• El planeta está nuevamente inmerso en crisis. Las sociedades alrededor del mundo no han logrado superar del todo la pandemia por covid-19, pero a pesar de esto, los intereses de políticos y países poderosos no se detienen. En Asia, Hong Kong nuevamente está en los medios de comunicación de todo el mundo

El 1° de julio de 2020 China aprobó la nueva Ley de Seguridad Nacional, lo que ha generado el rechazo de los ciudadanos de Hong Kong y encendido la alarma de países como Estados Unidos y Reino Unido.

Fernando Prieto, historiador español especializado en Asia, considera que las últimas protestas en Hong Kong, si bien forman parte de la política interior de China, se inscriben dentro de un conflicto de mayores dimensiones en el que está en juego frenar el ascenso chino en el tablero internacional. 

“El punto de inflexión tuvo lugar el 21 de mayo de este año, cuando se anunció que se daba luz verde a la elaboración de una Ley de Seguridad Nacional para la Región Administrativa Especial de Hong Kong, que finalmente entró en vigor el 1º de julio, coincidiendo con el aniversario del restablecimiento de la soberanía china”, dijo Prieto en exclusiva para El Diario.

Protestas en Hong Kong. Junio de 2019. Foto: AFP

Según el gobierno chino, el objetivo de la aprobación de esta polémica ley es luchar contra el secesionismo, el terrorismo y las injerencias extranjeras en los asuntos internos de Hong Kong. Estados Unidos ha denunciado que con esta acción se pone fin a la autonomía china.

Otros países han vertido críticas en el mismo sentido, acusando a China de poner fin al principio “un país, dos sistemas”, algo que para Pekín se encuentra lejos de la realidad, ya que con esta acción se fortalece dicho principio. “El uso de Hong Kong como elemento desestabilizador es una herramienta más para debilitar a Pekín” opina Prieto.

En cuanto a las perspectivas sobre cómo manejará China su interés en Hong Kong, Prieto considera que el precedente inmediato se encuentra en las protestas y disturbios que tuvieron lugar en el año 2019. En dicha ocasión, China actuó con mesura, controlando la situación sin necesidad de hacer uso de la fuerza. 

¿Qué es la Ley de Seguridad Nacional?

Es una legislación sobre seguridad que comprende 66 artículos. Es requerida bajo el artículo 23 de la Ley Básica de Hong Kong, que entró en vigencia en 1997. 

La Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong fue promulgada el 30 de junio de 2020 desde Pekín y aprobada el 1 de julio de 2020. Sirve como Constitución de facto de la Región Administrativa Especial de Hong Kong. 

Prieto analiza que “desde que entró en vigor la Ley de Seguridad Nacional las respuestas de estos países no se han hecho esperar. Estados Unidos ha anunciado nuevas sanciones y el final del estatus especial de Hong Kong, situándolo al mismo nivel que el resto de China; mientras que Reino Unido ofreció a los hongkoneses pasaportes para nacionales británicos de ultramar, de entre 360.000 a tres millones de personas, incluyendo a los que puedan optar a este pasaporte, para poder trabajar en Reino Unido durante un periodo de cinco años y posteriormente optar a la ciudadanía”.

China, Estados Unidos y Reino Unido observan a Hong Kong

Para el analista Fernando Prieto estas acciones de EE UU y Reino Unido suponen una provocación a China y buscan debilitar su imagen en el exterior, tratando de convencer con ello a otros países para mantener la presión al gobierno chino. “En mi opinión, no irán más allá, ya que Hong Kong no es la única plaza geoestratégica a nivel regional y su ‘pérdida’, por así decirlo, es asumible para ambos”, añade. 

Existen amplios debates sobre la ley de seguridad. Prieto recuerda que en el artículo 23 de la Ley Básica de Hong Kong, que entró en vigor el 1º de julio de 1997, se insta a promulgar una ley propia que prohíba los actos de traición, secesión, entre otros, a las organizaciones extranjeras que realicen actividades políticas en la región. Es decir, se trata de una decisión que debía de haber sido tomada hace más de dos décadas, pero probablemente en su momento no parecía tan necesario.

