• El caraqueño de 30 años encontró en las redes sociales de una farmacia un espacio para comunicarse a través del humor, pero también para crear conciencia sobre temas como la salud mental. Foto: Javier Cedeño

Farmarato no forma parte de una gran cadena. Con un feed en el que abundan los memes, la farmacia goza de popularidad en las redes sociales gracias a su peculiar manera de interactuar con sus usuarios. 

Ese orden con el que otras marcas llevan total cohesión en sus cuentas de redes,  iría en contra de los principios de Javier Rojo, su CM o corazón de melocotón, como se hace llamar. Este caraqueño de 30 años de edad, de rostro amable y apariencia tímida conversa y hace pausas cada cinco minutos para revisar alguna notificación o buscar algo que recordó sobre su historia con Farmarato. 

Los chistes, una serie de personajes ingeniosos y hablar sobre lo que no dicen otras marcas es parte de la fórmula que, sin planearlo, le abrió muchas puertas. 

Javier nació y se crió en Caracas, específicamente en la parroquia La Pastora. Sin embargo, a los 18 años de edad viajó hacia Mérida para estudiar cine. Se graduó como licenciado en Medios Audiovisuales y se especializó en guion, dirección y edición. 

Aunque consiguió empleo en una casa productora, el descontento social y político que arropaba a Venezuela en 2017 lo llevó a probar suerte en España. 

En realidad me casé por los papeles, pero no funcionó”, admitió Javier entre risas en una entrevista para El Diario.

Solo duró un mes en el país europeo. Aseguró que durante ese tiempo sus ahorros se esfumaron de forma “violenta y descomunal”. Cuando regresó a Venezuela no pudo volver a su antiguo trabajo, pero su familia lo recibió con los brazos abiertos en una farmacia que administraban en La Vega. 

Farmarato y las redes sociales

El joven cineasta llegó a la farmacia en septiembre de 2017, sin experiencia en esa área, tampoco en atención al público y mucho menos en marketing, por lo que su padre y su madrastra le pidieron que ayudara a otro trabajador con la limpieza y organización del depósito. 

Farmarato. Esta farmacia inició sus operaciones comerciales en el año 2002 en La Vega. En 2020 abrieron su segunda sede en la Candelaria.

Después de un mes, Javier y su compañero terminaron la limpieza. El joven salió del depósito y averiguó con el personal cómo era el trabajo en la farmacia. Un día le comentó a su papá que era necesario tener presencia en redes sociales. 

La cuenta de Twitter ya existía, pero nunca tuvo movimiento. El 30 de enero de 2018, Javier asumió las riendas de esa red social y le dijo al mundo que Farmarato estaba allí. Aunque el joven cambió de espacio de trabajo, su personaje el corazón de melocotón no.

El CM de Farmarato siempre ha trabajado en el depósito. Lo dejan encerrado así con agua y nada más”, explicó.

Para Javier, el antes y después de Farmarato ocurrió el 14 de febrero de 2018. Ese día escribió su primer tuit viral que le trajo a la farmacia popularidad pero también problemas. 

“Ese día no pasaban las tarjetas del Banco de Venezuela y yo escribí: ‘Para el Día de los Enamorados tenemos condones. Y para los arriesgados la pastilla de emergencia. Y para el Banco de Venezuela no tenemos nada, porque sus tarjetas no pasan’. Fue una locura porque el tuit llegó a la gerencia del banco y mi papá me dijo que nosotros éramos clientes de ellos. Fue bastante fuerte”, relató Javier. 

El primer tuit de Farmarato y el del Día de los Enamorados están enmarcados en la pared de área digital de la Farmacia
El primer tuit de Farmarato y el del Día de los Enamorados están enmarcados en la pared de área digital de la Farmacia | Foto: Javier Cedeño Cáceres @CaracasEscribe

La polémica no paró ahí. Durante todo el año 2018 Javier recibió llamadas de su padre a medianoche por las aparentes crisis que causaban sus tuits. Al pasar los meses, la alarma fue menor. 

“A veces escribía cosas que alarmaban a mi familia y me decían que si yo no estaba consciente de que había familias que dependían de ese negocio. Creo que todavía existe ese miedo de mencionar ciertas cosas en las redes sociales, pero ya se han calmado un poco las cosas”, agregó

Sentido social

Javier comentó que uno de los motivos para estar en redes sociales era que este espacio se usaba para solicitar medicamentos.

“Yo veía que los medios y los periodistas usaban Twitter para compartir los servicios públicos. Había personas que necesitaban medicinas con urgencia, entonces ahí vi una necesidad y una forma en la que podíamos ayudar”, señaló.

