• Varios habitantes de Turgua han comenzado a presentar lesiones en la piel asociadas a una enfermedad tropical que, de acuerdo con la OMS, es común en poblaciones vulnerables

Desde el mes de abril de 2020 los habitantes de la zona rural de Turgua, municipio El Hatillo del estado Miranda, se enfrentan a una situación de salud pública que hasta el momento no logran controlar. Unas picadas de zancudo se convirtieron en algo más grave:  lesiones en la piel de niños, adultos y ancianos de esta localidad. Se trata de un brote de leishmaniasis cutánea. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la leishmaniasis es una enfermedad que afecta a las poblaciones más pobres del planeta. Está asociada a la malnutrición, debilidad del sistema inmune y malas condiciones de vivienda. 

Los vecinos de Turgua no escapan de esa afirmación. Penélope León, trabajadora social y habitante de la zona rural de El Hatillo, notó que algo estaba mal en su comunidad cuando recibió la llamada nerviosa de una de sus vecinas. 

La mujer le contó a Penélope que su hijo de 16 años de edad tenía una marca en la piel, producto de una picada de zancudo que no se curó. Ese mismo día la trabajadora social acudió a la casa de esa familia e identificó casi de inmediato que se trataba de leishmaniasis. 

Lesión por leishmaniasis
Foto: Cortesía
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Le pregunté hace cuánto ocurrió la picada y si había estado lejos de su casa. Yo sabía que no, porque él es un muchacho muy tranquilo y que se cuida mucho por el tema del covid-19”, explicó para El Diario.

La hatillana cuenta que el adolescente estaba muy asustado porque no sabía a lo que se enfrentaba y temía que su situación pudiera empeorar.

El yerno de Penélope se infectó con leishmaniasis anteriormente, por lo que la trabajadora social le explicó a sus vecinos cómo era todo el proceso que debían seguir para que el joven se recuperara lo antes posible. 

¿Que es la leishmaniasis?

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Valentina Ovalles, médico especialista en medicina tropical, explicó en entrevista para El Diario que esta enfermedad afecta la piel, mucosas o vísceras. La infección es producida por protozoarios (parásitos intracelulares del género Leishmania), que se transmiten al humano por vectores tipo mosquitos Lutzomyia y Phlebotomus.

“En América se han notificado casos desde el sur de Texas hasta el norte de Argentina, con la excepción de Chile y Uruguay. 90% de los infectados provienen de Brasil. En Venezuela no hay datos oficiales de incidencia de la enfermedad pero en la Consulta de enfermedades infecciosas tropicales del Instituto de Medicina Tropical, vemos pacientes con leishmaniasis durante todo el año, con brotes epidémicos asociados a invasiones de personas a zonas rurales de forma inadecuada”, indicó la especialista.

Ovalles agregó que la enfermedad predomina en hombres por razones ocupacionales, aunque señala que cada vez se ve más en mujeres y niños, estos casos en su mayoría relacionados al tema de las invasiones.

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15 días después Penélope volvió a la casa del adolescente, esta vez para prestarle un servicio de manicurista a la mamá. Allí se encontró con algo inesperado: la lesión del joven era mucho más grande. 

“Ella me explicó que había llevado al hijo al ambulatorio de Baruta. Allí le hicieron la cura pero no avanzaron más”, detalló. 

Este 7 de julio la familia acudió al hospital Vargas de Caracas, donde le suministraron un medicamento al joven y le solicitaron volver 15 días después.

La angustia de Penélope por la salud de su vecino comenzó a multiplicarse entre los habitantes de la zona, quienes estaban convencidos de que los insectos que lo habían infectado podrían transmitir la enfermedad a más personas. 

Un poco más lejos de su hogar se encuentra una zona llamada Los Mangos, allí ya han registrado al menos 14 casos, asegura la trabajadora social.

“Cuando nos enteremos que allí había un foco fuerte varios vecinos pensamos que esos insectos estaban por todos lados y efectivamente en todas las filas de Turgua hay leishmaniasis”.

Penélope solicitó a la Alcaldía de El Hatillo una fumigación, dos semanas después se cumplió esa solicitud en la zona donde vive. Sin embargo, después no su pudieron concretar más fumigaciones en los otros sectores afectados. 

La atención oportuna 

La médico Valentina Ovalles explicó para El Diario que para diagnosticar la leishmaniasis se debe evaluar el antecedente epidemiológico y visualizar directamente los parásitos (amastigotes) con un examen microscópico en una muestra tomada de la lesión. 

