• El equipo de El Diario conversó con algunas madres para conocer cómo el cierre de frontera por el covid-19 ha afectado la inmunización de sus hijos y el miedo que sienten con respecto a vacunar o no a sus bebés en la entidad andina

El cierre de frontera anunciado por el gobierno de Colombia el pasado 14 de marzo debido a la emergencia sanitaria por el covid-19 causó temor entre muchos tachirenses. Para unos esta decisión representaba un cese a sus actividades laborales que dependían directamente del vecino país y, para otros, un riesgo para su salud o la de sus familiares, anclada al sistema de salud colombiano.

El segundo es el caso de algunas madres tachirenses, quienes dependían del paso por el Puente Internacional Simón Bolívar para que sus bebés recibieran las dosis establecidas en el esquema de vacunación para los niños.

En busca de vacunas para inmunizar a sus bebés 

A principios de 2020, la Alcaldía de Cúcuta junto con la Secretaría de Salud Municipal promovió la campaña “Ponerse al día con las vacunas”. Realizaron una jornada de vacunación para niños de la zona y donde los venezolanos también podían recibir la dosis.

Según las cifras ofrecidas por la Secretaría de Salud de Cúcuta, en 2019 se aplicaron 113.929 vacunas a población venezolana. Aunado a ello, existen 23 puntos de vacunación en la capital de Norte de Santander disponibles tanto para infantes colombianos como para venezolanos.

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Foto cortesía
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Yo tengo una niña de tres años y todas sus vacunas se las puse en Cúcuta, ahorita tengo otra bebé que el 30 de julio cumplió tres meses y le logré colocar solamente la BCG y hepatitis B”, dijo Yaber García en entrevista exclusiva para El Diario.

Yaber asegura sentirse preocupada por el esquema de inmunización de su pequeña e incluso explica que ha intentado averiguar en distintos centros de salud públicos de la entidad y la respuesta es la misma en cada uno de ellos: no hay vacunas.

“Me han dicho que se consigue la polio, pero yo espero porque siempre digo que cuando se las coloque, se las pongo todas de una vez”, explicó.

El plan inicial de Yaber era viajar hasta Cúcuta y vacunar a su bebé tal como lo hizo con su hija mayor. Sin embargo, ha escuchado muchas opiniones divididas al respecto. Algunas personas cercanas a su entorno le informan que al llegar al Puente Internacional puede pasar si muestra la tarjeta de vacunación; otros aseguran que no es posible cruzar la frontera y eso solo la confunde aún más.

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“En realidad uno no tiene nada concreto y hasta me han dicho que te dejan pasar, pero que de aquí a San Antonio hay como 15 alcabalas y en todas te cobran”, añadió.

Debido a esa confusión, Yaber decidió crear un grupo en WhatsApp llamado “Busquemos vacunas”. Esto con la finalidad reunir a todas las madres de la entidad con el mismo problema para conseguir, entre todas, ser escuchadas y así obtener una respuesta.

“Hay 42 mamás en la misma situación, muchas con bebés de tres meses sin una vacuna, otras con hijos de un año cuya última dosis fue a los seis meses de edad”, comentó.

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Yaber asegura que algunas personas le han informado que en los centros de salud del Táchira podía conseguir polio y pentavalente; sin embargo, su confianza hacia el sistema sanitario nacional no es plena.

“Yo tengo un amigo que también tiene un bebé y a él alguien del hospital le dijo que tuviera cuidado porque pentavalente aquí no había y que estaba vencida desde hace más de un mes”, enfatizó.

Desde que su hija menor nació, Yaber se negó rotundamente a vacunarla en Venezuela por temor y por el costo de la dosis en los centros de salud privados.

“Me han dicho que en sanidad, en Cordero, en Palmira, en la medicatura de Capacho, que en esos lugares se consigue la polio; otros dicen que está descontinuada, vencida, pero yo no creo que a un bebé le vayan a poner una vacuna vencida”, dijo.

Sin importar la versión oficial, Yaber desea que su bebé cumpla con su esquema de vacunación en Colombia. Asegura que “la atención es excelente y no lo humillan a uno como venezolano para nada”.

Según Yaber, otras vacunas como neumococo y rotavirus no se consiguen. Cuando es posible obtener la dosis su costo es elevado y se cobra en moneda extranjera.

“Rotavirus y neumococo aquí ni se ven y si hay te la cobran en 80 o 100 dólares. Pero yo gano en bolívares y no es que ese dinero valga más que la salud de mi hija, sino que no lo tengo y a los cuatro meses hay que volvérsela a poner”, puntualizó Yaber.

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Ayuda para poder cruzar la frontera

Yaber y las otras madres que conforman el grupo “Busquemos vacunas” saben –pese a los rumores- que cruzar la frontera no es tarea fácil en estos momentos. Por ello desearían obtener ayuda de entes oficiales como la gobernación o el protectorado del Táchira (enlace del régimen de Nicolás Maduro en la región).

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Nosotros entendemos lo del covid-19 porque es complicado y se sale de nuestras manos. Pero así como habilitan carros para marchas y eventos políticos, que ayuden a estas madres que lo necesitan”, solicitó Yaber.

Por otro lado, ella ha recibido información por parte de otras madres, quienes aseguran que en Boconó (sector a pocos kilómetros del corregimiento de La Parada, Colombia) vacunan a niños venezolanos todos los viernes.