Su necesidad de apoyar a las personas le hizo involucrarse emocionalmente con la emergencia humanitaria compleja que atraviesa el país.

“En 2018 me llamaron para un medicamento de un recién nacido y no lo teníamos. Estaba agotado, pero hicimos el esfuerzo de buscarlo y lo conseguimos con un proveedor. Cuando llamé a la persona le dije conseguimos el medicamento y me dice que muchas gracias pero el bebé ya había fallecido. Recuerdo que colgué el teléfono y me puse a llorar, me puse mal porque sentí que había fallado”, relató.

Tras varias experiencias y muchas conversaciones con su papá, Javier cree haber logrado desapegarse de esas situaciones, aunque asegura que le resulta difícil no involucrarse con lo que sucede en el país.

El universo comunicacional de Farmarato 

A medida que Javier fue trazando su camino como community manager, también creó un universo comunicacional en las redes de Farmarato. Desarrolló personajes que siempre siguen un guion establecido por él. 

Uno de esos personajes es él mismo. Se autodenominó inicialmente el CM, pero descubrió que algunas personas no entendían el significado de esas iniciales así que le dio la vuelta. 

Había seguidores de la generación X que me preguntaban qué significa CM y cuando les respondía community manager quedaban en las mismas, así que decidí cambiarlo por corazón de melocotón y lo explico con los emojis una C con un corazón y una M con el melocotón. Puede sonar cursi, pero es un lenguaje que muchos entienden”, aclaró.

Actualmente el corazón de melocotón se identifica con la imagen de Cheems, un perro famoso por distintos memes en las redes sociales. 

Javier explicó que los fines de semana trabaja el Chigüire Medicado (ChM), que está inspirado en el Chigüire Bipolar. Asimismo habló sobre Maigualida, la señora de la farmacia que recomienda automedicarse. 

Finalmente mencionó al helicóptero que lleva “la pastilla” a cualquier lugar de Caracas. Todas estas son referencias que los seguidores fieles de Farmarato son capaces de identificar fácilmente. 

Con el crecimiento de Farmarato en las redes sociales fue necesario ampliar el equipo digital. Javier explicó que cuando comenzó a utilizar un teléfono Nokia, atendía el WhatsApp, Twitter e Instagram él solo. 

También hizo por su cuenta los primeros delivery, la mayoría de ellos en Metro. Poco a poco se fue incorporando personal para las redes y motorizados para las entregas. Hasta la fecha la dirección creativa aún es de Javier. 

Las iniciativas del CM fueron de gran utilidad para la farmacia durante los apagones de 2019 y la pandemia por covid-19. Desde que se decretó cuarentena nacional en Venezuela hasta la fecha todos los miembros del equipo digital y de entregas han trabajado sin inconvenientes.  

Las iniciativas del CM fueron de gran utilidad para la farmacia durante los apagones de 2019 y la pandemia por covid-19
Foto: Javier Cedeño Cáceres @CaracasEscribe

“Mis muchachos están bien. Creo que tener un empleo estable en este momento es importante. Esto los hace salir de casa, se distraen y charlan. En estos tiempos que mucha gente ha perdido sus puestos de trabajo, nuestros  muchachos han seguido”, añadió.

Una confesión sobre salud mental

El 20 de enero de 2021, Javier usó su cuenta personal de Twitter para hablar sobre la depresión, una enfermedad con la que lidia desde hace nueve años. Un día antes de esa publicación -admitió- tuvo una de las recaídas más fuertes. 

Ahora es que públicamente lo digo y lo publiqué en este hilo porque realmente me sentía muy mal. También lo escribí para apoyar a esas personas que lo necesitan. De alguna manera buscaba tumbar ese tabú, eso de que el que está deprimido lo está porque quiere o que puedes decirle cálmate, piensa en otra cosa. Eso no funciona así”, expresó Javier.

Aseguró que le gustaría hacerle comprender a las personas que deben apoyar a sus seres queridos cuando enfrentan cuadros depresivos. Reafirmó que se trata de un trastorno real que requiere atención. 

“Sé lo que es eso, lo he vivido. Por ejemplo, a mi papá le costó años entenderlo. Tuvimos que hablar con un neurólogo y con mi psiquiatra hasta que comprendió que realmente podía ser algo químico de mi cerebro que no produce cierta sustancia y debo suplantar con medicamentos y recibir mucha terapia para estabilizarme”, relató. 

