• Un grupo de peruanos que vivía en Venezuela decidió regresarse a su país natal para mejorar su calidad de vida. Sin embargo, pese a contar con la nacionalidad, se han enfrentado a los mismos obstáculos que intentan superar los extranjeros en Perú

La economía peruana sufrió la crisis más severa de su etapa republicana a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, cuando la inflación llegó a 2.178.482% (considerada como una de las peores de América Latina), según cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), durante el primer gobierno del entonces presidente Alan García (1985-1990).

Además, la época estuvo marcada por la violencia del conflicto armado interno causado por las organizaciones terroristas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) que, según el informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), cobró la vida de 69.000 personas en 20 años de enfrentamientos entre el Estado y los terroristas.

En ese contexto, la migración se presentó como una posibilidad para miles de peruanos que buscaban mejorar sus condiciones de vida. Fue así como Venezuela, el país de la bonanza petrolera, se convirtió en uno de los principales destinos. Sin embargo, a partir de 2017 cientos de peruanos regresaron a su tierra natal, entre ellos también se encuentra un grupo de venezolanos hijos de padres peruanos.

Durante el inicio de la pandemia por covid-19 hicieron un llamado a las autoridades pidiendo ayuda para ser incluidos en los programas sociales del Estado, pues aseguran que su situación económica se agravó con el anuncio de la cuarenta y demás medidas restrictivas que buscan frenar la propagación del virus en el país.

Ellos explicaron que, como peruanos retornantes, no cuentan con un seguro de salud, tampoco están incluidos en los programas de pensiones. Además, señalaron que en plena emergencia sanitaria no son beneficiarios de los bonos anunciados por el gobierno peruano que buscan minimizar los efectos adversos, incluso en ocasiones han denunciado ser discriminados.

Volver a migrar

Gabriela Mejía (51) nació en Lima y es hija de padres peruanos. Migró en la década de los ochenta a Venezuela, cuando terminó bachillerato a sus 17 años de edad. En San Antonio de los Altos, estado Miranda, estaba su hermana Silvia, la primera en tomar la decisión de migrar de Perú con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

Las hermanas Mejía llegaron a una Venezuela llena de oportunidades para materializar sus sueños. Gabriela cuenta que para esa época llegar a la capital venezolana era sentirse como en el paraíso, ya que ella escapaba de una crisis económica y un escenario marcado por la violencia en donde los ataques de coches bombas empezaban a ser más frecuentes.

En Venezuela, estudió, se preparó, nacionalizó, trabajó y llegó a abrir una librería y centro de fotocopiadora en el pueblo de San Antonio de los Altos, lugar que hoy recuerda con nostalgia y un cariño especial. Confiesa que ahí hizo grandes amigos. Es el territorio que reconoce como suyo y espera regresar.

La crisis económica, las carencias de los servicios básicos como la falta de agua y luz, los diferentes problemas para acceder a los alimentos y las constantes fiscalizaciones en donde el gobierno venezolano ordenaba establecer precios justos, lo que no hacía rentable su negocio, la obligaron a regresar a Perú, ya no como visitante como lo hacía cada año para compartir con su familia y amigos del colegio en fechas especiales, si no para quedarse y establecerse en el país en el que había nacido.

Confieso que he venido a Perú en contra de mi voluntad, pero reconozco que estar aquí es tener mejor calidad de vida. Tomé la decisión por mi hijo, yo no quería que él viviera limitado y con carencias, no quería eso para él», comentó Gabriela en entrevista para El Diario.
Desafíos y oportunidades de los peruanos que migraron a Venezuela y regresaron a Perú
Gabriela Mejía con su hijo. Foto: Cortesía

Fue así como el 28 de julio de 2018 llegó a Perú, país en el que tenía acceso a los servicios básicos, productos y demás recursos que en Venezuela no los tenía. Sin embargo, pese a contar con DNI, documento de identidad que acredita su nacionalidad como peruana, no fue tarea fácil conseguir un trabajo estable en Lima.

