• Antes de emigrar a Europa, Jean Pierre Clarac sumó tantos kilómetros recorriendo las parroquias de Caracas como para ir y venir unas cuantas veces a Lyon, ciudad donde vive actualmente

Jean Pierre Clarac nació a principios de 1984 en Lara, cursó preescolar en La Victoria, primaria en Turmero y bachillerato en Valencia, viajó con frecuencia a Mérida a visitar a la familia y durante ocho años recorrió la capital. En sus trayectos siempre descubría un lugar nuevo, un callejón, una avenida, un pasaje que lo llevaba hacia una librería, una plaza y ofertas culturales inesperadas. Algunas ocasiones, después de sus clases de Medios Mixtos, iba a jugar básquet con el escritor Miguel Hidalgo Prince o compartir unas birritas con sus panas en alguna tasca de moda por Chacao. 

En esta entrevista exclusiva para El Diario, el artista visual Jean Pierre Clarac nos ilustra acerca de la autoficción, las influencias y estéticas en sus trabajos artísticos y sobre cómo ha sobrellevado creativa y vitalmente este 2020.

Jean Pierre
Jean Pierre: “Autorretrato de este último invierno. Aproveché unos rayitos de Sol”

Cocina y arte

Para el ilustrador, la sazón criolla tiene un peso continental: “Extraño desayunar salado, a diferencia del petit déjeuner francés, invariablemente dulce. Recuerdo las empanadas humedecidas en salsita de ajo y batido de mora en Sabana Grande o Chacaíto antes de tomar el Metro para ir a la universidad. ¡Uff! Extraño ir a casa de mi papá en Valencia y luego tomar un bus hasta Puerto Cabello. Hay o había, no lo sé, una zona de venta de empanadas en la carretera antes de llegar a la playa”, comenta con nostálgica precisión el artista.

En Valencia, además de sacar su bachillerato, Clarac incursionó en la cocina: “Trabajé en varios restaurantes y aprendí a cocinar bastante bien. Esto me serviría años después como carta bajo la manga para desenvolverme económicamente al principio de mis estudios de arte en Caracas y por segunda vez cuando llegué a vivir en Barcelona, España, hace ya unos cuantos años cuando me vine a Europa”. 

En 2014, apenas presentó su Tesis de Grado en Unearte como estudiante de la Armando Reverón, Clarac empacó sus cosas y aterrizó en Lausana, ciudad de Suiza de habla francófona. Luego se trasladó por pocos meses a Thonon-Les Bains, pequeño poblado francés a las orillas del lago Léman. La reticencia al francés aceleró su llegada a Barcelona, donde aplicó los conocimientos culinarios que años atrás había aprendido en Valencia. Durante dos años sazonó platos y leyó cuanto cómic pudo.

Jean Pierre
 Libros de Jean Pierre Clarac

Durante este tiempo, también Clarac publicó un fanzine o cómic corto con Editorial Alhilo, trabajo que fue presentado en una librería de Barcelona y del cual hablaremos más adelante.

Jean Pierre
Elon vs Tesla. Viñeta de Clarac para @ilustratesta (2018)

—Por el momento, hablemos de degustación visual: ¿qué ingredientes o recetas has conocido, aprehendido y aplicado en tus dinámicas creativas? 

—El trabajo en la cocina me enseñó un sentido particular de organización y aprovechamiento óptimo del tiempo que se puede trasladar perfectamente a cualquier producción o proyecto artístico. —Con la seguridad de Elon Musk cuando presenta un nuevo producto, Jean Pierre Clarac concluyó—: Por ejemplo, saber priorizar al momento de determinar las distintas etapas del proceso.

—¿Consideras que existen similitudes entre diseñar, concebir un cómic y la cocina?

El Diseño Gráfico siempre me ha parecido muy complejo, aunque ciertamente la Animación Gráfica está entendida como una extensión del mismo oficio. Yo comencé a hacer Animación Gráfica antes de tener conocimientos de diseño —asomó media sonrisa de quien recuerda sus inicios en el oficio—. A mi modo de ver, era tomar un diseño ajeno y mover puntitos en el timeline para animarlo. 