También se puede hacer diagnóstico por una biopsia de piel en las lesiones y en algunos casos los médicos se apoyan en una prueba de Montenegro (PM) o leishmanina, que es una indicadora de la respuesta inmune celular del paciente contra la enfermedad. 

Luego de que el diagnóstico es confirmado se inicia el tratamiento con la limpieza de la lesión, aplicación de antibióticos orales y tópicos si está secundariamente infectada. Los médicos adecuan el tratamiento con base en diferentes factores: la variante clínica, el número de lesiones, edad y comorbilidades del paciente.

La leishmaniasis afecta a personas de todas las edades
Foto: Cortesía

«Existen tratamientos locales que se aplican en la lesión, cuando es pequeña y única como termoterapia, antimoniales pentavalentes intralesionales y crioterapia. La mayoría de los casos requieren tratamiento sistémico con antimoniales pentavalentes, miltefosina (no disponible en Venezuela), ketoconazol. En los casos severos o resistente a tratamiento es necesario anfotericina B”, señaló.

Ovalles indicó que los pacientes infectados en Turgua coinciden con el diagnóstico de leishmaniasis cutánea e insistió en que deben ser atendidos pronto para evitar que se presenten formas latentes de la enfermedad y posteriormente lesiones más graves.

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Lo que más me preocupa de estos pacientes es la edad, casi todos son niños y ancianos. También me llama la atención que hay muchas lesiones en la cara que dejan mayores cicatrices, además algunos tienen más de una lesión. Todos estos casos requieren tratamiento sistémico adecuado lo más pronto posible”, advirtió la médico.
La leishmaniasis causa lesiones en la piel
Foto: Cortesía

La profesional aclaró que el tratamiento de estos casos debe tener un seguimiento especial con electrocardiograma, evaluación cardiológica y exámenes de laboratorio que servirán para calcular la dosis del medicamento. La medicina será administrada por un enfermero o persona calificada por vía intramuscular. 

La doctora Ovalles sugirió coordinar un operativo en conjunto con el ambulatorio de El Hatillo que consistiría en: 

  • Contabilizar a los pacientes infectados
  • Solicitar exámenes de laboratorio y electrocardiograma 
  • Solicitar al Estado el tratamiento según el número de pacientes 
  • Evaluar todo e iniciar tratamiento 
  • Acudir a su ambulatorio para colocarse el tratamiento 
  • Realizar controles de laboratorio a los 10 días y 21 días de tratamiento y repetir la evaluación médica
  • Repetir la evaluación a los 28 días, especialmente a los casos complicados

Paralizados por malas condiciones 

Yessica Romero, coordinadora de activismo de Voluntad Popular en el municipio El Hatillo, denunció que las condiciones de vida de los habitantes de Turgua son deplorables, lo que los expone a enfermedades de este tipo y limita sus posibilidades de acceder a los servicios de salud. 

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Nuestra gente necesita atención urgente para parar este brote, porque solo han sido atendidos una vez y con las fallas del transporte no han logrado movilizarse hacia los centros de salud para recibir tratamiento”, indicó la dirigente.

La activista exhortó a las autoridades regionales y nacionales a atender clínicamente a los vecinos y a acelerar el proceso de fumigación para evitar que continúe propagándose la leishmaniasis por el municipio. 

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Foto: Cortesía

Penélope León aseguró que algunos de los vecinos han logrado acudir hasta el hospital Vargas de Caracas, donde les proporcionan el medicamento de forma gratuita. Sin embargo, admitió que la mayoría de ellos no puede hacerse los exámenes de laboratorio y ni el electrocardiograma, debido al costo. 

“Hay tres personas mayores aquí que no pueden costear los exámenes, le pedí ayuda a la Alcaldía, pero hasta el momento no me han dado respuesta. También hay un caso de una señora que está solita y ella ni siquiera puede hacerse las curas, yo puedo hacerlas pero necesito los insumos porque no los tengo”, añadió la trabajadora social. 

La activista Yesica Romero, la doctora Valentina Ovalles y Penélope comparten el mismo deseo de ayudar a los habitantes de Turgua afectados por este brote de leishmaniasis. Sin embargo, sus esfuerzos solo podrán marcar una diferencia si reciben el apoyo de las autoridades gubernamentales, que disponen de medicamentos y personal para atender esta enfermedad tropical. 

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