• Fernando Godo, vocero de la campaña presidencial de Ted Cruz en el año 2016, aseguró para El Diario que dentro del Grand Old Party hay un grupo minoritario que se ha opuesto al actual presidente por intereses futuros. No obstante, calcula que la mayoría de los republicanos apoyan la teoría -hasta ahora infundada- de la estafa electoral. Imagen principal: Brendan Smialowski/AFP via Getty Images

La declaración de fraude electoral que hizo el pasado 4 de noviembre el presidente Donald Trump movió los cimientos del Partido Republicano. Luego de sus reiteradas denuncias sin pruebas de que los demócratas amañaron la elección, salieron a flote las distintas estrategias dentro del Grand Old Party (GOP). Algunas de ellas apuntan maneras de deseos presidenciables en 2024: o mantenerse cercano a Trump, o empezar a marcar distancia luego de una derrota que parece ya inevitable.

La batalla política, mediática y judicial, sin embargo, parece librarla cada vez más solo, o al menos no con la contundencia que le gustaría. Incluso en su defensa han tenido que salir sus hijos, Eric y Donald Jr., para alentar a los líderes republicanos para que pidan paralizar e invalidar el recuento de votos, algo que de momento parece complicado.

“¡¿Dónde está el Partido Republicano?! Nuestros votantes nunca lo olvidarán …”, tuiteó Eric Trump antes de cruzar la línea roja y asegurar que era la “guerra total” contra el sistema. “La falta total de acción de prácticamente todos los ‘aspirantes del Partido Republicano de 2024’ es bastante sorprendente”, se quejó Donald. Algo similar dijo el abogado personal del presidente, el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, y avala Fernando Godo, integrante del Partido Republicano y vocero de la campaña de Ted Cruz en 2016.

“Hay un grupo minoritario dentro del Partido Republicano que se ha opuesto abiertamente a Trump. En este momento, en mi opinión, hay que apoyar al presidente Trump porque él es quien está defendiendo la concepción de la libertad. Hay políticos republicanos que son unos cobardes y no están en el lado donde tienen que estar, o son oportunistas y en un futuro no quieren perder sus cargos o elecciones, por temor a la opinión popular. Los que no están apoyando al presidente, ignorantes no son”, dijo Godo en entrevista para El Diario.

Foto: REUTERS/Kevin Lamarque

Entre los “aspirantes” a los cuales hizo referencia Eric está, quizás, el senador de Florida Marco Rubio. El exprecandidato presidencial republicano y uno de los asesores cercanos de la Administración Trump, hizo unas declaraciones sin tocar los extremos: “La fe en nuestra elección es tan importante como el resultado. Preservarlo requiere no permitir que los medios de comunicación o un candidato decidan el resultado. Cuenten de forma transparente cada voto emitido legalmente y permitan que los tribunales decidan las denuncias de irregularidades o fraude basándose en pruebas”.

En la misma línea estuvo Mitch McConell, líder de la mayoría republicana en el Senado, quien expresó que cada boleta “presentada ilegalmente no debe contarse”, pero que “la decisión de los estados sobre cómo llevar a cabo la elección no es asunto del gobierno federal”. 

¿Los medios sueltan la mano?

Aunque las declaraciones no suponen una clara condena a las denuncias de Trump, la lista de quienes han virado el discurso hacia un punto más neutro es mucho más larga. Chris Christie, asesor de Trump y exgobernador de Nueva Jersey, consideró que «no hay base» para pedir que se detenga el conteo de votos por correo.

El excandidato presidencial y actual senador Mitt Romney, un crítico frecuente de la Administración, escribió en Twitter que el mandatario “se equivocó al decir que las elecciones fueron manipuladas, corruptas o robadas” y que hacerlo “daña la causa de la libertad aquí y en todo el mundo, debilita las instituciones que yacen en los cimientos de la República y encienden temerariamente pasiones destructivas y peligrosas”.

El senador republicano Pat Toomey, de Pensilvania, un estado que podría enviar a Joe Biden a la Casa Blanca, pero donde Trump ha afirmado sin fundamento que hubo fraude, dijo: “Las acusaciones del presidente de fraude y robo a gran escala de las elecciones son simplemente no corroboradas”.

