• En ciertos momentos de la vida las personas han experimentado el luto por la pérdida de un ser querido. Cada quien tiene su ritmo para transitar en las fases del duelo, pero ¿cómo afrontar esto en plena pandemia? El equipo de El Diario conversó con la psicóloga Blanca Siso al respecto

Era el día 24 desde que se decretó la cuarentena para prevenir el coronavirus en Venezuela. Fue un 5 de abril cuando falleció Nelson Gil Luna, el padre de Ibrahim Gil. La causa de su deceso no fue por el covid-19, sino por cáncer neuroendocrino.  Tuvo dificultades con el colon y el hígado durante los últimos meses de su vida, la enfermedad fue muy agresiva con él.

Nelson tenía 54 años de edad, era profesor universitario, biólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), esposo y padre. “Era una persona muy atenta y cercana con su familia, echador de broma, tenía muchos amigos. Sin falta siempre nos preguntaba cómo nos había ido en nuestro día”, así lo describió Ibrahim en entrevista para El Diario.

Debido a que no falleció por coronavirus, ese mismo día pudieron llevar a cabo el velorio. Hicieron los trámites que corresponden, “fue un poco problemático por la situación (la cuarentena estricta) pero no imposible”. Entendiendo el contexto pandémico, asistieron pocas personas, tomaron todas las precauciones, usaban mascarillas, evitaban el contacto y se desinfectaban frecuentemente las manos con gel antibacterial.

“No fue diferente de un velorio típico, pero sentía un aire más pesado. No solo por el hecho de que se trataba de mi papá, sino por la situación que tiene Venezuela por la pandemia, de verdad se percibía otro ambiente”, recordó el comunicador social.

Foto cortesía

La familia Gil es católica, por lo que el siguiente paso era realizar los novenarios. “No se nos pasó por la cabeza hacerlos en una iglesia, porque lo recomendable era exponerse lo menos posible”. Por eso, decidieron que su abuela, quien vivía cerca de ellos, fuera la encargada de auspiciar la ceremonia, porque la consideran una católica devota y constante. Ella se encargó de elegir las lecturas y los cantos.

En uno de los días del novenario, Ibrahim, su madre y hermano no pudieron ir a casa de su abuela. Pero decidieron que la ceremonia debía continuar e hicieron una videollamada a través de WhatsApp.

“Fue una experiencia peculiar, no se sentía tan sano como poder celebrarlo presencialmente, pero hicimos los cantos y las lecturas con la ayuda del teléfono, ella nos dirigía. La señal fue bastante mala, se entrecortó, fue difícil pero se pudo”.

La naturaleza del duelo

El duelo se compone de cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Sin embargo, cada persona vive esta experiencia de manera distinta. La psicóloga Blanca Siso en entrevista para El Diario señaló que pueden existir personas que transiten en una etapa o en todas. También influye el vínculo emocional que existía con el fallecido.

Lo común es que el duelo pueda durar aproximadamente un año. En ese periodo la persona puede pasar por momentos álgidos como los cumpleaños o festividades que se comparten en familia y la pérdida de un integrante implica cambios en esas actividades”, explicó.

Luego Siso agregó que el contexto de la pandemia ha implicado que muchas familias pasen más tiempo conviviendo debido a las medidas preventivas. Pero la duración del duelo de cada integrante será distinta y un factor que lo determina es el concepto que tiene sobre la muerte.

Agregó que el enfoque que se tenga sobre la muerte hará que el proceso de superar la pérdida sea más sencillo o complicado. Mencionó dos ejemplos: “Si para una persona la muerte implica la separación física, no volver a ver más a su ser querido le costará más. En cambio, si lo considera como el paso hacia un nuevo plano, una manera en como el espíritu continúa evolucionando o cree que existe la reencarnación, será más llevadero”.

Hay que buscar el cierre

El cierre psicológico se refiere a cuando una familia hace el velorio de un ser querido. Asiste a la cremación o al proceso del entierro del cuerpo y allí se da por terminado un ciclo. “Es el momento cuando te despides, das un cierre porque representa el lugar final donde estarán los restos físicos, ya sea cremados o enterrados”, explicó Siso.

Debido a la pandemia, es probable que no se pueda asistir a un velorio, pocas personas lo podrán hacer.

Siso dijo que se recomienda que en los hogares realicen ese cierre, ya sea solo con los integrantes del núcleo y con ayuda de herramientas digitales para poder reunir al resto de la familia.

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“Es buscar que la familia pueda reunirse para expresar sus emociones, den sus condolencias. Si son de rezar, dependiendo de su práctica religiosa, que puedan llevarlo a cabo. En el caso de ser católicos, pueden contactar al párroco que tengan más cerca. Puede darles unas palabras vía remoto o reunirse para recordarlo, dependerá de las creencias familiares”.

Con respecto a la experiencia que tuvo Ibrahim, la psicóloga dijo que fue centrado y descriptivo al momento de relatar lo que ocurrió.

Él y su familia supieron manejar lo que estaba pasando, porque lograron el cierre para despedirse de Nelson. Un ejemplo claro fue cuando decidieron elegir a su abuela para que llevara a cabo los novenarios y asistir a una de las ceremonias mediante una videollamada. A pesar de las circunstancias pudieron adaptarse”, manifestó la especialista.

La psicóloga acotó que las personas no deben sentirse obligadas a llevar solos el proceso del duelo. Si en algún momento llegasen a sentirse abrumados durante ese lapso, deben contactar a un experto para que los ayude.

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