una economía como es la banca se ve muy afectada por el incremento del encaje legal, porque restringe los recursos disponibles que tiene la banca para potenciar negocios.

Encaje legal Monto de los depósitos y otras obligaciones adquiridas que las instituciones bancarias deben mantener como reservas obligatorias en el Banco Central.

Los activos del sistema bancario venezolano para marzo de 2019 eran de Bs 23.158.968.219.289 (casi 23,16 billones) y para marzo de 2020 se ubicaron en Bs 476.158.109.107.400 (cas 476,19 billones), un incremento de 1.956%. Sin embargo, la inflación acumulada en el mismo período analizado fue de 3.365%, según datos de la AN.

Mientras tanto, la cartera de créditos del sistema bancario nacional pasó de Bs 1.435.760.721.278 (casi 1,4 billones) a Bs 14.764.118.690.872 (casi 14,77 billones). El banco con el mayor segmento de mercado captado es Banesco, que para marzo 2020 tenía 35,92% del mercado de los créditos. En contraste, el BOD pasó de 9,46% del mercado de la cartera de créditos –y de estar entre los cinco primeros– a 2,99%. 

Santiago Olalquiaga, economista y profesor de macroeconomía en la Universidad Metropolitana en Caracas, dio sus impresiones en exclusiva para El Diario sobre cómo se puede rescatar la moneda nacional en un contexto hiperinflacionario.

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—¿Cómo se puede recuperar el bolívar?

El bolívar, para servir como moneda, debería resguardar el valor de los ahorros en el tiempo, debería servir para hacer transacciones, y debería ser útil para cuantificar el valor de las cosas, funciones que ha venido perdiendo desde hace años y de forma muy acelerada desde que comenzó la hiperinflación. Los venezolanos han vivido demasiados años con una moneda poco fiable que ha ido perdiendo su valor constantemente y las autoridades han hecho su mayor esfuerzo por agudizar estos problemas. 

Por eso, no pienso que el bolívar se pueda rescatar. Esto, hay que recalcar, es un problema enorme, pues, entre otras cosas, significa que estamos perdiendo dos herramientas que son fundamentales en el arsenal de cualquier sociedad que busque construir su prosperidad de forma estable y sostenible: estamos perdiendo la política monetaria como herramienta para incentivar la inversión, el consumo y el empleo y para estabilizar los ciclos económicos y estamos perdiendo la política cambiaria como herramienta para abaratar nuestras exportaciones y ganar competitividad internacionalmente. Ambas herramientas harán falta para revertir la catástrofe económica venezolana y no contar con ellas será un obstáculo importante. 

Resolución. La norma que rige la constitución del encaje legal es la resolución N° 20-03-01 del BCV. Fue publicada en la Gaceta Oficial N° 41.850 del 30 de marzo de 2020.

Si bien pienso que la pérdida del bolívar es irreversible a corto y mediano plazo, pienso que no se trata de una condena eterna. Si se materializa un cambio de autoridades económicas, si empiezan a ejecutarse políticas económicas bajo esa nueva visión de oportunidades y prosperidad y si contamos con suerte, Venezuela podría aspirar a ‘desdolarizarse’ en el futuro y a resucitar a una moneda nacional. Sin embargo, ese proceso sería lento y frágil.

—¿Cómo puede el negocio del sector bancario en Venezuela sobrevivir con unas tasas hiperinflacionarias que organismos internacionales estiman para 2020 cerca de 12.000%?

No puede. La realidad es que los bancos se han empequeñecido drásticamente, pues las operaciones de intermediación financiera son increíblemente difíciles en un entorno hiperinflacionario y más aún, si deben enfrentarse a restricciones como límites de tasa de interés, gavetas de crédito dirigidas y requerimientos de encaje inauditos. Por esto es que desde que estalló la hiperinflación, el valor real de la cartera de créditos del sector bancario se ha desplomado. Entre diciembre de 2017 y diciembre de 2019, el valor real de esos activos cayó en un 98% aproximadamente. Es una caída casi absoluta en escasos dos años. Por eso es que nadie puede conseguir préstamos. Esto es muy grave, pues el funcionamiento normal de un sector bancario sano y robusto es crítico para la operatividad de cualquier economía, las compañías y los hogares necesitan crédito para funcionar.