Comenta, además, que existen dos precedentes que justifican su aprobación, la conocida como “revolución de los paraguas”, de 2014 y las protestas, de 2019. Son los dos momentos, dice, de mayor tensión desde 1997 y en ambos existen indicios para pensar que se produjeron injerencias de organizaciones y gobiernos extranjeros en apoyo de los manifestantes.

No se trata, entonces, de compartir o no las demandas de estos últimos, sino de comprender que el hecho de que se produzcan injerencias externas para desestabilizar a un país es algo muy grave que precisa de respuestas. Por esta razón, es comprensible que desde Pekín hayan actuado con determinación, ya que Hong Kong, con sus particularidades, es parte de su territorio y entre sus obligaciones principales se encuentra garantizar la seguridad nacional y su integridad territorial.

Presidente chino Xi Jinping. Foto: AFP/Getty Images

Reino Unido pareció haber olvidado por años a la región especial de Hong Kong, salvo ahora. Para Fernando Prieto, el papel de los británicos en esta crisis es a la vez interesante e intrigante. En el análisis del especialista, el rol de Reino Unido en este conato de crisis internacional resulta “especialmente surrealista”. 

Hong Kong fue una colonia británica durante más de un siglo y los hongkoneses en ningún momento disfrutaron de un sistema democrático. Es falso, como apuntan algunos medios, que los habitantes de Hong Kong disfrutarán de los valores democráticos occidentales, según explica Prieto. 

De hecho, la única reforma encaminada a democratizar el sistema bajo dominio colonial se produjo durante el periodo de transición, que culminó el 1º de julio de 1997, pero es curioso observar cómo desde Londres se habla de democracia”, enfatiza el historiador.

Con relación a si esta nueva legislación afecta o no los intereses de Estados Unidos o Europa en Hong Kong, el analista reflexiona y cree que mientras los intereses sean económicos o culturales la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional no supone problema alguno. En este sentido, únicamente dañará los intereses de aquellos países que intenten influir políticamente en Hong Kong para torpedear la unidad territorial de China.

Históricamente y geopolíticamente existe un caso similar en España, con el famoso estrecho de Gibraltar, donde Reino Unido reclama su soberanía. Fernando Prieto comenta que la única semejanza consiste en que tanto Hong Kong como Gibraltar han sido colonias británicas. No hay más similitudes. 

“Encontramos otra diferencia importante en relación al tiempo por el que la soberanía de ambos territorios fue transferida a Reino Unido. Mientras que en el Tratado de Utrecht se establecía la cesión de Gibraltar a perpetuidad, la cesión de Hong Kong fue establecida por tres tratados: el Tratado de Nanjing de 1842, transferencia de Hong Kong, el de Pekín de 1860, cesión del sur de la península de Jiulong y desarrollo del reglamento especial de ampliación del Límite de Hong Kong de 1898, que es la cesión de la región conocida como nuevos territorios durante 99 años”, explica Fernando Prieto.

Es precisamente en el tratado de 1898 el que marca la diferencia con respecto a Gibraltar, ya que el 1 de julio de 1997, al cumplirse 99 años de su firma, la soberanía de Hong Kong fue transferida a China.

Tratado de Utrecht Gibraltar fue cedida a Reino Unido tras la firma del Tratado de Utrecht en 1713, que ponía fin a la Guerra de Sucesión Española de 1701 a 1713. Se trata de la última colonia en Europa y pese a los numerosos intentos de España por negociar la recuperación de la soberanía de este enclave estratégico, Reino Unido se ha mostrado siempre inflexible en su postura, añade el historiador español.

Con relación a la historia moderna y por qué China comienza a tener auge en la geopolítica mundial, el experto en el país asiático considera que el periodo histórico de la apertura y reforma de la economía china que comenzó en 1978 y la disolución de la Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS) en 1991 marcaron un punto de inflexión para China. 

Prieto opina que “si bien desde entonces su política exterior mantuvo un perfil bajo, la llegada al poder de Xi Jinping en 2012 supuso un paso adelante, liderando distintas iniciativas a nivel global, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda o el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, que consolidan al gigante asiático como un actor internacional de primer nivel”.

