• El físico venezolano, de 27 años de edad, explicó para El Diario cómo será su investigación para la NASA en la que resultó becado para estudiar los anillos de Saturno y su posible relación con la creación de los planetas que conforman el Sistema Solar

Muchos sueñan con lo que harían si tuvieran una máquina del tiempo. Algunos viajarían 100.000.000 de años hacia atrás en el tiempo, cuando los dinosaurios deambulaban por la Tierra. Pero pocos pensarían en llevarse un telescopio y, en caso de hacerlo, en observar Saturno y sus anillos. 

Esto fue de especial interés para el físico venezolano Daniel Sega Neuman. Lo supo desde el bachillerato en su natal Maracaibo, estado Zulia. Le interesó el aspecto de sus anillos, formados por montones de trozos de hielo de un tamaño promedio de un carro.

De hecho, los anillos de Saturno cambian y evolucionan, al punto que podrían desaparecer en millones de años, situación que es una mina de conocimiento y que el zuliano busca estudiar.

Contienen, sobre todo, 62 lunas conocidas. Algunas sirven para mantener la estabilidad de los anillos y se cree que podría responder a muchas incógnitas sobre cómo se forman los planetas.

Foto: NASA

Sega Neuman confiesa que ningún otro planeta fue de su interés en su carrera como físico y siempre ha hurgado en la relación de los anillos de Saturno con el Sistema Solar.

Y es que cuando Galileo Galilei observó Saturno por primera vez con su telescopio en 1610, todavía disfrutaba de su descubrimiento de las cuatro lunas de Júpiter. Pero Saturno lo dejó perplejo. En un primer momento le pareció un planeta con dos lunas muy grandes, después una masa en solitario y por fin, en 1616, a través de un telescopio más moderno, un planeta con brazos o asas.

Cuatro décadas más tarde, el astrónomo italiano Giovanni Cassini insinuó por primera vez que Saturno era un planeta con aros a su alrededor, y que lo que Galileo había visto eran diferentes perspectivas de dichos anillos. Debido a los 27 grados de inclinación del eje de rotación del planeta con respecto al plano de su órbita, los anillos parecen inclinarse hacia la Tierra y alejarse de ella con el ciclo de 29 años que tarda Saturno en completar su órbita alrededor del Sol, lo cual da a la humanidad una visión en continuo cambio de los anillos.

En el siglo XX, tres sondas, la Pioneer 11 y las Voyager 1 y 2, pasaron junto al planeta y empezaron a revelar su esplendor, pero la misión definitiva que hizo de Saturno un mundo totalmente por conocer fue la Cassini-Huygens. Este satélite logró tomar una de las primeras fotografías más lejanas con respecto a la Tierra, incluso, señalándola con una flecha para poder identificarla. Esta nave despegó el 15 de octubre de 1997.

Anillos de Saturno | Foto: NASA

Su lejanía impuso una trayectoria compleja que comenzó acercándola hasta Venus en dos ocasiones y luego a la Tierra para recibir su tercer empujón. Contando ya con suficiente energía, se encaminó hacia Júpiter y después el gran salto hasta Saturno. El 1° de julio de 2004 detuvo su trayectoria y comenzó la exploración.

El 14 de enero del año 2005 la sonda Huygens se separó de Cassini para posarse en la superficie de Titán, el principal satélite de Saturno. Quedó solo la Cassini.

Esta, en ese mismo año, se acercó a Júpiter para retratar cómo sus anillos, formados de roca y hielo, comprenden un sistema dinámico que funcionaba, en ocasiones, como un joven sistema solar.

Posteriormente, en el año 2014, se planteó la posible observación de una pequeña luna recién formada a partir del material de los anillos que comenzaba a alejarse para ocupar su nuevo puesto de satélite en el sistema saturnino.

Los vuelos de Cassini sobre Encélado, otra de las lunas, descubrió chorros de vapor de agua desde un gran océano subterráneo. Por otra parte, en Titán, confirmó la presencia de ríos y lagos de metano que se alimentaban de lluvias del mismo elemento. 

Sin embargo, una de las misiones más ambiciosas de la historia de la exploración espacial pasaría por un momento delicado luego de tres décadas de descubrimientos. La Cassini impactaría contra las partículas de los anillos que había ido a estudiar, los de Saturno, a través de un suicidio controlado.

Los responsables de la misión decidieron que la nave se dejara atrapar por la atracción del planeta para evitar que no contaminara la superficie de Titán, dos de las lunas de Saturno, en las que se cree hay condiciones para la vida.

Foto: NASA

Para ello, se estrelló contra la atmósfera de Saturno el 15 de septiembre de 2017. En ese plazo final, el artefacto siguió recogiendo información sobre capas inexploradas. Fue la conclusión de una investigación que, en palabras del físico venezolano, abrió un nuevo camino por la cantidad de información que todavía no ha sido analizada sobre los anillos de Saturno.

Él decidió que su tesis para aplicar a una beca de la NASA se trataría sobre ello. Lo hizo en su segundo intento, luego de que hace un año este mismo proyecto no fuera tomado en cuenta para su aprobación. Sega Neuman explicó para El Diario que su interés por estudiar a este planeta inició porque los anillos de Saturno es un área fértil sobre el movimiento y la dinámica de cómo interactúan sus lunas. 

