• Mientras que la atención se dirige hacia los resultados de la batalla entre Donald Trump y Joe Biden por la presidencia de Estados Unidos, en las elecciones para la Cámara Baja, el Senado y los congresos estatales, la diversidad racial y sexual se impuso, rompiendo así con años de marginalización de las minorías en los cargos oficiales

Las elecciones de Estados Unidos de este 3 de noviembre ya tienen categoría de históricas. Pero la marea de participación, inédita desde 1900, y la incertidumbre por el resultado presidencial no son, sin embargo, los únicos factores que influyen en la definición. Mientras que la atención está puesta en la batalla presidencial y en el control del Senado –el Congreso seguirá en manos de los demócratas–, ya se han decidido otras elecciones a favor de candidatos locales y nacionales que, más allá de posturas extremistas, rompen barreras por su edad, raza u orientación sexual.

Una de las que ha hecho historia es Sarah McBride, de 30 años de edad, quien ganó su elección para el Senado de Delaware, convirtiéndose en la primera persona transgénero en Estados Unidos elegida para un escaño estatal. La candidata obtuvo 86% de los votos en el primer distrito. “Lo hicimos. Ganamos las elecciones generales. Gracias, gracias, gracias”, tuiteó Mc Bride tras su triunfo, que servirá de inspiración para muchos. “Espero que esta noche le muestre a un niño LGBTQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queers) que nuestra democracia es lo suficientemente grande para ellos también”.

Nacida en agosto de 1990, Wilmington, Delaware, McBride tomó relevancia en los medios cuando reveló que era transgénero. El anuncio lo hizo cuando era presidenta del cuerpo estudiantil de la American University. Pero no fue sino hasta 2016, cuando participó en la Convención Nacional Demócrata y se convirtió en la primera persona trans en hablar en el principal evento del partido en Estados Unidos, que adquirió mayor visibilidad.

Foto: AP

“¿Seremos una nación donde solo hay una forma de amar, una forma de mirar, una forma de vivir? ¿O seremos una nación en la que todos tengan la libertad de vivir de manera abierta e igualitaria, una nación que es más fuerte juntos?”, dijo McBride en la convención. Sus palabras fueron premonitorias.

Su victoria se produce solo tres años después de que Danica Roem se convirtiera en la primera persona transexual en ganar y ocupar un asiento en una legislatura estatal, logrando un escaño en la Cámara de Delegados de Virginia. En la actualidad, solo hay cuatro personas trans que sirven en las legislaturas estatales.  Pero cuando McBride se juramente, será la persona transgénero con mayor autoridad del país.

“La abrumadora victoria de Sarah es un poderoso testimonio de la creciente influencia de los líderes transgénero en nuestra política y da esperanza a innumerables personas trans que miran hacia un futuro mejor”, dijo Annise Parker, presidenta y directora ejecutiva del Fondo de la Victoria LGBTQ, una organización nacional que ayuda a que las personas LGBTQ sean elegidas abiertamente. “La victoria inspirará a más personas trans a seguir sus pasos y postularse para cargos públicos”, añadieron.

Más diversidad

La victoria de McBride no fue, sin embargo, la única que se anotó la diversidad. De hecho, la lista es larga e involucra tanto al Partido Demócrata como al Republicano. En Nueva York, el demócrata Ritchie Torres se convirtió en el primer hombre negro gay elegido al Congreso estatal. Kansas escogió a Stephanie Byers, quien será la primera persona transgénero de color en servir en una legislatura estatal.

Eddie Mannis y Torrey Memphis.

Tennessee, que antes del 3 de noviembre había sido uno de los cinco estados que nunca había votado por un legislador estatal LGBTQ, eligió a sus dos primeros legisladores estatales abiertamente homosexuales. Son el demócrata Torrey Harris, del distrito de Memphis, y el republicano Eddie Mannis, del distrito de Knoxville. El estado podría elegir a un tercero, Brandon Thomas.

