• El eurodiputado español por el partido Ciudadanos aseguró en entrevista exclusiva para El Diario que la continuidad de la Asamblea Nacional debe ser entendida en torno al “espíritu” de las leyes que garantizan el orden democrático

Jordi Cañas entiende los tiempos y los pasos de la política venezolana. Es una rara avis que, lejos de lo que se pueda llegar a pensar de una autoridad foránea, rebate con argumentos de la casa. Es su discurso acaso una guía de lo que se pudiera esperar en las próximas semanas: la Unión Europea (UE), dice, debe reconocer la continuidad del Parlamento electo en 2015 y a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. En donde algunos vieron un primer paso en falso con el comunicado que señaló al Legislativo como “Asamblea Nacional saliente”, el eurodiputado español advierte aspectos positivos. Aunque reconoce el carácter ambiguo del mismo, considera que puede cambiar cuando los 27 países miembros de la UE lleguen a un acuerdo mayoritario.

El eurodiputado calma las aguas: resalta lo favorable, señala errores más no culpables y tumba mitos. Disecciona el comunicado hilando fino. Lo primero que encuentra es el rechazo a la convocatoria y resultados de las elecciones parlamentarias convocadas por el régimen dictatorial —así le llama constantemente en entrevista para El Diario— de Nicolás Maduro. Luego rescata el reconocimiento al papel de la oposición y de la Asamblea Nacional (AN) “como interlocutores claros” para buscar una solución democrática al conflicto venezolano. Lo que sigue después, aunque suene a quimera, lo cree necesario:

Hay un reclamo, una petición de unidad a las fuerzas políticas venezolanas en la oposición al régimen dictatorial de Maduro (…) Se está llamando a apartar las diferencias para intentar buscar soluciones conjuntas. Yo creo que ese es un buen mensaje”, dijo el representante del partido Ciudadanos.

También rescata los avisos al régimen chavista. Mensaje directo a quienes, como ya lo han sugerido jerarcas como Jorge Rodríguez o Diosdado Cabello, persigan a los diputados electos en 2015 y otros líderes opositores. “Vamos a estar muy vigilantes para evitar que haya ningún tipo de violencia o de actuaciones policiales, parapoliciales, judiciales ilegítimas”. Contra quien sea, pero especialmente si es contra Guaidó. “Todos sabemos”, dice convencido, “que detrás de esa convocatoria ilegítima había una voluntad no solo de blanqueo del régimen, sino de dar carta blanca a la persecución, ahondar y profundizar la persecución política”.

A partir de allí, admite que no hubo un apoyo explícito a la continuidad de la AN. Explica que la ambigüedad en este sentido se mantendrá hasta las próximas semanas, cuando la mayoría de los Estados miembros de la UE fijen posición al respecto —Italia y Chipre previsiblemente se mantengan al margen como hasta ahora—. Para ello dice que Ciudadanos trabajará en las próximas semanas, cuando se instale el primer pleno del Parlamento Europeo en 2021.

Pero además subraya una frase que pasó desapercibida. Es, para él, un elemento clave: la posibilidad de tomar “medidas políticas adicionales”.

“Entonces yo hago una lectura más positiva que negativa del comunicado. Deja muy clara la posición de la Unión Europea sin hacer algo que a día de hoy probablemente no pueda hacer el Alto Comisionado unilateralmente, que es fijar una posición que tienen que asumir los Estados miembros. Yo creo que el Parlamento Europeo tiene un rol importante, que es presionar a los Estados para que haya un reconocimiento mayoritario y finalmente el Alto Comisionado, o la Unión Europea en su conjunto, puedan reconocer la extensión del mandato de la Asamblea Nacional de Venezuela”, concluyó Cañas.

Espíritu de las leyes

Cuando se le pregunta sobre temas de legalidad en la continuidad de la Asamblea Nacional, Cañas es pragmático. “Un órgano democrático cuando no se puede renovar, generalmente prorroga su mandato”, dice. No ahonda en la Comisión Delegada, método que usó el Parlamento para prolongar sus funciones y del que constitucionalistas han rebatido sus fundamentos jurídicos. Acepta la legalidad, pero apela al “espíritu” de las leyes. Y aunque no lo reconoce —defiende que se apega a los procesos constitucionales—, tiene la decisión un trasfondo político.

Su defensa de la continuidad de la AN coincide con la que hizo el Parlamento venezolano electo en 2015. Va haciendo preguntas hasta llegar al punto. “¿Ha sido posible celebrar unas elecciones democráticas que permitan la renovación de la Asamblea?”, se responde: “no”. “¿Ha habido unas elecciones presidenciales que permitan nombrar a un presidente?”, la respuesta es la misma: “no”.

Foto: Cortesía

“¿Entonces qué hacemos?”, la respuesta la va dando por partes. “Pues habrá que hacer una lectura no forzada, pero habrá que hacer una lectura de cuál es el espíritu de las leyes”. Y ese espíritu fundamental de la democracia, dice, es la continuidad. Que la misma terminará hasta que se realicen elecciones democráticas. Que la fórmula para hacerlo se revisa luego, manteniendo lecturas legales, pero que se debe garantizar el orden constitucional. Que los demócratas no deben permitir que la única institución democrática no pueda ser renovada porque un “régimen ilegítimo voluntariamente lo ha impedido”.

Se justifica también con la pandemia.

