• Los rubros que registraron un mayor incremento de precios fueron los de servicios (43,9%), bienes y servicios diversos (38,7%), alimentos y bebidas no alcohólicas (38%), equipamiento del hogar (36,9%) y el de servicios de comunicación (33%)

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) publicó este 12 de mayo las estadísticas del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) correspondientes al mes de abril. El anuncio lo realizó el organismo ante la falta de información oficial por parte del Banco Central de Venezuela (BCV).

Alfonso Marquina, diputado a la Asamblea Nacional (AN), informó que la variación de precios provocó una inflación de 33,4% al cierre de abril. La cifra representa un incremento acumulado en lo que va de 2021 de 240,5% Al compararla con la reportada en abril 2020, se traduce en un alza de 2840%.

Las cifras de abril publicadas por el OVF suponen una variación casi cuatro veces mayor a la observada durante el mes de marzo, cuando la inflación registrada fue de solo 9,1%, la menor del año en curso.

El parlamentario explicó que una de las razones del recrudecimiento de la espiral hiperinflacionaria es el aumento de la base monetaria llevada a cabo por el régimen de Nicolás Maduro.

Precisó que el aumento de la liquidez monetaria fue de 36%, lo que ejerció una presión al alza de la tasa de cambio. Esto se vio reflejado en que el precio del dólar sufrió un incremento de 42%.

Marquina añadió que un aspecto que marcó la diferencia con respecto a marzo fue el hecho de que en el mencionado mes, el régimen no se vio en la necesidad de emitir dinero para financiarse, pues contaban con los recursos provenientes del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISLR).

“En marzo (2021) la emisión de dinero fue baja, pues, se había cobrado el Impuesto sobre la Renta (ISLR) y había bolívares, así, el gobierno no acudió al BCV para financiamiento monetario”, señaló.

Variación por rubros

El informe presentado por el OVF reveló que el costo de la canasta alimentaria fue de 289 dólares, equivalentes a Bs.746.356.681, siendo servicios (43,9%) el  rubro que registró un mayor incremento. Por su parte, el aseo urbano se ubicó como el ítem más costoso por tercer mes consecutivo.

En este sentido el estudio mostró que el monto necesario para cubrir el costo de la canasta de servicios en abril fue de Bs. 61.355.058,13, es decir unos 22 dólares.

Los otros rubros que registraron la mayor variación de precios fueron: bienes y servicios diversos (38,7%), alimentos y bebidas no alcohólicas (38%), equipamiento del hogar (36,9%) y el de servicios de comunicación (33%).

El estudio apunta que un trabajador que perciba un sueldo mínimo no estaría en capacidad de hacer frente a estos aumentos, pues en muchos casos la compra de un solo producto puede significar más de un mes de sueldo.

“El precio del cloro alcanzó los 5 millones de bolívares ($1,9), superando el salario mínimo en más de 50%”, refiere el OVF.

Desde el Observatorio Venezolano de Finanzas, indican que en el caso de los alimentos y bebidas no alcohólicas los productos más asequibles para un trabajador promedio son: pan de trigo, Bs.1.214.037,30; Auyama (1 kg), Bs.1.431.590,85; Yuca, Bs.1.508.910,06 y Sal, Bs.1.897.894,59.

Mientras que los productos menos asequibles son el queso amarillo, atún fresco, Toddy y Cerelac en sus presentaciones de 800 gramos y el jamón, cuyos precios oscilan entre 24 y 29 millones de bolívares.

Inseguridad alimentaria

El constante aumento del precio de los alimentos ha contribuido a crear un escenario que desde el OVF definen como de inseguridad alimentaria, en el que los venezolanos no son capaces de cubrir sus necesidades básicas.

Esta situación se ve reflejada en un estudio sobre el tema realizado por el Observatorio Venezolanos de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Ovsan) que reveló que 70% de la población no consume carne de res debido a que sus escasos ingresos no les permiten tener acceso a dicha proteína.

Otro rubro a través del cual se puede apreciar la inseguridad alimentaria es el pescado pues solamente 13,7% de la población tiene acceso a él.

Esto lleva a que los ciudadanos recurran a otros alimentos menos nutritivos como las harinas, grasas, azúcares y tubérculos. Estos son consumidos en promedio por 86,6% de los venezolanos. Dicha dieta supone un impacto negativo en la salud física y mental de las personas pues no reciben los nutrientes necesario.

Por este motivo, advierten que la realidad que se vive en el país es en extremo alarmante debido a que solamente 9% de las familias venezolanas viven en una situación de seguridad alimentaria, mientras que el resto se encuentra en condiciones, cuando menos, complejas.

Las nuevas cifras de inflación publicadas por el OVF demuestran que la hiperinflación que vive la economía nacional está lejos de acabarse, pese a las estadísticas relativamente positivas registradas durante marzo.

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