• La elección este fin de semana de los 155 miembros de la Convención Constituyente marcará un hito en la historia contemporánea chilena, que reemplazará la carta magna vigente desde 1980. Durante dos días no solo se elegirán a los constituyentes, sino también gobernadores, alcaldes y concejales. Foto: EFE

Los chilenos acudirán a las urnas este fin de semana, en una de las elecciones más importantes en la historia democrática de su país. Los días 15 y 16 de mayo elegirán a los integrantes de la Convención Constituyente, instancia que se encargará de la redacción de la nueva Constitución de Chile.

1.374 candidatos aspiran ser escogidos para los 155 escaños que tendrá el órgano constituyente. Los convencionales sesionarán los próximos meses entre el Palacio del antiguo Congreso Nacional de Chile y el Palacio de Pereira, ambos en la capital. Tienen el deber de revisar las leyes fundamentales del país, además de la estructura del Estado para atender las necesidades actuales de sus habitantes.

El proceso ocurre luego de que el 78,28% de los votantes aprobó la renovación de la carta magna durante el plebiscito nacional del 26 de abril de 2020. Inicialmente la elección de los constituyentistas estaba programada para el 25 de octubre de ese año; sin embargo, debido a la pandemia por covid-19 se pospuso la fecha en tres oportunidades.

Los comicios tienen la particularidad de ser los primeros en la historia chilena con más de un día de duración, extendiéndose sábado y domingo para evitar aglomeraciones en los centros de votación. Además de los convencionales, también se elegirá en la misma jornada a concejales, alcaldes y gobernadores.

¿Cómo será la votación?

La elección de este fin de semana es una de las más grandes realizadas en el país, de acuerdo con la agencia France24 . Al sumar los cuatro cargos a elegir, se tiene un estimado de 16.000 candidatos en tot al.

El reto para los organizadores recae al momento del sufragio, pues los electores deberán votar de manera individual en cada boleta por los cuatro procesos. El portal reseña que en algunos distritos convergirán hasta 80 candidatos en una misma papeleta, organizados entre 10 y 12 listas. Esto supone un problema para los votantes, especialmente al momento de ubicar a su preferido en el tarjetón.

Chile elige a los encargados de redactar su nueva Constitución
Foto: Claudio Reyes/AFP

En el caso de la votación para la Convención Constituyente, se usará el mismo formato usado para las elecciones de la Cámara de Diputados, con los mismos distritos electorales y distribución de los escaños. Las circunscripciones están repartidas en 28 distritos, con un número de listas proporcional a la población de las regiones que abarca. La región Metropolitana, donde se encuentra la capital Santiago de Chile,tendrá la mayor votación. Agrupa siete distritos, para un total de 48 constituyentes a elegir.

El método de selección será el D’Hondt, según el cual se contarán primero los votos de cada lista, y de las listas más votadas. Luego se repartirán los escaños entre los candidatos que hayan obtenido mejores resultados.

Igualdad y diversidad

Otra característica importante que tendrán las megaelecciones chilenas será la incorporación de un sistema que garantice la participación de la población indígena. También contempla la paridad de género entre candidatos.

Una mesa técnica del Congreso aprobó el 20 de marzo de 2020 la ley 21.216, que garantiza la paridad de género. El método aplicado por la comisión es que cada lista sea encabezada por una candidata mujer, seguida por un candidato hombre, y alternándose así sucesivamente. En las listas con un número par de escaños deberá haber igual número de candidatos hombres y mujeres, mientras que en aquellas con escaños impares la diferencia entre un género y otro deberá ser de solo un candidato. Se estima que bajo este sistema, 649 de los candidatos son mujeres, frente a 629 son hombres.

Del mismo modo, de los 155 escaños de la Convención, 17 están reservados para los pueblos originarios, de acuerdo con la ley 21.298. El Servicio Electoral de Chile (Servel) registró 95 candidatos para los comicios, los cuales competirán en los distritos con mayor población indígena del país. Igualmente, se buscó la mayor amplitud de representación entre las diferentes etnias reconocidas, siendo los mapuches y aymaras, quienes tendrán mayor número de escaños asignados debido a su densidad poblacional, con siete y dos convencionales respectivamente.

Uno de los requisitos exigidos para la constituyente fue que los candidatos no puedan tener ningún tipo de vinculación o cargo en el actual gobierno chileno. En el plebiscito aprobatorio se dio la opción de formar una convención mixta integrada tanto por delegados electos como por parlamentarios en funciones, pero la propuesta fue rechazada con solo 21% frente a 79% de los votos obtenidos por la opción de un órgano totalmente nacido del voto popular.

