• El presidente Sebastián Piñera ya emitió su voto, y llamó a la ciudadanía a participar en un proceso que, de acuerdo con políticos catedráticos, podría acabar con el legado de la dictadura pinochetista. Otros, en cambio, afirman que su aprobación sería un error. Foto principal: AFP

Los más de 2.700 centros de votación habilitados en Chile para el histórico plebiscito constitucional abrieron este domingo a las 08:00 am con medidas sanitarias por la pandemia de covid-19 y custodiados por un amplio contingente de seguridad para impedir posibles altercados.

Cerca de 14,8 millones de chilenos decidirán en las urnas si quieren o no reemplazar la actual Carta Magna, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), y qué órgano debería redactar el nuevo texto, una votación que está considerada la más importante desde el retorno a la democracia.

«Hoy podemos ser protagonistas de una página que va a quedar escrita en la historia de nuestro país», dijo antes de la apertura de urnas el presidente del Servicio Electoral de Chile, Patricio Santamaría.

El plebiscito, que tenía que haberse celebrado en abril, pero fue pospuesto por la pandemia, fue consensuado por las fuerzas políticas como salida a la grave crisis social que estalló en octubre de 2019 contra de la desigualdad y que dejó una treintena de muertos y miles de heridos.

Para los partidarios del sí, la actual Constitución es la causante de las grandes desigualdades del país por fomentar la privatización de servicios básicos, mientras que sus detractores creen que bajo este marco jurídico Chile registró el periodo de mayor crecimiento de su historia y que los problemas se solucionan con nuevas leyes y no con un proceso constituyente

Respecto al órgano que redactaría el texto, los ciudadanos tendrán que elegir entre una convención constitucional, compuesta por 155 ciudadanos elegidos solo para ese fin y paritaria, o una convención mixta, integrada por 172 ciudadanos y parlamentarios en ejercicio a partes iguales.

No es el fin, es el comienzo

Sebastián Piñera, presidente chileno, votó temprano y pidió a los ciudadanos acudir a las urnas “porque todas las voces importan” y dijo que, sea cual sea el resultado, “no es el fin; es recién el comienzo del futuro” de Chile.

Aunque no develó su voto por el “Apruebo” o “Rechazo” tras concurrir a su centro de votación en la comuna de Las Condes, en el este de la capital, afirmó que “el plebiscito es el camino democrático mejor y más fecundo, y que lleva a mejor puerto que el camino de la violencia”.

Foto: EP

“Tengo la absoluta convicción de que la inmensa mayoría de los chilenos creemos en la democracia y en la paz”, agregó el mandatario, y afirmó que no va a permitir “que una minoría se imponga a la voluntad democrática de los chilenos”.

La oposición también salió a las urnas. El ultraderechista José Antonio Kast, quien es uno de los que se opone con mayor fuerza a la aprobación del plebiscito, hizo un llamado explícito a la ciudadanía a votar en rechazo, pese a que según la normativa existe prohibición de hacer propaganda al interior de los locales de votación.

Por su parte, el izquierdista Alejandro Guillier, excandidato presidencial, dejó clara su postura a través de su cuenta de Twitter, antes de la elección. “Amigas, amigos, está claro lo que debemos hacer mañana y sólo podemos hacerlo #ConTodxsSinoPaQué #AprueboGanaElDomingo”, publicó el senador.

Votar en pandemia

La votación está marcada por el estallido social -un dispositivo de casi 50.000 militares y policías custodiarán los centros de votación y sus alrededores-, pero también por la pandemia.

Chile, que el sábado superó el medio millón de infectados y alcanzó los 13.892 muertos desde el inicio de la pandemia en marzo, es el decimocuarto país del mundo con más casos, según la Universidad John Hopkins.

Para alentar la participación y evitar las aglomeraciones, los locales de votación estarán abiertos 12 horas, dos más de lo habitual, y los adultos mayores tendrán un horario especial a medio día, mientras que el toque de queda nocturno fue retrasado para permitir a los vocales regresar a sus casas tras el conteo de las papeletas

El gobierno optó por mantener la cuarentena que rige en algunas ciudades del norte y sur del país, pero permitirá concurrir a votar sin restricciones y sin necesidad de permisos especiales.

Quienes sí tienen prohibido salir de sus hogares son las personas con covid-19, que se enfrentan a altas multas si son sorprendidas en algún centro de votación.

Los vocales de mesa recibirán un kit especial de materiales de desinfección, mientras los votantes deberán portar mascarilla de manera obligatoria, así como llevar su propio lápiz de tinta azul para emitir el voto en compartimentos, que esta vez no estarán protegidos por cortinas.

Inédito e histórico

En 200 años de independencia, Chile ha tenido solo tres constituciones (1833, 1925 y 1980), con lo que esta sería la cuarta, pero la primera redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

“Es inusual que se consulte a la gente si quiere cambiar la Constitución, pero lo que es más inédito todavía es preguntarle el mecanismo. Creo que no hay antecedentes en Latinoamérica”, apuntó a Efe la directora de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Chile, Claudia Heiss.

Ideada por el ultraconservador Jaime Guzmán y aprobada en un cuestionado referéndum, la Constitución de Pinochet ha sido reformada más de 50 veces en democracia, pero sigue siendo “ilegítima” para gran parte de la población.

Las grandes reformas se acometieron en 2005, con Ricardo Lagos (2000-2006) en el poder, y hoy en día la Carta Magna lleva la firma del expresidente socialista y no del general.

El director ejecutivo del think-tank progresista Chile 21, Eduardo Vergara, indicó a Efe que el gran problema de la Constitución es que es “extremadamente rígida”, pues se requiere de dos tercios de los parlamentarios para cambiar sus capítulos más importantes.

Durante su segundo mandato (2014-2018), la expresidenta socialista Michelle Bachelet intentó un proceso constituyente, que fracasó por falta de apoyos políticos.

“El día que se apruebe una nueva Constitución se habrá dado por terminada esta larguísima transición y se podrá decir que no queda ningún vestigio institucional de la dictadura”, dijo a Efe Javier Couso, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Diego Portales (Chile) y catedrático en la Universidad de Utrecht (Holanda).

Con información de EFE

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