“Las leyes y las constituciones son interpretables siempre. Yo he escuchado voces a favor de la constitucionalidad de la medida y voces en contra. Pero yo explico muchas veces cuando se ponen en duda —es una cuestión evidentemente jurídica, es cierto—, que también tenemos que tener en cuenta que vivimos en un contexto no solo político sino sanitario que ha permitido tomar decisiones que están al límite de las interpretaciones. Por ejemplo, la libertad de derechos fundamentales. Y todas esas las hemos aceptado porque en una situación como la pandemia, todos hemos entendido que interpretaciones que podrían verse como forzadas, se pueden aceptar porque es un momento excepcional”, adujo el eurodiputado liberal.

Más acciones

Cañas defiende la postura que hasta ahora ha mantenido la Unión Europea con respecto a Venezuela. Hace frente a las críticas de una postura tibia, poco propositiva de la comunidad, que se quede solo en un posicionamiento a favor de la democracia. Y si así fuera, dice, tampoco lo cree negativo.

Hay muchísimos países con situaciones de problemas democráticos que no han recibido ni una décima de la parte de la atención que ha merecido la situación en Venezuela en el Parlamento Europeo y sus instituciones. Venezuela es una prioridad para el Parlamento Europeo y va a seguir siéndolo. Para mí es una buena noticia aunar posiciones de los distintos Estados. Son 27 países, con realidades y relaciones muy diferentes, y hay 25 de ellos que han mantenido una posición unánime”, dijo.

Incluso en las sanciones, punto álgido que genera inconformidades, avala la postura de la UE. Entiende que deben ser a jerarcas del régimen, que no afecten a la población. Apunta, eso sí, que deben seguir endureciéndose y ampliándose. Llevará tiempo; no cree en las soluciones mágicas. Pero además de público, cree también que deben hacerse trabajos privados con resultados concretos. La negociación, dice, debe ser un proceso continuo, pero no “ingenuo”.

“Hay una parte del régimen que hay que decirles ‘si contribuís a reconducir esta situación, vais a poder tener una salida democrática’, que es una conversión a un partido político que respete la ley y que pueda tener allí una garantía. Pero eso con un señor que esté acusado de crímenes de lesa humanidad va a ser muy difícil, porque no va a poder, porque cuando vuelva la democracia a Venezuela no puede haber unas amnistías a personas que han asesinado, violado, torturado”, opinó.

A juicio de Cañas, el final del régimen chavista dependerá de que altas esferas dentro de él comprendan que es “mejor posicionarse ahora en pro de una salida democrática y no blindarse en el búnker de Maduro”. Para la otra parte, los más cercanos a Maduro, cree que solo hay una alternativa en extinción: irse a Cuba.

Insistir con el apoyo

Cañas observa errores en el gobierno interino de Juan Guaidó. Nada que no sea justificable por la situación, aclara. Pero, según el eurodiputado, el respaldo no se trata de una estrategia sino de legalidad. Por ello el apoyo a Guaidó no es, sin embargo, exclusivo hacia su liderazgo. Como lo respaldan, puede ser cualquier otro líder opositor al régimen de Maduro. “Es la persona que la Asamblea Nacional ha elegido. Si mañana el Parlamento elige a otro presidente, pues tendrá el mismo apoyo. No es una estrategia, era un hecho, porque había un vacío de legalidad”, considera.

Los fallos que enumera suenan más bien a imposibilidades conocidas. De convencer: “Probablemente no ha entendido que el régimen ha construido su poder comprando a afectos, especialmente a las fuerzas armadas. De fuerza: “Y que los regímenes dictatoriales sacarlos es muy complicado. Las dictaduras cuando se consolidan, es muy difícil echarlas”. De apoyos: “Creo que se dejó llevar porque iba a haber un movimiento en la calle que iba a ser una especie de ola”. Y de tiempo: “Lo suyo debió ser un trabajo de más largo plazo, tejer unas alianzas mucho más sólidas con la oposición”.

De todas maneras, advierte que se debe entender la dificultad del rol de Guaidó. Así como fallos, también ve avances. “El régimen está muy acosado. Parece muy fuerte, pero es perfectamente débil. Hay que perseverar en las estrategias, porque no hay ninguna alternativa”.

La amenaza de Zapatero y Podemos

De vuelta a su país, España, Cañas ve menos certezas que en el panorama europeo. A su entender, allí hay “dos almas” que amenazan el reconocimiento de la continuidad de la AN y de Guaidó como presidente interino. La primera la define como el alma “criptochavista”, que es Podemos, partido que forma parte del gobierno español. “Ha sido una formación política financiada y que se ha creado prácticamente en el nido del chavismo, que en el Parlamento Europeo defienden a Maduro”. La segunda, la “tibieza” del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

No obstante, opta por confiar en el gobierno español. Su partido, Ciudadanos, trabaja para ello. “Nosotros estamos haciendo un trabajo político internamente en España, pero también desde el Parlamento Europeo, para que el gobierno español no tenga la tentación de ya no reconocer a la Asamblea Nacional y a Juan Guaidó, sino de incluso llegar a presionar a otros de los miembros de la Unión Europea para que le sigan el juego”, explicó.

Foto: Reuters

Sobre el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero no escatima en señalamientos. Cree que su participación en el proceso es dañina y su cercanía con el presidente del gobierno Pedro Sánchez, un peligro.

“Como español lamento muchísimo su posición, su apoyo a una dictadura acusada de crímenes de lesa humanidad. Espero que nadie haga caso a sus peticiones, entre otras cosas porque fue uno de los peores presidentes de España y la realidad demostró que solo acertaba cuando se contradecía”, concluyó Jordi Cañas.

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