Entrada de la Ciudad Prohibida. Foto: Fernando Prieto

China hoy se perfila como una potencia. En especial en el ámbito económico y de las inversiones a nivel mundial. Sobre si el gigante asiático podría o no desplazar a Estados Unidos en su poderío económico, el analista detalla que resulta sorprendente la evolución de la economía de China en las últimas décadas. Desde que comenzó el periodo de la apertura y reforma en 1978 y más concretamente desde que ingresó en la Organización Mundial del Comercio en 2001, China se ha convertido en la primera potencia comercial y en la segunda economía a nivel mundial. 

“Durante el XIX Congreso del Partido Comunista de China, que se celebró en Pekín entre los días 18 y 24 de octubre de 2017, se situó al desarrollo económico uno de los factores clave a la hora de afrontar los próximos cinco años. Se apostó por una economía más abierta, inclusiva y dinámica, todo ello sin renunciar al socialismo con características chinas, buscando profundizar en la reforma de los servicios y la oferta, así como la búsqueda de un impulso del consumo interno, un reto que permitirá a China, como mínimo, mantener un crecimiento estable y seguir avanzando hacia la primera posición a nivel mundial” opina Fernando Prieto.

China y sus intereses en Venezuela

El gobierno de Xi Jinping tiene considerables intereses con el régimen de Nicolás Maduro. China ha brindado apoyo en adquisiciones de vehículos blindados y de orden público como los modelos Norinco VN4, Norinco ABV, Norinco WTC-1 o aviones Hongdu JL-8 y Shaanxi Y-8.

En el área de salud, un equipo de expertos médicos chinos llegó al país el 30 de marzo de 2020 para ayudar en su lucha contra el covid-19, como informó en dicha ocasión la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying. Asimismo, la nación asiática aportó insumos médicos para contrarrestar la enfermedad.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha expresado en contra de cualquier colaboración de China a Maduro, de hecho, expresó “no estar feliz” con esa asistencia que brinda el gigante asiático al régimen venezolano.

Las empresas de relevancia global procedentes de China que operan en Venezuela están en el segmento de petróleo y energía, entre las cuales destacan Sinopec, PetroChina y China National Petroleum; Yutong en la industria del transporte; y Huawei y ZTE en el sector de las telecomunicaciones.

Robert Ellis, profesor de estudios sobre Latinoamérica del U. S. Army War College Strategic Studies Institute, detalla que “en Latinoamérica China ha expandido rápidamente su posición e influencia en las últimas dos décadas a través del comercio, los préstamos y las inversiones. El comercio de China con la región ha crecido de US$ 12.000 millones en 2000 a US $278.000 millones en 2017”, según los últimos datos.

China y occidente

Prieto considera que una de las particularidades de la política exterior china es que no busca imponer su sistema político y rehúye las injerencias en la política interior de otros países. En otras palabras, su política exterior está cimentada sobre los “Cinco Principios de Coexistencia Pacífica” (respeto mutuo por la soberanía y la integridad territorial, no agresión mutua, no interferencia en los asuntos internos de otros países e igualdad y beneficio mutuo). 

China es un país que se ha visto beneficiado por la globalización, por lo que no tiene ningún interés en perjudicar sus relaciones con los países occidentales. En este sentido, China ha desarrollado y continúa desarrollando su poder industrial. Destaca “La nueva ruta de la seda”. 

Para Fernando Prieto: “La Nueva Ruta de la Seda, conocida formalmente como Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, es un proyecto ambicioso del gobierno chino basado en la defensa de un comercio mundial abierto que reduzca las trabas comerciales y acerque a los distintos países que formen parte. Con esta iniciativa, China pretende situarse como un eje central a nivel internacional, apostando por un mundo globalizado en un momento de retroceso de Estados Unidos al optar por medidas proteccionistas”.

China prosigue en su expansión paulatina, pero constante sin detenerse. Estados Unidos observa con mucho detalle estas acciones. Ante esto habría que preguntarse si los Estados Unidos permitirán esta expansión en Latinoamérica, por muchas décadas, una región donde prevalecen los intereses del país norteamericano. 

