• Expertos consultados por El Diario aseguraron que el combustible que se está distribuyendo en el país contiene componentes que pueden dañar partes de los vehículos

Para tomar un buen “marrón claro” se necesita agua caliente, café molido, azúcar, leche en polvo. “Y un pan de frutas para disfrutarlo”, agrega Emilio Herrera, experto en procesos de refinación de crudo. “Así también es la gasolina, es una receta”, asevera.

Pero los ingredientes del combustible, tan escaso en Venezuela en estos momentos, son un tanto diferentes. “Para producir gasolina se necesita que cinco plantas estén funcionando: la desintegradora catalítica, la de coque fluido, la de coque retardado, la planta de isomerización y la de alquilación”.

Herrera conoce bien el carburante. Ha trabajado con él toda su vida. “Su color es parecido al de las bebidas que llaman whisky y definitivamente no es de naturaleza aceitosa”, refiere para El Diario.

Por eso, cuando vio en un envase plástico de dos litros una muestra de la gasolina que, a duras penas, se distribuye en las estaciones de servicio del país, se sorprendió.

“Eso parecía agua de papelón concentrado y era aceitosa. Me llevé los vapores que salían del pote a la nariz y olía a azufre. No es gasolina eso, se están burlando de 32.000.000 de venezolanos”.

¿Pero qué es entonces lo que millones de venezolanos están tratando de llevar a los tanques de sus vehículos particulares luego de horas de colas inclementes, protestas —violentas y pacíficas— y tanta desesperación?

Un “producto extraño”

El pasado 23 de mayo llegó a aguas venezolanas un buque con gasolina proveniente de Irán. El primero de una flota compuesta por cinco barcos que tenían al menos 1.400.000 de barriles de gasolina, valorados en 45.000.000 de dólares. Los mismos, de acuerdo con información proveniente de la Casa Blanca, serían pagados mediante un canje por oro venezolano.

Gasolina proveniente de Irán

Poco tenían que perder los persas ante la oportunidad de vender semejante cargamento de gasolina al régimen de Nicolás Maduro, pese a la renuencia del magnate Donald Trump. Una jugada más del tablero geopolítico que, a principios de año, amenazaba con una Tercera Guerra Mundial con la muerte de Qasem Soleimani, segundo hombre más poderoso de Irán, quien fue asesinado por las fuerzas estadounidenses.

Y la razón de la llegada de los barcos iraníes la vivieron los venezolanos en carne propia poco antes de que llegara la pandemia por covid-19 al país. Largas -kilométricas- filas de vehículos empezaron a surgir en todo el territorio nacional.

“De los cinco tanqueros que vinieron de Irán, tres barcos trajeron 240.000.000 de litros de gasolina terminada. Los otros dos tanqueros trajeron alquilato. El alquilato es un componente que se utiliza para preparar gasolina”, refiere Herrera y asegura que es el “ingrediente” que se quiso usar para elaborar combustible en Venezuela.

Dicho alquilato, prosigue el experto, sería mezclado con la nafta catalítica. Para obtener este último producto se llevó a cabo el reinicio del craqueador catalítico de la refinería de Cardón el pasado 17 de junio.

“Esa nafta catalítica, mezclada con el alquilato de Irán, es lo que se está vendiendo a la gente como gasolina. Ellos echaron alquilato proveniente de Irán en la refinería de Cardón y eso produjo un incendio”, indicó.

Herrera se refiere al incidente ocurrido el pasado 17 de julio, cuando una humareda alertó a los ciudadanos del estado Falcón. “El incidente fue producto de un remanente de crudo en el contexto del arranque de la planta”, indicó el gobernador de la entidad, Victor Clark.

Los indicios

Anteriormente, la gasolina venezolana se producía, de acuerdo con Herrera, a partir de los siguientes componentes: nafta catalítica, coque fluido y coque térmico, alquilado e isobutano. “Nosotros teníamos dos aditivos oxigenados, uno de ellos se llama Tame y el otro se abrevia MTBE. Esas dos plantas estaban en Amuay y Cardón. Ambas plantas están dañadas de manera irreversible”, explica Herrera.

Ahora, el “nuevo combustible”, según el experto en procesos de refinación, podría explicar las múltiples fallas que ocurren en los vehículos venezolanos. “Las bujías se enchumban y los anillos de los pistones se quiebran”, señala. De tener azufre, el producto puede incluso llegar a incendiar los automóviles.

Otra fuente consultada por El Diario, que prefirió mantenerse en el anonimato, señaló que la gasolina que ahora se prepara en el país “es de muy baja calidad”.

