• El caso de una niña que fue secuestrada en Caracas y abandonada en Ecuador se hizo viral en las redes sociales. Desde Cecodap piden al Estado fortalecer las acciones pertinentes para la protección y prevención de estos hechos en el país. Foto referencial: Reuters

La Asociación Venezolana de la Provincia de Santa Elena, en Ecuador, publicó una fotografía de una niña que buscaba a sus padres en ese país desde hace dos meses. A la pequeña la abandonaron en un local comercial. Las personas que simulaban ser sus parientes le indicaron al encargado del lugar que la dejarían allí por algunos minutos. Dijeron que volverían, pero nunca regresaron. Desde ese momento se empezó una campaña para localizar a sus familiares en Guayaquil. 

La niña, que se encuentra bajo custodia del gobierno ecuatoriano, pudo recordar dónde vivía hace unos años. Decía que venía de “Caruao”, haciendo referencia a Caricuao, en el sureste de Caracas. Walter Cadizalez, presidente de la asociación, indicó para El Diario que pudieron comunicarse con el padre de la menor de edad, quien actualmente reside en Perú. El hombre afirmó que su hija había sido raptada en Venezuela por quienes la cuidaban cuando tenía cuatro años de edad, en el año 2016. 

“Nosotros nos enteramos de este caso porque la niña estaba en situación de calle y quisimos ayudar a localizar a sus padres. Actualmente está resguardada a la espera de las gestiones de los gobiernos de Ecuador y Venezuela. Lo mejor que pudo pasar es que esas personas la dejaran en ese local porque si no seguiría desaparecida”, explicó Cadizalez. 

La fundación que cambió el destino de una niña venezolana abandonada en Ecuador
Foto: AVPSE

Agregó que los familiares de la niña desconocen cómo estas personas que la secuestraron pudieron salir del país y trasladarse con ella hasta Ecuador cuando la menor de edad fue reportada como desaparecida. También aclaró que el caso se encuentra en investigación y las autoridades de ambos países ya se han comunicado con la madre de la pequeña. 

Urge mitigar la desprotección

Carlos Trapani, abogado y coordinador general de los Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), indicó que en un contexto de crisis, como el que se vive en el país, los niños son uno de los grupos más vulnerables a las prácticas delictivas, desde la explotación hasta la trata de personas. 

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Destaca que el cierre de tribunales por la pandemia limita el acceso a la justicia, profundiza las desigualdades en Venezuela y aumenta la situación de riesgo en la niñez y la adolescencia. Trapani añade que en estos casos es de vital importancia el fortalecimiento de los órganos de denuncia correspondientes no solo para una adecuada atención a la víctima, sino también para fomentar la prevención y disminuir los factores de riesgo que puedan exponer al niño a la violencia.

Es importante que las instituciones pu00fablicas actu00faen y brinden prioridad cuando se produce el delito y no solo cuando el hecho sea pu00fablico y el niu00f1o ya es vu00edctima. Todos los casos merecen una intervenciu00f3n oportuna, efectiva y de calidadu201d, seu00f1alu00f3 el abogado.

Trapani menciona que en cuanto a la migración, más de 5.000.000 de venezolanos han abandonado el país a causa de la crisis, esto según datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), pero dentro de esas cifras menciona que los niños han sido los más afectados. 

Un estudio presentado por Cecodap resaltó que el año pasado se registró un aumento de 81.020 niños afectados por la migración en comparación con 2018. El informe de la ONG detalla que en el 49% de los casos uno de los padres permaneció en el país luego de la migración del otro progenitor. Además, resalta el hecho de que estos datos representan casi el 10% de la población infantil en Venezuela.