Tenemos que entender que para Estados Unidos los países que conforman América Latina y el Caribe forman parte de su patio trasero. China se muestra como una alternativa al papel estadounidense en la región, marcado por la doctrina Monroe. Es decir, por las injerencias en los asuntos internos de las repúblicas americanas y las relaciones desiguales, manteniendo su hegemonía y control estratégico. Estados Unidos ve a China, por tanto, como una amenaza regional, por lo que tratará de impedir el avance chino en el mercado americano. Para ello una de las estrategias que está siguiendo es presionar a aquellos países que aún mantienen relaciones con Taiwán para que continúen así, ya que China únicamente marca como requisito para establecer relaciones diplomáticas respetar el principio de una sola China. Actualmente solo nueve países mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán (Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Haití, Paraguay, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas), pero parece muy complicado que este número se mantenga en los próximos años” afirma Fernando Prieto.

China y Latinoamérica

En la relación China y Latinoamérica hay aspectos positivos y negativos. Prieto medita que la presencia de China a nivel regional ha ido aumentando de forma constante y para conocer su visión es necesario recurrir al Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe, tanto en su versión de 2008 como en la actualización de 2016, donde pone de manifiesto su voluntad de establecer relaciones basadas en el respeto mutuo y la confianza. Es precisamente esta relación de igual a igual, buscando un beneficio recíproco para las partes, lo que marca un aspecto positivo que rompe con la dinámica intervencionista de Estados Unidos. 

En palabras de Prieto, en relación a la inserción de América Latina en el modelo productivo-exportador chino hay que destacar que se produce en un momento en el que aumenta de forma considerable la demanda de materias primas por parte de Pekín. Por tanto, América Latina queda anclada, dicho coloquialmente, a la economía china en calidad de exportadora de materias primas. 

“Esta posición de América Latina con respecto a la economía china produce un dilema en los países exportadores en relación a los recursos no renovables. Estos recursos hablamos, por ejemplo, de minerales o combustibles fósiles son imprescindibles para modernizar la economía de cualquier país, al igual que actualmente lo son para China. Si los países latinoamericanos quieren avanzar en la senda de la modernización económica y dejar de ser exportadores de materias primas requerirán de las mismas, algo que entra en conflicto con una mirada cortoplacista consistente en obtener importantes beneficios de su venta” opina Fernando Prieto.

En la relación de China y Latinoamérica, los recursos renovables suponen otra fuente de problemas para las economías latinoamericanas, con ciertos paralelismos a los existentes con los recursos no renovables. Si bien la venta de productos primarios renovables reportan beneficios económicos inmediatos a las economías nacionales, el interés chino de comprarlos sin agregar el valor industrial, puesto que lo agregan en su propio país, provoca la primarización de las economías latinoamericanas. 

“En lo referente a las inversiones, y siguiendo las cifras que aportan los datos estadísticos del gigante asiático, el subcontinente americano es el segundo beneficiario de su inversión extranjera directa, centrada principalmente en el sector primario” añade Prieto.

China, espionaje y poder

Sobre la función de la aplicación Tik Tok y la supuesta relación con temas de espionaje del gigante asiático, Fernando Prieto considera que el revuelo internacional y las acusaciones estadounidenses de espionaje se enmarcan dentro de la guerra mediática que existe contra China. Es una situación muy similar a la existente con Huawei y su tecnología 5G. 

El analista opina que “China se está convirtiendo en una potencia a nivel tecnológico y tanto Estados Unidos como sus aliados más cercanos intentarán evitar su ascenso, como estamos viendo con la tecnología 5G. No se trata de una cuestión de espionaje, ya que son innumerables las acusaciones de espionaje a empresas como Google y Facebook y no han sido prohibidas en Estados Unidos, sino de hegemonía”.