“Uno quiere el apoyo del Estado y así poder bajar. Así sea un vehículo o por lo menos un salvoconducto para que no pongan tanto problema en las alcabalas”, manifestó Yaber.

Otro inconveniente que le impide a ella y otras madres tachirenses viajar hasta San Antonio del Táchira es el combustible. En la entidad andina desde hace varias semanas el suministro de gasolina está limitado. Únicamente surten a sectores priorizados y quien desee llenar el tanque de su vehículo debe pagar el litro a 50 centavos de dólar.

“Por ahora no he ido directamente a ningún ente, hago todo digital porque no tengo gasolina. Estamos coordinando para reunirnos varias madres pero es difícil, no todas tienen carro o gasolina y el transporte es escaso”, expuso Yaber.

Con dólares sí hay vacunas

Los centros de salud públicos de la entidad no cuentan con el esquema de vacunación completo. No obstante, las dosis que escasean allí se consiguen en consultorios privados, pero su costo es casi inalcanzable para madres que devenguen un salario de 400.000 bolívares. Un monto que equivale a 1,37 dólares según la tasa del BCV.

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Todos los pediatras las venden. Yo puse un estado donde escribí que estaba buscando vacunas y muchos contactos me respondían ‘mire, busque a este pediatra, busque a este otro’”, manifestó Yaber.
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Incluso ella asegura que la pediatra de su bebé cuenta con las vacunas y el costo de cada una es de 100 dólares. Mientras que en otro centro de salud privado de la ciudad de San Cristóbal cada dosis tiene un costo de 80 dólares. Aunque si se adquieren dos se pagan 50 dólares por la unidad.

“A los dos meses le tienes que poner cuatro vacunas. Pero a mi bebé aún no le he puesto ninguna porque quiero que sean todas de una vez. Todavía tengo la esperanza de poder ir a Cúcuta”, indicó Yaber.

Dudas sobre el cumplimiento de la cadena de frío

La cadena de frío hace referencia a “un proceso de distribución, transporte, manipulación, conservación y almacenamiento en condiciones óptimas de luz y temperatura, garantizando en todo momento la eficacia protectora de las vacunas”, según explica la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Este proceso es indispensable desde que la vacuna sale del laboratorio en el que se fabrica hasta el momento en que se administra a los pacientes. En este caso, a los infantes.

“Las vacunas deben tener una cadena de frío, que si no se cumple puede perder sus componentes y puede dañar al bebé”, explicó Yaber.

Ella se cuestiona si las vacunas que comercializan los pediatras cumplen con los protocolos de seguridad necesarios.

“Para mí eso viene de contrabando porque cómo más pero no sé si lo traen como se debe o es así a lo loco”, indicó.

Pero ¿qué ocurre si una vacuna pierde la cadena de frío?

“Esa excursión de temperatura puede deteriorar el medicamento físicamente, a nivel químico o provocar una contaminación a nivel biológico. Si esto ocurre, en el mejor de los casos el medicamento puede perder su eficacia; en el peor, puede convertirse en un producto tóxico”, explica en el portal web de Inprous, una empresa especializada en la comercialización de productos refrigerados.

Cuando no se cumple con la cadena de frío de forma adecuada, resulta complicado notar la alteración del medicamento. Eso puede elevar los riesgos en cuanto a manipulación inadecuada del mismo. 

Esquema de inmunización incompleto

Lorena Gámez es otra madre preocupada por la inmunización de su bebé. Ella tiene una niña de nueve meses a la cual no ha vacunado con los refuerzos correspondientes a las dosis aplicadas el cuarto mes.

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No le he colocado nada ya que aquí no las hay. Y si se encuentran son sumamente costosas. Cada una en más de 100 dólares, en cambio en Colombia son gratuitas”, dijo Lorena en entrevista exclusiva para El Diario.

Ella, al igual que Yaber, prefiere esperar el momento en que se reanude el paso por el Puente Internacional Simón Bolívar. No quiere arriesgarse a cruzar la frontera por caminos verdes.

“Aquí en el país no dan seguridad de la calidad de las vacunas así como de su existencia”, explicó.

A Lorena esta situación le genera temor pues asegura que las vacunas son necesarias para inmunizar a los bebés y protegerlos de enfermedades.

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“Aquí parece que no les interesa el futuro. Es decir, todos los niños están en riesgo si no se vacunan. Hay que ver que no todas las madres tienen la posibilidad de comprar las vitaminas necesarias para evitar que los niños se enfermen”, expuso Lorena.

En el mismo dilema se encuentra Yosmary Casique, madre de un bebé de nueve meses a quien le aplicaron en Cúcuta la primera dosis de polio, pentavalente, rotavirus y neumococo. Ahora con el cierre fronterizo no ha podido ponerle los refuerzos correspondientes.

“Aquí solo se consiguen pagándola en dólares, las averigüé y me pidieron 120 dólares y eso es imposible para uno en estos momentos”, enfatizó Yosmary.

Otra preocupación que tienen las madres es el tiempo que continuará cerrada la frontera. Son meses que se siguen sumando al tiempo sin inmunización de sus hijos. Ellas esperan que la iniciativa “Busquemos vacunas” surta efecto y pronto sus bebés puedan completar su esquema de vacunación como corresponde.

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