“Actualmente existe demasiada información y fotografías dentro del planeta que no han sido explicadas desde que finalizó la misión de Cassini. En parte, mi propuesta fue decirle a la NASA que, debido a que no hay muchas personas trabajando en esto, eso es lo que yo quiero hacer”, dijo. 

Neuman menciona que son muy limitados los grupos de astronomía y física enfocados en estudiar a Saturno. Dice que solo tres organizaciones se encuentran actualmente dedicadas a esta investigación en Estados Unidos, donde reside. Además de otra situada en Francia y una última, casi extinta, debido a la falta de presupuesto, en Brasil.

Saturno y el origen de los planetas

A pesar de que la sonda Cassini fue jubilada pronto, Neuman considera que habrá que volver a allí con nuevos aparatos e ideas para explicar cómo se forman las lunas de Saturno y los discos protoplanetarios. 

Los científicos consideran que las principales lunas se formaron cuando lo hicieron los planetas, hace unos 4.500 millones de años. Sin embargo, algunas de las pequeñas lunas de Saturno son demasiado jóvenes (menos de 10.000.000 de años) para que sea su caso.

Una posibilidad es que las lunas se formaran en el borde de los anillos de Saturno, donde se acumulan agregados de partículas de hielo junto a restos rocosos y de polvo. Pero, hasta ahora, las investigaciones han sido insuficiente y ha hecho imposible modelar cómo podría haber ocurrido este proceso. 

“La dinámica de los anillos se parece mucho a la de los discos que rodean las estrellas y de ese proceso no lo conocemos muy bien. ¿Cómo se formó la Tierra? tenemos una idea, pero no sabemos concretamente cómo ocurrió. Por eso, en los anillos de Saturno podemos investigar cómo se forman las lunas. Eso nos abriría un panorama sobre el origen del sistema solar”, sostuvo el joven oriundo de Maracaibo, estado Zulia.

Los anillos, las joyas de Saturno 

Para llevar a cabo una teoría, Neuman afirmó que, a partir de las fotografías recabadas por la NASA sobre los anillos de Saturno, existe una data con la cual él trabajará para basar su teoría y su investigación.

“Una de las pruebas que se han realizado para saber cómo se forman las lunas es enviar pequeñas muestras de hielo o de carbón, debido a que los anillos están hechos de este material, con la intención de que éstas se peguen con la ayuda de la gravedad. Lo que sabemos es que existe un límite y algo tiene que pasar para lograr esto. Es decir, una vez que se logre unir las piedras podemos comenzar a hablar sobre cómo esto hace que se forme una luna. Sin embargo, hay un punto intermedio que desconocemos hasta ahora y que no se encuentra resuelto”, añadió.

Foto: Sega Neuman

Explica la NASA que las pequeñas lunas de Saturno perturban de manera sistemática estos fragmentos que componen los anillos causando estas ondas de densidad. El astrofísico venezolano señala que es como si las lunas y Saturno jugasen a hacer un pulso (gravitacional). El resultado son esas bandas que se observan, y a medida que las ondas se alejan de Saturno su longitud de onda desciende y las bandas se estrujan entre sí. 

La beca que recibió Daniel también comprende una investigación durante tres años donde se realiza un seguimiento anual de sus avances con respecto a las teorías que plantea sobre los anillos de Saturno. El venezolano indicó que su objetivo al finalizar el 2020 es explicar el fenómeno de cómo los anillos se ondulan simulando olas del mar. Para ello, puntualiza, que se enfocará en crear una nueva teoría que explique las ondulaciones que se materializan dentro de los anillos y su interacción con sus lunas. “Quizás estas ondas hacen que se formen las lunas y quizás, los planetas. Sería el eslabón perdido de todo ese proceso”, agregó.

En el futuro, a este científico zuliano le gustaría unir dos disciplinas: la física, que incluye la astrofísica, y la filosofía para dedicarse a la docencia. También destacó que la situación de Venezuela a nivel de investigación es “complicada” debido a la migración de profesores, por ello, le gustaría ser parte de la generación de relevo en la rama de la ciencia venezolana.

Neuman actualmente forma parte de un grupo liderado por un equipo de la Universida de Los Andes (ULA) y Reina Camacho Toro, llamado Cevale2ve.

Esta iniciativa está conformada por estudiantes graduados en Venezuela, que actualmente cursan estudios de posgrado en el exterior y quieran dictan cursos en línea para poder apoyar con la docencia, sobre todo, en el interior del país.

“Es muy difícil para muchos estudiantes tener las oportunidades que alguna vez tuvimos nosotros, pero también es muy difícil para los profesores poder dar clases en la situación en la que se encuentra Venezuela actualmente. A mi me gustaría volver a la ULA y poder compartir todo lo que he aprendido hasta ahora, pero también evalúo estar en un país vecino para poder apoyar a los estudiantes que se encuentren interesados en esta rama”, concluyó. 

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