• El director Ignacio Castillo Cottin plasmó la historia de una familia que endulza a Caracas, sin dejar por fuera el amargo lado de la crisis venezolana. Foto: Cortesía

Mientras las cámaras del equipo de Pa’ los panas Producciones se inmiscuían en una de las pastelerías más emblemáticas de Caracas, los reposteros y vendedores continuaron con el fuerte y acelerado ritmo de trabajo al que están acostumbrados. 

La productora de Ignacio Castillo Cottin navegó en las profundidades de La Danubio, un negocio icónico de Caracas que por 50 años ha sido dirigido por la familia Kerese. Actualmente, los tres hermanos e hijos del fundador, Pal Kerese, manejan la pastelería desde distintas áreas. 

Castillo Cottin fue testigo durante el rodaje de cómo la familia y la tradición han hecho de los postres, cachitos, panes de jamón y cafés de esta pastelería una referencia de Caracas y de toda Venezuela. 

Un reto cinematográfico

Las películas de ficción han sido la forma en la que Ignacio Castillo Cottin comparte las historias que quiere contar. Sin embargo, con La Danubio aceptó el reto de dirigir un documental. La razón es que los personajes que frecuentan la pastelería fueron su inspiración y no quiso perder su esencia durante el rodaje. 

Yo soy consumidor desde hace muchos años y sentí que allí había una historia por la manera en que los hermanos Kerese se desenvuelven en la pastelería”, contó Castillo Cottin en exclusiva para El Diario.

Pese a que la curiosidad ya estaba presente, el director de El Inca (2016) no estaba tan convencido inicialmente de que el relato de los Kerese funcionara para la pantalla grande. 

Foto: Cortesía

Durante varias semanas Castillo Cottin abordó a los hermanos con entrevistas, pero sin cámara, hasta estar seguro de que ese era el camino que quería tomar. Cuando finalmente estaba convencido fue el momento de persuadir a la familia Kerese. 

“Al principio ellos no entendían mucho lo que quería hacer ni por qué lo iba a hacer y una de las cosas que me pidieron fue que no interrumpiera el trabajo en la pastelería. Lógicamente no tenía intención de hacerlo porque no quería cambiar la dinámica ni romper con esa espontaneidad del lugar”, detalló el director. 

Muchas historias, un solo lugar

La trama de La Danubio es un tejido de las historias personales de sus dueños, trabajadores y clientes. Entre todas esas voces cuentan cómo lo cotidiano en esta pastelería se vuelve extraordinario. 

Las entrevistas previas y dos meses de preproducción le dieron la orientación a Castillo para escoger a los narradores secundarios que aseguran que La Danubio es parte de sus vidas.

El periodista Luis Carlos Díaz, el historiador Rafael Arraiz Lucca, el chef Victor Moreno y el cineasta y comediante Henrique Lazo son algunos de los personajes que a partir de sus experiencias le dan forma al relato de Castillo Cottin. 

Mientras que los hermanos Andrés, Alejandro y Pablo Karese son los encargados de contar a profundidad los detalles de funcionamiento de una empresa con 50 años de trayectoria. 

Evelia, viuda de Pal Kerese, también hace su aparición estelar en la pieza. Durante el documental varias de las declaraciones aseguran que la presencia de esta mujer es la clave del éxito perdurable de la pastelería. 

Si yo no estoy el negocio va bien, pero cuando estoy va mejor”, afirma sin la menor modestia la señora Evelia en el documental.
Foto: Cortesía

En la historia de La Danubio no todo es dulce. Una tragedia familiar y una crisis social que no se puede ocultar ofrecen ese sabor amargo de realidad que hace más auténtico el documental. 

Navidad envuelta en pan de jamón

Una de las certezas que siempre tuvo Castillo Cottin con respecto al documental es que lo estrenaría en el mes de diciembre. Aunque la pandemia por covid-19 y el grave daño que le hizo a la industria cinematográfica le hicieron creer que tendría que esperar hasta el año 2021 para que La Danubio viera la luz. 

La plataforma del Trasnocho Cultural web fue la oportunidad de revelar ante el público este documental. Las cuentas dieron perfectamente para que además el filme estuviera disponible el 2 de diciembre, es decir el 02/12, que comparte significado con el código telefónico de la ciudad de Caracas. 

La insistencia por el estreno cercano a la Navidad no es casual, nada de lo anterior lo es. Durante el último mes del año entra en escena el tradicional pan de jamón de la pastelería, que es referencia en toda Caracas. 

La demanda por este componente del plato navideño venezolano es tan grande que todos y cada uno de los trabajadores de La Danubio hace pan de jamón, o al menos eso aseguran los hermanos Kerese durante el documental. 

Un resultado inesperado 

Castillo Cottin admite ser controlador en la creación de sus películas. De hecho, cuando trabaja ficción, intenta improvisar lo menos posible y seguir el guion al pie de la letra. 

Aunque el documental fue planificado, el director siempre estuvo sujeto a lo que ocurriera o no al momento de conversar con los protagonistas. 

Con ánimo de retomar ese control, Castillo deja su huella con tomas y planos detalle de galletas, chispas y mangas pasteleras que vuelan y se deslizan al mejor estilo del Lago de los Cisnes o, para ajustarse más a la época navideña, del Cascanueces. 

Foto: Cortesía

Otra muestra de que aquello que planificó tomó su propio rumbo es que la pieza transmite mensajes que él no esperaba. 

Yo quería hacer un documental divertido con personajes que entretuvieran al público, pero se convirtió en esta historia llena de mensajes sobre la realidad del país y los valores familiares. Esto sucedió porque a fin de cuentas es una muestra de lo que sucede en Venezuela desde una historia particular”, confesó el director.

Aunque el resultado del documental fue inesperado no deja de ser muy dulce, con un ligero sabor a pan de jamón y  muestra la importancia de quienes, como la familia Kerese, siguen apostando por la tradición y el comercio en Venezuela con propuestas para todos los gustos. 

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