• Unidades destinadas a otros estados del país han sido desviadas a Caracas para paliar el déficit y garantizar el abastecimiento de combustible

El abastecimiento de combustible, sin necesidad de realizar colas, del cual gozan actualmente los ciudadanos de la Gran Caracas parece un espejismo luego de semanas en las que surtir gasolina era una tarea titánica. Esta dificultad se prolongó incluso a días de que cinco tanqueros de origen iraní arribaran al país cargados con combustible.

Esta problemática según Eudis Girot, director de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), tiene su origen en la escasa cantidad de gandolas que se encuentran operativas.

Explica que el déficit de unidades para transportar la gasolina se debe a que las gandolas que anteriormente prestaban el servicio están hoy sumamente deterioradas. Detalla que las mismas se encuentran en un grado de abandono tal, que podrían fácilmente ser consideradas chatarra. 

El sindicalista recuerda que en el año 2008 cuando se produjo la nacionalización de Petróleos de Venezuela, el Estado venezolano compró 1.800 gandolas para prestar el servicio de distribución de gasolina. Con este propósito se creó la Empresa Nacional del Transporte, encargada de garantizar la distribución del combustible en todo el país.

Girot comenta que en el país se necesitan entre 1.800 y 2.000 gandolas para distribuir de forma eficiente y oportuna el combustible, pero tan solo se encuentran operativas 510 unidades.

Nosotros podemos decir hoy, con plena certeza, que a pesar de que hay gasolina disponible para distribuir el gran problema se presenta en el número de gandolas disponibles para llevar el combustible desde los centros de llenado hasta las estaciones de servicio” Eudis Girot

Señala que en el pasado las gandolas, cuya capacidad de almacenaje es de 36.000 litros de combustible, depositaba su carga en una sola estación de servicio. Hoy, según explica, esto no es así pues ante la falta de unidades se ha optado porque las gandolas tan solo surtan 12.000 litros por estación de servicio. Esto hace posible que cada una pueda atender un total de tres estaciones en lugar de una.

Ante esta situación las conocidas “bombas de gasolina” solamente pueden atender entre 200 y 250 vehículos antes que se termine el combustible.

El director de Futpv sostiene que la falta de unidades no es la única problemática que impide distribuir la gasolina con normalidad. Dice que las pocas gandolas que continúan operativas, presentan graves fallas debido a la falta de mantenimiento preventivo. Asegura que si el Instituto Nacional de Transporte Terrestre decidiera realizarles una inspección minuciosa, ninguna de las unidades continuaría circulando.

Son gandolas de los años 2008 y 2010. Con 11 años de vida operativa; sin que se les haya hecho mantenimiento y se les sustituyan las piezas dañadas. Esas gandolas que ya terminaron su vida útil” Eudis Girot

Girot cree firmemente que la destrucción a la que han sido sometidas tanto las unidades como  la Empresa Nacional del Transporte son el reflejo de los malos manejos realizados desde su creación. Sostiene que ha denunciado el progresivo deterioro de las gandolas desde hace más de cinco años sin embargo ninguna autoridad ha decidido actuar al respecto. 

Considera también que existe un plan orquestado para que la empresa llegue al colapso operativo total y de esta forma justificar una posible privatización. Cree que para lograr este objetivo las autoridades utilizarán como excusa la ineficiencia con la que ha venido operando la compañía.

“Así como fue un plan colocar la gasolina a precios internacionales, el siguiente paso es privatizar la distribución de gasolina. Esto fue un negocio muy rentable en el pasado y las mafias que operan en Petróleos de Venezuela están detrás de la privatización de la distribución de la gasolina argumentando que no son eficientes, que están destruidas y que Pdvsa no puede garantizar su mantenimiento”, comenta.

Añade que esto implicaría la completa privatización de la venta de gasolina pues tanto su distribución como su comercialización pasaría a estar en manos privadas.

Oasis de gasolina

Girot comenta que Caracas se encuentra en una posición excepcional respecto al resto del país pues la distribución del combustible es significativamente mejor. Explica que luego del arribo de los buques con gasolina provenientes de Irán, la distribución del combustible en la Gran Caracas era deficiente. Dice que de las 280 gandolas que se requerían para poder surtir a las 187 estaciones de servicio de la ciudad capital, tan solo se encontraban operativas 80.

