• El escritor, intelectual, abogado y filósofo venezolano murió el 26 de febrero de 2001 en su casa de La Florida, Caracas. El legado de Uslar Pietri es atemporal en la sociedad venezolana y su obra es un crisol para entender la historia del país. Foto: Vasco Szinetar

Arturo Uslar Pietri es considerado por muchos el escritor más representativo del siglo XX. Tuvo una participación activa en el análisis del país y, consecuentemente, dio los primeros avistamientos del futuro sombrío de la nación. Su muerte ocurrió el 26 de febrero de 2001 en la comodidad de su casa en La Florida, Caracas. Pietri tenía 94 años de edad y la razón fue un paro cardíaco, luego de que se le acentuó un cáncer óseo detectado a finales del año 2000. 19 años después su nombre sigue intacto en la sociedad venezolana y su obra es primordial para reconocer la identidad nacional. 

En sus últimos años de vida fue reconocido como uno de los hombres más eruditos de Venezuela y fue parte de cuatro Academias Nacionales de manera simultánea, pero en la última entrevista que dio en su vida, realizada por el poeta Rafael Arráiz Lucca, comentó que la instrucción de su infancia fue muy pobre. “Mi primera apertura al mundo fue cuando fui a Francia en el año 1929, cuando pude quedarme allá a lo largo de 4 años. La mayor parte de mi formación tuvo lugar en colegios públicos de poco vuelo, y no fui un estudiante brillante, no, nunca lo fui”, comentó en ese momento Uslar Pietri. 

Nació el 16 de mayo de 1906. Hijo de Arturo Uslar Santamaría, sobrino-nieto del general Carlos Soublette, y de Helena Pietri Paúl, hija del doctor del general y doctor Juan Pietri Pietri. Los primeros 10 años de Uslar Pietri transcurrieron en Caracas, donde estudió en un colegio de primeras letras y, luego, en el colegio de los Padres Franceses. Los años siguientes los pasó entre Cagua, Maracay y San José de los Teques. Estos viajes fueron parte del oficio de su padre en el gobierno de Juan Vicente Gómez y su puesto como jefe civil de la ciudad de Cagua, estado Aragua. La educación del joven Uslar Pietri, según su propio relato, fue en colegios públicos y de calidad cuestionable.

En 1920 publicó sus primeros artículos en un periódico de Maracay. Esos primeros años entre la ruralidad del país y, además, con cercanías a la familia de general Gómez le permitió a Uslar Pietri crear una perspectiva del campo venezolano. Este matiz es importante para su obra narrativa posterior. En 1923 publicó su primer cuento titulado “El silencio del desierto”. El año siguiente retornó a Caracas para estudiar Derecho en la Universidad Central de Venezuela (UCV). La etapa universitaria de Arturo Uslar Pietri marcó un hito en la historia política y estudiantil del país. 

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Sus padres seguían en Maracay y el joven Arturo vivió en pensiones de Caracas. La actividad estudiantil fue de gran fulgor y Uslar Pietri formó parte del Centro de Estudiantes de Derecho y de la Federación de Estudiantes de Venezuela. En 1925 dictó su primera conferencia titulada Ideas sobre una morfología de la historia del Derecho y publicó varios cuentos en la revista La Universidad en 1927. La juventud venezolana comenzaba a reunirse al compás de ideas progresistas y en 1928 ocurre un movimiento estudiantil de gran importancia. 

La Generación del 28 es un mito que hay que revisar. La generación literaria fue muy pequeña y en ella yo sí tuve una participación muy grande, por el famoso editorial de la revista Válvula, pero lo que después se llamó, por intereses políticos, la Generación del 28 fueron aquellos estudiantes que protestaron contra Gómez en Caracas”, le diría Uslar Pietri a Arráiz Lucca.

La importancia de París en la vida Uslar Pietri 

En 1929 se graduó de doctor en Ciencias Políticas con la tesis El principio de la no imposición de la nacionalidad y la nacionalidad de origen. Después de este momento aceptó el puesto de agregado civil de la legislación venezolana en París y viaja a París. En la ciudad luz, punto clave para los intelectuales latinoamericanos, Uslar Pietri encontró un lugar para reflexionar sobre el contexto del nuevo continente. Ahí vive hasta 1934. Las conversaciones en el núcleo de la cultura occidental, sentado en los cafés como Le Dôme, La Rotonde y La Coupole, fueron parte importante de su bagaje literario e intelectual. 

