• Luis Eduardo Pérez decidió articular una iniciativa para brindar un sustento a las familias que quedaron sin sus pertenencias por el desbordamiento del río El Limón en Maracay. Desde entonces, Luis, ha creado una respuesta para más de 400 familias que quedaron damnificadas ante el abandono por parte de las autoridades

Las viviendas de los vecinos de Luis Eduardo Pérez ahora se encuentran a oscuras. Las habitaciones se dividen por el barro que se ha corroído dentro de sus hogares. Esa noche, la del 12 de octubre, vieron cómo la corriente entraba a sus hogares empujando así todas sus pertenencias hacia el cauce del río que se desbordó en el sector Las Esmeraldas, en Maracay, estado Aragua. 

Más de 400 familias en este sector quedaron sin nada, solo el barro que ahora recubre y pinta sus paredes. Al fondo, en una de las casas, un tope de cocina compite con la altura del agua que todavía se mantiene en el sitio. Fue una tragedia, pero es como si nada hubiera pasado, mencionan los lugareños. La fuerza del agua provocada por las lluvias en la zona los hizo mudarse hasta los techos de sus viviendas. Ahí duermen cada noche porque no tienen otro lugar a donde ir. Así lo relata Luis Eduardo Pérez, quien alberga a más de seis personas en su hogar luego del desbordamiento del río El Limón

Foto: Luis Eduardo Pérez

Tuvo suerte. El agua entró a su casa y le llegó hasta la altura de las rodillas. Pudo resguardarse durante la madrugada sin saber lo que había sucedido. A la mañana siguiente, lo primero que hizo fue buscar maneras de apoyar a través de los grupos de WhatsApp. Es abogado, pero tiene un taller de carpintería y a eso también se dedica. Por ello, decidió crear una campaña a través de las redes sociales llamada #UnaPaletaUnaCama con el propósito de recaudar los materiales necesarios para fabricar camas y mesas para los damnificados en el sector sur y norte de Maracay. 

Luis, de 26 años de edad, explicó para El Diario que a partir de una paleta de madera puede fabricar una cama individual que también ha servido de mesa para algunas familias. Dice que lo primero que hace es desarmar la paleta para luego quitarle los clavos. El siguiente paso es iniciar con el lijado, siendo el primer obstáculo que encontró en esta labor al no tener un cepillo eléctrico para realizar este procedimiento con mayor facilidad. Él menciona que por esta razón la fabricación se prolonga, aunado al esfuerzo físico que conlleva el lijar cada una de los pedazos de madera. A pesar de esto, Luis prosigue para indicar que una vez que se tiene el material lijado, se procede a cortar las piletas a la medida para comenzar con la fase de ensamblaje de la cama. 

Foto: Luis Eduardo Pérez

Lijas, tornillos y pega son los materiales necesarios para fabricar las camas y que le hacen falta para poder continuar con su labor. Luis solo ha podido realizar un par, debido a que no cuenta con los insumos. Algunos vecinos le han colaborado con clavos y algunas paletas de madera. Sin embargo, pide que el mensaje se disperse por toda la comunidad de afectados en Maracay para poder colaborar con las personas que lo han perdido todo. 

Quise hacer esto porque aún hay casas del sector en los que algunos vecinos tienen que dormir en el piso luego de estar cansados de sacar todo el barro. Otros se encuentran con agua y barro hasta el nivel de las botas y revisando qué se puede recuperar. En las calles menos afectadas el panorama es similar, pero sin la presencia del agua dentro de las casas ya que se secó. Incluso existe el caso de un vecino que le pude hacer una cama y no la ha podido venir a buscar porque todavía tiene barro dentro de la casa”, dijo Pérez.

Para Luis, aquella idea, que surgió con un mensaje de WhatsApp, fue un faro en medio de la noche perpetua que todavía arropa a los afectados por el desbordamiento del río. El llamado atrajo a voluntarios que llegaron con materiales de construcción, clavos y pega. Hubo quienes no llevaron más que lo único que podían ofrecer: su disposición y sus manos para trabajar. Gente de diversas edades, procedentes de varios rincones del sector y de oficios distintos convirtieron esa carpintería en su lugar de trabajo. Y es que Luis relató que este lunes un camión de una distribuidora llegó a su casa. En su interior aguardaban muchas paletas que serían donadas para su taller. Lo primero que hizo fue agradecer el gesto. Las paletas comenzaron a apilarse en el patio de su casa. Fueron uniéndose y formando una columna de madera que ahora lo llena de orgullo. 

Foto: Luis Eduardo Pérez

Los olvidados de Maracay

Luis se siente muy afortunado. Lo reitera cuando habla sobre la desesperación de los afectados, al ver bajo el agua todas sus pertenencias y notar que el techo que hace poco los acobijaba ahora sirve de espacio para dormir. Luis vive en La Esmeralda y está consciente de que su situación y la de sus vecinos no se compara con los sectores más al sur incluyendo La Esmeraldita. Ese apéndice de la zona que todavía se mantiene bajo el agua. 

Foto: Luis Eduardo Pérez

Las fuertes lluvias caídas la tarde del pasado 9 de septiembre, principalmente en la montaña y en la cabecera de los ríos, causaron el desbordamiento del río Los Capuchinos y de las quebradas Caja de Agua y El Piñal, afluentes del río El Limón. Se habla de que las zonas más afectadas son Río Blanco y Mata Redonda donde se ha hecho viral la imagen de los vecinos utilizando pequeños botes improvisados para intentar rescatar sus pertenencias. “Nosotros, los vecinos calculamos más de 1.500 casas afectadas, pero no lo sabemos porque existen lugares donde es muy difícil acceder”, agregó. 

Para Luis y el resto de vecinos la situación resulta hasta paradójica. Mientras que algunas zonas se encuentran bajo el agua, otras no disponen del servicio de agua para limpiar el barro que se acumuló en sus viviendas. Explica que el agua llega al sector cada ocho a 10 días. Luego del desbordamiento, se mantuvo por cuatro días seguidos durante una situación que la describen, los vecinos, como atípica. A pesar de esto, esta semana, los habitantes han tenido que acudir con botellones a pozos cercanos para recolectar el agua que sobra en zonas al sur de la ciudad. 

Anteriormente Luis con su empresa de carpintería se dedicaba a fabricar estanterías, librerías y mesas, pero ahora lo ha pausado por la contribución hacia sus vecinos. Habla de su vecina, una señora de la tercera edad a la que el río se llevó todo. Luis supo de su caso, así que le fabricó su cama y la entregó. La mujer se pudo sentar nuevamente. Tenía algo dentro de su sala, un nuevo inicio desde la solidaridad de sus vecinos. Para Luis es un alivio, para finalizar añade que detrás de la foto, de su cama, y de tanta tragedia, estaban sonriendo. 

Para contactar a Luis Eduardo Pérez

Las personas interesadas en donar materiales pueden comunicarse con Luis a través de las siguientes redes sociales:

@LuisEduard0p (Twitter)
@Carpema.ve (Instagram)

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