• Con el retiro de Air France del país, son ocho las líneas aéreas internacionales que trasladarán pasajeros entre América y Europa. El antiguo mercado aéreo más floreciente de la región, con al menos 33 empresas foráneas trabajando, operará a su mínima expresión

Luego del retiro de Air France del mercado local, solo quedan ocho empresas de transportación aérea de capitales extranjeros operando en Venezuela: Turkish Airlines, Copa, Iberia, Plus ultra, Air Europa, Wingo, Caribbean Airlines y TAP Portugal.

“Con lo cual la conexión desde Venezuela hacia el mundo está bastante reducida. Aún no sabemos cuándo el Instituto Nacional de la Aviación Civil (INAC) y las autoridades sanitarias van a permitir la reapertura de los vuelos nacionales en primera instancia y lo internacionales en una segunda etapa”, así lo informó este 25 de septiembre Humberto Figuera, presidente de la Asociación Venezolana de Líneas aéreas (ALAV) a través de un encuentro virtual con periodistas donde El Diario estuvo presente.

Se analizaron las perspectivas en el sector para lo que resta de este año, el cual ha sido particularmente complejo debido al confinamiento obligatorio, producto de la pandemia por covid-19.

“El mundo de la aviación comercial tuvo un antes y un después en dos momentos: el 11 de septiembre de 2001 (cuando ocurrieron atentados de grupos terroristas en varios puntos de Estados Unidos) y esta pandemia. Nada será igual y en este momento nos preparamos para asumir los nuevos controles de bioseguridad que se activarán en todo el mundo”, aseguró.

—¿Cuál es la situación de las empresas venezolanas en siete meses de cierre radical?

—Las líneas aéreas están paralizadas desde hace siete meses y han cumplido con las obligaciones salariales y contractuales de sus trabajadores, con base en la inversión de su músculo financiero. Desde ALAV proponemos a las autoridades nacionales que se permita la venta anticipada de boletos aéreos, con la intención de que se generen recursos para las empresas”, sostuvo el ejecutivo.

—¿Hay una fecha estimada para la reapertura de los vuelos nacionales e internacionales en Venezuela?

—Las autoridades del INAC y las sanitarias del país no han hecho un anuncio formal en este sentido. Todo dependerá de cómo se controle la pandemia. Hemos visto que naciones vecinas como Colombia y Panamá han planificado el retorno de los vuelos. Nosotros desearíamos que nos avisaran al menos un mes antes de la reapertura, pues las empresas tienen que comprar el material de bioseguridad que se va a utilizar en los aeropuertos. En el (Aeropuerto Internacional) de Maiquetía todo está listo: counters (escritorios de atención a pasajeros), marcas de distancia social, parabanes, etc.

—¿Cómo se va a trabajar el acceso de los venezolanos a vuelos nacionales e internacionales? ¿Todos deben hacerse la prueba de despistaje de coronavirus?

—Las pruebas de diagnóstico del covid-19 deben hacerse, según entendemos. Se requerirá un número importante de este tipo de pruebas cuyo control lo tiene la administración de Maduro. Para agilizar los procesos, nosotros en ALAV hemos propuesto al INAC que se autoricen a laboratorios privados y confiables de todo el país a hacer la prueba del PCR. Los viajeros podrán agilizar procesos si se permite que los análisis se hagan en sitios de reconocida trayectoria.

—La empresa TAP de Portugal ha anunciado que regresará al mercado venezolano el 15 de diciembre ¿Es una fecha tope de regreso al trabajo de las líneas aéreas?

—Para esa fecha todos los vuelos, nacionales e internacionales, deberían estar operando con normalidad, pero no tenemos ninguna precisión o directriz. En las últimas semanas nos hemos reunido varias veces con las autoridades locales y vemos que hay avances en la organización de actividades en los aeropuertos. Al igual que en otras naciones de la región, los primeros vuelos en reactivarse serán los nacionales.

—¿Cuáles serán las novedades que verá el viajero venezolano en la reapertura de los vuelos?

—En todo el mundo hay cambios importantes en cómo se concebirá un viaje. Las empresas están abogando por los cambios radicales en la forma de hacer contacto físico entre los empleados de las líneas aéreas y los viajeros. Los boarding pass ya no se imprimirán, sino que se almacenarán en los teléfonos celulares. Y no habrá equipajes de manos de 10 o 12 kilos. Ahora, el pasajero portará un bolso o maletín de mano que se colocará debajo de los asientos, ya no se podrán abrir las compuertas de los compartimientos superiores de los aviones. La idea es que haya el menor contacto posible con componentes de la aeronave.

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