Como cualquier otro sector empresarial, la banca venezolana está operando en un entorno que se ha configurado para destruirla. La banca, así como la empresa y la sociedad venezolana de forma más amplia, no podrá sobrevivir a menos que haya un cambio de dirección en la política económica y una sustitución de quienes conducen esa política. No hay coexistencia posible. Para que la sociedad y las empresas venezolanas vivan, las autoridades de facto deben ser sustituidas y los venezolanos debemos adoptar una nueva visión para reconstruir este país.

Captaciones sin poder adquisitivo ni ahorros

En marzo de 2019 el sistema bancario nacional contaba con Bs 7.331.912.086.180  (7,33 billones) y en marzo de este año pasó a  Bs 133.204.962.789.429 (133,2 billones), un aumento de 1.717%. El Banco de Venezuela lideró las mayores captaciones del público con 44,56%, seguido de Banesco con 9,45% y BBVA Provincial con 9,18%. 

El monto total de las captaciones del público en Venezuela equivalen a 1.649.732.718 dólares calculados con base al tipo de cambio del BCV con fecha al 31 de marzo, que fue el mes evaluado. 

Patrimonio en declive que se evapora

Para marzo de 2019, el patrimonio de la banca era de Bs. 5.111.999.322.216. En marzo de 2020 era de Bs. 92.705.299.525.933. Este patrimonio llevado a su equivalente en dólares según tasas del Banco Central de Venezuela, corresponde a un equivalente de $ 1.148.147.656 (tipo de cambio de Bs. 80.743,36) a diciembre 2019. El 64,77% del patrimonio del sistema bancario pertenece al Banco de Venezuela, seguido por BBVA Provincial con un 6,05% y Mercantil con un 4,83%. 

La crisis económica en Venezuela condenó a la banca en el país. Al 31 de diciembre de 2019, el patrimonio de la banca venezolana llevado a dólares de los Estados Unidos de América como se mencionó en líneas superiores fue de $1.148.147.656, esto es el patrimonio de las 23 instituciones de bancos universales que hacen vida en Venezuela, tanto públicas como privadas. Analicemos la magnitud de la destrucción. Tomando como referencia 3 bancos en Latinoamérica, de economías relativamente pequeñas en comparación con la región como Banco del Istmo (Banistmo de Panamá), Banco Nacional de Costa Rica y Banco Pichincha en Ecuador y estudiando sus Estados Financieros de publicación y auditados al 31 de diciembre de 2019, tenemos que, el Banco del Istmo en 

Panamá cuenta con un patrimonio de $1.134.286.829, el Banco Nacional de Costa Rica un patrimonio equivalente de $1.176.294.643,07 y el Banco Pichincha de Ecuador de $1.164.475.000. Cada uno de estos bancos extranjeros, individualmente en su respectivo país, contiene aproximadamente cien por ciento del patrimonio de todo el sistema bancario de Venezuela.

El destino de la cartera de créditos

La cartera de créditos, menos la provisión, pasó de Bs 1.435.760.721.278 (casi 1,44 billones) en marzo de 2019 a Bs 14.764.118.690.872 en marzo de este año. Un monto equivalente en dólares de 182.852.418,53. La banca perdió fuertemente la capacidad de financiar la producción de la economía y el consumo. 

De hecho, en el período evaluado los créditos comerciales representaban 76% de la cartera de créditos y se redujo a 55%. En el caso de los créditos al consumo con tarjetas de crédito y créditos al consumo en modalidad de cuotas, pasaron de 12,87% a 7,03%. 

Los créditos, que en otra época eran habituales en los bancos para financiar la compra de vehículos y viviendas, han desaparecido de los balances financieros. Para marzo de 2019 los créditos hipotecarios y para vehículos representaban apenas 0,76% y 0,71% respectivamente de toda la cartera. En marzo de este año esa proporción bajó a 0,31% para créditos de vehículos y 1,48% para de créditos de vivienda. 

Los denominados depósitos en plazo fijo pasaron de Bs 45.948.722.138 a Bs 917.889.286.262. En el pasado este fue un instrumento de ahorro de relevancia para el venezolano, pero que en la actualidad y con el drástico avance de la hiperinflación perdió importancia.  

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