• Wilson Oberto contó en exclusiva para El Diario cómo empezó a relacionarse con los futbolistas que hacen vida en la Superliga Argentina. También dio detalles sobre su amistad con el colombiano Sebastián Villa | Foto: @wilson_figaro

Emigrar es un término aterrador para Wilson Oberto. En vista de la crisis que golpea a Venezuela, el barbero nacido en Punto Fijo, estado Falcón, se vio en la necesidad de probar suerte en otras latitudes en 2015, a fin de emprender en su oficio y generar ingresos para su familia. Actualmente trabaja en la Peluquería Il Figaro, “la más futbolera de Argentina”, donde cuida el look de varios jugadores de Boca Juniors.

Wilson relata en exclusiva para El Diario que su relación con los futbolistas de la Superliga Argentina empezó de manera imprevista en octubre de 2018, cuando solo tenía tres meses trabajando en Buenos Aires. En aquella oportunidad, atendió a Ivan Rossi (ficha de River Plate) y Andrés Roa (actualmente en Independiente de Avellaneda), que en ese entonces jugaban en Huracán.

“Les corté el pelo a ellos y a otros jugadores que estaban esa noche. Me empezaron a recomendar y a correr la voz en WhatsApp hasta llegar a Carlos Olses (arquero venezolano de Racing Club). Nos hicimos muy amigos, y él luego me recomendó con Sebastián Villa y Jan Hurtado (cedido en Red Bull Bragantino, de Brasil​). Ahí logré entrar en Boca”, explica el venezolano.

El estilista venezolano que triunfa en Argentina
Foto: @wilson_figaro

En lo que se refiere al entorno de Boca Juniors, Oberto también ha trabajado con Edwin Cardona, Jorman Campuzano, Frank Fabra y Emanuel “Bebelo” Reynoso. Asimismo, le ha cortado el cabello a Adolfo Gaich (CSKA Moscú) y a todo el plantel de San Lorenzo, Huracán, Independiente, Rosario Central, Argentinos Juniors y San Martín de Tucumán.

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Me gusta dedicarle tiempo a mis cortes. Amo mi trabajo, entrego siempre todo desde el trato hasta la calidad del corte. Siempre me esfuerzo para que ellos digan: ‘Wow, este venezolano trabaja muy bien’, para que me sigan recomendando”, afirma.

Inicios en el estilismo

Wilson Oberto se interesó por el mundo de las tijeras, los peines y las máquinas de afeitar desde que tiene uso de razón, recuerda, puesto que iba todos los días al salón de belleza donde trabajaba su mamá: Gente Bella VIP.

“De pequeño me sentaba a ver cómo sus compañeros se dedicaban en la imagen de las personas. Siempre me iba a cortar, prestaba mucha atención cómo trabajaban en mí, porque cuando llegaba a la casa me peinaba como ellos lo hacían”, cuenta el venezolano.

A los 17 años de edad comenzó a cortarle el cabello a su hermano y amigos de la infancia. Tres años después entró en la peluquería donde trabajaba su madre. Allí convivió con quienes fueron sus mentores, a quienes admira y respeta por todo lo que le enseñaron.

“Dejar a mi madre y a mi hija fue difícil”

Antes de radicarse en Argentina, Oberto vivió varios años en Colombia con su novia. Las ciudades de Valledupar y Santa Marta le abrieron sus puertas, donde tuvo la oportunidad de cortarle el cabello a varios cantantes de vallenato, como Jean Carlos Centeno, Omar Geles y Juancho de la Espriella.

“Para mí, la palabra emigrar siempre ha sido muy aterradora. Dejarlo todo, a mi madre y a mi hija, fue muy difícil para mí. Salí de Venezuela en busca de un mejor futuro para mi hija y mi familia. Gracias a Dios, no me fui solo, me fui acompañado de mi novia. Ella es madre de mi segundo hijo, que nació en Valledupar”, indica.

El barbero de 28 años de edad decidió marcharse de Colombia porque sentía que se estaba estancando en el ámbito profesional. La Peluquería Il Figaro, considerada como una de las mejores de Buenos Aires, lo contactó por Instagram y en cuestión de cuatro días planificó su viaje hacia Argentina. Allí atendió a los cantantes venezolanos Sixto Rein y Reis Belico.

“Estoy acá solo con mi mujer y mi hijo. Ellos llegaron cuatro meses después de que yo llegase a Buenos Aires. Ella se tuvo que quedar en Colombia porque cuando mi viaje se planeó mi hijo solo tenía 11 días de nacido. Eso para mí fue muy duro, pero también me hizo trabajar fuerte para traerlos”, dice.

La amistad del venezolano con Sebastián Villa

Wilson Oberto ha formado amistad con la mayoría de futbolistas que ha atendido. Uno de ellos es con el colombiano Sebastián Villa, con quién ha vivido innumerables anécdotas.

“En mi cumpleaños fui a la casa de Sebastián Villa. En eso, mientras le estaba cortando el pelo a un amigo, él me llegó por detrás, me partió dos huevos en la cabeza y me echó harina en el cabello. Cuando me fui a lavar, me volvió a tirar otro huevo y a echar más harina. Ese fue mi regalo de cumpleaños de su parte”, cuenta entre risas.

El venezolano con los jugadores del Boca
Foto: @wilson_figaro

El venezolano reconoce que el jugador de Boca Juniors ha sido una gran persona con él y su familia. Inclusive, se ven todas las semanas no solo para cortarle el cabello, sino también para cocinar un asado o jugar Playstation.

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Mi amistad con Sebastián Villa es muy buena. Cuando estaba de aniversario con mi mujer el año pasado, nos llevó a comer en un gran restaurante de Buenos Aires, porque él quería pasarla también con nosotros”, detalla.

Nostálgico por Venezuela

Wilson tiene dos años y medio sin visitar Venezuela. Comenta que extraña tomarse una taza de café por las mañanas con “su vieja”. También echa de menos a su hija; pero tiene la certeza de que, con el favor de Dios, pronto se reencontrará junto a ella.

“Me siento muy orgulloso de lo que he logrado, porque sé que he trabajado duro para llegar a donde estoy. Le doy siempre gracias a mi madre, que fue la que me enseñó a salir adelante, que no importa lo duro que llegues a pasarla en algún momento, que siempre mire hacia el objetivo y luche por mis sueños”, reflexiona.

Por ahora, su trabajo está centrado en cuidar el look de los futbolistas. Le gustaría cortarle el cabello a Josef Martínez, James Rodríguez y Carlos Tévez; aunque admite que también tiene como objetivo atender a otros artistas colombianos como Maluma y J Balvin.

La meta del venezolano Wilson Oberto es seguir ganando una buena reputación y desarrollar su propia marca: Wilson Fígaro, para emprender una franquicia de barberías. La primera sería en su tierra natal, Punto Fijo. “Es donde quisiera volver a vivir cuando decida regresar a Venezuela, con el favor de Dios”, sentencia con optimismo.

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