• El icónico local de Sabana Grande, donde en otro tiempo se reunieron escritores e intelectuales, cambió de administración y estuvo cerrado entre diciembre y marzo por trabajos de remodelación. Ahora luce una nueva imagen, y se adapta a la venta por delivery en tiempos de pandemia. Foto: Cortesía Marian Martínez

La santamaría abajo en el bulevar de Sabana Grande, en Caracas, daba la percepción de que se trataba de un local más cerrado durante la pandemia por covid-19. Otra cafetería que sucumbía a la crisis económica que desde hace años atraviesa Venezuela. Sin embargo, fue en las redes sociales donde desde enero de 2021 circulaba información de que el Gran Café, otrora refugio de intelectuales y poetas, había desaparecido para siempre.

Fueron muchos quienes escribieron mensajes de condolencia por el reconocido café ubicado en la esquina de la calle Pascual Navarro. Recordaron que en otro tiempo fue un espacio frecuentado por escritores, académicos y estudiantes universitarios durante las décadas de los años sesenta y setenta. Figuras como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Miguel Otero Silva o Salvador Garmendia fueron asiduos clientes del lugar.

Pero el luto duró poco. El 16 de abril de 2021 el Gran Café reabrió sus puertas con una imagen completamente nueva. Los meses de cierre se debieron a trabajos de remodelación en todos sus espacios interiores, además de un cambio total de mobiliario y personal. Aunque conserva el mismo nombre y edificio, es un concepto completamente diferente.

Rosa Correa, gerente del nuevo Gran Café, confirmó para El Diario que la reinauguración obedece a un cambio de administración, la cual adquirió el negocio entre noviembre y diciembre de 2020.

Nuevos dueños, nueva imagen

Correa explicó que el traspaso del Gran Café a sus nuevos dueños se produjo mediante la compra de sus acciones por parte de un grupo de socios encabezado por un empresario de nombre Carlos Alí, dedicado desde hace 25 años al área textil y de calzado. Como accionistas mayoritarios, adquirieron todos los derechos de imagen y la figura jurídica de la empresa, así como sus instalaciones.

La gerente no entra en detalles sobre las razones que llevaron a los anteriores accionistas a vender el negocio. Solo comentó que, al igual que muchas otras empresas, atravesaba problemas económicos relacionados a la situación del país. Entre los años 2014 y 2017, los más crudos de la crisis contemporánea, se hizo frecuente ver su santamaría abajo en los días que no disponían de productos para preparar café. Más recientemente, se hizo notar también en portales de gastronomía un deterioro de su servicio, expresado en las bajas puntuaciones recibidas de sus usuarios.

En los últimos años la reputación del Gran Café había estado lejos de la fama que tuvo en su época dorada. Tras los trabajos de remodelación del bulevar de Sabana Grande, iniciados en 2007 por el entonces alcalde Freddy Bernal, se demolió la pérgola donde estaban sus mesas y se ordenó remover las letras de su fachada, con lo que se convirtió en un local más que pasaba desapercibido para los peatones. 

Gran Café
El Gran Café antes de los trabajos de rehabilitación del bulevar de Sabana Grande en 2007. A la derecha la pérgola instalada en los años noventa. Foto: Cortesía

Luego de su compra, el café entró en un proceso de reestructuración y remodelación, que se hizo más evidente en febrero de 2021, cuando los trabajos se hacían con la santamaría levantada. Un cartel pegado en la puerta anunciaba su pronto regreso. Del mismo modo, en marzo se crearon sus cuentas de Twitter e Instagram, las cuales se dedicaron a evocar la historia del local y mostrar adelantos de su nueva imagen. Actualmente, se puede consultar el menú y hacer pedidos a través de esas redes sociales.

La verdad es mucho el tiempo que tenemos conociendo del Gran Café y lo que significa para una gran mayoría de los venezolanos. Este sitio tiene mucho significado y sabíamos que con una renovación se podría revivir ese estilo de antaño, donde muchos tienen bonitos recuerdos y otros los han escuchado”, señala.

Entre los cambios que el negocio experimenta, Correa destaca una renovación del menú, enfocado en los postres, panadería, pizzas y comida rápida, además de platillos más elaborados como pastas, pastichos y parrillas. Durante las semanas de flexibilización de la cuarentena el local opera con normalidad, mientras que en los periodos de radicalización trabajan exclusivamente por delivery, a través de aplicaciones de entregas a domicilio.

