• Esta temporada de la LVBP comenzó sin público en los estadios debido a las medidas de bioseguridad por la pandemia del covid-19

Diciembre era sinónimo de beisbol en Venezuela. Anteriormente, quienes acudían al Estadio Universitario de Caracas sentían una emoción especial cuando iniciaba el último mes del año. El ambiente de los espectadores disfrutando del juego, los niños y jóvenes que gritaban al unísono “un hit, un hit” esperando un batazo de su jugador favorito, y uno que otro fanático del equipo contrario ligando un ponche de su rival era parte de lo que se vivía. Pero este 2020 lo cambió todo debido al covid-19.

La pandemia hizo que el beisbol venezolano, a primera vista, pareciera otro deporte. El rugido del león retumba en las paredes de la tribuna principal, pero no le siguen aplausos ni gritos eufóricos en apoyo al equipo local. 

En el primer juego de la temporada pasada asistieron 3.374 personas y aunque el contexto era diferente al actual, nadie imaginó que este año ese registro sería de cero. 25.690 es la capacidad máxima de espectadores que puede albergar el parque capitalino, pero esas butacas permanecerán vacías durante esta temporada, al menos hasta los momentos.

Una vez que caminas por la Plaza de Los Estadios, que conecta al Estadio Olímpico de la UCV y el Estadio Universitario, se puede notar que algo cambió. La plaza, que normalmente está repleta de vendedores de cervezas, hamburguesas y souvenirs de los equipos, junto con revendedores y fanáticos que comienzan a llegar desde temprano, se encuentra sola. En ella solo se observa a un grupo de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) descansando.

Cuando la tarde caraqueña comenzó a caer, la Cruz del Ávila se iluminó al tiempo que las imponentes montañas fueron quedando bajo la sombra de la noche. Los peloteros de los Leones del Caracas y de Caribes de Anzoátegui salieron al terreno de juego. Se disputaba el cuarto desafío de esta temporada y el segundo como local para los melenudos.

En esta temporada los equipos deben ajustarse al poco tiempo de preparación y sin contar con el apoyo de los fanáticos.

El umpire dio la voz de playball y comenzó el juego de pelota sin espectadores. Solo se escuchaban los gritos de los jugadores en las bancas para desconcentrar al lanzador rival. El sonido del bate con el contacto con la pelota resuena con eco en cada rincón de la “selva de concreto”. Aunque si hay algo que se disfruta de este silencio es cuando se rompe el mismo con un buen batazo.

Un duelo de pitcheo sin testigos

Los primeros cuatro episodios del encuentro fueron un abrir y cerrar de ojos. Una pincelada defensiva de Eduard Pinto, jardinero central de Caracas, cerró la parte alta del quinto capítulo que elevaría los decibeles de cualquier recinto, pero esta vez solo se resumió a gritos desde el dugout.

Foto: Reinaldo Oliveros

Un duelo de pitcheo se registró esta vez entre ambas novenas. Por el lado caraqueño, Aliangel Frank López, mientras que por Caribes se encontraba Andrés Machado. Ninguno mostraba equivocación en sus lanzamientos y dieron un espectáculo de buen comando. Además, contaron con una excelente defensiva.

El empate a cero carreras se mantuvo hasta el cierre del octavo capítulo. El frío de El Ávila invadió la tribuna ante la falta de calor del público. Bases llenas, un out y el cuarto bate llegó al home para tomar turno. Una imagen que en la mente se reproduce junto a fanáticos de pie gritando y silbando ante cada pitcheo. 

Esta vez fue como un duelo del lejano oeste. Solo el pitcher y bateador eran protagonistas, y al final resultó ganador el de los Leones. El lanzador de Caribes de Anzoátegui, José Ascanio, golpeó a Alexander Palma y la primera y única carrera del juego entró de “caballito”. 

La divisa aborígen no se fue sin luchar en cada uno de sus turnos del último capítulo. El noveno, primer y segundo bate del lineup tomaron su última oportunidad al bate. Andruw Monasterio conectó un sencillo para avivar las esperanzas de que Caribes se mantuviera invicto en la campaña. Luego avanzó a segunda con un sacrificio de Rafael Ortega, y con un hit podían empatar el marcador, justo cuando se acercaban las tres horas de juego.

Niuman Romero falló con rolling al primera base, por lo que el turno decisivo quedó en manos del grandeliga Willians Astudillo. El juego terminó de una manera inusual, cónsono con el resto del escenario. Astudillo se ponchó tras los pitcheos de Luis Amaya, siendo este ponche el número 16 en la carrera del toletero en la LVBP; tras cinco temporadas en las que ha sido catalogado como uno de los bateadores más difíciles de abanicar.

Los Leones del Caracas derrotaron 1-0 a Caribes de Anzoátegui en el marco del inicio de la pelota sin fanáticos y a una realidad en el ámbito deportivo que no escapa del peligro y los riesgos durante la pandemia.

Foto: Reinaldo Oliveros

Y así como el Coliseo de Roma quedó siglos después de que los gladiadores lucharan en las arenas, el diamante del Estadio Universitario también reposa tranquilo e inerte. A la espera de que nuevamente los jugadores se enfrenten.

Desde marzo, cuando inició la pandemia, se puso en tela de juicio si se realizaría la temporada o no. Sobre todo debido al sinfín de problemas logísticos y la crisis de los servicios en el país. A pesar de los inconvenientes, los ocho equipos han saltado al terreno para jugar y entretener a los millones de venezolanos que observan el beisbol por televisión. Con la esperanza de que pronto, bajo los estrictos controles de seguridad, el fanático pueda nuevamente ingresar a aquel lugar que forma parte intrínseca de la pelota y de la cultura del país.

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