Su forma de hablar la delataba y es que, asegura ser más venezolana que peruana por haber vivido más tiempo en Venezuela que en su tierra natal. Al principio cuenta que la situación se complicó, pero asevera que nunca desistió. Le tocó trabajar en estaciones de servicios, centros de lotería y empezó a prestar servicio de taxi, empleo con el que tenía mayor estabilidad económica, pero con la llegada de la pandemia los traslados disminuyeron y optó por buscar otras fuentes de ingresos.

Hoy trabaja en el área de digitalización del Hospital Edgardo Rebagliati, uno de los principales centros médicos que atiende a pacientes covid-19 en Lima. También trabaja como delivery y los fines de semana prepara postres y comida típica para vender. Su sueño de crear su propia cafetería en la capital peruana lo siente cada vez más ajeno.

Venezuela como país es una maravilla, pero sus gobernantes lo convirtieron en lo que es ahora. No puedo negar que extraño Venezuela, no siento que pertenezco aquí y aunque yo sea peruana, mi país por elección siempre será Venezuela no tengo dudas de eso”, relató.
Desafíos y oportunidades de los peruanos que migraron a Venezuela y regresaron a Perú
Gabriela Mejía. Foto: Cortesía

Operación salvar: el rescate de los peruanos en situación vulnerable

La historia de Gabriela no es la única, tampoco será la última. Desde el año 2017 la situación se complicó para los extranjeros que vivían en Venezuela, en especial para los peruanos. Es por ello que, el Consulado de Perú en Caracas creó la iniciativa “operación salvar”, en la que se habilitaron vuelos humanitarios para repatriar a quienes estuviesen en condición de indigencia o en extrema necesidad, en especial, a las madres solteras con menores de edad en situación vulnerable, adultos mayores en estado de abandono, enfermos y peruanos con discapacidad.

Venezolanos hijos de padres peruanos

Gisella Navarrete (46) nació y creció en Venezuela, es hija de padres peruanos. Su familia creó una de las primeras guarderías privadas en el estado Táchira, “Chiquilines”, institución que después se convirtió en centro educativo y que prestó servicios por más de 30 años, pero cerró sus puertas en abril de 2013 tras la crisis socioeconómica y política en el país.

Ella contó que sus padres siempre le inculcaron las costumbres peruanas, de hecho, según relató, probó la chicha venezolana por primera vez en Perú en 2017, cuando se encontró con otros venezolanos que se dedicaban a vender como ella en las calles.

Gisella, al igual que decenas de venezolanos, intentaron por varios años obtener la nacionalidad peruana por filiación al ser hijos de padres peruanos. Sin embargo, solo podían acceder quienes fueron inscritos antes de cumplir los 18 años en el consulado de su país de origen (según el artículo 52 de la Constitución peruana), un trámite que muchos padres peruanos consideraron innecesario, pues nunca imaginaron que regresarían a vivir a Perú o que sus hijos lo harían.

Esta situación dificultó el acceso a trabajos estables de venezolanos que también son peruanos, pero no tenían DNI (Documento Nacional de Identidad) y, pese a que la mayoría contaba con un título universitario, tuvo que buscar empleos alejados a su profesión con el objetivo de ayudar a sus familias y establecerse en Perú.

Gisella se convirtió en la principal promotora de la modificación del artículo 52 de la Constitución peruana. Se encargó de ubicar a los venezolanos hijos de peruanos que no fueron inscritos en el registro durante su minoría de edad y que estaban en su misma situación, creó un grupo en las redes sociales y luchó junto a más venezolanos para que el Estado los reconociera como peruanos.

En marzo de 2018, el Congreso de Perú aprobó una reforma constitucional que elimina el límite de edad para solicitar ser considerados peruanos por nacimiento, con el fin de que los hijos de padre o madre peruana nacidos en el exterior también tengan el derecho a la nacionalidad peruana sin importar su edad.