“Su presencia en la legislatura estatal podría diluir las voces tóxicas antiLGBTQ y conducir a una legislación más inclusiva”, dijeron desde el Fondo de la Victoria. Tanto Harris como Mannis prometieron en campaña, entre otras cosas, luchar contra la desigualdad a la que se enfrentan las personas que conforman las minorías étnicas, raciales o sexuales.

Pero hay alguien que reúne todas las condiciones de la minoría. Ritchie Torres, de 32 años de edad, se convirtió en el primer afrolatino gay en ser elegido para el Congreso del 15 Distrito de Nueva York. No es la primera vez que hace historia. Cuando tenía 25 años de edad, fue el miembro más joven del Concejo Municipal, cuyo distrito es uno de los más pobres del país.

Foto: AP/Adam Hunger
Espero poder representar la posibilidad de que un niño pobre, un niño de color, un niño LGBTQ de un lugar como el Bronx, pueda superar las probabilidades y convertirse en miembro del Congreso de los Estados Unidos”, comentó Torres en una entrevista para CNN.

Una de las características que lo llevaron a ganar el cargo fue su cercanía con la población del Bronx. Días antes de las elecciones, Torres contó en una entrevista con Buzz Feed News que a los 20 años de edad le diagnosticaron depresión, por lo que debió tomar antidepresivos.

Afroamericanos y latinos

Los cambios demográficos se han acelerado luego de la elección. Un ejemplo de ello es Michigan, un estado con un 83% de población blanca, que eligió a su primera congresista afroamericana en más de 170 años de historia. Se trata de Cori Bush.

“Soy la primera enfermera que irá a la Cámara por Misuri, en medio de una pandemia”, escribió la legisladora en Twitter. “Las enfermeras de todo el país han arriesgado sus vidas para salvar a otros. La clase trabajadora necesita representantes que se parezcan a ellos y que conozcan sus problemáticas”, añadió.

Cori Bush. Foto: Coribush.org

Deb Haaland, una demócrata que es miembro de la tribu Laguna Pueblo y una de las primeras mujeres nativas americanas elegidas al Congreso, ganó la reelección en el Primer Distrito Congresional. Mientras tanto, Nuevo México se convertirá en el primer estado en elegir una delegación de la Cámara compuesta enteramente por mujeres de color.

Del lado latino, hicieron historia Carlos Giménez y María Elvira Salazar, ambos republicanos, y la demócrata Daniella Levine Cava. El primero, alcalde de Miami-Dade, ganó un escaño en el Congreso nacional en representación de Florida en el distrito electoral 26. Su sustituta en la alcaldía será Levine Cava, quien se convertirá además en la primera mujer en ocupar el cargo. Salazar, de orígenes cubanos y periodista de profesión, también llegará a la Cámara Baja luego de derrotar a la demócrata Donna Shalala en el distrito 27. 

Hija de inmigrantes cubanos, Salazar vivió en Puerto Rico y luego llegó a Estados Unidos, cuando tenía 16 años de edad. “Vinimos a esta tierra a dar, no a quitar. Queremos construir sobre esta tierra y queremos quedarnos. Los latinos no somos víctimas, somos patriotas”, dijo luego de conocerse su triunfo.

Carlos Giménez y María Elvira Salazar. Fotos: AP

Férrea opositora del castrismo en Cuba, en su página web oficial aseguran que salió de la isla caribeña “huyendo de la llegada de Fidel Castro al poder”. Fueron sus críticas al socialismo y a los regímenes de Venezuela y de Nicaragua su principal carta de presentación ante los latinos de Miami. Ahora los representará en el Congreso.

Juventud y discapacidad

El nombre de Madison Cawthorn, un republicano de 25 años de edad, recorrió los medios de comunicación en Estados Unidos el pasado mes de septiembre cuando dio un discurso en la Convención Nacional Republicana. No solo por su juventud y facilidad para la palabra, sino porque además conmovió a los espectadores al levantarse de su silla de ruedas y ponerse de pie durante algunos segundos. Este martes 3 de noviembre, Cawthor es noticia por convertirse en el Congresista nacional más joven de la historia.

