• Siul Huerta viajó durante ocho días por carretera desde Venezuela hasta llegar al país austral

Siul Alberto Huerta salió desde su natal estado Zulia con un bolso lleno de esperanza e ilusiones. Su objetivo era llegar a Chile, en donde lo esperaban sus primos, tíos y amigos, para rehacer su vida y así ayudar a sus padres y sus hijos que quedarían en Venezuela. Sin embargo, este sueño se truncó el 9 de febrero, cuando funcionarios de la Policía de Investigación se Chile (PDI) ingresaron a las 3:00 am a la residencia sanitaria ubicada en el liceo Centenario de Iquique, región al norte de país sureño. Allí se encontraba Siul con otros migrantes venezolanos. Los policías les informaron que serían expulsados por cometer el delito de entrar por pasos clandestinos al país.

Huerta, de 34 años de edad, contó en exclusiva para El Diario todo lo que vivió desde que salió el 22 de enero de Venezuela. 

Contrató, por 750 dólares, los servicios de una agencia de turismo que le prometió llevarlo hasta Chile.

El dinero para poder pagar el viaje lo pedí prestado. No tenía los recursos para viajar», aclaró.

En cada frontera que pasaban (Colombia, Ecuador, Perú y Bolívia) ya estaban los contactos de la empresa, esperando a los pasajeros para ir ubicándolos en los autobuses que los llevarían al próximo destino.

“Al momento de llegar a Bolivia, en la frontera con Chile, ya unos bolivianos estaban esperándonos para pasarnos por una montaña (…) llegamos a las 3:00 am y terminamos de cruzar hasta el otro tramo a las 6:00 am, en medio de ese frío intenso. El 30 de enero ya estaba en suelo chileno”, relató.

Foto: Cortesía

Debido al incremento de migrantes que ingresaron por pasos clandestinos, las autoridades chilenas mantenían la comunidad de Colchane -frontera con Bolivia- bajo un cerco. Impedían que habitantes de la comunidad movilizaran a los extranjeros hacia otras zonas del país.

Nos vimos en la obligación de entregarnos a los Carabineros (cuerpo policial chileno) del pueblo. Nos hicieron firmar los papeles que se suponía nos servirían para ser refugiados (…), esperamos nuestro turno y el 2 de febrero fuimos llamados por lista en la Aduana, desde donde nos trasladaron al primer refugio en la ciudad de Iquique”, comentó el venezolano.

Nos mantuvieron bajo engaño

Siul aseguró que las autoridades chilenas los mantuvieron en los refugios bajo engaño y les ocultaban información. Recordó que los funcionarios habían asegurado que les harían dos pruebas para descartar que tuvieran covid-19 y luego se les tramitaría la documentación para que pudieran salir de los recintos. Pero no resultó de esa manera.

“El 8 de febrero nos hacen la siguiente prueba y nos dicen que en las próximas horas íbamos a recibir los resultados, pero nunca llegaron. El 9 de febrero a las 3:00 am cuando la PDI llega, nos obligan a firmar la carta de expulsión y en ese momento nos llegó a todos por correo el resultado de que estábamos negativo para covid-19. Pero ya teníamos la advertencia de que seríamos expulsados en 24 horas sin oportunidad de apelar esta decisión”, contó Siul.

Foto: Cortesía

El trámite para la expulsión de estas personas se realizó de manera rápida. Sus documentos fueron retenidos y en 24 horas fueron llevados desde el refugio hasta el aeropuerto, en donde los esperaba un avión de la Fuerza Armada chilena que los regresaría al país del que huyeron por la crisis humanitaria en la que la gestión del régimen de Nicolás Maduro ha sumergido a Venezuela.

“Los funcionarios de la PDI llegaron esa madrugada y nos dijeron que recogiéramos nuestras cosas y que no pusiéramos resistencia porque seríamos trasladados al aeropuerto y seríamos deportados a nuestro país. En ese momento todos entramos en crisis y comenzamos a llorar”, recordó Siul con mucha tristeza.

El 10 de febrero circuló en todas las redes sociales cómo los extranjeros eran llevados al avión, con trajes de bioseguridad, por las autoridades chilenas.

La alegría de ver a sus familias

Luego de una odisea para encontrar transporte que lo trasladara hasta Maracaibo, Siul logró reunirse con su familia el 13 de febrero.

“Llegar sano, estar vivo, ver a mi madre llorar, tener a mi papá, ver a mis hijos (…) es una sensación que te hace llorar”, comentó. 

Aseguró que hasta el momento no tiene un plan concreto de qué hacer de ahora en adelante, aunque no descarta la posibilidad de volver a migrar.

Tratados como delincuentes

El equipo de El Diario conversó con la venezolana Digui Domínguez, asesora de procesos migratorios en Chile para la ONG Compromiso Migrante, quien aseveró que en este proceso de expulsión las autoridades trataron como “delincuentes” a todas las personas que deportaron por haber ingresado por pasos no habilitados.