Pero con el tiempo me pareció un tanto aburrido y empecé a interesarme por los cómics: los dibujos acompañados con textos. Entonces, dibujando, resurgió el interés por la animación, pero esta vez por los dibujos animados. 

Finalmente, al entender un poco las bases de la animación 2D, resultan más divertidos los otros programas de Animación Gráfica. Uno entiende qué quieren decir los puntitos y las curvas que uno manipula en el timeline

En resumidas cuentas, creo que ambas formas de comunicación justamente se asemejan es en el diseño, en el sentido amplio de la palabra. 

La cocina conlleva mucho de logística, al igual que la concepción de una historia gráfica —sostiene. 

La ciudad de los hermanos Lumière

Jean Pierre Clarac recuerda sus recorridos antes de llegar a Lyon:

“Suiza fue complicado. Es un país con muchos filtros para los extranjeros. Incluso, para sus vecinos, los franceses. Por eso mi estadía fue breve. 

Cuando aterricé en Barcelona me decían, “la situación, Jean Pierre, está más apretada que antes”. Pero lo cierto es que todo fluyó burocráticamente hablando. En cuanto al trabajo, en Barcelona nunca encontré un empleo como artista gráfico. Pero no me quedé de brazos cruzados: enseguida me puse a trabajar en un restaurante y alquilé un piso con unas amigas. 

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Con el tiempo, desarrollé un sentimiento contradictorio hacia Barcelona. Tiene su lado cool, cosmopolita. Y luego te das cuenta de que la gente está inmersa en trabajar y no tiene tiempo de disfrutar de la ciudad. Es una ciudad donde los extranjeros se hunden de lleno en sus trabajos para pagar facturas y sobrevivir. 

Mi círculo de amigos me reconfortaba, pero llegado un momento ya estaba cansado de los restaurantes. De pronto, sentí que tenía una deuda conmigo mismo: el francés. Entonces, la brújula marcó Lyon, al este de Francia.

En esta ciudad hicimos un reagrupamiento familiar. Casualmente mi papá, mi hermano y su familia eligieron Lyon para vivir. En parte, huyendo de la falta de insumos y medicinas en Venezuela. Ellos tenían contactos y parientes por aquí. 

Con 33 años y un francés prácticamente nulo, comencé desde cero. 

Hice un curso intensivo de francés de 35 horas semanales durante 4 meses. 

Era un trabajo. No podía faltar ni un día, ya que era subsidiado por el Estado y, por lo tanto, de carácter obligatorio para la búsqueda de empleo. Esto me impulsó a activar el cerebro “franchute”, como dicen en Venezuela. 

Desde entonces, hice pasantías como ilustrador en EDF y Boostyourfilm, y un poco de cocina también para pagar facturas. Hace un año, empecé a armar mi empresa de comunicación visual desde casa, donde he vuelto a ostentar un rol de cocinero estrella: vivo con mi novia y su hijo. Lo cual es una gran responsabilidad satisfacer paladares franceses. 

Cuando ya estaba instalado en Lyon me llevé una grata sorpresa. Descubrí que es la ciudad de los hermanos Lumière y, por ende, cuna del cine francés y, para algunos, del cine mundial. Una de mis pasiones es el cine y cada año hay un festival en toda la ciudad con un circuito de charlas dictadas por cineastas, retrospectivas en los distintos cines de la ciudad, etc.

Mitología pop y cartoon

—¿Cuáles han sido las influencias en las distintas etapas de tu vida? 

—Tal como señalaste en la introducción a esta entrevista, desde muy pequeño me llevaron a Valencia y luego a La Victoria, donde fui por primera vez al cine. 

De hecho, vivíamos frente a uno. Recuerdo que estaba maravillado por los carteles de las películas instalados en la fachada. Y, por cierto, que ese mismo cine/mini centro comercial también lo recuerdo cerrado y con militares en la azotea. Años más tarde supe que se trataba del toque de queda que se vivió también en La Victoria por repercusión de El Caracazo.