Cawthorn nació el 1° de agosto de 1995 en Asheville, Carolina del Norte. Ya en su juventud la posibilidad de entrar en el ejército le parecía cuestión de orgullo, y su ascenso fue veloz. Obtuvo una subvención del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva del Cuerpo de Marines. Después de terminar la secundaria, fue nominado por el congresista Mark Meadows a la Academia Naval de los Estados Unidos.Sin embargo, cuando su promisoria carrera militar despegaba, un accidente lo cambió todo.

Fue en el año 2014, cuando regresaba de su viaje de vacaciones de primavera en Florida con sus compañeros. En el camino, el conductor se quedó dormido por un instante, y su vehículo chocó con una obstrucción sólida. El accidente dejó a Madison, de 18 años de edad en ese momento, en parte discapacitado para siempre.

Foto: Fox News

En su trayectoria hasta el Congreso se topó, eso sí, con obstáculos incluso dentro de su propio Partido. Superó a Lynda Bennett en junio de 2020, quien había sido acogida por el presidente Donald Trump en el undécimo escenario del Congreso republicano esencial de Carolina del Norte. Su triunfo obedece, más bien, al apoyo de los barrios del condado.

Imagen fresca para su partido, puede darles una voz a los jóvenes conservadores de Estados Unidos en el Congreso nacional: es un reconocido antiaborto y proarmas.

The Squad

En los últimos dos años, el presidente Donald Trump se ha ensalzado en diversas disputas. Ha puesto sobrenombres, descalificado, e incluso promocionado a sus propios enemigos políticos. Pero hay cuatro mujeres a quienes se ha enfrentado con mayor dureza. Les llamó “the squad” –el escuadrón, en español-: Rashida Tlaib, Ilhan Omar, Ayanna Pressley y Alexandria Ocasio-Cortez. Todas renovaron sus escaños en el Congreso, por amplio margen contra sus adversarios. Son, incluso para los sectores más moderados del Partido Demócrata, de los congresistas más izquierdistas de Estados Unidos. Para muchos, son socialistas o comunistas.

El escuadrón, como las llamó el presidente, estuvieron en la mira de Trump cuando les pidió que volvieran a “sus países”. Sin embargo, salvo Omar, quien nació en Mogadiscio (Somalia) pero obtuvo la ciudadanía estadounidense cuando era adolescente, el resto nació en Estados Unidos: Ocasio-Cortez en Nueva York, Tlaib en Detroit (Michigan) y Pressley en Chicago.

De izq, a der.: Rashida Tlaib, Ilhan Omar, Alexandria Ocasio-Cortez, y Ayanna Pressley. Foto: EPA

De ascendencia portorriqueña, Ocasio-Cortez (AOC como se le llama en las redes sociales) es la mujer más joven en ganar un asiento del congreso. Rashida Tlaib, por su parte, es la primera palestino-americana elegida para un escaño. Hasta que en la pasada elección ganó Ayanna Pressley, ninguna mujer afroamericana había tomado un lugar en el congreso de Massachussets. Ilhan Omar fue la primera somalí-americana en ganar una elección de Minnesota. Asimismo, tanto Omar como Tlaib son las primeras mujeres musulmanas elegidas para servir en el congreso. 

AOC es de las más progresistas. Organizó la campaña de Bernie Sanders, presentó la resolución del “New Green Deal”, una propuesta para luchar contra el cambio climático y la pobreza de Estados Unidos. Un plan que incluso han rechazado los sectores más conservadores del Partido Demócrata, entre ellos Joe Biden, por ser extremista.

Tal es el radicalismo del grupo, que además de Trump, tienen una enemiga interna en el Partido Demócrata: Nancy Pelosi, la presidenta del Congreso.

Pero además de sus orígenes y sus posturas radicales, también influye su desorganización. Se trata de un frente extraoficial sin jerarquía cuya relevancia simbólica ha ganado suficiente poder mediático.

Más allá de eso, las squad, como el resto de los congresistas locales, han hecho historia este 3 de noviembre, abriendo paso a la diversidad. 

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