Sobre el papel de poder de China en la región de Asia y el permanente debate sobre cómo actuar ante el comportamiento del polémico dictador norcoreano, Kim Jong_un, se reflexiona sobre si convendría a China algún acuerdo entre Estados Unidos y Corea del Norte o por el contrario a China le conviene que Corea del Norte siempre sea vista como “amenaza” para los intereses de Estados Unidos, Fernando Prieto piensa que el único escenario que beneficia a China es el de la estabilidad. Corea del Norte es un aliado estratégico, ya que actúa como Estado tapón entre su frontera y las bases militares estadounidenses en Corea del Sur, pero en ocasiones también es un vecino incómodo. “Que el nivel de crispación entre Estados Unidos y Corea del Norte se reduzca, como ya ocurrió durante las cumbres de 2019 entre Kim Jong-un y Donald Trump, siempre será una buena noticia para Beijing”, adiciona a su análisis Prieto.

Elecciones democráticas en China

Por décadas el Partido Comunista de China ha protagonizado el poder en el país asiático. ¿Podría China, un país con cerca de 1.300.000.000 de habitantes, algún día tener un sistema político con elecciones presidenciales con otros partidos políticos además del partido comunista? En reflexión de Fernando Prieto declara que el futuro de China lo decidirá el pueblo chino. El Partido Comunista de China, que, por cierto, es el partido político más numeroso en todo el mundo con más de 90.000.000 de afiliados, gobierna desde 1949, año en el que se proclamó la República Popular China. Ha protagonizado los numerosos cambios que han hecho de un país pobre y humillado una potencia económica en vías de disputar la hegemonía estadounidense.

Para Prieto: “El crecimiento económico sostenido del país durante las últimas décadas ha permitido que siga manteniendo un poder hegemónico, ralentizando cualquier tipo de apertura en el ámbito político al no existir una demanda por parte de la sociedad. Es por ello que mientras mantenga el pulso de la situación, adaptándose a las circunstancias de forma creativa en lugar de optar por el inmovilismo que supuso el fin de numerosos partidos comunistas alrededor del mundo, no será necesario que China avance hacia un modelo democrático”.

China y Taiwán ¿Una o dos “Chinas”?

Un punto controversial en la geopolítica mundial es Taiwán. Estados Unidos y China se han enfrentado diplomáticamente por la antigua isla de Formosa. En el análisis de Fernando Prieto se considera que Taiwán es la joya de la corona para el gobierno chino. Recuperar Taiwán supondría poner fin al proyecto de consolidación nacional después de Hong Kong (1997) y Macao (1999), por lo que en ningún caso van a renunciar a ello. Existe una fecha de gran simbolismo para lograrlo, 2049, año en el que la República Popular de China cumplirá su primer centenario. En palabras de Prieto: “Se trata de una plaza de gran valor a nivel geoestratégico, por lo que, para Estados Unidos, Taipei es una pieza clave. Además, para Washington es importante que Taiwán no regrese a China porque su situación sirve como elemento desestabilizador, pudiendo usarlo como arma arrojadiza al igual que hace con Hong Kong o Xinjiang, llegado el momento y si las relaciones bilaterales siguen empeorando, una batalla diplomática para exigir el ingreso de Taiwán en organizaciones supranacionales y ayudarles a mejorar su reconocimiento internacional”.

China y el covid-19

Fernando Prieto sobre el papel de China y la pandemia mundial de covid-19 nos comenta que sin lugar a dudas la pandemia del covid-19 está marcando este año 2020, por lo que no se puede obviar esta situación a la hora de realizar un análisis. “Durante el primer trimestre de 2020, el PIB chino se contrajo un 6,8%, primera caída desde 1976, coincidiendo con el primer brote del virus en la ciudad de Wuhan y los esfuerzos por controlar la situación. A fecha de 16 de julio se ha conocido que durante el segundo trimestre del año el PIB creció un 3,2%, superando las expectativas, en un contexto de reactivación económica tras estabilizar la situación. Precisamente esta situación de excepcionalidad provocó que la Asamblea Popular Nacional no marcase un objetivo fijo de crecimiento para el año 2020” en opinión de Fernando Prieto. 

Resulta muy complicado hacer un pronóstico para la segunda mitad del año dado el carácter imprevisible del virus. Lo que resulta evidente es que la economía china seguirá viéndose afectada en caso de que la pandemia continúe descontrolada, ya que forma parte de un mundo globalizado, marcado por las relaciones de interdependencia de las distintas economías, concluye el historiador Fernando Prieto.   

Noticias relacionadas