Un café con historia

Establecido en 1946, pocos locales comerciales en Caracas conservan un lugar en la memoria de sus habitantes como el Gran Café. Durante décadas fue un referente de la movida cultural que alguna vez tuvo la ciudad, bastante relacionada también a la extinta librería Suma, situada en el mismo bulevar.

Juntas posicionaron a Sabana Grande como un eje para el encuentro entre reconocidos intelectuales, quienes en sus mesas en plena calle se reunían para conversar sobre las novedades editoriales de la librería, tantear el estado de la política nacional o improvisar recitales poéticos. Grupos de escritores y bohemios como La República del Este y el Techo de la Ballena usaban el local como base antes de caer la noche y adentrarse en los bares de las avenidas Solano y Casanova.

Gran Café
Mesas del Gran Café a lo largo del bulevar de Sabana Grande en la década de los setenta. Foto: Cortesía

No solo acogió a algunas de las personalidades más importantes de las letras venezolanas y latinoamericanas, sino también figuras que se encontraban en el país de visita o exiliadas, como el expresidente argentino Juan Domingo Perón. En una época donde la Gran Avenida, (antes llamada Calle Real) desbordaba joyerías y tiendas de ropa de lujo, el diseñador francés Christian Dior también llegó a tomarse un café frente al restaurante.

Fuera de las celebridades que alguna vez visitaron el Gran Café, también fue un local frecuentado por jóvenes y familias para probar sus clubhouse y batidos. Además, oficinistas y estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) también coincidían por las tardes en el lugar para compartir alguna bebida. Como todo el bulevar, fue un símbolo de la Caracas moderna y cosmopolita que alguna vez fue.

Una de las facetas más fascinantes del Gran Café es su origen. Fue fundado por el comerciante francés Henri Charriére, bajo el nombre inicial de “Le Grand Café”, en la quinta Cristal de la entonces Calle Real. Desde su inauguración, llamó la atención de los caraqueños por su estilo parisino, con mesas en la calle, además de su menú que combinaba la panadería francesa con la comida rápida americana.

Fuga de película

Charriére fue un personaje interesante. Le apodaban “Papillon” por tener una mariposa tatuada en el pecho, y antes de instalarse en Venezuela fue marinero y estuvo preso en la Guayana Francesa, acusado de asesinar a un proxeneta en 1931. Diferentes crónicas relatan que fue trasladado a varias cárceles debido a su habilidad para fugarse, hasta que acabó en un lugar conocido como “la Isla del Diablo”, famoso por su nivel de seguridad casi equivalente al de la prisión de Alcatraz. De allí también fue capaz de escapar en 1945.

Con un saco lleno de cocos, se arrojó al mar y logró nadar hasta la costa de Guyana, y de allí se dirigió a Venezuela en bote. Una vez en el país fue capturado por las autoridades nacionales y enviado a la cárcel de El Dorado, estado Bolívar. Al no existir todavía un acuerdo de extradición con Francia, fue liberado en octubre de ese año. Considerado como un fugitivo por su país, decidió quedarse permanentemente en Venezuela, donde empezó una nueva vida como comerciante en Caracas. En 1956 obtuvo la nacionalidad venezolana.

Henri Charriére. Foto: Cortesía

La espectacular fuga de Charriére fue una de las grandes anécdotas del Gran Café. Mientras regentaba el local, escribió en sus mesas las memorias de todo lo que había vivido para publicar en 1969 la novela Papillon, inspirada en su apodo. El libro fue un éxito de ventas en Francia, lo que le dio especial fama tanto a su autor como a su negocio en Caracas. En 1973 el director estadounidense Franklin J. Schaffner adaptó la historia al cine, con Steve McQueen interpretando el papel de Papillon.

La causa penal en su contra expiró en 1967, y poco después de la publicación de su libro se le permitió volver a Francia, donde se reencontró con su familia. El escritor, comerciante y aventurero murió por un cáncer de garganta el 29 de julio de 1973, mientras se encontraba en la ciudad de Madrid, España, a los 66 años de edad. 

Las fotos de Charriére y los recortes de periódico de su obra adornaron durante años las paredes del Gran Café. En su renovación actual, siguen enmarcadas allí, como un intento de la nueva gerencia de respetar el legado del local y revivir la fama que tuvo en otros tiempos.

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