“Están tapando con arena las bombas de gasolina de los carros, los inyectores y están dañando los motores. Esa no es la colombiana ni la iraní, que importan desde otros países. Yo he visto gasolina que viene con agua. Se trata de una mezcla que tiene una serie de impurezas que te llevan a esta situación. Hay muchos carros dañados por impurezas en Occidente”, aseveró.

Consumo actual de gasolina

De acuerdo con Heliodoro Quinterio, analista petrolero consultado por El Diario, la demanda de gasolina, teniendo en cuenta la poca movilización del parque automotor venezolano, se ubica en 70.000 barriles diarios.

Por su parte, el ingeniero Nelson Hernández, ex integrante del tren gerencial de Petróleos de Venezuela (PDVSA), en un informe que realizó sobre la refinería El Palito, aseguró que la demanda de gasolina, previo a la pandemia, era de 80.000 barriles. Ahora, con el recrudecimiento de la recesión económica y el brote de covid-19, oscila entre los 40.000 y los 60.000 barriles de gasolina diarios.

Herrera indicó que en estos momentos la producción nacional de gasolina se ubica en 0%. “Amuay y Cardón, si estuviesen trabajando a la capacidad de diseño original, estarían produciendo entre 300.000 y 400.000 barriles de gasolina diarios”, indicó.

¿Qué es una refinería?

Un complejo industrial conformado por una serie de plantas e instalaciones, tanto de procesos como de servicios, dispuestas e integradas de manera lógica (tanto en paralelo como en serie).

Lleva a cabo la transformación del petróleo mediante su separación o fraccionamiento y su conversión en productos de gran utilidad y de mayor valor comercial.

Entre los principales productos que se manufacturan en una refinería están:

-Combustibles: gas licuado de petróleo, gasolina, kerosene, jet fuel,
diesel, gasoil, combustibles residuales (fuel oils).

-Especialidades: solventes, lubricantes, ceras, asfaltos, otros.

-Insumos petroquímicos: naftas, olefinas, aromáticos.

-Otros subproductos: coque y azufre.

La refinería El Palito está diseñada para procesar 140.000 barriles por destilación, 62.000 barriles por craqueo catalítico, 22.000 barriles de alquilación y 9.500 barriles por reformación. Todo ello con una “dieta” de petróleos livianos y medianos.

Los porcentajes de producción están divididos en 47% de gasolina, 29% de destilados, 22% de fuel oil y 2% de otros productos.

La refinería de Cardón procesaba 310.000 barriles por destilación, 185.000 por hidrodesulfuración, 86.000 por craqueo catalítico, 25.000 por alquilación, 54.000 por reformación y 70.000 por coquificación.

Entre sus porcentajes de producción estaban 38% de gasolina, 39% de destilados, 14% de fuel oil, 1% de lubricantes y 8% de otros productos. Su “dieta” consistía en 85% de crudos livianos y medianos, mientras que el porcentaje restante correspondía a crudos pesados.

Las unidades premium para garantizar la manufactura de gasolina, de acuerdo con el ingeniero Herrera, son las siguientes: el complejo hidrodesulfurado, la unidad de craqueo catalítico, la unidad coquer fluido y retardado, y la unidad de alquilación.

“Tanto en la refinería de Amuay como en la de Cardón esas unidades tienen severos daños mecánicos. Restaurar la operatividad de esas unidades requeriría una cantidad de dinero diez veces superior al presupuesto que actualmente se ejecuta. No tenemos capacidad de endeudamiento ni autoridad económica para solicitar los fondos internacionales. Dependemos de la gasolina iraní porque es más barato paliar la crisis de esa manera que producirla”, explica.

Sin personal calificado para producir gasolina

En un reportaje previo de El Diario, el dirigente sindical Iván Freites aseguró que 90% del personal que trabaja en las plantas no está calificado.

“Se puede recuperar el Complejo Refinador de Paraguaná de forma rápida”, indicó Freites, “pero se requiere de un monto que sobrepasa los 1.000 millones de dólares. Están graves ambas refinerías. En lo inmediato es muy difícil que se pueda producir gasolina para satisfacer el mercado interno”.

La última falla que se registró en las refinerías fue informada por Freites este miércoles 9 de septiembre. El dirigente sindical indicó, a través de su cuenta de Twitter, que la refinería de Cardón se había paralizado para efectuar reparaciones, mientras que la de Amuay se detuvo por “fallas en los servicios industriales”. 

“La situación en las refinerías es de un alto deterioro y de inestabilidad operacional”, argumentó.

La última «esperanza» de los venezolanos radica en una nueva flotilla de gasolina iraní que supuestamente se acerca al territorio nacional.

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