• Luis Palacios no sabía nada sobre costura, pero se arriesgó a participar en el concurso Corte y Confección de la televisión argentina donde obtuvo el primer premio. En El Diario te contamos su historia

Entre retazos, telas, tijeras y máquinas de coser se encuentra la felicidad y la pasión de un venezolano que logró alcanzar su sueño al otro extremo del continente.

Luis Palacios es oriundo de Guayana (Bolívar). Como millones de connacionales decidió emigrar del país para tener mejor calidad de vida. Sin embargo, se arriesgó y actualmente es el ganador de la tercera temporada del reality show “Corte y Confección” de la televisión argentina.

Pasaron dos años desde que llegó a Argentina. Ese tiempo trabajó en lo que podía para mantenerse económicamente y ayudar a su familia.

Yo fui fan del programa. Cuando hicieron el anuncio de la tercera temporada lo pensé y dije que lo iba a intentar a pesar de que yo no tenía conocimientos de confección. Yo no sabía coser, pero más eran las ganas”, comenta Palacios para El Diario.
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El hecho de no tener conocimientos de confección y ser inmigrante fueron algunos de los factores que hicieron dudar al diseñador gráfico. Sin embargo, envió el video para el primer filtro del programa, el cual superó. La siguiente etapa de selección se trataba de una prueba de vestuario de 20 minutos, que también pasó. En la última ronda de pruebas lo aceptaron en el reality luego de presentar un diseño que reflejaba sus raíces: el top de un vestido inspirado en la flor nacional de Venezuela, la orquídea.

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Superar estas pruebas implicó una gran presión para Palacios. Pasó las noches previas en vela y con su atención en videos tutoriales de Youtube para aprender a coser, cortar y confeccionar. Estaba decidido a cumplir su sueño sin importar los obstáculos.

Al ser aceptado en el concurso dejó su empleo y se enfocó en trabajar en su técnica y diseños. Se dedicó de lleno al reality donde la combinación de sentimientos y experiencia fue muy variada. Comenta que en un capítulo se desmayó por la presión del show, en otros episodios lloró y en otros la alegría no cabía en su pecho.

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El show, un reto

Durante el día se dedicaba al concurso y en la noche investigaba todo lo que estuviese a su alcance para mejorar su desempeño en el show. Practicaba con su máquina de coser y cortaba retazos de tela para ir puliendo su técnica.“El público argentino se puso de mi lado porque vio que yo era el claro ejemplo de que no necesitabas migrantes expertos ni tener un título de diseñador de moda pegado en su pared para ejercer lo que te gusta”, comenta.

A Palacios le parecía imposible que en el concurso dejaran entrar a un joven talento que además era extranjero. Sin embargo, con el avance del show se ganó la aceptación del público y del grupo de expertos en moda que eran los jueces en el concurso. Siente que todo jugó a su favor y que la aprobación que tuvo le abrió las puertas en el mundo de la moda, un ámbito sumamente competitivo.

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Al hablar de su triunfo no se atribuye todo el crédito. Dice que Dios quiso poner ese premio en su camino porque “de ninguna otra manera hubiese sido posible”. “Creo que para muchos es impresionante que le estoy dando un poco de visibilidad a los millones de venezolanos que estamos por lo menos aquí en Argentina, porque ninguno ha salido en la televisión entonces yo siento que es un plus para nosotros”, expresa.

Los altibajos no faltaron. Antes de ingresar al concurso hubo un tiempo en el que Palacios no conseguía trabajo lo que le hizo considerar regresar a Venezuela. Sus sueños no quedaron de lado pero las responsabilidades económicas se robaban gran parte de su atención. “Cuando estás en un país que no es el tuyo te centras mucho en trabajar y enviarle dinero a tu familia. Mi realidad era otra, mi realidad era trabajar para pagar donde vivía y ayudar a mi familia”, comenta. Su último empleo fue en una fábrica de pastas, el cual dejó cuando ingresó al concurso.

Aprovechando el reconocimiento que le dio el programa, Palacios comenzó a trabajar en su próxima colección primavera-verano y espera que a mediano plazo pueda crear su propia casa de diseño en Argentina.

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Millones de migrantes jóvenes venezolanos en el mundo se encuentran en la misma situación que pasó Luis Palacios. A muchos les toca trabajar en lo que consiguen y no con lo que realmente es su pasión puesto que hay compromisos económicos que se deben pagar. Para muchos los sueños pasan a un segundo plano. Ante esto el diseñador venezolano envía un mensaje de perseverancia a todos sus connacionales y de confiar en que Dios le pondrá en el camino esa oportunidad que ellos están buscando.

Luis Palacios superó las adversidades propias de la migración y alcanzó su sueño de ser diseñador. Lo logró muy lejos de su país natal pero siempre llevando en alto sus raíces venezolanas. Se convirtió en el reflejo de una sociedad migrante trabajadora, perseverante pero sobre todo que lucha por alcanzar sus sueños.

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