En los noventa vivimos en la encrucijada entre Turmero y Cagua, en el estado Aragua. Por aquella época me recuerdo mal portado y realengo. Quizá un acto de rebeldía a cierto ambiente de tensión que se vivía en la casa. Mis padres se separaron en 1997. Ese mismo año, mis hermanos y yo nos mudaríamos con mi padre a Valencia. 

Fui un gran fan de He-Man. Y también sintonizaba todas las emisiones de Meteoro, Los Thundercats, La Abeja Maya, una de dinosaurios evolucionados con armaduras intergalácticas, otra de unos caballos-vaqueros futuristas y otra de unos halcones estelares o algo así. El antropomorfismo futurista marcaba tendencia en la programación vespertina en esa época.

—¿Cómo estos universos ficcionales te impulsaron a ser un artista visual? 

—Las influencias vienen por todos lados. Pero, en efecto, las llamadas comiquitas fueron un hito. A comienzos de 2020, estrenamos un video musical de La Chica, cantante franco-venezolana residenciada en París. Hacia el desenlace del video El Camino incorporé una suerte de esfinge-faro a la cual ingresa el personaje. La inspiración para esta idea la hallamos en todas esas moradas fabulosas como la pirámide de Mumm-Ra, El Cubil Felino (diseñado por Tigro, por cierto) o el Castillo de Grayskull. Toda una suerte de mitología pop en cartoon, y, sin duda, con alusiones a mitologías originales o historia antigua. 

¿Cómo fue esta experiencia creativa?

Fui a un concierto de La Chica en Clermont-Ferrand, hacia el centro de Francia. Le dije que me gustaría hacerle un clip con dibujos animados. Entonces, ella me habló de una canción de su álbum Cambio (2019), incluida solo en la versión vinilo y que sería chévere presentarla en YouTube, pudiendo así tener una versión digital.  Seguidamente, ella me envió la canción y yo comencé a esbozar algunas ideas. Hice dos storyboards así, con garabatos, escuchando en loop la canción.

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Jean Pierre
Jean Pierre
Jean Pierre: “He aquí dos frames del vídeo, en línea pura, antes de incluir el color”

En la versión que no quedó, había referencias a The Beatles por todos lados, porque La Chica es súper fan: empezaba y terminaba en un jardín que aludía a Strawberry Fields Forever, pero me pareció muy fresa —risas—. Sin embargo, conservé la idea de la chica flotando a lo Lucy in the Sky With Diamonds. Realmente, lo que me sugería la canción escuchándola era la idea de una chica que hace un recorrido flotando por lugares desolados. 

Fue increíble trabajar con ella porque yo también soy fan de su trabajo y tuve absoluta libertad creativa. Le decía: “Quiero agregar una esfinge que lanza rayos láser”, y aprobaba con un enfático: “¡Arrechísimo!”. 

—¿Qué encontraste en tu camino? ¿Qué artistas, cineastas, escritores, ilustradores, maestros de la vida, gente, influenciaron tu desarrollo durante la adolescencia, la universidad, la vida profesional hasta hoy?

Mi papá fue un guía. Me gusta contar que él nos hacía colorear a mis hermanos y a mí el círculo cromático cuando estábamos chamines. 

Y es súper curioso porque no creo que él tuviese conciencia de los colores complementarios y esas cosas, pero nos hacía dibujar un círculo, segmentarlo en gráfico de torta y rellenarlo con todos los colores de la caja de creyones. Y luego pegarlo en la pared. Creo que esa fue mi primera lección de arte. 

Por otro lado, Seth, el artista canadiense de cómics, me ha inspirado muchísimo a trabajar en los últimos años. Hace ficción y autobiografía “por separado”, pero lo que me interesa realmente es cuando habla de su vida. Usualmente hace guiños al lector aficionado del género presentando a sus amigos que son sendos artistas. Seth, en su novela gráfica La vida es bella si no te rindes, habla de la relación con su madre y la provincia de Ontario, de donde es oriundo.

