• Los educadores venezolanos han decidido usar la red social Twitter como un mecanismo de protesta pacífica para exigir que sus derechos laborales sean respetados 

Profesores venezolanos se niegan a participar en lo que denominan “la destrucción de la educación” en el país. Definen de esta manera la situación actual del sector educativo. Esto debido a los bajos salarios que perciben los docentes y a las clases virtuales, modelo que se aplica por la pandemia de covid-19. Asegura que la educación no está en su punto más óptimo.

Desde este lunes 21 de septiembre, la Federación Venezolana de Maestros (FVM) posicionó varias tendencias en la red social Twitter como medida de protesta ante los problemas que aquejan a los docentes. Las etiquetas que utilizaron fueron: #MaduroPulverizoSalario, #FVMEnLaLucha y #600Dólares. Esta última representa la propuesta de lo que debería ser un salario digno para un docente venezolano, de acuerdo con lo que resaltan en redes sociales. 

Educación
Foto: EFE

Griselda Sánchez, secretaria de contratación colectiva y reclamos del Sindicato Venezolano de Maestros de Distrito Capital, aseguró que la lucha de los profesores en el país es por el bienestar de la educación venezolana y no solo por el salario digno que deben tener los docentes. 

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A raíz de la pandemia hemos utilizado Twitter como medio de protesta para continuar visibilizando la realidad que vive el sector educativo ya que, en la actualidad, no hemos recibido las respuestas satisfactorias que esperamos”, indicó Sánchez en exclusiva para El Diario.

Paro de profesores en Venezuela 

Sánchez comentó que hasta este 22 de septiembre el paro de profesores se ha cumplido casi en su totalidad. Agregó que su objetivo es no contribuir a la destrucción de la educación en Venezuela. 

“En Caracas, 85% de la población docente no se ha incorporado a las aulas y el número que manejamos a nivel nacional es de al menos 93% del personal que está cumpliendo con el paro anunciado. Es decir, estamos cumpliendo con el objetivo”, explicó Sánchez. 

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Foto: Luis Morillo

El pasado 11 de septiembre la Federación Venezolana de Maestros, que está afiliada a 27 sindicatos del sector, emitió un comunicado para pedir a los docentes no incorporarse a clases ni de forma online ni semipresencial. La posición del Magisterio es clara: ir a paro nacional hasta que el Ministerio de Educación (ME) reconozca las violaciones en los contratos colectivos y aumente los sueldos de los profesores.

Exigencias de los docentes

La sindicalista Sánchez argumentó que la principal exigencia del sector educativo es que se les reconozca el contrato colectivo que ya venció y que no cumplieron Aristóbulo Istúriz y Nicolás Maduro en el año 2018. Los profesores exigen que se abra una mesa de discusión donde se pueda negociar un nuevo contrato colectivo y allí plantear la propuesta de que el nuevo salario de los profesores venezolanos sea de 600 dólares. 

“La propuesta del salario de 600 dólares es algo secundario para nosotros, lo que queremos principalmente es que nos cancelen la deuda de 280% de nos tienen del contrato colectivo, queremos tener un seguro HCM y funerario, queremos poder gozar de prestaciones sociales. Todos esos derechos fueron violados en septiembre de 2018”, sentenció Griselda Sánchez. 

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Foto: VOA

La sindicalista aseguró que exigen un salario de 600 dólares ya que, de acuerdo con el Cendas-FVM (Centro de Documentación y Análisis Social de la FVM), la cesta básica alimentaria para una familia de tres personas, tiene un costo de entre 200 y 300 dólares.  Agregó que no solo es el tema de la alimentación sino, también, de la vestimenta, del calzado, de poder comprar medicinas y artículos de higiene personal. 

“Por estas razones hay que exigir una cuota mensual superior a los 200 dólares para que se pueda cumplir correctamente el Artículo 91 de la Constitución venezolana. Tenemos derechos a comer, a vestir e incluso a la recreación, muchos maestros tienen hijos, esos niños tienen derecho a recrearse también”, detalló. 

Artículo 91 de la Constitución

Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales. Se garantizará el pago de igual salario por igual trabajo y se fijará la participación que debe corresponder a los trabajadores y trabajadoras en el beneficio de la empresa. El salario es inembargable y se pagará periódica y oportunamente en moneda de curso legal, salvo la excepción de la obligación alimentaria, de conformidad con la ley.

El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras del sector público y del sector privado un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica. La ley establecerá la forma y el procedimiento.

Los educadores afirman que no van a volver a impartir clases hasta que sus exigencias sean escuchadas y atendidas ya que están cansados de la constante violación a sus derechos laborales. 

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