Esta ruptura entre la población y el gobierno, así como los principales partidos políticos, ha favorecido para estos comicios un número récord de candidatos independientes. A esto se suma una iniciativa del Congreso, que redujo a 0,2% de la población electoral activa la cantidad de firmas requeridas para postular a un candidato por iniciativa propia, además de la habilitación de una página web del Servel para apoyar dichas postulaciones con una manifestación de voluntad virtual. Se estima que 793 candidatos son independientes, aunque muchos se presentaron bajo la tarjeta de algún partido.

Chile elige a los encargados de redactar su nueva Constitución
Foto: Cortesía Radio Mundo Real

La nueva Constitución de Chile será el resultado de una intensa lucha por parte de diferentes sectores de la sociedad. Un grito surgido en las calles en medio de uno de los momentos más críticos para la estabilidad política y social del país.

La carta magna vigente del país ha estado rodeada de polémica desde su promulgación en 1980, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. El texto contempla un Estado limitado y subsidiario, que solo puede intervenir en los asuntos donde sea incapaz de operar el sector privado. Esto limita las políticas sociales que el gobierno puede ejecutar, además de mantener servicios como la educación y la salud totalmente privatizados.

A pesar de ser sometida a múltiples reformas desde el retorno de la democracia en 1990, Chile mantuvo la misma Constitución. Eso causó a lo largo de las décadas una serie de problemas estructurales dentro de la sociedad. A las críticas por mantener un texto concebido bajo uno de los regímenes más crueles y autoritarios de la historia contemporánea de ese país, se sumaron denuncias por la desigualdad socioeconómica, el alto costo de la vida y la poca inclusión de los sectores vulnerables de la población.

La olla de presión social estalló el 6 de octubre de 2019, luego de un aumento en las tarifas del transporte público en la ciudad de Santiago. Las protestas contra la medida escalaron en violencia hasta convertirse en disturbios, y se extendieron a otras poblaciones como Valparaíso, Arica o Antofagasta. Los disturbios y enfrentamientos con las autoridades obligaron al gobierno de Sebastián Piñera a decretar estado de emergencia y toque de queda en la capital, en un conflicto que dejó 34 muertes oficiales,  3.400 heridos y múltiples denuncias de brutalidad policíaca y violación de derechos humanos.

Hacia la nueva Constitución

El descontento popular no frenó con la cancelación de los aumentos de pasaje y otras medidas económicas. En los meses siguientes continuaron las marchas y concentraciones multitudinarias, esta vez enfocadas en exigir la resolución de los problemas históricos que azotaban a la población. Los pedidos de una nueva Constitución no faltaron en cada una de las convocatorias.

El 13 y 14 de noviembre se realizó una serie de negociaciones en el Palacio del extinto Congreso, por parte de una coalición de parlamentarios de diferentes partidos agrupados bajo la plataforma Vamos Chile. De esas reuniones, en las que no participaron grupos de izquierda como el Partido Comunista, se aprobó un Acuerdo por la paz social y la nueva Constitución, con el objetivo de plantear seriamente la organización de un plebiscito.

La Constitución vigente no contempla este tipo de referendos dentro de su normativa, por lo que se conformó una mesa técnica integrada por 14 representantes de los partidos firmantes del acuerdo. El grupo realizó una serie de reformas constitucionales, debatidas y aprobadas por el Congreso a lo largo del año 2020. La mayoría estuvo principalmente enfocadas en la organización y base legal de las elecciones. 

El 27 de diciembre de 2019 el presidente Piñera convocó a la realización del plebiscito. Aunque se intentó en varias oportunidades postergar su realización debido a la llegada de la pandemia por covid-19, el 26 de abril de 2020 los chilenos aprobaron la constituyente, con 5.892.832 de votos a favor y 1.635.164 en contra.

¿Qué esperar de la Convención Constituyente?

El Palacio del ex Congreso fue la sede del Poder Legislativo de Chile hasta el golpe militar de 1973. Ahora será el edificio de sesiones de la Convención Constituyente. Foto: Cortesía

Debido a la magnitud de votos a escrutar en tantas elecciones simultáneas, el Servel estima que los resultados definitivos podrían tardar varios días en ser anunciados. Una vez se conozca quiénes serán los 155 convencionales, deberá transcurrir un lapso de 30 días para la calificación de los candidatos electos y dos días más para la instalación de la Convención.

De acuerdo con France24, una vez se instale la Convención Constituyente, deberán dedicar dos meses para elaborar un reglamento de funcionamiento interno. Allí estará contemplada la estructura del ente, sus comisiones, normativa ética y de debate, además del sistema para la formulación de las nuevas leyes. 

La Convención tendrá un plazo de nueve meses para redactar la nueva carta magna, con opción a prórroga por tres meses más. Cuando esté listo el texto, será presentado ante la sociedad civil, que decidirá en otro plebiscito si aprueba o no la Constitución propuesta.

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