Por el lado de la animación 2D, en la actualidad es increíble lo que hace Benjy Brooke, estadounidense que realizó uno de los últimos vídeos de The Strokes, una verdadera joya.

En la Universidad Armando Reverón tuve un momento de despertar creativo e interés por la investigación con las clases de Performance Art de Macjob Parabavis. Recuerdo que siempre iba animado a esos talleres. Parabavis empezaba a lanzar su metralleta de referencias y conocimientos mientras esparcía por el piso del salón de Expresión Corporal numerosas fotocopias, folletos y libros. No sé si lo hacía adrede, pero ya la clase podía entenderse como una acción artística. 

La uni

—¿Cómo influyó la Universidad Armando Reverón en tu trabajo visual? ¿Qué te dejo una u otra materia de la carrera de Artes Plásticas – Mención Medios Mixtos?

Como mencioné, las clases de Performance Art fueron muy enriquecedoras. Creo que fue en ese momento que me cayó la locha y entendí un poco el asunto del arte conceptual. 

Por otro lado, tuve el lujo de estar en la primera generación que recibió talleres en primer año de la especialización del famoso Adobe After Effects, que es como el caballito de batalla para muchos animadores. 

También me gustaban las clases de Discurso Audiovisual de la profesora Nancy Urosa. Recuerdo una de sus clases en donde explicaba los tipos de vídeo clip. Y yo me decía, moloba mogollón (como dicen en España), ir a la universidad para analizar videos de Marilyn Manson o Interpol. 

—¿En qué medida consideras determinante tu tránsito por el estudio académico, y cómo este ha impulsado tu oficio como artista? 

Son muchas las enseñanzas que tienen lugar en una universidad a lo largo de cinco años. Por ejemplo, darte cuenta de que también puedes avanzar rápido siendo autodidacta. Pero no se puede negar que el trabajo de escritura e investigación de la tesis en compañía del tutor aporta un conocimiento definitivo para la continuación de la vida profesional. 

Si bien fue en mis clases de performance que entendí la importancia de la investigación; fue durante la tesis que pude adentrarme de verdad en una lectura y escritura sistemática con un objetivo concreto. 

Obviamente, todo este aprendizaje lo ayuda a uno luego en el momento de asumir un proyecto o desarrollar un concepto. 

Jean Pierre
Jean Pierre: “Un montaje que hice para mostrar en 3 etapas una ilustración que hice sobre mi papá y todos los autos que tuvo a lo largo de su vida”

Arte y oficio

—Si visitamos tu web o Instagram, notamos tus clin d’oeil a Batman o He-Man, para ti, como ilustrador y ferviente conocedor de las novelas gráficas, ¿qué héroe necesita este 2020? ¿Se encuentra en las páginas de algún número de DC Comics, Marvel o algún tebeo español?, ¿te lo inventarías?

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Me imagino que un súper héroe en 2020 sería más bien alguien como Elliot de Mr. Robot. Un verdadero hacker capaz de resolver cualquier tipo de problema desde su teléfono. 

Lo de Batman y He-Man es en realidad algo nostálgico. 

Jean Pierre
Fanart de la serie de televisión The OA
Jean Pierre
Jean Pierre: “Una ilustración que realicé durante el confinamiento”

—En una entrevista para Radio Arte Venezuela, asomas tu interés por la autoficción: esto me lleva a pensar en una frase de Juan Villoro: “La realidad se corrige por escrito”. ¿Cómo corriges la realidad dibujándola?

Villoro también habla sobre traicionar las voces de lo cotidiano… Me gusta mucho esa idea de la autoficción que, al final, la hallamos en cualquier trabajo de ficción. Solo que el concepto hace tomar conciencia de ello. Por otro lado, la autobiografía es muy potente también. La diferencia con la autoficción es que se juega con la idea de permanecer fieles a los acontecimientos, pero ya sabemos que es imposible. Siempre tenderemos a editarnos.