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Además, ese periodo significó un punto de reflexión con Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier sobre lo real-maravilloso en el imaginario latinoamericano. A ellos lee las primeras páginas de su primera novela y, quizás, la más famosa titulada Las lanzas coloradas. Se publicó en Madrid, España, en 1931 y en Francia en 1933. En la novela Uslar Pietri da una perspectiva del nacimiento de la república venezolana. 

“Yo siempre he sido muy venezolano y me preocupaba la llegada de 1930, que era el año del Centenario de la muerte de Bolívar; me preocupaba qué íbamos a hacer los jóvenes venezolanos con ese centenario. Entonces le escribí a Rafael Rivero, que se ocupaba de cine, a ver si hacíamos una película. En aquellos días yo había visto una película que me había impresionado mucho, de un autor ruso, que se llamaba “Tempestad en Asia”; entonces pensé que podríamos hacer algo parecido, una película sin protagonista, como una rememoración o como el descubrimiento de nuestra civilización. Pero aquellos sueños no terminaron en nada y, bueno, el guión que era Las Lanzas coloradas se convirtió en una novela”, comentó Uslar Pietri. 

Al regresar a Venezuela comenzó un camino político a la par de las preocupaciones literarias. En 1943 fundó el Partido Democrático Venezolano y fue diputado del Congreso. Para 1945 lo eligieron como ministro de Relaciones Interiores; lo hizo el entonces presidente Isaias Medina Angarita. Luego, el golpe de Estado de 1948 lo obligó a exiliarse en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, hasta 1950. En ese momento el país estaba en manos de la junta militar comandada por Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez. Uslar Pietri comenzó a trabajar como redactor en la agencia de publicidad ARS junto a Alejo Carpentier. 

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En los años de exilio retornó a sus preocupaciones literarias y periodísticas y publicó su segunda novela titulada El camino a El Dorado. Además, publicó durante esos años en Nueva York una serie de artículos titulados Un balance de la Revolución de Octubre. En estos ensayos comenzó a producir una imagen del petróleo como modulador de la sociedad venezolana. En 1951 publicó una serie de artículos titulados De una Venezuela u otra, en la cual expone con detalle estos factores. En 1955 se incorporó a la Academia de Ciencias Políticas y Sociales. Su discurso se tituló El petróleo en Venezuela y sintetizó una reflexión continua y coherente sobre el uso de este hidrocarburo en la constitución de una identidad nacional.

En 1953 comenzó a transmitir su programa de televisión “Valores Humanos” que se mantuvo, con algunos periodos de interrupción, hasta 1985. Muchos venezolanos recuerdan el rostro y la voz resonante de Uslar Pietri en los televisores; brindando una cátedra de literatura, filosofía, teórica política y moral ciudadana. Ese mismo año fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura por su novela Las nubes. En 1958, se incorporó como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Lengua. 

Uslar Pietri en los años de la democracia 

El autor venezolano comenzó, nuevamente, su oficio político después del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez. A la par mantiene su actividad creadora y culturizadora. El 11 de agosto de 1960 se incorporó como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia con un discurso titulado “El rescate del pasado”. Durante los años sesenta participó varias veces como senador en el congreso de la república, pero en 1968 renunció a la dirección general del Frente Nacional Democrático. 

En 1969 es escogido como director del periódico El Nacional y ejerció ese puesto hasta 1974. En 1971 es galardonado con el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Hispanoamericano de Prensa Miguel de Cervantes por su artículo Los expulsados de la Civilización. En 1972 publicó su primer libro de poesía titulado Manoa. La presencia de Uslar Pietri en la sociedad venezolano marcó un enclave de crítica y cultura. En la década siguiente, cuando la resaca de la embriaguez petrolera apareció, este autor e intelectual representó una referencia moral ante el principio de la crisis.

En 1981 publicó La isla de Robinson y recibió por segunda vez el Premio Nacional de Literatura en 1982. Para esa década continuó su trabajo como referente y en 1984 lo escogieron como Individuo de Número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y Sociales. El nombre de Arturo Uslar Pietri era conocido por todos y su presencia engalanaba los círculos literarios, políticos y periodísticos. 

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En la década de los noventa fue crítico de las decisiones gubernamentales del momento y mantuvo su talante literario. Para octubre de 1990 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras; en 1933 obtuvo el Premio de Novela Rómulo Gallegos por su obra La visita en el tiempo. Para 1998 anunció su retiro como escritor en un artículo de su columna El pizarrón. En ese instante declaró el fin de una extensa carrera. Su legado se mantiene en cada sentencia dada para entender lo ocurrido en Venezuela. Y, en estos momentos, parece primordial retornar a las máximas de Uslar Pietri para construir una nación desde sus escombros. 

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