• Javier Mezarina vive en la ciudad de Petaj Tikva en Israel. Narró para El Diario el temor que siente su familia cada vez que suena la alarma antibombas. Foto principal: Dan Balilty | The New York Times

Las estrellas dejaron de ser las protagonistas del cielo en el Medio Oriente. Las noches tranquilas de Israel se convirtieron en largas jornadas de angustia mientras los cohetes provenientes de Palestina surcaban el territorio israelí, dando continuidad a un conflicto histórico entre ambos países. 

El Ejército de Israel informó este lunes 17 de mayo que Palestina ha lanzado al menos 3.500 cohetes a territorio israelí. Señaló que 460 proyectiles fallaron y la mayoría de los que cayeron a territorio israelí fueron interceptados por el sistema antimisiles del país, Cúpula de Hierro, con una efectividad del 90%. 

El terror que genera el posible impacto de un cohete o una bomba se roban la tranquilidad de los habitantes de Israel. Ninguna familia se escapa de la posibilidad inminente de perder su hogar, incluso las familias multiculturales. 

A las 2:00 am del 12 de mayo Javier Mezarina, un inmigrante venezolano que desde hace 10 años reside en la ciudad de Petaj Tikva, estaba grabando un video para su Instagram. En el audiovisual era evidente su preocupación. La angustia se le dibujaba en el rostro mientras contaba que 20 minutos antes había sonado la alarma de bomba. De repente, el relato se interrumpió abruptamente. La segunda alarma de la noche sonó. El sonido recuerda las producciones cinematográficas sobre la Primera Guerra Mundial, pero los habitantes de Israel lo conocen muy bien.

La expresión en el rostro del venezolano pasó de preocupación a miedo. Tomó el teléfono con el que estaba grabando y enfocó a su hija, una niña de seis años de edad que en ese momento salió corriendo de su cuarto buscando refugio en los brazos de su papá. Las palabras de aliento paternales las dijo en hebreo, mientras su esposa, nativa de Israel, tomaba en brazos a su otro hijo, de unos meses de edad, y bajaban las escaleras del edificio para protegerse. 

Sistema de alarmas. Las alarmas antibombas forman parte del sistema de defensa de Israel llamado Domo de Hierro. Se trata de un mecanismo que funciona como escudo para proteger a las ciudades de Israel. Este sistema detecta misiles lanzados a una distancia de entre 4 y 70 kilómetros y responde lanzando un misil interceptor. Cuenta con un radar que detecta los misiles y alerta a la población amenazada hasta con un minuto de anticipación

“Todo va a estar bien, Sol”, le dijo el papá a su hija nuevamente, pero esta vez en su idioma natal, marcado por su acento venezolano algo desgastado por los años viviendo al otro lado del mundo. 

Las personas en Petaj Tikva tienen un minuto como lapso máximo para buscar refugio en los sótanos de los edificios, las escaleras o para evacuar totalmente las edificaciones y así protegerse de los daños que puedan generar las ondas expansivas ocasionadas por las bombas o el impacto de los cohetes. Mezarina precisa en entrevista para El Diario que la ciudad donde vive está alejada de la frontera sur, punto álgido del conflicto, donde los habitantes tienen solo 10 segundos para buscar protección. La diferencia de 50 segundos parece mucho ante el riesgo del bombardeo constante. 

“Cuando suena la alarma toda la gente tiene que bajar por las escaleras, no por el ascensor, y refugiarse en el sótano del edificio. Aquí han habido heridos, pero no muertos, porque en lo que escucharon la alarma bajaron rápidamente”, explica Mezarina en una videollamada, mientras muestra el lugar de refugio de un edificio evacuado que resultó afectado en su estructura por las ondas expansivas de las bombas y cohetes. 

La Agencia Judía de Israel registró que al menos 683 venezolanos emigraron a Israel entre los años 2013 y 2018. Para esta familia, al igual que muchas otras, cada noche está protagonizada por el sonido de la alarma y la incertidumbre de no saber en qué momento deben salir corriendo de su hogar para evacuar el edificio. 

Un venezolano cautivado por la cultura israelita

Javier Mezarina nació en Venezuela y se convirtió en bailarín profesional de break dance. Hace más de 10 años viajó a Brasil para una competencia de baile. Ahí conoció a su esposa, una mujer de origen israelí quien le propuso visitar su país natal. El joven venezolano aceptó viajar a Asia para conocer Israel y se sintió cautivado por la cultura y su gente. Por esa razón, decidió establecerse en en ese país profundamente religioso y partícipe de una disputa territorial con Palestina. 

A pesar de que estaba consciente de que se estaba mudando a un país donde el conflicto bélico está siempre latente, nunca imaginó que sentiría tanto miedo como ahora. Cuando llegó, Israel lo cautivó, quedó prendado de su cultura y de la inexistencia de la delincuencia. 

Pero ahora el venezolano se topa con la imagen de edificios que quedaron inhabitables y destruidos, vehículos totalmente quemados e incluso con una edificación donde impactó un misil que produjo un incendio. 

En ese lapso de tiempo que tienen para refugiarse las emociones se hacen notar. 

En ese momento (cuando suena la alarma) uno está tranquilo y de repente sientes ese bajón. La angustia siempre está. En cualquier momento puede sonar la alarma y uno tiene que estar preparado. Uno ni siquiera puede bañarse tranquilo porque en plena ducha puede que suene la alarma y uno tiene que salir corriendo. Hay gente que lo piensa mucho para hacer cualquier necesidad porque todo esto es una locura. Cuando cayó el primer cohete se sintió como un terremoto y eso que estamos alejados”, comenta.

Mezarina es fotógrafo y productor de videos. Debido a los recientes bombardeos hay poca actividad comercial y no hay clases. Sin embargo, el venezolano labora de forma independiente. Un día mientras trabajaba sonó la alarma y en lo único que pensaba era en su familia que estaba en casa. 

Las noches son largas y angustiantes. Su hija Sol no entiende de conflictos territoriales o religiosos, pero sabe que el sonido de la alarma significa algo negativo. En el video que publicó Mezarina en su Instagram se observa a la niña temblando de miedo mientras se aferra a su papá en las escaleras de su edificio. “Eso es lo que más me duele, ver a mi hija así. La forma en que ella viene corriendo a mis brazos para refugiarse en mí. Lo mismo pasa con muchas familias acá”, afirma. 

Mezarina no se siente a favor de ninguna de las partes del conflicto. Señala que tiene una posición neutral de la situación, pero sí está en contra de cualquier acto de violencia que genera temor en la población. “Yo no estoy de acuerdo con esta guerra tonta porque los que pagan son los inocentes”, precisó.

Desde Palestina han lanzado al menos 3.500 cohetes a Israel desde el lunes 10 de mayo, cuando se reavivó la disputa entre ambos países. El gobierno israelí ha organizado contrataques aereos para neutralizar los bombardeos y también ha bombardeado zonas de Palestina. Durante los últimos siete días el conflicto acumula 200 heridos, de los cuales 197 ocurrieron en la franja de Gaza (Palestina) por ataques israelíes, mientras que Israel registró 10 muertos, dos de ellos menores de edad. 

El venezolano nunca imaginó que estaría viviendo un conflicto armado junto a su familia en el Medio Oriente. Sin embargo, no deja de lado la actitud positiva y la fe en que la paz llegará pronto al país que le abrió las puertas y le ofreció oportunidades. 

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