Déficit de gandolas

200

Gran Caracas

116

Barquisimeto

23

Maturín

Comenta que ante este déficit la respuesta de las autoridades fue reunirse con los trabajadores y solicitarles que realizaran un “operativo intensivo” de suministro de gasolina a todas las estaciones de servicio de la Gran Caracas. Para incentivar a los trabajadores, Girot cuenta que Paul Alvarado, coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y presidente de de la Empresa Nacional de Transporte en compañía de un viceministro ofrecieron una serie de bonificaciones.

Estas incluían comida diaria e incluso un pago en divisas equivalentes a entre Bs 10.000.000 y Bs 20.000.000.

“Ellos les pidieron que surtieran las estaciones de servicios con la mayor cantidad de gasolina posible”, dice Girot.

El sindicalista afirma que Alvarado también ordenó que a fin de reforzar el sistema de distribución en la Gran Caracas, se desviase gandolas que atendían otros estados del país.

El efecto de esta decisión se vió rápidamente, pues según Girot, en menos de una semana todas las estaciones de la capital comenzaron a recibir despachos diarios de gasolina 

“En menos de una semana se pudo observar que ya todas las 187 estaciones de gasolina de la Gran Caracas que anteriormente le suministraban máximo 12.000 litros de gasolina, les comenzaron a despachar hasta dos gandolas diarias incluso”, asegura.

Déficit de gandolas

240

Zulia

210

Carabobo

99

Anzoátegui

Estima que actualmente dichas estaciones cuentan con un mínimo de 35.000 litros de gasolina para su venta, llegando otras a tener hasta 70.000 litros.

Cree que esa política que sirvió para reforzar la distribución de combustible en Caracas, y afectó a los estados orientales del país, tuvo como objetivo crear una sensación de cierta normalidad.

Girot agrega que esta situación no podrá prolongarse en el tiempo pues los inventarios de gasolina iraní no alcanzarán más allá del 1° de julio. Ante este panorama considera que los problemas de suministro de gasolina se recrudecerán.

Trabajadores en peligro

Girot comenta que los más perjudicados por las condiciones en las que se encuentran las gandolas, son los conductores. Asegura que estos ponen en peligro su vida todos los días al trasladar el combustible, pues la probabilidad de sufrir un accidente son muy altas.

Dice que el mayor ejemplo de los peligros que corren los trabajadores son los múltiples accidentes que han ocurrido durante los últimos meses en el país. 

“Son vehículos que tienen los cauchos lisos; que tienen aislada la rótula de la barra de dirección; que presentan problemas con la suspensión y la amortiguación. Son gandolas a cuyos motores no se les realiza cambio de aceite ni de filtros de aire, cuyo tren delantero está destrozado”, señala.

A este riesgo constante de perder la vida o de resultar lesionados gravemente también se suma el de las condiciones laborales desde la perspectiva contractual pues los sueldos que perciben son irrisorios según él. 

Sostiene que para los conductores de las unidades el asistir a sus puestos de trabajo resulta desmoralizante pues por mucho que trabajen no logran llevar a sus casas el dinero necesario para cubrir los gastos de sus familias. 

Los choferes de las gandolas realizan trabajos de esclavos. Lo que gana un chofer no le alcanza para comprar un kilo de queso y una harina pan para alimentar a su familia” Eudis Girot

Asevera que beneficios como el seguro de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM) les fueron eliminados a los trabajadores, dejándolos en una posición aún más compleja.

Señala que ante estas condiciones de trabajo tampoco están en capacidad de protestar pues si algún empleado decide alzar su voz, es objeto de persecución por los organismos de represión del régimen de Nicolás Maduro. 

Un ejemplo de los atropellos a los que son sometidos es lo ocurrido con Julio Salazar, secretario general de de la Empresa Nacional de Transporte en Puerto la Cruz. Él fue detenido por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) bajo los supuestos delitos de traición a la patria, instigación al odio y saboteo, comenta Girot. 

Su único delito, según explica el sindicalista, fue luchar por condiciones y remuneraciones justas para todos los trabajadores.

“Él venía haciendo estas denuncias para que les dieran condiciones dignas de trabajo, acordes con las leyes venezolanas y al Contrato Colectivo; reclamando mal pago  y la violación de los beneficios contractuales y de la Ley Orgánica de Protección de Medio Ambiente y Condiciones de Trabajo”, dice.

Afirma que la política que emplea la empresa y el régimen de Maduro es simple y al mismo tiempo lamentable, “el que habla va preso”.

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