• Durante el asueto de Carnaval, la playa El Yate se desbordó de turistas y las normas de bioseguridad se desestimaron. Ahora en Semana Santa, tras la aparición de la variante brasileña del covid-19 e intensificación de la cuarentena radical, está prácticamente desierta

La imagen de playa El Yate –La Guaira– en esta Semana Santa luce muy diferente a hace unas semanas, durante el asueto de Carnaval. El balneario se observa completamente vacío a causa del aumento de los casos de covid-19 y la suspensión de la flexibilización que inicialmente habían decretado las autoridades venezolanas. 

El escenario se replica en todas las playas de esta entidad. Desde el 22 de marzo las condiciones para poder movilizarse en las ciudades del país han sido más estrictas, reflejando parte de las consecuencias en las playas despobladas casi por completo a inicios de la conmemoración inspirada en Jesucristo.  

Walter Requena, presidente de la playa Bahía de los Niños, comentó a El Diario que tenían planificado abrir las actividades turísticas en las playas durante Semana Santa, pero la variante brasileña del covid-19 y el anuncio de Nicolás Maduro para extender la cuarentena radical, cambiaron los planes.  

Radicalización.

La Semana Santa de este año también es la segunda semana continua de cuarentena radical y el comienzo del esquema 7+14 decretado por el régimen de Nicolás Maduro.

Afirmó que luego de haber recorrido playas como Camurí Chico, Camurí Grande, Panty y otras cercanas, puede decir que la población está acatando las medidas de bioseguridad.

“Los playeros tampoco están trabajando, incluso en Naiguatá, que dicen que es ‘el pueblo sin ley’; de hecho, ahí están coordinando la colocación de las vacunas que llegaron”, agregó Requena.

Afectaciones al sector turístico

De acuerdo al presidente de la Playa El Yate, Osmar Mezza, solo en el estado Vargas hay más de 4.000 prestadores de servicios que están siendo fuertemente afectados por el cese brusco de las actividades en las dos últimas semanas. Esto, “sin contar posadas, hoteles y aeropuertos. Es una cantidad enorme y sucede en todo el territorio nacional”, mencionó.

De la cifra total, la playa El Yate tiene 127 de los prestadores de servicios golpeados por la radicalización de la cuarentena.

“Pasamos ocho meses de cuarentena y fue complicado para nosotros y toda la comunidad. Muchos volvieron con la esperanza de volver a reactivar el turismo, pero no fue así. Un gran número de personas ha perdido la credibilidad en estos espacios. La inversión también está paralizada y hay muchas deudas”. –Osmar Mezza, presidente de la playa El Yate.

Recordó el asueto de Carnaval de este mismo año, cuando motivado a la flexibilización de la cuarentena extendida, una gran masa de visitantes asistió a las playas. Los cercos de seguridad se fueron abajo, la concentración de personas rebasó los límites de los espacios y se omitieron los protocolos preventivos contra el covid-19.

Playa en La Guaira
Playa El Yate, La Guaira | Foto: El Diario

En palabras de Mezza, “si todas las instituciones trabajamos coordinadamente, tanto turísticas como policiales y gubernamentales, podemos hacer un cerco realmente controlado para los visitantes. Pero creo que solo funcionaría uniendo esfuerzos de manera articulada”.

También consideró que se debe exigir a las playas el empleo de las medidas de bioseguridad, ya que actualmente solo tres las están ejerciendo. “Debería ser un requisito obligatorio para poder reactivar todos los espacios con la debida seguridad”, dijo, y condenó que por el incumplimiento de otros organismos playeros, todos se vean perjudicados. 

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