Una lu00ednea virtual de atenciu00f3n psicolu00f3gica

Desde 2017, Cecodap abriu00f3 el Servicio de Atenciu00f3n Psicolu00f3gica (SAP) como una lu00ednea mu00e1s de apoyo a las familias venezolanas. En ese momento, los niu00f1os, niu00f1as y adolescentes se vieron afectados por las protestas, represiu00f3n y abuso policial que marcaron la pauta ese au00f1o.nnA travu00e9s de un nu00famero de WhatsApp o mensaje de texto, las personas seru00e1n atendidas por el Servicio de Atenciu00f3n Psicolu00f3gica (SAP), conformado por seis psicu00f3logos y dirigidos por Abel Saraiba, psicu00f3logo, psicoanalista y coordinador adjunto de Cecodap.nnSMS: 0424-180-4002nWhatsapp: 0424-284-2359nCorreo: cecodap.sap@gmail.comn

Ayudar en tiempos de pandemia

El impacto del covid-19 en la región latinoamericana se extendió drásticamente en los últimos dos meses. En Ecuador, la comunidad venezolana que reside en ese país ha resultado afectada por la imposición de medidas preventivas para atender la emergencia sanitaria.

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La Asociación de Venezolanos en la Península de Santa Elena inició con la intención de ayudar a las familias que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad en contexto de la pandemia por el covid-19. Realizan actividades recreativas para los niños de la comunidad a pesar de no contar con ningún apoyo institucional. Walter Cadizalez señala que son 300 miembros que actualmente se unieron para sacar adelante a las personas que han quedado sin recursos y en situación de calle por la crisis acentuada por la crisis sanitaria provocada por la llegada de la pandemia. 

A pesar de las acciones para evitar los desalojos por parte del gobierno de Lenin Moreno, la falta de dinero para cumplir con los arrendatarios se ha convertido en una situación cuesta arriba para los migrantes venezolanos. La falta de empleos ha generado que varios regresen al país pese a las medidas de restricción de movilidad.

Los que se quedan, dice Cadizalez, se encuentran luchando por sobrevivir y, por ello, la fundaciu00f3n no solo estu00e1 conformada por venezolanos, sino tambiu00e9n por ciudadanos ecuatorianos. Au00f1adiu00f3 que cada donaciu00f3n proviene del bolsillo de cada uno de los integrantes que participan en las jornadas sociales. Para el presidente de esta organizaciu00f3n el adquirir alimentos es una necesidad que fue dejada en segundo plano, pues su prioridad es mantener un techo que los proteja y seguir estableciu00e9ndose en el pau00eds que le abriu00f3 las puertas.

“Nosotros nos enfocamos en ayudar a las familias venezolanas en extrema vulnerabilidad. Muchos de ellos son niños que han terminado en la calle y en estos casos le brindamos el apoyo para que tengan una mejor vida. En la asociación visitamos a las familias y realizamos un censo. De allí comenzamos a ayudar de alguna forma. Nos ha tocado pedir de a poco como una lata de atún, un arroz o lo que se pueda. Lo reunimos y por último es entregado”, agregó.  

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Jeniree Lizardo, también miembro de la organización y migrante venezolana, contó que huyó de Venezuela siendo licenciada en enfermería y teniendo nueve años de experiencia en el campo de la salud ocupacional. Llegó a Ecuador en bus y se estableció en la península. Ella también dice con firmeza que a los integrantes de la asociación les motiva las ganas de ayudar. “El objetivo es ayudar a las personas sin límites de nacionalidad. Nosotros buscamos ofrecer una mano amiga a nuestra gente que se la ve difícil por la situación del coronavirus, sobre todo a los niños”, alegó. 

Fundación en Ecuador
Foto: AVPSE

Lizardo informa que las jornadas sociales van acompañadas de ofrecer asesorías para orientar y agilizar la situación migratoria de las personas que lo requieren. Ella asegura que más allá de las dificultades personales y económicas dentro de la asociación se pudo lograr una posibilidad de atender los casos de ciudadanos venezolanos en situación de calle.  

Desde la asociación resumen sus días como una rutina que espera que continúe cuando termine la pandemia, pues existen muchos niños migrantes que ya necesitaban  ayuda mucho antes de que llegara la pandemia. Mantiene que el caso de la niña que fue secuestrada en Venezuela es solo un reflejo de la situación del país. 

Cadizalez relata que siempre busca alguna alternativa para seguir ayudando a quien lo necesite y sientan que tienen una mano amiga fuera de sus fronteras. Pide a la comunidad de migrantes venezolanos unirse para apoyar a los que no tienen un plato de comida. “Si nos unimos podemos ser un grupo fuerte que apoye a todos los hermanos que la están pasando mal”, finalizó. 

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