• Carlos Revette, alias “El Coqui”, encabeza la banda delictiva que controla la Cota 905 y que ahora planea ampliar su control a La Vega. En El Diario conversamos con el criminólogo Luis Izquiel sobre las implicaciones. Foto: Vero Supertramp

En Caracas, la banda de Carlos Revette, conocido como “El Coqui”, se ha apoderado del control territorial de la Cota 905, una zona popular al oeste de la capital a la que las fuerzas de seguridad no ingresan y donde los ciudadanos viven con temor. Bajo el liderazgo de Revette, y con el apoyo de sus dos hombres al mando, conocidos como “El Garbis” y “El Vampi”, cimentó su poder en la Cota. Ahora, su interés se centra en la expansión del control territorial a otras zonas aledañas como La Vega. 

Este 28 de enero funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) realizaron un procedimiento en la barriada por alteración al orden público y luego fueron emboscados por miembros de la banda de El Coqui. La emboscada generó un enfrentamiento entre los uniformados y los antisociales. Así lo informó el periodista Román Camacho.

El cuerpo policial movilizó vehículos blindados para rescatar a los funcionarios que se encontraban dentro de la Cota 905. Un policía resultó herido, pero se encuentra estable.

Estos tiroteos ocurren con frecuencia en esta zona y sectores aledaños. Desde el 6 de enero de 2021 se registran enfrentamientos en la parroquia La Vega, cerca de la Cota 905. El primer tiroteo ocurrió en el sector 1° de Mayo, entre funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y antisociales; el segundo fue en el sector El Carmen. Los efectivos policiales intentan evitar la expansión de la peligrosa banda, sin embargo, los habitantes afirman que ya existe presencia de estos sujetos en la zona e incluso señalan que ya han empezado a instalar alcabalas ilegales en algunas calles. Este 8 de enero se registró un nuevo despliegue policial y posteriormente un enfrentamiento entre funcionarios y presuntos miembros de la banda. 

El objetivo de la banda de El Coqui es expandirse, lo que puede significar un aumento inminente de su control territorial e incremento de la criminalidad en la zona. Así lo alertó el abogado penalista y criminólogo Luis Izquiel para El Diario. 

Izquiel señala que esta expansión debe ser vista con preocupación debido a que La Vega es una zona de mayor extensión territorial que la Cota 905. Con mayor cantidad de habitantes, más actividad comercial e incluso una delegación del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). 

El especialista precisa que de ocurrir la expansión de este grupo criminal, se evidenciaría el nivel de indefensión de los venezolanos ante la inacción de los cuerpos de seguridad del Estado. Esto con respecto al control de la delincuencia en el país. 

Algunos de los enfrentamientos

El 10 de mayo de 2020 se registró un enfrentamiento entre funcionarios del Cicpc y sujetos armados en la entrada de la Cota 905 en El Paraíso.

El 29 de junio el Cicpc y funcionarios de la Brigada de Acciones Especiales se enfrentaron con sujetos armados en las adyacencias del Cementerio General del Sur.

El 25 de agosto ocurrió otro tiroteo entre la Policía de Caracas y miembros de la banda de El Coqui.

Aumento de la criminalidad

El interés de la banda de El Coqui en ampliar su dominio a La Vega se debe, de acuerdo con Izquiel, a que es una zona con mayor superficie, con más población y de mayor actividad comercial. Esto puede generar un incremento en los ingresos del grupo delictivo a través de las actividades ilícitas. 

El especialista señala que al aumentar los ingresos no solo incrementaría el poder de la banda, sino también su capacidad de comprar más armas. Además de pagarle a más miembros para que formen parte de este grupo delictivo.

Probablemente esto sí se pueda traducir en una mayor criminalidad para Caracas. Pero más allá de eso, si este señor (El Coqui) toma La Vega, los habitantes van a quedar a merced de este grupo delictivo”, explica Izquiel.
Foto cortesía

¿A qué se dedica la banda de El Coqui?

Este grupo delictivo es conocido por el dominio que ejerce sobre la Cota 905, en Caracas, un lugar que fue declarado por el régimen como “zona de paz” en agosto de 2017. Esto significa que no se realizan operativos policiales en esa zona. Sin embargo, se han registrado múltiples enfrentamientos en las adyacencias. Estos tiroteos constantes mantienen en zozobra a los habitantes de la Cota 905, y zonas aledañas como El Paraíso y La Vega. Todo aunado a las actividades ilícitas de la banda que afectan estos lugares.

Este grupo delictivo dirigido por Carlos Ravette se dedica a la ejecución de secuestros, tráfico de estupefacientes en la Cota 905, robo y desvalijamiento de vehículos, principalmente.

Izquiel afirma que esta organización cuenta con al menos 100 integrantes y posee un armamento que comprende granadas, fusiles y otros tipos de armas de alto calibre. 

Este grupo delictivo cuenta con una estructura jerárquica similar a las megabandas organizadas del país. Ravette, su líder, es uno de los hombres más buscados por la policía venezolana; también sus dos hombres de confianza: Garbis Ochoa Ruiz, “El Garbis”, y  Carlos Alfredo Calderón, “El Vampi”. Además, cuenta con un grupo de hombres llamados “gariteros”, quienes se ubican en los accesos a la Cota 905 y avisan quiénes entran o salen del sector. De esta manera los delincuentes garantizan el control de la zona.

Desventaja de los cuerpos de seguridad 

Luis Izquiel señala que existe una disparidad entre la capacidad de acción de las fuerzas de seguridad del Estado para enfrentar a la banda de El Coqui. Esto debido al armamento que posee el grupo delictivo y el control que tiene de la zona. Sin embargo, precisa que esta situación no ocurriría si existiera la “voluntad política” de parar el avance de la delincuencia organizada. 

Señala que el armamento que posee la banda no se compara con la cantidad de funcionarios que existen en el país, parque de armas y tecnología de la policía que pueden contribuir a frenar el avance de El Coqui.

Con cada detonación, el miedo se apodera de los habitantes de la Cota 905 y las zonas cercanas. Cuando inician los tiroteos, los habitantes buscan el lugar más seguro de su vivienda y aguardan allí hasta que pase la balacera. Las fachadas de casas y edificios marcadas con agujeros del tamaño de una bala reflejan una ciudad donde el miedo crece; al tiempo que avanza la delincuencia organizada.

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