Un ejemplo de esto son las redes sociales, espacio donde siempre trucamos los momentos; los artistas de cómic deciden con pinzas lo que van a mostrar de sus propias vidas. Ya lo mencionaba Ricardo Liniers en un texto o entrevista. Uno busca comunicar una idea exaltando un aspecto poético del momento vivido o cierta ironía. 

Jean Pierre
Cómic Enfin
Jean Pierre, Enfin
Cómic Enfin

—Notamos que tus personajes rara vez están en reposo, siempre los encontramos en movimiento, transitan: peatones que atraviesan la ciudad mientras recorren sus pensamientos. ¿Cómo los espacios y paseos por las calles de Caracas, Barquisimeto, Barcelona, Lyon o Lausanne han influido en tu arte? 

Hasta el momento es en el cómic Chaussures (Alhilo 2016) donde recapitulo brevemente mi paso por distintas ciudades. Pero he estado desarrollando desde hace tiempo un cómic también autobiográfico en donde menciono las ciudades y pueblos venezolanos donde viví. 

Doulos
Inspirado en el inicio del libro Doulos Oukoon de José Manuel Briceño Guerrero, a.k.a. Jonuel Brigue.

—De hecho, la autoficción también la precisamos en Chaussures, el segundo de los fanzines de la serie Las aventuras oníricas de La Novia Manca, proyecto de Alhilo Editorial en el cual el ilustrador de cada número elige dos cartas del tarot diseñado por la artista y poeta Elizabetta Balasso. 

Presentación Jean
Presentación Jean
Presentación Jean
Jean Pierre: “Durante el bautizo de Chaussures (2016), junto a La Novia Manca y las chicas de Alhilo, Alexis Pablo y Ana Lucía De Bastos. Fotos: Luz Aicardi
Chaussures
Disfruta las primeras páginas de Chaussure aquí

—Elegiste las cartas Abandono / Desamparo: que muestra a dos personajes caminando y tomados de la mano: Hansel y Gretel. La otra fue It’s my dream. Estas dos cartas constituyeron el punto de partida de tu historia. En cierto momento de la trama, tu personaje piensa “París no es solamente un lugar de sueños”. ¿Suscribes eso hoy? 

Cuando hicimos la entrevista para hacer el cómic nunca había vivido antes en Francia y tenía una visión idealizada de París. Por el momento está muy bien Lyon. Como dice mi beau fils echando broma: “la ciudad más peligrosa del mundo”. 

—¿Cómo evolucionó la cuarententa en tu ciudad y qué se comenta ahora? 

Bueno, mi rutina no cambió mucho ya que trabajé desde casa. Solo que pasé más tiempo con mi familia. Ya que ellos no podían ir al trabajo o la escuela. No sé si descubrí algo de mí en esta crisis. Quizá que no estoy preparado para asumir el Apocalipsis. 

Es curioso, aquí comenzaron a hacerse colas para entrar en los supermercados y a escasear productos como el papel toilette. Escuché a la gente decir c’est du jamais vu! (¡Es algo nunca visto!), y yo pienso: “Este nunca vivió en Venezuela”.

Ya no estamos en cuarentena desde hace varios meses, pero a menudo se habla en los medios de la posibilidad de volver al confinamiento en caso de una nueva ola de casos. Por el momento, hay ciertas exigencias o reglas sanitarias. Por ejemplo, llevar la máscara en la calle pese al calor veraniego y evitar la multa de 130 euros. 

—¿La dinámica de estos meses ha favorecido tu trabajo creativo?

Pues, no lo sé. Cuando quitaron el confinamiento en mayo, de inmediato me inscribí en un curso de Animación en París. De hecho, cuando viajé aún estaba vigente una restricción para salir de la ciudad, pero, por fortuna, me hice de un papel en la policía para justificar mi desplazamiento. Y digamos que ese curso fue un medio de inspiración porque, de regreso a Lyon, me conseguí un trabajo como profesor de Motion Design, o diseño animado. 

Ahora estoy planificando decirle en francés a mis alumnos que nunca estudié Diseño Gráfico —carcajadas. 

Autorretrato Clarac
 Autorretrato de Jean Pierre Clarac 2
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