Gisella Navarrete. Foto: Cortesía

Cambio en el artículo

Texto anterior:

Artículo 52.- «Son peruanos por nacimiento los nacidos en el territorio de la República.  También lo son los nacidos en el exterior de padre o madre peruanos, inscritos en el registro correspondiente durante su minoría de edad. Son asimismo peruanos los que adquieren la nacionalidad por naturalización o por opción, siempre que tengan residencia en el Perú».

Texto vigente:

Artículo 52.- Esto es la modificación aprobada por el Pleno del Congreso: «Son peruanos por nacimiento los nacidos en el territorio de la República. También lo son los nacidos en el exterior de padre o madre peruanos, inscritos en el registro correspondiente, conforme a ley. Son asimismo peruanos los que adquieren la nacionalidad por naturalización o por opción, siempre que tengan residencia en el Perú».

Dicha modificación significó un logro importante en la comunidad venezolana en Perú, y permitió que extranjeros opten por la nacionalidad peruana, incluso el delantero Gianluca Lapadula (ítaloperuano) solicitó su DNI y existe la posibilidad de que sea convocado por el director técnico de la selección peruana de fútbol, Ricardo Gareca, para los partidos ante Chile y Argentina, correspondiente a las Eliminatorias a Catar 2022.

El reto de ser peruano y venezolano en Perú

Mario Laguna (26) nació en Venezuela y es hijo de madre venezolana y padre peruano. Su papá se estableció en Cumaná, estado estado Sucre, en la década de los ochenta, escapando también de la crisis económica y el terrorismo en Perú.

Mario viajaba constantemente con sus padres a Perú, de hecho su primaria y secundaria transcurrieron en ambos países, pero fue en 2017 empujado por los problemas socioeconómicos que se mudó de forma definitiva a Lima.

Él también tiene la nacionalidad peruana, pero señaló que en ocasiones fue víctima de discriminación y perdió oportunidades laborales por también ser venezolano. Aseguró que se vio obligado a modificar su forma de hablar, modismos y cualquier actitud o comportamiento que lo vinculara a Venezuela para poder encontrar un empleo en Lima.

La paciencia fue su mejor herramienta para superar cada uno de los obstáculos en territorio peruano, país en el que vive la mitad de su familia y aunque las puertas se cerraron muchas veces, decidió no darse por vencido y crear una agencia dedicada al marketing digital con la que trabaja con destacadas marcas nacionales e internacionales.

Extraño mi familia que se quedó en Venezuela, sin embargo, solo iría de vacaciones. El país que conocí y amo ya no existe. Ahora mi plan es ser un empresario próspero y generar puestos de trabajo, porque a pesar de las barreras, aquí también he cumplido mis metas y es mi forma de agradecer al Perú”, sostuvo Mario Laguna en entrevista para El Diario.

Denuncias de xenofobia

Algunos peruanos que migraron a Venezuela y regresaron a Perú, aseguran que también han sido víctimas de xenofobia, ya que señalan que las puertas también se les han cerrado a ellos y que en diferentes ocasiones deben enseñar el DNI para demostrar que son peruanos.

Los peruanos y sus hijos que nacieron en Venezuela, que han regresado o migrado a Perú, afirman que por sus venas corre sangre peruana y venezolana y aunque a veces se sienten más venezolanos o más peruanos, hoy agradecen estar en tierras incas cumpliendo con sus metas y mejorando su calidad de vida.

Algunos confiesan que llegar a Lima les permitió darse cuenta del amor que sienten por Venezuela, están orgullosos de poder compartir la cultura venezolana y esperan regresar al país llanero en donde aseguran dejaron su verdadero hogar.  

Campañas para fortalecer la integración entre peruanos y venezolanos

Actualmente diferentes instituciones como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y Save the Children Perú promueven campañas como “Tu Causa es Mi Causa” y demás iniciativas para fortalecer los vínculos de integración entre peruanos y venezolanos, con el objetivo de destacar los aportes que suponen los procesos migratorios en los países receptores y lograr una sana convivencia entre los ciudadanos que habitan un mismo territorio.

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