Los principales aliados mediáticos del presidente también parecen haberle soltado la mano al presidente en sus aspiraciones de deslegitimar los resultados de las elecciones.  “Nosotros no hemos visto ninguna prueba que demuestre que haya habido fraude”, dijeron los presentadores Fox News, uno de los medios reconocidos de favorecer a los republicanos, inmediatamente después de la rueda de prensa de Trump desde la Casa Blanca. Además, la jugada del canal de darle la victoria a Biden en Arizona cuando todavía no ha terminado el escrutinio, ocasionó una reprimenda pública de la Administración.

A la crítica de Fox News se sumó también el New York Post, prensa que antes de la elección había manifestado su apoyo público a la candidatura de Trump y que publicó el dudoso reportaje sobre Hunter Biden, hijo del candidato demócrata. “El abatido Trump hace afirmaciones infundadas de fraude electoral en un discurso en la Casa Blanca”, titularon en una nota de su página web.

No obstante, ambos brazos mediáticos de los republicanos han optado por difundir las supuestas irregularidades en el sistema de votación de varios estados.

Apoyo firme

El llamado de atención de Eric y de Donald Jr tuvo efecto. Luego de sus reclamos de falta de apoyo a su padre, los principales líderes más importantes del GOP endurecieron su mensaje a favor de Trump. Algunos, como Ted Cruz, Lindsey Graham o Nikki Haley, se han sumado de forma explícita a la teoría del fraude.

“Puedo decirles que el presidente está enojado y yo estoy enojado, y los votantes deberían estar enojados”, dijo Cruz en Fox News, y añadió en Twitter: “Cuando infringes la ley, ignoras las órdenes judiciales, cuentas las papeletas en secreto y amenaza con robar la presidencia, no es «asunto de la Autoridad Pensilvania». Es asunto de Estados Unidos y tenemos derecho a esperar que los votos se cuentan (1) de manera justa, (2) con transparencia y (3) NO en secreto”. Graham fue menos iracundo: “Estoy aquí esta noche para apoyar al presidente Trump como él me apoyó a mí”, dijo.

Lo mismo sucedió con Nikki Haley, exembajadora ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de la administración Trump, y una de las favoritas a ser candidata en 2024. Haley, quien se había mantenido en silencio hasta el tuit de los hijos del presidente, escribió: “Todos debemos a @realDonaldTrump por su liderazgo en las victorias conservadoras del Senado, la Cámara y las legislaturas estatales. Él y el pueblo estadounidense merecen transparencia y equidad a medida que se cuentan los votos. Debe cumplirse la ley. Tenemos que mantener la fe en que prevalecerá la verdad”. 

La razón del apoyo, sin embargo, también podría tener motivaciones electorales detrás. Aun perdiendo, Trump sería el segundo candidato presidencial más votado de la historia, solo por detrás de su eventual vencedor, Joe Biden. Un resultado que demuestra, una vez más, su habilidad para congregar a la derecha norteamericana, al antiestablishment, y a republicanos desencantados.

Foto: Armando L. Sanchez / Chicago Tribune.

“El votante conservador, que se siente republicano, apoya al presidente Trump. En la época de los Bush, hubo una serie de votantes republicanos que se fueron del partido, que se hicieron independientes no porque fueran demócratas, sino porque estaban descontentos con el Partido Republicano. Cuando llegó Trump a la Casa Blanca, todo ese tipo de personas empezó a regresar”, aseguró Godo, el exvocero de Cruz. Entre ellos, él. Su discurso está alineado con el del mandatario, aun cuando no son pruebas fehacientes.

Por eso, Godo no ve posible que el GOP se siga distanciando del magnate. “Yo no creo que sea así, porque el GOP, que es el establishment, es un organismo muy poderoso que se ha apartado de lo que quiere la gente, de lo que quiere el pueblo norteamericano. Se ha apartado de eso para entrar en una especie de contubernio político, que es el control del Estado sobre las personas, y en eso están aliados con los demócratas”.

En cualquier caso, el cisma republicano deja en evidencia lo que ya se presumía en 2016: el GOP, para bien o para mal, cambió para siempre gracias a Trump. 

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