Ciertamente es un delito ingresar de forma clandestina (…) aunque, con lo que pasó, no se respetó el debido proceso administrativo. Todo fue vulnerado, desde el proceso hasta la retención de documentos porque fueron tratados como delincuentes, y aun así los delincuentes tienen sus derechos”, enfatizó Digui.

Explicó que en Chile aún rige en la ley migratoria el proceso de apelación a la medida de expulsión del país por haber ingresado de forma ilegal. Sin embargo, fue un derecho al que se les privó a estas personas al retenerles de manera arbitraria e ilegal sus documentos (pasaportes y cédulas venezolanas).

“Retener la documentación no es legal. Nadie puede retener tu documentación (…), en todo lo que pasó no hubo el debido proceso administrativo que todavía está rigiendo, porque la nueva ley no ha sido promulgada. Con la ley actual, el debido proceso administrativo es pasar  por una orden de expulsión administrativa y no judicial. Esa orden se puede revocar por un recurso de amparo que se debe presentar 24 horas después de haber sido emitida la expulsión, mientras que la expulsión judicial es, si tienes antecedentes penales, simplemente te montan en un avión y no tienes derecho a más nada”, comentó.

Agregó que en la ley vigente las personas, tras lograr el amparo, pueden alegar que tienen familia en Chile y de ese modo demostrar que llegan al país para aportar. Luego de ese proceso podrían regularizar su situación ante el Ministerio de Interiores y así obtener un beneficio migratorio.

Nueva ley por promulgar

En la nueva ley que podría  ser promulgada en marzo, el proceso administrativo será eliminado y toda persona que ingrese de manera ilegal al país tendría el beneficio de en un período de seis meses poder salir del país de manera voluntaria y sin pagar multa. Si ese no es el caso, el migrante infractor será expulsado de la nación.

De acuerdo con Digui, las autoridades tomaron esta medida el pasado 9 de febrero como “una forma política y exagerada” para hacer valer sus límites. “Fue tipo castigo”, resaltó.

Venezolanos expulsados

Un total de 90 venezolanos fueron expulsados el pasado 10 de enero por el gobierno de Chile. Al menos 83 de los deportados habrían ingresado al país por pasos irregulares, mientras que el resto eran expulsados por cometer delitos en el país. En total fueron más de 100 migrantes entre colombianos y venezolanos.

Prohibido entrar a Chile

Digui Domínguez explicó que las personas que resultaron expulsadas, de acuerdo con la ley, tienen prohibido ingresar a Chile por 9 años. Lo que significa que no tienen la posibilidad de tramitar la visa de Responsabilidad Democrática (VRD) para ingresar de manera legal al país. 

“Esto también se vivió cuando los vuelos humanitarios”, recordó la asesora. 

Migración sobrepasó capacidad de la localidad 

Colchane es una comunidad de 1.600 habitantes y con la llegada de los extranjeros, se multiplicó al doble de la población. Lo que generó una crisis en los servicios.

Diversos factores motivaron a los extranjeros migrar a Chile. El principal motivo fue salir de la crisis de Venezuela; otro argumento era reencontrarse con su familiares que ya residen en el país austral y por último, muchos se arriesgaron a pasar de manera clandestina por perder sus empleos en otros países de la región, como consecuencia de la Pandemia. 

Una integrante de la Comisión Presidencial para la Diáspora Venezolana en Chile comentó en entrevista para El Diario que se había corrido el rumor que el 4 de febrero sería militarizada la frontera e impedirían los pasos clandestinos, lo que hizo que dos semanas antes comenzaran a llegar las personas en mayor cantidad. 

“Solo en esos dos fines de semana ingresaron; en el primero 1.800 personas y en la segunda 1.500”, indicó citando las cifras dadas por el Complejo fronterizo de Chacalluta. 

Aumento del ingreso de venezolanos. En dos fines de semanas ingresaron a Chile más de 3.000 venezolanos en busca de refugio. Mientras que en 2020 pasaron de manera clandestina 7.000 venezolanos, según datos del Complejo de Chacalluta.

La integrante de la Comisión Presidencial para la Diáspora Venezolana en Chile agregó que otro de los atenuantes que impulsó a las personas a migrar de esta manera fue la suspensión de las Visas de Responsabilidad Democrática en el mes de noviembre, lo que generó desespero en las personas para poder reencontrarse con sus parientes. 

Posibles nuevas expulsiones 

De manera extraoficial se conoció que estarían previstas 2.000 nuevas expulsiones de migrantes irregulares. 

De acuerdo con el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, el gobierno chileno licitó 15 aviones para poder expulsar a más migrantes que ingresaron por pasos irregulares.

«Para poder acelerar las expulsiones judiciales y administrativas, se requieren aviones de mayor disponibilidad en cuanto a horario, vuelos y días. Y eso justamente se va a salvaguardar con esta licitación para poder incrementar los procesos de expulsión», dijo el ministro en una alocución. 

Los migrantes que siguen en los refugios se mantienen con las expectativas de qué ocurrirá con ellos. El mayor temor es que su final sea la expulsión como le ocurrió a sus compañeros. 

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