El joven aseguró que le gustaría hacerle comprender a las personas que deben apoyar a sus seres queridos
Foto: Javier Cedeño Cáceres @CaracasEscribe

Luego de su confesión en Twitter, recibió mucho apoyo de conocidos y desconocidos. Algunos amigos le escribieron por distintos medios para recordarle que no está solo. Dijo que todo este respaldo lo motivó a seguir hablando sobre el tema. 

Agregó que con la cuenta de Farmarato ha intentado crear conciencia sobre salud mental. Aclaró que su trabajo es una de las cosas que lo mantiene a flote, pero también respetarse y valorarse a sí mismo.

Farmarato ha sido como agarrarme de un motivo para seguir adelante”, añadió.

Marca y personalidad 

Un personaje destacado en las paredes de la farmacia es Renny Ottolina; presentador, locutor y excandidato presidencial. Para Javier, este venezolano fue un ejemplo a seguir. 

Mientras estudiaba cine, lo investigó para desarrollar un guion. Logró conversar con familiares y conocidos de Otolina y del piloto del avión en el que falleció el animador. Una de las razones por las que admira a este personaje es la forma en la que hacía anuncios publicitarios. 

“A Renny le gustaba conocer las marcas desde adentro. De hecho, se iba a las fábricas y si no le gustaba lo que veía, no trabajaba con eso. Es una filosofía de trabajo que he adoptado y me gusta llevarla. A Farmarato la conozco muy bien y si no me siento cómodo con alguna no me involucro”, destacó.

En un poco más de tres años, Javier impregnó su personalidad en la marca de Farmarato
Foto: Javier Cedeño Cáceres @CaracasEscribe

En un poco más de tres años, Javier impregnó su personalidad en la marca de Farmarato. Además de abordar temas de salud mental, incluye el tipo de humor a él le gusta y habla sobre los problemas que aquejan a los venezolanos. 

De sus seguidores también ha recibido aportes que le han ayudado a crear el lenguaje para Farmarato. 

Las personas pedían medicamentos falsos como pastillas de paciencia, ganas de ir al trabajo, paz mental y fuerza de voluntad. Yo estaba trabajando con una diseñadora y le dije que deberíamos crear esos medicamentos y los publicamos en Twitter. Alguien los vio y creó un sticker sin quitarle el fondo y le propuse a la diseñadora que crearamos los nuestros. Fue muy divertido, se convirtió en un boom”, contó.

Javier aseguró que en esa oportunidad crearon al menos 100 medicamentos falsos como arepas en tabletas, dignidad en gotas, anti yeyo y aguantina forte. 

Los stickers tuvieron mucha demanda, por lo que el CM se ofreció a enviarlos directamente para aligerar la carga del equipo digital. Javier llegó a enviar al menos 850 paquetes de stickers durante semanas. Actualmente no los ha compartido más porque tienen el viejo logo de Farmarato. 

Un cineasta sin cine

Pese a las oportunidades que le ha brindado Farmarato, Javier continúa con la esperanza de volver a los sets de rodaje. Admitió que extraña muchos aspectos del séptimo arte, especialmente ver películas en una sala de cine. 

Recordó que la última película que vio en una sala fue 1917 (2019), un drama bélico que estuvo nominado al Oscar como Mejor Película en 2020. 

Durante la cuarentena vio el filme Once Upon a Time In Venezuela: Congo Mirador. La cinta, dirigida por Anabel Rodríguez Ríos, cautivó a Javier y lo motivó a apoyarla arduamente por las redes sociales. 

Congo Mirador creó al que para mí es el mejor personaje que ha tenido el cine venezolano. A Tamara la comienzas odiando y al final sientes compasión por ella. Es un personaje que te lleva por todas las emociones”, añadió el joven.

Su amor por el cine venezolano no termina ahí, Los títulos Secuestro Express (2005), Araya (1959), Reverón (2011) y Oriana (1985) están en su lista de películas favoritas. 

Destacó que El silencio de las moscas (2013) es uno de sus títulos predilectos. Se trata de un documental sobre la tasa de suicidios en el estado Mérida que aborda el tema desde la historia de una familia en el páramo merideño. 

Las películas internacionales que lo han marcado mencionó a En busca del destino (1997), Casablanca (1942) y Toy Story 3 (2010). 

Javier espera que en el momento indicado surja una oportunidad para formar parte de una producción cinematográfica
Foto: Javier Cedeño Cáceres @CaracasEscribe

Javier espera que en el momento indicado surja una oportunidad para formar parte de una producción cinematográfica o escribir un guion. Mientras tanto continuará con el desarrollo de lo que él llama socialmetrajes: una forma de contar historias a través de las redes sociales de Farmarato. 

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